¿En qué año nacieron los que tienen 35 años? Un análisis de la maternidad tardía y la crisis de natalidad en España

Para entender el contexto actual de la maternidad en España, es crucial analizar las estadísticas recientes y las tendencias demográficas que están configurando el panorama. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2023 nacieron en España 322.075 niños, la cifra más baja desde 1941, con una caída del 24,1% en la última década.

Además, la edad a la que las mujeres tienen su primer hijo sigue aumentando, con un 40,2% de las españolas siendo madres a partir de los 35 años. Analizando por edades, ya se producen más partos de madres de 40 años o más (el 10,7% del total), que de mujeres menores de 25 años (un 9,4%).

Para responder a la pregunta inicial, si una persona tiene 35 años en 2024, nació en 1989. Este dato es relevante porque, como señala la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), la fertilidad femenina "cae en picado" a partir de los 35 años, lo que lleva a muchas mujeres a recurrir a tratamientos de reproducción asistida para ser madres.

Los expertos han augurado que el número de tratamientos irá en aumento debido sobre todo a que las mujeres españolas posponen cada vez más la maternidad. De hecho, la edad media de la paciente de estos tratamientos es de 37 años. El 47% de los ciclos de fecundación in vitro con óvulos propios se realizó a pacientes de entre 35 y 39 años, en tanto que el 67% de los tratamientos con esta técnica y con donación de óvulos lo hizo las mujeres tenían más de 40 años.

En total, el 70% de las fecundaciones in vitro en España se hizo en 2015 con óvulos propios y el 30% a través de la donación de ovocitos.

Según los datos del Registro Nacional de Actividad de la SEF, en 2015 nacieron un total de 36.318 bebés por técnicas de reproducción asistida, de los que 29.366 nacieron en España, un 7% del total de alumbramientos. Los 6.952 bebés restantes corresponderían a parejas o personas que han viajado hasta España para someterse a esos tratamientos, debido a la buena reputación de los profesionales en esta materia y a que la legislación es más flexible, en asuntos como por ejemplo la donación de óvulos.

Este registro también constata el aumento de un 9% de estos tratamientos respecto al año anterior, y es que España con estas cifras se sitúa a la cabeza de Europa y en la tercera posición mundial solo detrás de Estados Unidos y Japón.

Casi la mitad de los niños que nacieron en Asturias en 2022, 2.201 de 4.744, tienen madres que dieron a luz después de cumplir los 35 años, y estos números hablan. La edad media de la decisión reproductiva se ha demorado en todo el continente, pero en casi ningún otro lugar de la UE las madres son tan mayores como aquí.

Cuenta un estudio reciente de Eurostat, el servicio estadístico europeo, que únicamente Galicia rebasa en toda la Unión el porcentaje asturiano de partos por encima de los 35 años y que el aplazamiento de la maternidad concentra sus mayores impactos casi con exclusividad en el Noroeste de España y el centro de Italia.

El orden territorial se mantiene cuando la estadística se acerca a las madres primerizas y concluye que las progenitoras de cuatro de cada diez primogénitos nacidos en el Principado en 2022, 1.115 de 2.709, dieron a luz más allá de los 35.

La edad media para tener el primer hijo en Asturias, que empezó los noventa en torno a los 26 años, superó por primera vez en 2022 los 32, y eso enciende una alerta de sostenibilidad colectiva por la certeza de que si el primer vástago espera hasta ese punto, eso reduce de inmediato las posibilidades de que llegue un segundo y prácticamente elimina la opción de un tercero.

La media general de la maternidad, 34,4 años, también es en el Principado la tercera de España y de Europa, tras las de Galicia y Cantabria, y toda esta demora y su progresivo incremento a través del tiempo es un factor esencial, desde todos los puntos de vista, en la caracterización de la crisis de natalidad que pasa por ser uno de los males esenciales e irresueltos de este siglo en Asturias.

Cuando llega la pregunta por los motivos, las últimas respuestas fiables son de 2018. Dijo entonces la Encuesta de Fecundidad del Instituto Nacional de Estadística (INE) que las mujeres asturianas contestaban sobre todo hablando de dificultades para conciliar la vida laboral y personal y de obstáculos económicos.

El estudio de Eurostat, hablando sin matices del panorama general del continente, vincula el retraso, «entre otros factores, con las mayores tasas de participación femenina en la educación superior, con el incremento en el número de mujeres que eligen establecer una carrera antes de formar una familia» o, también, con «los niveles más bajos de seguridad laboral y el empleo precario».

En este juego de la soga, por lo demás, tiran del lado del retraso esas razones y del otro, constata también el análisis, « las iniciativas políticas que concilian el trabajo y la maternidad dentro del contexto más amplio de los valores sociales».

La maternidad por encima de los 35 no tiene por qué ser una anomalía, viene a decir. El verdadero problema emerge cuando el parto a esas edades es mayoritariamente el primero y no el tercero, «como en los ochenta».

La profesora asocia el retardo con «el nivel de estudios o el deseo de profesionalización» de la mujer e intuye, como una hipótesis de trabajo pendiente de verificación, la concurrencia de un cierto «efecto grupo».

Parte de «la trampa de decir ‘tengo treinta años, ya lo tendré’», y va dejando pasar el tiempo hasta descubrir que ya no queda. «Si la media de edad del primer hijo se sitúa por encima de los 32 años, es probable que el segundo no se tenga y ya no da tiempo a tener el tercero», subraya Ibáñez.

