La enfermedad trofoblástica gestacional (ETG) se divide en dos tipos principales: mola hidatiforme y neoplasia trofoblástica gestacional. La enfermedad trofoblástica gestacional es más frecuente en las edades extremas de la vida. No ha de olvidarse como diagnóstico diferencial de las irregularidades menstruales en la perimenopausia. Aunque su confirmación es anatomopatológica, son de utilidad la ecografía transvaginal y la cuantificación de gonadotropina coriónica humana.
La gestación molar se define como una placenta anómala con grados variables de hiperplasia trofoblástica (cito y sincitiotrofoblasto) y edema vellositario. Aparece en uno de cada 1.000 embarazos. Su riesgo aumenta con la existencia de un embarazo molar previo, pasando a uno de cada 55 embarazos.
Los dos factores de riesgo mejor establecidos para su desarrollo son las edades maternas extremas, especialmente por debajo de los 16 años o por encima de los 40 años y el antecedente de gestación molar previa.
MOLA HIDATIFORME EMBARAZO MOLAR , ENFERMEDAD TROFOBLÁSTICA GESTACIONAL CAUSAS SÍNTOMAS Y TRATAMIENTO
Tipos de Mola Hidatiforme
La presencia o ausencia de feto o de elementos embrionarios permite clasificarla como parcial o completa.
Mola hidatiforme completa: En la mola hidatiforme completa (A) un óvulo vacío es fecundado por un espermatozoide que, a continuación, duplica su ADN, lo que resulta en un cariotipo androgenético diploide habitualmente 46 XX (solo un 10% 46 XY). En raras ocasiones, el óvulo vacío es fecundado por dos espermatozoides (dispermia). Macroscópicamente, está compuesta por vellosidades coriónicas marcadamente hidrópicas, con aspecto en «racimo de uva». La mola hidatiforme completa es la más frecuente. Tiene un cariotipo 46XX en el 85% de los casos y todas las cromátides provienen del padre. El 40% progresa a neoplasia trofoblástica gestacional en presencia de factores de riesgo, reduciéndose al 5% en ausencia de éstos.
Mola hidatiforme parcial: La mola hidatiforme parcial (B), forma de presentación más frecuente, es prácticamente siempre triploide y se produce por la fertilización de un óvulo normal por dos espermatozoides, con resultado de cariotipo triploide (triploidía diándrica, con dos cromosomas paternos y uno materno, habitualmente 69 XXY).
Mola invasiva: La mola invasiva (casi siempre completa) infiltra el miometrio y/o los vasos uterinos. No es una verdadera neoplasia, pero a menudo se la considera maligna clínicamente, ya que puede metastatizar a distancia (pulmones, vagina, vulva o ligamento ancho). El 10-17% de las molas evolucionan hacia una mola invasiva. El diagnóstico de sospecha es la persistencia de la elevación de la hCG tras un legrado uterino evacuador.
Mola hidatiforme completa. Fuente: Wikipedia
Diagnóstico
El cuadro semiológico clásico de la mola (aumento rápido del tamaño uterino, metrorragia, hiperemesis, tirotoxicosis, expulsión de vesículas por la vagina, preeclampsia precoz y embolización pulmonar) ha desaparecido.
El diagnóstico se realiza precozmente gracias a la ecografía y a la medición cuantitativa de los niveles séricos de β-hCG, que suele ser mayor del esperado para la edad gestacional (cifras ≥ 200.000mU/ml son muy sugestivas). La imagen ecográfica es característica: una cavidad endometrial ocupada por multitud de ecos de baja amplitud en “copos de nieve” o “panal de abejas”. La presencia de zonas anecoicas es debida a hemorragias intratumorales. La ecografía Doppler es útil para estudiar las arterias ilíacas, uterinas y tumorales, y puede detectar la invasión del miometrio o la recurrencia de la enfermedad.
Siempre histopatológico. Presencia de hematoma retroplacentario/mioma degenerado vs. Metrorragia.
Tratamiento y Seguimiento
El tratamiento debe ser inmediato: evacuación uterina (legrado por aspiración). No se recomiendan los agentes oxitócicos ni la preparación del cérvix con prostaglandinas previos al legrado, como suele ser el protocolo habitual en la mayoría de hospitales ante un aborto diferido, pues las contracciones uterinas pueden facilitar la embolización del material trofoblástico.
Si la gestante tiene el grupo sanguíneo Rh negativo, se administra la inmunoglobulina anti-D en las primeras 48-72h tras la evacuación. En mujeres mayores de 40 años y con deseos genésicos cumplidos, se prefiere la histerectomía por la posibilidad de recidiva.
El seguimiento debe hacerse mediante determinación de β-hCG semanal hasta llegar al valor normal, que ha de comprobarse en tres analíticas consecutivas; después mensualmente hasta un total de seis a doce meses. Se completa la vigilancia con ecografía ginecológica y radiografía de tórax. Se considera la quimioprofilaxis (metotrexate o actinomicina D) en mujeres de alto riesgo si es imposible la vigilancia seriada.
En embarazos posteriores, se recomienda el estudio histológico mediante legrado, tras el aborto o el alumbramiento, para excluir enfermedad recurrente.
La mola generalmente suele ser de buen pronóstico, aunque depende del estadio inicial y de la administración de los tratamientos apropiados.
