La Abeja Maya: Un Ícono en un País Multicolor

¿Quién no recuerda aquella melodía? "En un país multicolor, nació una abeja bajo el sol, y fue famosa en el lugar por su alegría y su bondad". Abría cada capítulo, mientras ella salía de dentro de una flor y se frotaba la carita aprovechando una gota de agua.

La gente de aproximadamente 30 años seguramente recordará una época en la que la cara de esta simpática abeja estaba en los cromos, en los yogures y, cómo no, en los tarros de miel (algunos incluso tenían la forma del personaje).

Sentí alegría cuando supe que en este 2012 la abeja Maya cumplía 100 años, fueron tantas horas compartidas frente al televisor con este insecto entrañable. ¿Cuántos de vosotros no habréis invertido tiempo de la infancia en esta serie también?

Aunque lo recordemos como un personaje de los años 70 y 80, lo cierto es que Maya fue creada en 1912 por el escritor alemán Waldemar Bonsels.

El libro en el que aparecía tuvo muchísimo éxito en su país de origen (incluso hubo una ópera basada en sus aventuras), pero hubo que esperar a 1975 para que la productora japonesa Nippon Animation y la germana Zweites Deutsches Fernsehen convirtieran a Maya en la protagonista de una serie de fama mundial de nada más y nada menos que 52 episodios.

La serie fue muy fiel al relato original: Maya, sucesora de la abeja reina, decide ante el futuro que le espera salir a ver el mundo.

Así, y con ayuda del zángano Willie y el saltamontes Flip conocerá la multitud de insectos que pueblan el mundo, vivirá multitud de aventuras y se meterá en cantidad de líos.

La historia, si bien trataba temas como el valor de la amistad y la libertad, resultó ser una estupenda divulgadora la entomología (la ciencia que estudia los insectos).

De hecho todavía se puede escuchar a gente decir aquello de "sí, lo vi en La Abeja Maya" cuando se le enseña un bicho aparentemente desconocido.

Como veis se trata de un personaje que ha calado hondo en toda una generación y que seguramente volverá a hacerlo: ya hay un proyecto para que Maya vuelva a las televisiones de todo el mundo, pero esta vez en 3D.

¿Volveremos a escuchar a los niños por el parque cantar aquello de "en un país multicolor nació una abeja bajo el sol"?

"En un país multicolor, nació una abeja bajo el sol...". Así comienza la canción de la archiconocida serie televisiva de dibujos animados La abeja Maya. Lo que desconoce mucha gente es su origen, y yo hasta hace poco.

Países multicolores, la abeja que nace bajo el sol… Es imposible no recordar los buenos momentos que nos hizo pasar una de mis series de dibujos animados preferidas de todos los tiempos: ‘La abeja Maya’.

‘La abeja Maya’ fue creada por un señor alemán muy fan de los insectos llamado Waldemar Bonsels en 1912. Doce años después, Wolfram Junghans filmó esa historia en cine, creando la primera película protagonizada por insectos reales. Ríete tú de ‘Bichos’.

Ahora los que poseen sus derechos dicen que la han rejuvenecido y que la han dotado de un nuevo estilo.

Sin embargo, el creador del personaje fue el escritor alemán Waldemar Bonsels, que era seguidor de Adolf Hitler.

Bonsels, originario de Hamburgo, escribió el libro para sus hijos en Múnich y fue publicado en septiembre de 1912. Hasta finales de la primera Guerra Mundial vendió alrededor de 90.000 ejemplares.

Pese a su temática infantil, el libro fue uno de los más leídos por los soldados alemanes durante la Segunda Guerra Mundial y uno de los más vendidos en el Tercer Reich.

El libro infantil ‘La abeja Maya y sus aventuras’ del alemán Waldemar Bonsels se escribió en 1912; pero en el 60 aniversario de la muerte del autor, el pasado 31 de julio, un grupo de intelectuales alemanes analizaron su vida y obra y llegaron a la conclusión de que plasmó su ideología cercana al nacionalsocialismo en esta obra.

«Bonsels presentó en su libro un inquietante eje moral de amigo-enemigo«, declaró el experto en literatura Sven Hanuschek de la Universidad Ludwig-Maximilian de Múnich (LMU), que investiga desde hace años al autor.

La vida te da una de cal y otra de arena. Nunca lo hubiera imaginado, cayó un mito de la infancia. El autor escribió el libro para sus hijos.

Josef Göhlen, padre de la serie televisiva, dijo que su objetivo fue crear una abeja diferente a la del libro. «Un poco más emancipada y anti-autoritaria». Por ello disfrutamos de personajes tan entrañables como Willy o el divertido saltamontes Flip, que no aparecían en el original.

