Evangelina Sobrero Galanes, conocida artísticamente como Cecilia, nació en El Pardo, Madrid, el 11 de noviembre de 1948. Junto con sus siete hermanos, formaba parte de la numerosa familia de José Ramón Sobrero y Ríoboo y María Dolores Galanes Saavedra. Su carrera musical, aunque breve, dejó una huella imborrable en la historia de la música pop española.
Infancia y Formación Cosmopolita
Debido a la profesión de su padre, Evangelina y sus hermanos recibieron una educación muy cosmopolita. Vivieron en el Reino Unido, Estados Unidos, Portugal, Jordania y Argelia. Los hijos de la familia Sobrero Galanes eran bilingües en inglés y en español.
En sus diferentes destinos diplomáticos, sus padres decidieron enviarles a colegios públicos locales británicos y norteamericanos, en vez de a los colegios de élite minoritarios, con el fin de aprender la vida de cada lugar desde el corazón de sus oriundos, viviendo en la realidad. Para sus padres, sin vida no había literatura, y viceversa.
Primeros Pasos en la Música
Ya de vuelta en España, la joven Eva comenzó sus estudios de Derecho, que abandonó más tarde para dedicarse de lleno a la música. Tras haber sido iniciada en el canto y en la guitarra por una monja norteamericana, amiga de su familia, nuestra Eva empezó a componer canciones en 1962, a la edad de catorce años, y su primer triunfo lo obtuvo a los dieciséis, en 1964.
Durante su estancia en Estados Unidos, recibió clases de guitarra y canto por parte de una monja norteamericana, amiga de la familia y, a la corta edad de catorce años, en 1962, compuso sus primeras canciones, cuyas letras manifestaban una calidad poética y literaria muy por encima de lo normal.
Obtuvo el primer triunfo a los dieciséis, al ganar un importante concurso de cantautores a nivel nacional, que le sirvió para entrar en contacto con Nacho Sáez de Tejada, componente del grupo folk Nuestro Pequeño Mundo, y Julio Seijas, fundador de La Compañía. Formaron un trío que bautizaron con el nombre de Expresión, y sus canciones, todas en inglés, tenían un aire entre blues y folk.
El Nacimiento de Cecilia como Artista
En 1971 adoptó el nombre artístico de Cecilia, porque «Eva» ya estaba registrado y, en aquellos momentos, Simon & Garfunkel, a quienes ella admiraba especialmente, lanzaban su famoso tema con la misma casa de discos, la multinacional CBS, recién instalada en España. Fue a partir de entonces cuando Cecilia nació, para la música y para el mundo, como nueva cantautora, existencialista y feminista, como la definían los críticos musicales de la época, porque un elemento clave era su mirada nueva sobre la vida de las mujeres, siendo calificada por algunos como «la primera cantante feminista de España».
Cecilia - Dama Dama (Video Playback TVE 1975 )
Éxito y Censura en la España del Régimen
A lo largo de su corta carrera, publicó tan solo cuatro álbumes. Como muchos otros artistas, Cecilia tuvo problemas con la censura de la España del régimen. Algunas letras tuvieron que ser modificadas y ciertos temas eliminados de sus discos.
En su primer álbum se incluían temas como Dama, dama, Nada de nada o Señor y dueño, que todos recordamos. Dama, dama, está inspirado en la figura de su madre, que tuvo que ser suavizada en algunos de sus versos: «Puntual cumplidora del tercer mandamiento, algún desliz en el sexto», para quedar finalmente así: «… algún desliz inconexo».
Sin embargo, el álbum más problemático de la cantautora fue el segundo, que vio la luz en 1973. El título genérico iba a ser Me quedaré soltera, y en la portada una fotografía de Pablo Pérez-Mínguez, que mostraba una Cecilia embarazada. La compañía discográfica desechó la idea, cambiando el título y la fotografía, por una más discreta.
El tema Un millón de sueños supuso para Evangelina su paso por el Tribunal de Orden Público. Su título original Un millón de muertos hacía referencia a la novela homónima de José María Gironella, con alusión directa a la Guerra Civil española. Cecilia declaró que se trataba de una canción sobre la Guerra de los Seis Días, que vivió en persona, cuando residía en Jordania.
