María del Dulce Nombre Díaz Ruiz, artísticamente conocida como Marujita Díaz, fue una figura icónica del espectáculo español. Nacida en Sevilla el 27 de abril de 1931, su talento polifacético la llevó a destacarse en el cine, el teatro, la música y la televisión.
Inicios y Ascenso a la Fama
Desde muy joven, Marujita mostró su pasión por el arte. "Cuando tenía tres años mi madre me cantaba las canciones de Concha Piquer y yo ya me emocionaba con las letras", recordaba la artista.
A los seis años debutó en una compañía infantil, cobrando un salario que ayudaba a la economía familiar. En 1948, debutó en el cine de la mano de Tony Leblanc en la película La cigarra. Apenas dos años después compartió pantalla con Luis Mariano y Carmen Sevilla en El sueño de Andalucía.
La carrera cinematográfica de Marujita iba viento en popa. En 1951 tuvo un pequeño papel en la película de culto Surcos, mientras que en 1953 le dio la réplica a Antonio Molina en la película El pescador de coplas, donde ambos interpretaban a una pareja de hermanos pobres que luchaban por salir adelante.
En 1960, protagonizó la que tal vez fuera el mayor de sus éxitos, Pelusa. Su papel en esta comedia musical ambientada en el mundo del circo le valió el Premio Nacional del Sindicato del Espectáculo a la mejor actriz.
Matrimonios y Vida Personal
Marujita Díaz contrajo matrimonio dos veces. La primera fue con el actor Espartaco Santoni, con quien creó la productora Producciones Cinematográficas MD. Fue un matrimonio breve de tres años (1958-1961). Más tarde, en 1964, contraería de nuevo matrimonio con el bailarín Antonio Gades. De esta unión, ejercerían como padrinos Luis Escobar y Lucía Bosé. En 1982, el matrimonio fue declarado nulo. En 1999, tras un viaje a Cuba, volvería a España junto a un joven cubano llamado Dinio García. Su affair duró tan sólo 3 años.
Éxitos Musicales y Legado
Marujita Díaz también participó activamente en el resurgir que a finales de los años cincuenta y principios de los sesenta vivió el cuplé. Al año siguiente protagonizó el que tal vez fuera el mayor de sus éxitos, Pelusa (Javier Setó, 1960).
Soldadito español y Banderita española son dos de sus éxitos musicales más recordados. El pasodoble Banderita se refería en realidad a las guerras coloniales del reinado de Alfonso XIII, de quien se llegó a decir que se afeitaba tarareando esta canción. Era un número de la revista cómico-lírica Las corsarias, con libreto de Enrique Paradas y Joaquín Jiménez y música de Francisco Alonso, que se estrenó en el Teatro Martín de Madrid el 31 de octubre de 1919.
Además, no se sentía atenazaba por la etiqueta. Cuando Sara Montiel falleció en 2013 una octogenaria Marujita Díaz se plantó en su casa desolada: llevaba un estampado de leopardo vetado en cualquier protocolo funerario que en realidad bien podría tomarse como homenaje a la diva manchega, devota de los mismos excesos.
La risa lo fue todo en la vida de Marujita. Desde los tiempos de Pelusa solía usar una nariz de payaso para librarse de las situaciones incómodas o salirse por la tangente cuando le convenía.
Especialmente en la última etapa de su vida, Marujita cultivó el que tal vez sea el tipo de humor más difícil: la autoparodia. Ella misma alimentó la sorna cuando a principios de los ochenta, preguntada por Semana, respondió con un enrevesado galimatías: “Catorce menos que Lola Flores, siete menos que Paquita Rico, nueve menos que Carmen Sevilla y todos menos que Sara Montiel”.
En 1976 presentó el programa de Televisión Española Música y estrellas, que pretendía revitalizar el género musical de la revista. También se entregó al fragor de la prensa del corazón: en sus últimos años fue colaboradora esporádica de Sálvame… y cómo olvidar el mítico cara a cara que protagonizó junto a Sara Montiel en Salsa Rosa, donde ambas performaron una divertidísima enemistad.