«La valiente abeja de la obra de Bonsels no era muy popular en los 60. El autor estaba acusado de cooperar con los nazis«, comenta Göhlen.

La serie de dibujos producida por Nippon Animation, con la colaboración de Austria (ORF) y Alemania (ZDF) no se estrenaría hasta 1975. Fueron 52 episodios y tras el éxito de la primera temporada, en 1979 se grabó otra. A España no llegaría hasta 1978 y después se repondría, pues hasta los del 82 la recordamos.

El escritor alemán y seguidor del nazismo -se dice que fue acusado de colaborar con el régimen-, Waldemar Bonsels, escribió un libro infantil titulado La abeja Maya y sus aventuras, el cual fue publicado en 1912.

En los siguientes años y décadas, la obra fue adaptada al cine (versión muda), al teatro y la televisión, la cual llegó a emitirse en TVE en 1978. El libro original fue de los más leídos por los soldados alemanes durante la Segunda Guerra Mundial, pese a su temática infantil.

Los creadores de la serie televisiva, conocedores del pensamiento del autor del libro y de lo que ideológicamente quiso transmitir, modificaron el perfil de la protagonista (Maya) dotándole de una identidad más bondadosa y menos autoritaria, e introdujeron más personajes y elementos, culminando una exégesis de la obra original.

El resultado: una serie animada divertida y apta para los más pequeños. Yo apenas la seguí en su día pues ya era un adolescente en vías de alcanzar la mayoría de edad. Aún así, como me interesa la historia, intento comprenderla en todo su ámbito y trato de exponer mi pensamiento al respecto.

¿Qué les quiero transmitir? Muy sencillo. Por mucho que se trate de alterar la historia, de dulcificarla, su estado primigenio prevalece, y como diría aquél: "La historia es historia, inalterable y dispuesta a sumergirnos en su crudeza".

En cualquier caso, quiero aclarar que el fondo del mensaje que intento trasladar no representa una crítica a la versión televisiva de La abeja Maya. Todo lo contrario. Me parece fundamental que toda buena obra no caiga en el olvido ni se difumine en la nada, pese al autor y su pretensión narrativa, y dado que no deja de ser ficción, el acomodo a cada época y la puesta en escena en diferentes versiones para que perdure en el tiempo es positivo para la salud de la cultura.

En el 60 aniversario de la muerte de Bonsels, un grupo de intelectuales alemanes analizaron su vida y obra y llegaron a la conclusión de que el autor plasmó su ideología cercana al nacionalsocialismo en su famosa obra.

En opinión de estos expertos, el panal de abejas que aparece en el libro contaba con una estructura jerarquizada, influida por una tendencia monárquica-imperialista y militarista, donde incluso se podían contemplar rasgos racistas como cuando en un pasaje del libro Maya le grita a una mosca, que le acaba de insultar, que debe tener respeto a las abejas.

"Se trata más de ideología que de biología", sentenció el experto en literatura Sven Hanuschek y, por ello, calificó la obra de peligrosa ya que los niños no pueden discernir entre biología e ideología.

La serie de televisión basada en el libro fue producida por las que fueron potencias del eje nazi: Japón, Austria y Alemania. "Los japoneses querían entrar en el mercado europeo y buscaban material alemán para una serie de televisión. Fue entonces cuando me acordé de aquel libro que tenía olvidado en la estantería y que hasta ese momento no había querido rescatar", explicó el autor de la serie, Josef Göhlen.

La serie fue emitida por primera vez en Japón entre abril de 1975 y abril de 1976 por la cadena TV Asahi. En España, se estrenó en 1978 por Radiotelevisión española, donde adquirió gran popularidad. Ahora se cumplen 40 años de su emisión.

Sin embargo, la serie de televisión se mantuvo lejos de esas ideas marcadas por su autor.

A la hora de adaptar el texto, hubo reticencias ya que ni el autor ni la abeja eran muy populares en los 60. "El autor estaba acusado de cooperar con los nazis. Sin embargo, la protagonista de su obra y su historia eran muy buenas y, por eso, decidí utilizar el libro", relató Göhlen.

La serie tuvo un gran éxito y fue traducida a 40 idiomas. Maya se convirtió en toda una superestrella internacional que hizo las delicias de los más pequeños durante años y a la que los mayores miran con nostalgia en la actualidad.

La sintonía de la serie enseguida se convirtió en una de las más populares de la época (con permiso de Marco). Fue compuesta por Karel Svoboda, conocido como 'el rey del pop checo', que se suicidó a los 68 años de edad en su domicilio.

