Itálica, ubicada en la actual Santiponce (Sevilla), fue la primera ciudad fundada por Roma fuera de la Península Itálica. Esta ciudad tuvo el privilegio de ser la cuna de dos emperadores romanos: Trajano y Adriano, figuras clave en la historia de España y del Imperio Romano. Sin embargo, Itálica también está relacionada con otro emperador, menos conocido pero igualmente importante: Teodosio I.
En esta experiencia podremos conocer vestigios de cómo era la vida en época romana, sus costumbres, sus inclinaciones artísticas y aficiones. ¿Cómo vivían los romanos? ¿Cómo estaban organizadas sus ciudades? ¿Cómo eran sus casas? ¿En qué actividades preferían invertir su tiempo de ocio? Esto y muchas más curiosidades podrás conocer si te adentras en esta apasionante experiencia histórica, cultural, social y artística.
Anfiteatro de Itálica
Trajano: El Emperador Soldado
Trajano (Itálica, 18 de septiembre de 53 - Selinus, 11 de agosto de 117) fue un emperador de gran reputación que ha llegado intacta hasta nuestros días. Descendiente de colonos itálicos, fue el primer emperador nacido en una provincia. Se sentía soldado por los cuatro costados y se vio reflejado en su mandato: modesto pero autoritario.
Trajano “nació en Itálica el 18 de Septiembre del 53. Su padre tuvo un cursus honorum envidiable, llegando a ser gobernador de Asia. La primera función pública de Trajano conocida es la de tribuno militar en el ejército de su padre, cuando era gobernador de Siria. Cuestor en el 78; senador después; pretor en el 83; como legado de la legión VII Gemina, la hispana por excelencia, la llevó a Germania a sofocar el levantamiento de otro senador hispano contra Domiciano; y cónsul en el 91, tras la llegada de Nerva, fue nombrado gobernador de la Germania Superior en el otoño del 96, y adoptado por el emperador y nombrado Cesar -y por tanto, heredero- en el 97”, señala el cuaderno didáctico de trabajo de la Junta de Andalucía. “Subió al trono en el 98. La entronización de Trajano representó el ascenso al poder del clan italicense”.
Su conquista de Dacia, la actual Rumanía, fue toda una proeza de la que, además, obtuvo un espectacular botín de guerra. Se cree que pudo traer de aquel país cientos de miles de kilos de oro y plata y con esta fortuna construyó un foro imperial en Roma. Dentro de este complejo monumental se exhiben los la Basílica Ulpia, el mercado y la columna de Trajano, un enorme pilar conmemorativo inaugurado en el año 113.
El tiempo entre la primera y la segunda Guerra de África, Trajano lo dedicó a mejorar las vías de comunicación en las zonas que ya tenía conquistadas. La obra más monumental se llevó a cabo en una pequeña ciudad en la frontera con Serbia. Se trata de un puente de más de un kilómetro de largo que cruzaba todo el Danubio para que las tropas cruzaran el río con rapidez. Los mismos legionarios, de hecho, fueron su mano de obra durante los años 103 y 105.
Trajano muere en el 117 en Selinunte, "recién terminada la campaña de los partos, cuando se disponía a regresar a Roma, siendo su reinado ensalzado hasta el extremo. De inmediato fue divinizado, y los honores que en su memoria se realizaron durante años aumentaron si cabe su fama de buen gobernante, hasta el extremo de que a los nuevos emperadores se les deseaba que sus años de reinado fuesen “más felices que Augusto y mejores que Trajano”. Adriano"
A los nuevos emperadores se les deseaba que sus años de reinado fuesen “más felices que Augusto y mejores que Trajano”.
Busto de Trajano
Adriano: Consolidación y Diplomacia
Adriano (76 d. C. - 138 d. C.) también está estrechamente ligado a Itálica, aunque su lugar de nacimiento exacto es objeto de debate entre los historiadores. Publio Aelio Adriano nació en Roma, hijo del pretor P. Aelius Hadrianus Afer, natural de Itálica, y de Domitia Paulina, de Cádiz, el día 24 de enero del año 76 D.C. y se casó con Vibia Sabina, sobrina nieta de Trajano.
En la coronación de Imperator Caesar Traianus Hadrianus Augustus tuvo mucho que ver P. Acilius Attianus. Trajano nada había previsto sobre su sucesión. La versión oficial era que había adoptado a Adriano en su lecho de muerte, nombrándole sucesor, pero las sospechas de una conjura de palacio que incluso pudo haberle dado muerte sigue estando en el aire. A ello contribuyó el hecho de que la noticia de la muerte fuera guardada a los soldados durante dos días, permitiendo a Acilio Atiano18, prefecto del pretorio (segundo escalón de mando tras el emperador), asegurar la posición de Adriano", señala el cuaderno de la Junta.