De las que ya han cumplido los cuarenta años sin hijos, sólo una de cada tres consultadas en Asturias responde «ninguno» a la pregunta por el número de vástagos deseados. Otro tercio desearía tener uno y hasta un 34 por ciento contesta «dos o más».

De un tiempo reciente a esta parte, no obstante, Asturias compensa el desfase entre los escasos alumbramientos y las muertes con saldos migratorios positivos en cantidad suficiente para que su población total haya vuelto a crecer de forma leve.

Si de lo que se trata es de regenerar el censo, no obstante, en la llegada de inmigrantes puede llegar a verse una ventaja vinculada no sólo a la incorporación directa de savia nueva para la población asturiana, sino también a la natalidad.

Las últimas estadísticas del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre los nacimientos en España durante 2023 evidencian que solo han nacido 322.075 niños en todo el año pasado, registrando la peor cifra desde que se inició la serie histórica del INE en 1941 y cayendo un 24,1% en la última década. «El retraso de la maternidad es uno de los principales desencadenantes de la caída de la natalidad debido a que la edad es uno de los principales obstáculos para lograr el embarazo. Con 30 años la mujer tiene la mitad de probabilidad de ser madre que a los 20-24 años.

La fecundidad presenta notables diferencias entre las mujeres españolas y las extranjeras. Mientras que las españolas tienen una media de 1,07 hijos, entre las extranjeras la cifra asciende a 1,27.

Este contexto deriva en que cada vez haya más parejas españolas que tienen problemas para tener hijos en España (cerca del 20%) y que las clínicas de fertilidad asistida atiendan un mayor volumen de casos. Actualmente, 1 de cada 6 niños en el mundo nace mediante reproducción asistida y, en mujeres que superan los 41 años, el 50% de nacimientos es por donación de óvulos.

Sin embargo, en esta crisis de natalidad también influye que tanto la calidad como la concentración de esperma se han reducido drásticamente en un 51% a nivel mundial. De acuerdo con los rangos de la OMS, se considera un hombre subfértil a una concentración de espermatozoides inferior a 40 millones por mililitro e infértil cuando está por debajo de 15 millones por mililitro.

De las 2.152 mujeres que dieron a luz en lo que va de año, la mayoría estaba en el rango de edad de entre 35 y 39 años. Concretamente, 723. Por número, el siguiente grupo más numeroso es de las de entre 30 y 34 años, con 658. Si suman todas las que tienen más de 35 años, son 1.010, casi la mitad del total.

«La edad es un factor que nos preocupa y sobre lo que incidimos», afirma Esther Canedo, ginecóloga en el Hospital Universitario de A Coruña (Chuac). La edad ideal para empezar a tener hijos sería, según cuenta la especialista, a partir de los 26 años y hasta los 32.

Enero es, con diferencia, el mes en el que más murcianos cumplen años. En total, son 43.228 los nacidos en dicho mes. Junio, con 35.971, se sitúa como el mes en el que menos nacen.

En Murcia existen 12.301 vecinos llamados Antonio, situándose en primera posición en cuanto a nombres más comunes. En Murcia existen 8.474 vecinas llamados María, situándose en primera posición en cuanto a nombres más comunes. El apellido Martínez está presente en 49.456 ocasiones en los datos de identidad de los vecinos de Murcia.

José Moñino y Redondo, Conde de Floridablanca y ministro de Carlos III, fue el encargado de dirigir el primer documento censal elaborado en España, entre los años 1785 y 1787. Este primer censo arrojó una cifra de población a nivel nacional de 10.268.110 habitantes.

En la actualidad, el Censo de Población y Viviendas es la operación estadística más importante a nivel nacional.

La red vial de Murcia, con una longitud de 1.746,77 kilómetros, se configura como una de las más extensas del país.

La edad promedio de la población residente en el municipio de Murcia se sitúa en 2020 en 40,35 años, un valor casi tres años inferior a la media nacional.

Que el limonero es el cultivo más extendido en el municipio de Murcia es algo conocido. Así, en Murcia existen 9.317 hectáreas cultivadas con limoneros (2020), lo que supone un 10,6% de la superficie del término municipal.

El precio medio de la vivienda se sitúa en Murcia en 1.064,7 euros por metro cuadrado.

Factores que influyen en la maternidad tardía

Diversos factores contribuyen al retraso en la maternidad en España, entre ellos:

  • Situaciones económicas, laborales y habitacionales: La inestabilidad económica y laboral, así como la dificultad para acceder a una vivienda digna, influyen en la decisión de posponer la maternidad.
  • Liberación de la mujer: La mayor participación de las mujeres en la educación superior y el mercado laboral ha llevado a muchas a priorizar su carrera profesional antes de formar una familia.
  • Dificultades para conciliar la vida laboral y personal: La falta de políticas de conciliación y el escaso apoyo a la maternidad dificultan la compatibilidad entre la vida laboral y familiar.
  • Cambios en las estructuras familiares: La disminución del número de matrimonios, el aumento de las parejas del mismo sexo y la mayor tasa de divorcios también influyen en la decisión de tener hijos.

Tabla 1. Estadísticas clave sobre la maternidad en España

Estadística Dato
Nacimientos en 2023 322.075
Caída de nacimientos en la última década 24,1%
Madres de 40 años o más (2024) 10,4% del total
Madres de 35 años o más (2023) 40,2%
Edad media del primer hijo (2024) 32,6 años
Parejas con problemas de fertilidad 20%
Niños nacidos por reproducción asistida 1 de cada 6

Los riesgos de la maternidad tardía

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