Netflix retiró un episodio de 'La Abeja Maya' después de que apareciese un pene oculto grabado en el tronco de un árbol en el episodio 35 de la serie. La plataforma online está volviendo a emitir una versión animada en 3D de la serie.

El 3 de marzo de 1926, el director y biólogo Wolfram Junghans grabó una versión muda para la gran pantalla con insectos auténticos, lo que ralentizó durante dos años su grabación. También se hicieron versiones en DVD y hasta una obra de teatro.

De hecho, hoy mismo vuelve a la gran pantalla y se estrena 'La abeja Maya, los juegos de la miel', continuación de La abeja Maya: La película, que se estrenó en 2014.

La Desaparición de las Abejas: Un Problema Actual

En la web de la serie se hacen eco de la campaña de Greenpeace que denuncia que las abejas están desapareciendo. La polinización que realizan estos insectos permite que se fecunden las flores y den frutos y semillas y es fundamental para la alimentación y la diversidad.

Sin embargo, la pérdida de habitats, el uso de plaguicidas y el impacto del cambio climático están causando que el 37% de poblaciones de abeja se encuenten en declive.

Para los nostálgicos un dato. Esta últimas, hasta los 21 días son obreras de interior: es decir, se dedican a limpiar y construir paneles de cera, alimentar a las larvas, almacenar el alimento que se trae, cuidar de que no entren intrusos y a deshidratar el néctar.

A partir de los 21 días se convierten en abejas de exterior y se encargan de recolectar el alimento, ya sea néctar, polen, propóleo o agua. Su aguijón está unido al aparato reproductor donde se encuentra el veneno.

Debéis saber que las abejas son los polinizadores más importantes de las plantas con flores. Las abejas, como el resto de polinizadores, son imprescindibles para que los ecosistemas cumplan sus ciclos. Sin embargo, están en grave peligro de desaparecer, con consecuencias potencialmente catastróficas.

Diferentes iniciativas de apicultura en el campo luchan por concienciar de la importancia de cuidar la biodiversidad para protegerlos, una batalla que también se juega en la ciudad: solo en la ciudad de Madrid se calcula que existen ocho mil enjambres.

No podríamos vivir sin ellos y nos dan mucho más de lo que nos piden. Que es, básicamente, que respetemos sus entornos. Nos referimos a los polinizadores, especialmente las abejas, que realizan una función esencial para el sostenimiento de los ecosistemas terrestres y de la propia especie humana: casi el 80% de las plantas de cultivo de las que obtenemos el alimento necesitan ser polinizadas.

En la naturaleza existen alrededor de 200.000 polinizadores, de todas formas y tamaños. Sobre todo son abejas pero también hay mariposas, pájaros, polillas, y escarabajos e incluso, algunos mamíferos, como murciélagos, lémures… y hasta reptiles, como es el caso del gecko.

Aunque no cabe duda de que las abejas son las mejores embajadoras para concienciarnos acerca de la importancia de los polinizadores. Básicamente porque, además de ser uno de los más eficaces, están en peligro de extinción. No son las únicas: el 35% de los polinizadores invertebrados y el 17% de los vertebrados, según la FAO, también corren el riesgo de desaparecer.

Por eso, nada mejor que recurrir a esos simpáticos -y emblemáticos- insectos para dar la voz de alarma.

Ecocolmena trabaja por convertir precisamente el cuidado de las abejas -y de los polinizadores en general- en objeto de interés para cada vez más sectores de la sociedad. Cuando iniciaron su actividad, hace ahora diez años, fueron pioneros en insistir en la necesidad de protegerlos y extender el mensaje a todas las capas de la sociedad.

«En el año 2013 empezamos con iniciativas como ‘Apadrina una colmena’ y ‘Apicultor por un día’. Con ello inspiramos a miles de apicultores en todo el mundo», destaca Jesús Manzano, fundador de Ecocolmena. Cada año, reciben de media unos 2.000 apadrinamientos, apoyando la labor de los apicultores ecológicos. A cambio, dependiendo del tipo de donación, se reciben diferentes recompensas como miel ecológica u otros productos elaborados por las abejas de la colmena a la que se ha prestado el apoyo. También es posible visitar la colmena y convertirse en apicultor por un día.

Otra parte muy interesante de su labor se encuentra en la ciudad, porque también desarrollan iniciativas de apicultura urbana, principalmente a través de la instalación de colmenas de observación en los edificios de las empresas interesadas en apoyar la protección de estos insectos.