Marujita se casó dos veces. Primero con el bronceado galán venezolano Espartaco Santoni, cuyas memorias llevaban por modesto subtítulo El Arte de la Seducción. Memorias de un moderno Casanova. Cuatro años duró el matrimonio, que pese a ser breve fue el más duradero de la artista. Después pasó por el altar de nuevo con Antonio Gades, el talentoso bailarín que acabaría casándose después con Pepa Flores. Este segundo enlace ni siquiera llegó al año.
Si su vida privada no fue discreta, menos lo fue su vestuario. Frecuente objeto de burla por sus “excesos” estéticos, lo cierto es que Marujita se divirtió siempre con la moda y nos brindó modelazos camp que posiblemente hubiéramos aplaudido sin reparo alguno a otras. El vestuario de Marujita transitó desde los aires hippies con que vistió la canción andaluza en los setenta al “más es más” desbocado de sus últimos años. Transparencias, encajes, tejidos vaporosos, pañuelos anudados a la cabeza combinados con sombreros de ala ancha, flores en el pelo y el sempiterno animal print.
En aquella entrevista de Cantares que mencionaba al principio, a la altura de 1978, Lauren Postigo le preguntó qué habría sido de su carrera de haber nacido en Estados Unidos: “¿Hubieras sido Lizza Minnelli?”. Marujita, muy resuelta, contestó: “No, hubiera sido Maruja Díaz pero más promocionada”.
Como mujer inquieta, trabajadora y siempre afanada en intentar fortalecer su nombre artístico para mantener una popularidad adecuada, también se embarcó en la pequeña pantalla, donde presentó un programa titulado “Música y estrellas”, dedicado a la revista, ese género que tanto amó.
Sus canciones eran tan populares, tarareadas por todo el mundo, pegadizas, comerciales y simpáticas que gozaban de gran difusión en los programas de discos dedicados de la época, como música ambiental y de gancho comercial en las tómbolas, atracciones de feria y verbenas de todo tipo, sin olvidarnos de los típicos y siempre socorridos guateques, así como de los descansos cinematográficos en las salas de proyección de los cines de barrio y terrazas de verano.
Seguro que todo el mundo se acuerda de su famoso e inigualable “Soldadito español” o su sentida y patriótica “Banderita”, “Luna de España”, “La Lola”, “Mi jaca” o “Novia de España” fueron otras de sus más populares y conocidas canciones, pero resultaría imperdonable no reseñar, aquí, su comercial y pegadizo “Al Uruguay”, aquella canción de letra facilona que decía “Al Uruguay, guay/yono voy, voy/porque temo naufragar”.
Pero también se atrevió, porque podía con todo, con boleros, zarzuelas, tangos y canciones románticas tan legendarias como “Soldado de Nápoles”, “La novia de España”, “A media luz”, “El choclo”, “Mi Buenos Aires querido”, “Adiós, Pampa mía” y tantas y tantas otras.
Igualmente, dispuso de papeles importantes en grandes cintas cinematográficas como “Surcos”, una distinguida filmación española que tomaba como referencia el neorrealismo italiano.
Colaboró en la “Cadena Cope”, igualmente, gracias a la buena amistad que le unía con la desaparecida periodista Encarna Sánchez, prestando sus conocimientos y su voz dentro del legendario programa denominado “Directamente Encarna”, al final de la década de los ’80 y algo más de la primera mitad de los ‘90.
Y los que hemos comentado son, solamente, algunos de los múltiples trabajos destacados de la artista, pues resulta imposible concederle espacio, en esta página, a sus muchos títulos de revista, a sus incontables participaciones en el mundo de la zarzuela, a sus continuas y muy diversas películas, representaciones teatrales o programas de televisión, radio, tertulia y colaboraciones en diversos medios.