Y llegamos a 1975, cuando publicó Un ramito de violetas, quizá su obra más conocida y versionada. Según ha explicado su hermana Teresa en reportajes y entrevistas, antes que canción fue un cuento. En este álbum se incluían también Mi querida España, Decir adiós o Sevilla.
Y, en un ejercicio de ordeno y mando, Televisión Española decidió que Cecilia representara a España en el Festival de la OTI de 1975, a celebrar en Puerto Rico, a lo que la artista aceptó a regañadientes, puesto que no le gustaban los festivales. La canción elegida fue La llamada, compuesta por Juan Carlos Calderón. La canción, de corte romántico, habla del adiós a ese falso amor encarcelador, que mantiene cautivo al amante, anulándolo como persona (“…la muñeca que no tiene opinión…”). Esta canción al principio llevaba el título de La llamada, pero más tarde fue cambiado por el conocido debido a que se adaptaba más a la personalidad de su intérprete y letrista.
El Legado Musical de Cecilia
A pesar de mostrarse marcadamente ácida en algunas de sus sátiras, lo que estaba lejos de su ánimo era sermonear. Ella misma lo explicaba: «Yo no soy nadie para decirle a otro lo que tiene que pensar o hacer. Yo solo hablo y canto sobre lo que vivo y pienso.
A su hermana Teresa le confesó que no quería, bajo ningún concepto, que su música fuera utilizada políticamente ni por unos ni por otros, porque Cecilia no militó nunca en ningún partido político, aunque criticó la dictadura y la doble moral burguesa. No había inocencia en sus letras, como algunos querían ver, sino ironía y acidez. Pese a la censura, retrató la España de la época, a veces con una oportunidad memorable.
Su lírica está vinculada al existencialismo y a la canción protesta feminista. En su obra se encuentran guiños a diferentes estilos y referencias tan variadas como el blues, el rock, el pop, la bossa nova, la música de cabaré y la música tradicional española. Cecilia escribió temas para artistas como Julio Iglesias, Massiel, Mocedades y Rocío Jurado.
Un Final Trágico
Sin embargo, su vida sería breve. El 2 de agosto de 1976, sobre las 5,40h. Regresaba de un concierto celebrado en Vigo aquella misma noche, cuando se produjo el mortal alcance. Su automóvil, un Seat 124 LS, matrícula M-2342-AX, se estrelló contra la parte posterior de un carro tirado por bueyes, que circulaba sin luces, en un tramo de vía urbana que tampoco contaba con alumbrado público. En el momento del accidente, Cecilia iba dormida y falleció de manera instantánea.
Viajaba con su banda de tres músicos, dos de los cuales salvaron la vida, como también el matrimonio de labriegos que conducía el carro, si bien el batería Carlos de la Iglesia también murió en el acto. En aquel momento, Cecilia se encontraba en el cénit de su carrera musical, y la noticia de su desaparición impactó al país entero.
Legado Imborrable
En el momento de su fallecimiento, Cecilia estaba sentimentalmente unida a Luis Gómez-Escolar, compositor y productor musical, con quien tenía previsto casarse en breve. La huella de Cecilia es imborrable, no solo en la música, sino también en la conciencia colectiva de finales de los setenta de una España que no dejaba de reinventarse para sobrevivir cada día.
Hoy en día, sus canciones son recordadas y versionadas por toda Iberoamérica. A su muerte, ingresando en ese maldito Club de los 27, junto a Amy Winehouse, Janis Joplin, Jim Morrison, Otis Reading, Brian Jones y Kurt Cobain, entre otros, dejó decenas de canciones compuestas y sin publicar.
Discografía de Cecilia
A lo largo de su carrera, Cecilia publicó cuatro álbumes de estudio que marcaron una época en la música española:
- Cecilia (1972): Incluye éxitos como "Dama, Dama", "Nada de Nada" y "Señor y Dueño".
- Cecilia 2 (1973): Contiene canciones como "Un Millón de Sueños" y "Canción de Amor".
- Un Ramito de Violetas (1975): Incluye la icónica canción que da nombre al álbum, así como "Mi Querida España".
- Amor de Medianoche (1975): Contiene canciones como "Amor de Medianoche", con la que representó a España en el Festival de la OTI.
Además de estos álbumes, se han publicado varios discos póstumos y recopilaciones que mantienen vivo el legado de Cecilia.