Hablamos de colmenas de observación porque, de momento, en este país, a diferencia de lo que sucede en buena parte de Europa, la apicultura está considerada como una actividad ganadera para fines alimenticios -es decir, al mismo nivel de un rebaño de ovejas o de la cría de terneros, por ejemplo-, así que deben situarse fuera del entorno urbano.

Sin embargo, sí que es legal la presencia en las ciudades de colmenas que no den miel ni ningún otro producto alimenticio y que simplemente puedan ser observadas. Con distintas tipologías, ya existen colmenas instaladas en centro comerciales, hoteles y edificios.

Porque, aunque no estén en estas colmenas urbanas, en la ciudad hay miles de abejas revoloteando libremente en nuestros pueblos y ciudades. «En la ciudad de Madrid existen unos 8.000 enjambres según mis cálculos. Esto significa que las abejas viven entre nosotros, en lugares como cornisas o aleros o, por ejemplo, en un árbol», afirma Manzano.

Opinión que comparte Eva Miquel, miembro de la Junta Directiva de APISCAM (Asociación de Apicultores de la Comunidad de Madrid): «Las abejas siempre están conviviendo con el ser humano, también en las ciudades. Debido a la deforestación, a menudo se queden sin lugares donde refugiarse y las oquedades en las que gustan de asentarse se encuentran, muy a menudo, en zonas urbanas».

Porque lejos de lo que pueda parecer, estas zonas son un entorno especialmente seguro para los polinizadores: los químicos de los monocultivos intensivos del campo hacen que los insectos estén más expuestos a pesticidas y agroquímicos, cosa que no sucede en las ciudades.

Desde APISCAM, ofrecen a sus socios distintos servicios, por ejemplo, formación a los nuevos apicultores para garantizar la supervivencia de sus abejas. También pueden visitar los colmenares que posee la asociación en diferentes localidades madrileñas, e incluso instalar sus propias colmenas en alguno de estos asentamientos -en este caso sí que hablamos de colmenas de miel, ubicadas en pleno campo-.

De hecho, la asociación también pone a disposición de los asociados que ya se atreven a producir miel sus equipamientos e instalaciones para la manipulación, extracción y envasado de este nutritivo alimento.

Igualmente, trabajan con centros formativos para la divulgación de la importancia de proteger a estos insectos y con los empresarios del sector, a los que apoya para lograr una mayor visibilidad en ferias y eventos de promoción de la miel en la Comunidad de Madrid, al mismo tiempo que se estimula la compra, otra manera de ayudar a los apicultores y a las abejas.

Para el fundador de Ecocolmena, la principal lección que nos da la apicultura tiene más que ver con nuestro papel que con el de las abejas, que ya estaban en el planeta antes de que llegáramos nosotros. «Las abejas comen solas, se defienden solas y se curan solas. No necesitan al ser humano para nada», asegura Manzano.

El experto matiza a Einstein, fiel admirador de estos insectos -como demostró en la carta a Karl von Frich- al que falsamente se le atribuye esa frase de que, si las abejas desaparecieran, al ser humano le quedarían cuatro años de vida. «Si desaparece la biodiversidad de plantas y todos los polinizadores, a este modelo de civilización humana le quedarían pocos años, podría haber dicho», explica.

Los apicultores juegan un papel fundamentar para proteger esa biodiversidad y velar para que esa polinización necesaria para la vida se produzca. «Para nosotros, la misión del apicultor es cuidar del entorno para que sea diverso. Para que haya plantas la mayor parte del año, y para que estén todos aquellos elementos que necesitan las abejas, no solo para alimentarse, también para su salud.

Es decir, las abejas para lo que necesitan al ser humano es para regenerar su hábitat con el fin de que sea diverso. Y evitar que sólo haya campos y campos de cereal, de viñedos o de olivos. Los monocultivos las matan», explica. Además, subraya que la presencia de monocultivos suele estar ligado, como explicábamos antes, al empleo de todo tipo de pesticidas agrotóxicos que amenazan su supervivencia y la del resto de polinizadores, por supuesto.

Si recordamos lo que nos decía la canción de la abeja más célebre de la televisión, lo que quería nuestra amiga Maya era ser feliz en su país multicolor.

Tabla: Adaptaciones cinematográficas de La Abeja Maya

Año Título Tipo Notas
1926 La Abeja Maya Película muda Dirigida por Wolfram Junghans, con insectos reales.
2014 La Abeja Maya: La Película Película animada Adaptación moderna para la gran pantalla.
2018 La Abeja Maya: Los Juegos de la Miel Película animada Continuación de la película de 2014.

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