Y lo que realmente es inabarcable, aunque ya hemos reseñado algunos de sus títulos, es su inmensa discografía en la que dio cabida, conversiones propias de su particular estilo, a grandes autores, excelentes intérpretes y músicos fenomenales. Contó, además, con numerosos premios cinematográficos, distinciones musicales, galardones teatrales y diversos reconocimientos en las diferentes facetas artísticas que abordó esta trianera que se sentía andaluza por los cuatro costados y española de corazón.
Criticada, vilipendiada, envidiada y, al mismo tiempo, triunfadora y artista de postín, Marujita Díaz representará siempre un recuerdo imborrable, especialmente en las personas que, como ella, nacieron nada más superarse el primer cuarto del siglo XX y gozaron con sus habilidades artísticas, su simpatía, su picardía, su atrevimiento, sus característicos ojos haciendo las inigualables chiribitas y su arrojo y valentía para afrontar todo tipo de modalidades artísticas que se presentaran, con tal de mantener su popularidad intacta, el prestigio de su nombre y conservar el hueco que supo hacerse en la escena española y, esencialmente, en el mundo del disco, con unas canciones que sonaron hasta la saciedad y que fueron acogidas por su audiencia con cariño, atención y respeto.
Este mismo año 2015, se vio sorprendida Marujita Díaz por un embargo del saldo de sus cuentas bancarias, ordenado por el Juzgado de Primera Instancia, número 41, de la capital de España, asunto que se remonta a Mayo de 2010,por un fallo del Tribunal Supremo en el que se denegaban los recursos presentados por la cantante, otorgándose la razón al también intérprete Juan Valderrama, fruto de su demanda en defensa de su honor e intimidad, extremos por los que el abogado de Valderrama solicitaba una indemnización de 90.000.- €uros.
Sin embargo, “el 41” de Madrid formulaba reclamación en su embargo bancario hasta poder atender los 17.394,98 €uros que se le reclamaban a la sevillana en favor del hijo del desaparecido Juanito Valderrama, pena a la que se suman los intereses, costas y demás gastos, hasta arrojar una cifra final que ronda los 22.000.- €uros que la justicia, seguro, mantendrá vigente hasta recuperar ese importe, si el saldo de las cuentas de la trianera así lo permite, porque ella ya no podrá afrontar ese contratiempo, toda vez que, ahora, se ha marchado a descansar en paz, deseo de tranquilidad eterna que le testimoniamos, muy sinceramente, a la gran estrella.
Marujita Díaz falleció el 23 de junio de 2015 y sus cenizas fueron esparcidas entre Madrid y Sevilla. Su colección de joyas y su extenso vestuario fueron vendidos y el dinero recaudado, tal y como era su deseo, fue donado a Mensajeros por la paz.
Maruja señoreó no solo la copla, el charlestón y la revista, sino también el difícil arte de la autoparodia. Renunció a la venerabilidad de una retirada a tiempo, abrazó con entusiasmo las rosas y espinas del mamarracheo televisivo y disfrutó de todas las lentejuelas del disparate camp hasta el último de sus días.
El último, de los muchos sobresaltos que nos ha proporcionado Marujita Díaz, ha sido el de su fallecimiento. Presumía, con mucha entereza, de haberlo superado, pero un cáncer de colon, contra el que luchó durante sus últimos cuatro años de vida, le ha arrebatado la misma, después de haber cumplido los 83 y haber pasado por innumerables platós de televisión para contar su variopinta trayectoria personal y artística, siempre extravagante, curiosa y singular, tal como también hacía al conceder entrevistas y reportajes a la prensa del corazón, actividades de las que se supone que percibió sus últimos “salarios” que le permitían su subsistencia, nunca escasa ni modesta, ya que gustaba de lucir estrambóticos y muy llamativos vestidos, así como abrigos voluminosos que le proporcionaban una elegancia tan excesiva que, a veces, le trasladaban a la más patética vulgaridad.
En esas incursiones con los medios de comunicación, aprovechó para contar anécdotas, vivencias y curiosidades disfrutadas junto a otras folklóricas de nuestro territorio patrio, así como sus amoríos que le convirtieron, primero, en esposa de Espartaco Garibaldi Borga Santoni, luego de Antonio Esteve Ródenas (Antonio Gades) y, como pareja también destacada, el cubano Dinio García Leyva, relaciones sobre las que no profundizamos y que dejamos, como es nuestra costumbre, al cuidado y tratamiento de la prensa rosa.
