El Jazz: Origen y Evolución de un Género Musical Innovador

La historia de la música moderna no se concibe sin el jazz. Aunque actualmente no es el más popular de los tipos de música entre las generaciones más jóvenes, el jazz es todo un universo de complejidad que ha sido capaz de influenciar en prácticamente toda la música moderna e incluso se ha abierto hueco en algunos de los últimos éxitos mundiales como ha sido la Saoko del álbum Motomami de Rosalía.

Aunque en ocasiones el jazz se presenta como un género musical, la realidad es que su universo va mucho más allá llegando incluso a considerarse, al igual que sucede con la música clásica, como un idioma musical o como una familia de géneros que comparten características comunes pero que, individualmente no son capaces de representar la complejidad del universo global de esta práctica musical.

A finales del siglo XIX, en las bulliciosas calles de Nueva Orleans empezó a sonar un ritmo nuevo. Era un estilo que combinaba una gran cantidad de ingredientes y lo transformaba en algo improvisado e irrepetible. Aquella música aún no tenía nombre, pero estaba destinada a convertirse en uno de los géneros más influyentes del siglo XX: eran los inicios del jazz.

La historia del jazz no es solo musical, sino social: es la historia de cómo un estilo marginado logró conquistar la cultura global. Nacido entre la opresión y el mestizaje, se transformó en una expresión de libertad artística y dio un lugar a aquellos que no lo tenían, aunque tuvieron que pasar décadas para que fuera reconocido.

¿QUÉ ES EL JAZZ?

El Origen del Jazz

Como todos los géneros musicales, el jazz no es más que el resultado de la evolución y la mezcla de otros estilos. En este caso influyeron principalmente para su aparición el blues, la música espiritual o popular de la comunidad negra que había llegado desde el siglo XVIII a Estados Unidos y el ragtime, una música popular, instrumental, vocal y de baile considerada como una de las primeras formas musicales verdaderamente africana que derivó de la marcha y que se caracteriza por las melodías sincopadas. Es decir, que, al igual que el jazz, se componía rompiendo de alguna manera la regularidad del ritmo por medio de la acentuación de una nota débil.

El jazz que conocemos hoy en día nació en las calles de Nueva Orleans. Allí, en la costa de Luisiana, confluían desde el siglo XIX varios elementos clave para su surgimiento en los últimos años del siglo XIX y los primeros del XX.

Por un lado, la cultura hispano-francesa llevaba mucho tiempo instalada en la ciudad; por otro, era un territorio en el que la comunidad negra también estaba arraigada con sus propias costumbres; en un tercer lugar se encontrarían las bandas musicales, con una fuerte presencia social y una gran predilección por las marchas; y por último, el rápido desarrollo de un grupo social criollo formado por hijos de inmigrantes blancos y la población esclava negra.

Los criollos, por su condición, eran generalmente personas privilegiadas que tenían acceso a la educación musical clásica, pero a su vez, conservaban y trataban de preservar la cultura africana que les había llegado, generalmente, a través de sus madres. Ellos, en un contexto social como el de la bulliciosa y cultural Nueva Orleans a principios del siglo XX, supusieron la gota que acabó de conformar el caldo de cultivo perfecto para el nacimiento de un género que llegaría a la vida de las personas para cambiar para siempre las reglas de la música de la mano de la improvisación.

El jazz es un nuevo género musical que se origina en las poblaciones cercanas al delta del Misisipi (EE. UU.). Etimológicamente, el término jazz proviene, según algunos autores, de la jerga de los deportistas de la costa oeste de los EE. UU. Según otros, tiene una raíz africana (África occidental) que se refiere al acto sexual.

Los esclavos negros, llegados y asentados en el sur de EE. UU. a partir del siglo XVIII para trabajar en los campos de algodón propiedad de familias blancas ricas, bailaban y cantaban al son del banjo o de diferentes instrumentos de percusión. Las canciones interpretadas eran, en gran medida, funcionales, ya que estaban destinadas a disminuir la fatiga corporal, acompañando rítmicamente los movimientos de las faenas del campo con las «canciones de trabajo». Dichas canciones eran utilizadas también como expresión vocal y recurso terapéutico para expulsar el dolor, generado por una prolongada situación de esclavitud.

Harry Warnecke, Gus Schoenbaechler El jazz nació a finales del siglo XIX en Nueva Orleans, una ciudad con una rica mezcla de culturas y tradiciones musicales. Su origen es complejo y multifacético, resultado de la fusión de diversas influencias musicales, especialmente de la comunidad afroamericana.

