Chavela Vargas: Una Biografía Apasionante de la Dama del Poncho Rojo

Chavela Vargas, un nombre que evoca pasión, rebeldía y una voz inconfundible que marcó la historia de la música latinoamericana. Pero, ¿quién fue realmente esta mujer que trascendió fronteras y se convirtió en un ícono? Acompáñanos en un recorrido por su vida, desde sus humildes comienzos hasta su consagración como leyenda.

Primeros Años y Traslado a México

María Isabel Anita Carmen de Jesús Vargas Lizano, mundialmente conocida como Chavela Vargas, nació en San José de Flores, Heredia, Costa Rica, el 17 de abril de 1919. Sin embargo, durante muchos años se creyó que había nacido en una aldea cercana a Texcoco, México. Siendo aún una niña, sus padres se desentendieron de ella. "Fui una niña sola y triste. A mis abuelos no los conocí y a mis padres, más de lo que hubiera querido. Mis padres no me querían. Cuando se divorciaron, me dejaron con mis tíos".

A los 17 años, impulsada por un deseo irrefrenable, se marchó sola a México. «Algo me llamaba. Me estaba esperando el arte. México me enseñó a ser lo que soy, pero no con besos y abrazos, sino a patadas y a balazos". Este país se convertiría en su hogar y en la cuna de su desarrollo artístico.

En varias entrevistas ella misma contó: “vivía en una azotea de un edificio, bañándome en el baño de las criadas, vendía cositas y cantaba. Una señora me prestó un coche y pusimos una agencia de criadas, y yo, en el cochecito, llevaba a las muchachas a las casas y ganaba dos pesos por cada una”.

Inicios en la Música y Reconocimiento

En la década de los 50, Chavela comenzó a destacar en los círculos musicales y culturales de México. En un momento dado se fue de gira con el compositor Pepe Guízar y, a medida que fue prosperando económicamente, se mudó a los mejores barrios de Ciudad de México.

Fue en este ambiente donde conoció a figuras icónicas como Ava Gardner, Pablo Neruda, Diego Rivera y Frida Kahlo. "Presentí que podía amar a esa mujer". En ellos empezó a codearse con la flor y nata de la farándula: el Indio Fernández, Pedro Infante, Pedro Armendáriz, o Frida Kahlo, a la que conoció en una de las fiestas que esta daba con Diego Rivera en la casa que compartían.

Rompiendo Moldes

Chavela desafió las convenciones de su época. Se ponía los pantalones y su poncho rojo, vestía como un hombre, fumaba, bebía (tequila, tequila y más tequila, todo el que hiciera falta; y el que no hiciera falta, también), llevaba pistola. Vivía como quería, incluidas sus relaciones sentimentales.

En El Quid le pidieron que apareciese con un vestido escotado y tacones, pero ella se dio cuenta rápidamente de que no se sentía a su gusto en esa piel. Por eso mismo, para actuar en El Otro Refugio se puso un pantalón, una blusa y un poncho. Como no quería contratar mariachis, ni tampoco contaba con presupuesto para poder hacerlo, optó por cantar solo con guitarra.

En 1955, unos turistas norteamericanos que se sorprendieron al verla actuar en Acapulco le ofrecieron un contrato en el Blue Angel de Nueva York, donde pasaría unos meses.

Años de Excesos y Retiro

El éxito y la fama no estuvieron exentos de sombras. Chavela luchó contra el alcoholismo, una enfermedad que la llevó a un declive personal y profesional. Al alcohol, todo el del mundo, se le unió la muerte del compositor y amigo José Alfredo, en 1973. Se hundió.

A finales de los 70 llegó el parón, un frenazo de casi 15 años. Los problemas producidos por el alcohol la obligaron a retirarse. Nadie la contrataba. "El alcohol es una enfermedad, es una dependencia del alma, de la psique más que del cuerpo; la enfermedad de la soledad, del abandono, de estar rodeado de mucha gente pero, al final, nada".

Durante este tiempo, Chavela desapareció de los escenarios y se alejó del ruido mediático. Quizá volvió a ser Isabel. Pero si alguien pensaba que había llegado su fin, se equivocaba.