En 1996 incluso protagonizó un spot publicitario de unas ópticas donde se prestaba al chiste. En el anuncio aparecía Marujita bajando de un coche, rodeada de guardaespaldas. Entraba en un banco y pasaba varios controles de seguridad para llegar a abrir la caja fuerte donde tenía guardado su tesoro más preciado: su DNI con su fecha de nacimiento. En ese momento se oía una voz que decía: “Solo hay una razón en el mundo por la que Marujita está dispuesta a revelar su fecha de nacimiento: que ahora en Ópticas San Gabino hacen un descuento equivalente a la edad. Tantos años tienes, tanto descuento te hacen”.
María del Dulce Nombre Díaz Ruiz, hija de tramoyista y ama de casa, cariñosa, popular y artísticamente conocida como Marujita Díaz (27-04-1932, Barrio de Triana-Sevilla-Andalucía-España/23-06-2015, Clínica de la Luz-Madrid-España), ha sido una de las actrices españolas que más popularidad alcanzó en las décadas de los años ’50 y ’60, porque, además, nunca descansó al mezclar su actividad cinematográfica y teatral con la música, razón esencial por la que le traemos a estas páginas en las que tratamos, cuidamos y divulgamos los obituarios de los grandes intérpretes musicales, entre otros, que alcanzaron gran popularidad en el mundo del disco.
Fue catalogada como gloria del cine, estrella del espectáculo y cantante que hizo populares grandes canciones, más por su masiva aceptación que por su calidad musical. Sus discos, variados, numerosos y con los más diversos géneros musicales como protagonistas, no podemos encuadrarlos en un ámbito determinado, ya que, gracias a su versátil voz, practicó el pasodoble, cuplé, tango, canción española, copla, zarzuela, charlestón y los más variados géneros, porque era camaleónica, atrevida, espontánea y muy singular artista, aunque la opinión de la prensa no le dejó, jamás, que ocupara un espacio, con nombre propio, en el panorama musical español, aspecto que supo vencer con tenacidad, simpatía y acercamiento a sus fieles seguidores a través del cine y el teatro, donde sí llegó a ser catalogada como rutilante estrella y gloria del cine español. Seguramente, lo primero era injusto y, lo otro, excesivo.
A los seis años, ya hizo su debut en el teatro gracias a una obra infantil, mientras que el cine solamente tuvo que esperar a que fuera una adolescente de 16 añitos. Y supo asumir un papel dramático con la misma soltura que afrontaba una tarea cómica que, en realidad, era lo que más y mejor le identificaba en la escena. Es obvio que, en aquellos años, la comicidad nacional estaba representada por un buen puñado de artistas españoles de gran relieve y prestigio en este “débil” generó, siempre aceptado, ampliamente, por numerosos sectores de la población.
Sería interminable la lista de colegas del referido género que le acompañaron en la gran pantalla y en las giras teatrales, porque Marujita Díaz alternó, con inusitado éxito, la televisión a la par que la revista musical, tango, zarzuela, circo y todo lo que se le ponía por delante, con tal de mantenerse en candelero y no dejar, nunca, de seguir alimentando la que, sin duda, debió ser una respetada y muy atractiva cuenta corriente.
En materia musical, también cultivó el género folclórico y se hizo acompañar en revistas, verbenas y otros escenarios por grandes de la música de su época, tales como Carmen Sevilla, Lola Flores, Manolo Escobar y otros distinguidos artistas de su generación.
Sus canciones eran tan populares, tarareadas por todo el mundo, pegadizas, comerciales y simpáticas que gozaban de gran difusión en los programas de discos dedicados de la época, como música ambiental y de gancho comercial en las tómbolas, atracciones de feria y verbenas de todo tipo, sin olvidarnos de los típicos y siempre socorridos guateques, así como de los descansos cinematográficos en las salas de proyección de los cines de barrio y terrazas de verano.