Nueva Orleans era famosa por sus bandas de instrumentos de metal, que tocaban sobre todo en desfiles y celebraciones. Los músicos de jazz comenzaron a experimentar con la idea de improvisar sobre las estructuras de canciones tradicionales, creando variaciones únicas en cada interpretación. Esta improvisación permitió un grado de libertad expresiva que caracterizó al jazz desde sus inicios, y sigue siendo uno de los pilares del género.

Desde Nueva Orleans, el jazz se extendió por todo el país, especialmente en Chicago y Nueva York, evolucionando en diferentes subgéneros y convirtiéndolo en una música muy popular.

Sin embargo, al principio fue considerado por muchos como una forma de música “barriobajera”. Esto se debió en parte a su origen en las comunidades afroamericanas de las zonas más desfavorecidas, unido al hecho de que solía tocarse en clubes nocturnos y locales modestos.

Además, la improvisación que caracteriza al jazz significa que los músicos no tocaban siempre las mismas notas ni seguían estrictamente una partitura. Esto era algo inusual en la música tradicional y académica, donde la precisión y la estructura eran la norma. Esta libertad desafiaba las convenciones musicales y por ello los músicos de jazz eran considerados indisciplinados por muchos críticos.

Con el tiempo, sin embargo, el jazz comenzó a ganar aceptación entre una audiencia más amplia. A partir de la década de 1920, gracias a la creciente popularidad de artistas como Louis Armstrong, empezó a ser reconocido como una forma musical legítima y sofisticada.

Hitos Importantes en la Historia del Jazz

  • Finales del siglo XIX: Nacimiento del jazz en Nueva Orleans.
  • 1917: La Original Dixieland Jass Band graba el primer disco de Jazz.
  • Década de 1920: Expansión del jazz a Chicago y Nueva York.

La Original Dixieland Jass Band.

Las Características de la Música Jazz

Definir las características del jazz es muy complejo debido a la gran variedad de subtipos de jazz que existen. Sin embargo, casi todos tienen en común lo siguiente:

  • La improvisación: si en algo se basa el jazz es en la improvisación. En el jazz los músicos empastan sin orden preestablecido ni partitura los sonidos de sus instrumentos y la voz si esta existe como parte de su dinámica habitual.
  • La importancia de lo solos: Son también claves en el jazz los solos que, improvisando, hacen cada uno de los instrumentos que participan en una canción o sesión de creación.
  • La llamada respuesta: Otra de las características del jazz es la estructura clásica de llamada-respuesta, algo que comparte con el blues y que es característico de la música que los esclavos negros de los campos de algodón llevaron a Estados Unidos.
  • Las notas de blues: Aunque son originarias del blues, el jazz se sirve de las notas de blues y de sus escalas para aportar un sonido melancólico a su forma de hacer música.
  • Las melodías sincopadas y polirritmia: Como ya lo era en sus orígenes, una de las grandes características del jazz es la síncopa. Del mismo modo, también lo es la polirritmia o los ritmos compuestos.
  • El swing: por último, no se debe olvidar el swing, una cualidad rítmica especial con la que los primeros artistas de jazz consiguieron que el estilo fuese inconfundible. El swing, que más tarde acabó dándole nombre a un subgénero del jazz, es ese efecto que se produce cuando se le da a la primera corchea de cada pulso más duración que a la segunda y que hace que cualquiera sepa que está escuchando jazz a los pocos segundos de que los instrumentos se pongan a tocar.

Musicalmente, el jazz se caracteriza por el uso de ritmos sincopados. Las melodías están en forma de escala heptáfona (siete notas) en modo mayor o menor, aunque varían también a escala pentáfona o pentatónica (cinco notas) y a estas se añaden una serie de notas variadas que, en ocasiones, hacen llegar casi a la atonalidad.

La armonía se incorpora más tarde, ya que el origen de la música negro-africana es de concepción melódica y no armónica, por lo que el jazz adopta solamente las armonías más simples, o sea, aquellas que mejor se acomodan a los tipos de melodía africana.

Por último, mencionamos uno de los elementos más importantes que otorga gran singularidad a este género musical: la improvisación.

El jazz posee una cualidad rítmica especial, conocida con el término swing, definido como la pulsación dinámica, no reducible a sistema, que trasciende la interpretación, lo hace inconfundible y le otorga un carácter muy sensual.

Como elemento rítmico se utiliza mucho la síncopa, es decir, el desplazamiento del acento de la parte fuerte del compás hacia la parte débil.

Los músicos de jazz aspiran a lograr un sonido propio que los distinga del resto y consideran que la expresión debe estar por encima de la pureza.