El Regreso Triunfal

A principios de los 90, Chavela Vargas resurgió de sus cenizas. No bebería nunca más. Ya había dicho ella misma que se había bebido todo; no quedaba nada más que beber pues. Regresó a los escenarios a principios de los 90. No bebería nunca más. Ya había dicho ella misma que se había bebido todo; no quedaba nada más que beber pues.

España la esperaba. La Sala Caracol de Madrid, en 1993, se rindió ante esta mujer fuerte y conmovedora. Y el teatro Lope de Vega de Sevilla, y Barcelona. "Fue única. Tuvo una vida como una montaña rusa, de subidas y bajadas extremas, de estar borracha y tirada en el suelo a convertirse en musa de Pedro Almodóvar, abarrotando salas como el Carneggie Hall de Nueva York, el Olympia de París o el Bellas Artes de México", dijo la directora Daresha Kyi.

En Madrid, donde siempre se alojaba en la Residencia de Estudiantes, Chavela fue adoptada por la tribu de Pedro Almodóvar. El director manchego, de quien dijo que era su “único amor en la tierra”, le brindó una segunda juventud al poner sus canciones en sus películas y trabajar con ella en Kika (1993), La flor de mi secreto (1995) y Carne trémula (1997).

En los primeros años del nuevo milenio, Chavela volvió a Costa Rica para reconciliarse con su pasado. Pero le fue muy mal. Así que recogió sus bártulos y huyó de nuevo a México, donde desde 2007 vivió tranquila en su casa de Tepoztlán, al norte de Cuernavaca. Allí se dedicó a buscar la paz y a cultivar plantas curativas.

En 2012, con 93 años, decide volver a Madrid. Es verano, 10 de julio, y da su último concierto en esa misma Residencia de Estudiantes. Al terminar se siente agotada. Tiene que ingresar unos días en el hospital. "No me voy a morir en España. Date prisa porque esta ha estado rondando por aquí y ya me quiere llevar", cuenta su representante que le dijo en el documental Chavela.

Legado y Reconocimientos

A pesar de impases en su frondosa carrera, grabó más de cuarenta discos. Una de las voces más influyentes de la canción latinoamericana. Su estilo siempre se inclinó por el bolero y la ranchera. Era conocida como “la Chamana” o “La Vargas”. Su voz tuvo alcance internacional.

Fue intérprete de cabecera para Joaquín Sabina, quien le dedicó “Por el boulevard de los sueños rotos”. Y Chavela también fue cine. Sus canciones no sólo han acompañado esos momentos de debilidad y de desengaños amorosos que han vivido muchas personas, sino que también han decorado las escenas de algunas películas como 'Kika'. Almodovar iluminó esta película con la canción 'Luz de luna', pero no es la única canción que ha aparecido en las películas del popular director castelano-manchego. 'Piensa en mí', aunque interpretada por Luz Casal, aparece en 'Tacones Lejanos'. La letra es de Agustín Lara pero es cierto que es una de las canciones que inmortalizó la cantante y un guiño a la artista, ya que el cineasta era muy amigo suyo.

El 7 de agosto se reunieron un sinfín de personas en la Plaza Garibaldi y en el Bellas Artes, donde un grupo de mariachis la despidió cantando Que te vaya bonito. “El féretro iba cubierto con un jorongo colorido”, apostilla Romero, “como para que no tuviera frío, y la arroparon aplausos y gritos, gritos revolucionarios parecidos a los de las mujeres saharauis. Se cumplen dos años de la muerte de la dama del poncho rojo. Chavela dejó el mundo tal día como hoy pero su presencia sigue más viva que nunca. Seguro que sus seguidores más fieles aún no han dejado de entonar sus canciones. ¿Quién no se acuerda de 'La Llorona', 'El último trago' o 'Fallaste corazón' en esos momentos de debilidad amorosa? Aún así, hay muchos detalles sobre la vida de la artista que, por evidentes que parezcan, muchas veces se nos escapan. Como bien versa 'La llorona', no se sabe que tiene Chavela, pero sin duda esta mexicana ha dejado huella. Por ello, hacemos un repaso por su trayectoria haciendo una parada en aquellas curiosidades que hacen especial a la cantante.

Chavela Vargas falleció el 5 de agosto de 2012 en Cuernavaca, México, a los 93 años. Su legado perdura a través de su música y su espíritu indomable.