Y los que hemos comentado son, solamente, algunos de los múltiples trabajos destacados de la artista, pues resulta imposible concederle espacio, en esta página, a sus muchos títulos de revista, a sus incontables participaciones en el mundo de la zarzuela, a sus continuas y muy diversas películas, representaciones teatrales o programas de televisión, radio, tertulia y colaboraciones en diversos medios.
Y lo que realmente es inabarcable, aunque ya hemos reseñado algunos de sus títulos, es su inmensa discografía en la que dio cabida, conversiones propias de su particular estilo, a grandes autores, excelentes intérpretes y músicos fenomenales. Contó, además, con numerosos premios cinematográficos, distinciones musicales, galardones teatrales y diversos reconocimientos en las diferentes facetas artísticas que abordó esta trianera que se sentía andaluza por los cuatro costados y española de corazón.
En la radio con Encarna Sánchez.- Como mujer inquieta, trabajadora y siempre afanada en intentar fortalecer su nombre artístico para mantener una popularidad adecuada, también se embarcó en la pequeña pantalla, donde presentó un programa titulado “Música y estrellas”, dedicado a la revista, ese género que tanto amó. Colaboró en la “Cadena Cope”, igualmente, gracias a la buena amistad que le unía con la desaparecida periodista Encarna Sánchez, prestando sus conocimientos y su voz dentro del legendario programa denominado “Directamente Encarna”, al final de la década de los ’80 y algo más de la primera mitad de los ‘90.
Asimismo, dispuso de papeles importantes en grandes cintas cinematográficas como "Surcos", una distinguida filmación española que tomaba como referencia el neorrealismo italiano.
En 1996 incluso protagonizó un spot publicitario de unas ópticas donde se prestaba al chiste. En el anuncio aparecía Marujita bajando de un coche, rodeada de guardaespaldas. Entraba en un banco y pasaba varios controles de seguridad para llegar a abrir la caja fuerte donde tenía guardado su tesoro más preciado: su DNI con su fecha de nacimiento. En ese momento se oía una voz que decía: “Solo hay una razón en el mundo por la que Marujita está dispuesta a revelar su fecha de nacimiento: que ahora en Ópticas San Gabino hacen un descuento equivalente a la edad. Tantos años tienes, tanto descuento te hacen”.
En Directamente, Encarna Sánchez Juanele Zafra recoge algunas anécdotas que dan buena cuenta de la estrecha relación entre las contertulias y del carácter de Marujita. Cuenta que Marujita, reconocida tacaña y muy diestra administradora de sus finanzas, iba a dar una fiesta en su casa y como sabía que Encarna Sánchez nunca reparaba en gastos con sus amigas, pasó los días previos a la fiesta deslizando en cada conversación lo mucho que le gustaba el caviar. La locutora pilló la indirecta y el día de la fiesta le comentó a su conductor que quería ir a comprar dicho manjar. Él le dijo: “Qué casualidad, justamente ayer Maruja Díaz me dio la dirección de una tienda de delicatessen donde dice que venden el mejor caviar de Madrid”.
En el Juzgado y con las cuentas corrientes embargadas.- Este mismo año 2015, se vio sorprendida Marujita Díaz por un embargo del saldo de sus cuentas bancarias, ordenado por el Juzgado de Primera Instancia, número 41, de la capital de España, asunto que se remonta a Mayo de 2010,por un fallo del Tribunal Supremo en el que se denegaban los recursos presentados por la cantante, otorgándose la razón al también intérprete Juan Valderrama, fruto de su demanda en defensa de su honor e intimidad, extremos por los que el abogado de Valderrama solicitaba una indemnización de 90.000.- €uros. Sin embargo, “el 41” de Madrid formulaba reclamación en su embargo bancario hasta poder atender los 17.394,98 €uros que se le reclamaban a la sevillana en favor del hijo del desaparecido Juanito Valderrama, pena a la que se suman los intereses, costas y demás gastos, hasta arrojar una cifra final que ronda los 22.000.- €uros que la justicia, seguro, mantendrá vigente hasta recuperar ese importe, si el saldo de las cuentas de la trianera así lo permite, porque ella ya no podrá afrontar ese contratiempo, toda vez que, ahora, se ha marchado a descansar en paz, deseo de tranquilidad eterna que le testimoniamos, muy sinceramente, a la gran estrella.