El fraseo en el jazz tiene sus particularidades, ya que cada intérprete hace su versión. Está caracterizado por el esquema básico de llamada-respuesta, propio de la música de los esclavos negros en los campos de trabajo de algodón.

La improvisación en el jazz es el elemento básico y diferenciador de todos los demás géneros musicales.

Los instrumentistas de jazz no tienen partitura para realizar sus improvisaciones, sino que se inspiran en el momento de su ejecución, lo que implica que siempre será una interpretación única y diferente en cada ocasión. En la música clásica existe una partitura con las notas musicales escritas por el compositor que el ejecutante debe obedecer y no tocar otras diferentes.

Los Instrumentos Clásicos del Jazz

Generalmente el jazz se suele tocar con trompetas, saxofones, pianos, baterías, guitarras, contrabajos, bajos, teclados eléctricos o pianos, clarinetes, tubas, trombones, tubas, filiscornios así como también se suele usar como instrumento la voz.

Las agrupaciones instrumentales más habituales son el trío, el cuarteto, el quinteto, etc., hasta las grandes bandas de más de cincuenta músicos (big band). Los instrumentos más habituales son la corneta, la trompeta, el trombón, el saxofón, la tuba y el fliscorno (viento metal), el clarinete (viento madera), el contrabajo (cuerda), la batería (percusión membrana), el piano (cuerda y tecla) y la voz.

Instrumentos comunes en el jazz.

Los Distintos Tipos de Jazz

El importante elemento de improvisación con el que cuenta el jazz hace que esta música sea el paraguas de muchísimos subgéneros ya que, con los ritmos del jazz, los instrumentistas y vocalistas de todo el mundo llevan décadas creando sonidos muy diferenciados.

Sin embargo, se puede decir que existen ocho grandes subgéneros que fueron apareciendo en la historia siguiendo un orden cronológico:

  1. El hot jazz o jazz tradicional: el que se creó en Nueva Orleans antes de los años 30.
  2. El swing: es una evolución del hot jazz que llegó después de los años 30. Cuenta con la incorporación de una batería y usa mucho el riff.
  3. El bebop: llegó después del swing. Este estilo data de los años cuarenta y reúne a bandas más pequeñas que todavía son capaces de darle más espacio a la improvisación.
  4. El cool jazz: apareció en los años cincuenta de la mano de Miles Davis, quien acercó los sonidos del jazz a la música clásica europea ralentizando el ritmo y dejando menos margen a la improvisación.
  5. El hard bop: convive en los cincuenta con el cool jazz y es una reconexión con el blues y el gospel.
  6. El free jazz: llegó en los sesenta, cuando se rompieron todas las reglas para crear un subgénero en el que los músicos tocaban con total libertad.
  7. El shooth jazz: es el séptimo subgénero en aparecer y llega en los años setenta del siglo XX. Es jazz influenciado por el pop, el r&b y el funk.
  8. El acid jazz: llegó en los años noventa, y aunque no fue el último subgénero, pues hay muchos más, si fue el que rompió con las reglas acercando el jazz a la música de baile.

Evolución de los subgéneros del Jazz.

Algunos de los Mejores Artistas de Jazz

Es muy difícil agrupar en un solo listado a todos los artistas que han hecho historia en el jazz. Sin embargo, si repasamos el periodo que abarca desde la época dorada hasta la actualidad de este género, no deberíamos olvidar a los siguientes:

  • Louis Armstrong (1901 - 1971)
  • Duke Ellington (1899 - 1974)
  • Charlie Parker (1920 - 1955)
  • Ella Fitzgerald (1917 - 1996)
  • Billie Holiday (1915 - 1959)
  • Miles Davis (1926 - 1991)
  • John Coltrane (1926 - 1967)
  • Thelonious Monk (1917 - 1982)
  • Nina Simone (1933 - 2003)
  • Charles Mingus (1922 - 1979)
  • Bill Evans (1929 - 1980)
  • Kamasi Washington (18 de febrero de 1981)
  • Cécile McLorin Salvant

El jazz y su Día Mundial

El valor cultural del jazz es tal que desde 2011 las Naciones Unidas celebran cada 30 de abril el Día Internacional del Jazz, una fecha con la que se busca concienciar sobre el valor de este lenguaje universal para actuar como motor para la paz, la unidad, el diálogo y la cooperación entre los pueblos.

Y es que, el jazz no es solo una música. El jazz es un vehículo a través del cual se crean comunidades justas, empáticas e inclusivas que pretenden poner el foco en la dignidad humana...

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