Tabla Resumen de la Vida de Chavela Vargas

Acontecimiento Fecha Lugar
Nacimiento 17 de abril de 1919 San José de Flores, Heredia, Costa Rica
Traslado a México 1936 (aproximadamente) Ciudad de México, México
Inicio de su carrera musical Década de 1950 México
Retiro de los escenarios Finales de la década de 1970 México
Regreso a los escenarios Principios de la década de 1990 México y España
Fallecimiento 5 de agosto de 2012 Cuernavaca, México

Vivió libre, construyéndose y destruyéndose a su antojo. Cantó, amó, bebió, se hundió y se recompuso como y cuanto quiso. Rebelde, transgresora, de alma y canciones desgarradas, Chavela Vargas, la dama de poncho rojo fuerte, valiente y ardiente, apuró una larga vida -o dos o tres- de 93 años. Se fue hace casi siete, el 5 de agosto de 2012. Así fue y así vivió Chavela Vargas.

La vida de Chavela transcurrió principalmente en el país azteca, donde por fin se sentiría libre. Primero buscó trabajo para conseguir su independencia. Hizo comidas en una cocina económica, trabajó de camarera en una cantina, fue chófer de una familia rica, y hasta trabajó en una agencia de criadas, consiguiendo servicio para las familias pudientes.

Con los años, la imagen de Chavela fue adoptada como modelo por ciertos grupos lesbofeministas, aunque ella nunca levantó la bandera de la diversidad sexual y se limitó a vivir su orientación con libertad y normalidad. “Yo he tenido que luchar para ser yo y que se me respete, y llevar ese estigma, para mí, es un orgullo”, contó en una entrevista en 2000. “Llevar el nombre de lesbiana. No voy presumiendo, no lo voy pregonando, pero no lo niego. He tenido que enfrentarme con la sociedad, con la iglesia, que dice que malditos los homosexuales… Es absurdo. Cómo vas a juzgar a un ser que ha nacido así. Yo no estudié para lesbiana. Ni me enseñaron a ser así. Yo nací así. Desde que abrí los ojos al mundo”.

En Madrid, donde siempre se alojaba en la Residencia de Estudiantes, Chavela fue adoptada por la tribu de Pedro Almodóvar. El director manchego, de quien dijo que era su “único amor en la tierra”, le brindó una segunda juventud al poner sus canciones en sus películas y trabajar con ella en Kika (1993), La flor de mi secreto (1995) y Carne trémula (1997).

En los primeros años del nuevo milenio, Chavela volvió a Costa Rica para reconciliarse con su pasado. Pero le fue muy mal. "Volvió diciendo que su hermana Ofelia quería controlarla", asegura Mala. "Cayó enferma. Supongo que enfrentarse a los fantasmas del pasado fue muy duro para ella. Volver a su infancia, a esos años en los que fue tan maltratada e incomprendida, esa época amarga de rechazo y repudio, no le hizo bien". Así que recogió sus bártulos y huyó de nuevo a México, donde desde 2007 vivió tranquila en su casa de Tepoztlán, al norte de Cuernavaca. Allí se dedicó a buscar la paz y a cultivar plantas curativas.

El 7 de agosto se reunieron un sinfín de personas en la Plaza Garibaldi y en el Bellas Artes, donde un grupo de mariachis la despidió cantando Que te vaya bonito. “El féretro iba cubierto con un jorongo colorido”, apostilla Romero, “como para que no tuviera frío, y la arroparon aplausos y gritos, gritos revolucionarios parecidos a los de las mujeres saharauis. Se cumplen dos años de la muerte de la dama del poncho rojo. Chavela dejó el mundo tal día como hoy pero su presencia sigue más viva que nunca. Seguro que sus seguidores más fieles aún no han dejado de entonar sus canciones. ¿Quién no se acuerda de 'La Llorona', 'El último trago' o 'Fallaste corazón' en esos momentos de debilidad amorosa? Aún así, hay muchos detalles sobre la vida de la artista que, por evidentes que parezcan, muchas veces se nos escapan. Como bien versa 'La llorona', no se sabe que tiene Chavela, pero sin duda esta mexicana ha dejado huella. Por ello, hacemos un repaso por su trayectoria haciendo una parada en aquellas curiosidades que hacen especial a la cantante.

Chavela Vargas - La Llorona

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