Marujita Díaz falleció el 23 de junio de 2015 y sus cenizas fueron esparcidas entre Madrid y Sevilla. Su colección de joyas y su extenso vestuario fueron vendidos y el dinero recaudado, tal y como era su deseo, fue donado a Mensajeros por la paz.
En 1996 incluso protagonizó un spot publicitario de unas ópticas donde se prestaba al chiste. En el anuncio aparecía Marujita bajando de un coche, rodeada de guardaespaldas. Entraba en un banco y pasaba varios controles de seguridad para llegar a abrir la caja fuerte donde tenía guardado su tesoro más preciado: su DNI con su fecha de nacimiento. En ese momento se oía una voz que decía: “Solo hay una razón en el mundo por la que Marujita está dispuesta a revelar su fecha de nacimiento: que ahora en Ópticas San Gabino hacen un descuento equivalente a la edad. Tantos años tienes, tanto descuento te hacen”.
Asimismo, dispuso de papeles importantes en grandes cintas cinematográficas como "Surcos", una distinguida filmación española que tomaba como referencia el neorrealismo italiano.
En 1996 incluso protagonizó un spot publicitario de unas ópticas donde se prestaba al chiste. En el anuncio aparecía Marujita bajando de un coche, rodeada de guardaespaldas. Entraba en un banco y pasaba varios controles de seguridad para llegar a abrir la caja fuerte donde tenía guardado su tesoro más preciado: su DNI con su fecha de nacimiento. En ese momento se oía una voz que decía: “Solo hay una razón en el mundo por la que Marujita está dispuesta a revelar su fecha de nacimiento: que ahora en Ópticas San Gabino hacen un descuento equivalente a la edad. Tantos años tienes, tanto descuento te hacen”.
En 1996 incluso protagonizó un spot publicitario de unas ópticas donde se prestaba al chiste. En el anuncio aparecía Marujita bajando de un coche, rodeada de guardaespaldas. Entraba en un banco y pasaba varios controles de seguridad para llegar a abrir la caja fuerte donde tenía guardado su tesoro más preciado: su DNI con su fecha de nacimiento. En ese momento se oía una voz que decía: “Solo hay una razón en el mundo por la que Marujita está dispuesta a revelar su fecha de nacimiento: que ahora en Ópticas San Gabino hacen un descuento equivalente a la edad. Tantos años tienes, tanto descuento te hacen”.
Maruja señoreó no solo la copla, el charlestón y la revista, sino también el difícil arte de la autoparodia. Renunció a la venerabilidad de una retirada a tiempo, abrazó con entusiasmo las rosas y espinas del mamarracheo televisivo y disfrutó de todas las lentejuelas del disparate camp hasta el último de sus días.
Este año 2015 nos han dejado muchas personalidades del cine español. Una de ellas es Marujita Díaz, que falleció en pasado 23 de junio. Lo cierto es que esta cantante y actriz popularizó durante muchos años el cine español. Otra actriz que también nos ha dejado este año ha sido la conocida, Lina Morgan, que murió el 20 de agosto.
Maruja señoreó no solo la copla, el charlestón y la revista, sino también el difícil arte de la autoparodia. Renunció a la venerabilidad de una retirada a tiempo, abrazó con entusiasmo las rosas y espinas del mamarracheo televisivo y disfrutó de todas las lentejuelas del disparate camp hasta el último de sus días.
| Nombre | Fecha de Nacimiento | Fecha de Fallecimiento |
|---|---|---|
| Marujita Díaz | 27 de abril de 1932 | 23 de junio de 2015 |