"Huérfano de padre a los diez años de edad, se educó bajo la tutela de Trajano, cuando sólo era pretor. A la edad de quince años fue enviado a Itálica, quizás para alejarlo de una epidemia declarada en Roma. Tras pocos años volvió a la metrópolis donde desarrolló su carrera política y militar al lado del emperador Trajano19: cuestor, custodiador de las actas del Senado, tribuno de la plebe, pretor, comandante de la legión I Minervia Pia Fidelis y gobernador de la Panonia Inferior, cónsul sufecto, septenviro de los banquetes, gobernador de Siria, y por fin, el 5 de Agosto de 117, emperador".
Se le define como un "personaje intelectual y práctico, inestable y cruel, a la vez que refinado y con inquietudes espirituales, su política se caracterizó por un cambio radical con respecto a su predecesor. Restó poder al Senado y decidió consolidar las fronteras del Imperio frente a la política de expansión de su padre adoptivo. Autoritario, su deseo de gobernar personalmente le llevó a realizar múltiples viajes de inspección a todas las provincias del Imperio, controlando la gestión de sus gobernadores".
El reinado de Adriano fue marcado por una voluntad marcada de preservar la "pax romana", con renuncia a nuevas conquistas, a pesar de que, al final, se vio obligado a entrar en una guerra desastrosa causada por una revuelta en la provincia de Judea, denominada Palestina posteriormente. Reforzó las fronteras con fortificaciones como, por ejemplo, la Muralla de Adriano en el norte de la isla de Gran Bretaña y el Limes en Germania.
Adriano estuvo mucho tiempo alejado de Roma, viajando infatigablemente por todos los rincones de su vasto imperio. Siempre intentó dar a las provincias una mayor importancia política a la vez que las identificaba con el conjunto del estado.
Murió en Bayas, junto a Nápoles el 10 de julio de 138, a la edad de 62 años. "Tras la vuelta a Roma, Adriano no volvió a pisar Itálica. Conocemos que vino a Hispania en el invierno del 122/123 y que en Tarragona escuchó las quejas de los hispanos sobre las levas que sufrían, así como la petición de cambio de municipium a colonia. No obstante los italicenses se encargaron de recordarle al emperador su origen con el ánimo de obtener prebendas. Así le nombraron duoviro quinquenal, lo cual no fue realmente excepcional ya que fueron muchas las ciudades en las que ejerció de forma honorífica algún cargo municipal22. Igualmente, el historiador Casio Dión escribe que Adriano hermoseó su patria con muchos y espléndidos dones, pero tampoco esto hay que contemplarlo como algo excepcional, ya que fueron muchos las ciudades que gozaron de estos regalos".
ADRIANO: El EMPERADOR VIAJERO que TRANSFORMÓ ROMA (76 - 138 d. C.) II DINASTÍA ANTONINA
Busto de Adriano
Hispania en las Monedas de Adriano
Este áureo, acuñado entre los años 134 y 138 d.C., muestra en el anverso la cabeza del emperador Publio Elio Adriano (73-138), con la leyenda Hadrianus AGV COS III P.P. En el reverso aparece la personificación de Hispania reclinada sobre unas rocas (hay quien suscribe que se trata del Peñón de Gibraltar) con una rama de olivo en su mano derecha y un conejo a sus pies, acompañada de la leyenda HISPANIA. Esta misma representación de Hispania se usó para los denarios y sestercios. El hecho de que aparezca un conejo en la moneda se debe a que así se conocía a Hispania: «tierra de conejos». El origen de este nombre proviene de los fenicios que, cuando llegaron a la Península Ibérica, se sorprendieron por la abundante presencia de estos roedores, bautizándola como I-Saphan-im, que traducido al latín se transformó en Hispania.
Denario de Adriano con la personificación de Hispania
Teodosio I: El Emperador de la División
Teodosio o Teodosio I el Grande, como normalmente se denomina, es el emperador nacido en Itálica más desconocido, aunque en los últimos años algún autor discute su nacimiento en esta ciudad sevillana y se la atribuye a Cauca, en la provincia de Segovia. Los estudios de Alicia M. Canto decantan claramente su origen itálico, ya que nos habla que las fuentes que hablan de que su origen sea el segoviano no son coetáneos si no posteriores, con lo cual no conocían realmente esos orígenes.
El poeta romano Claudio Claudiano, nos habla que los orígenes de Teodosio son de la Bética. En la misma línea y también de la época del bajo imperio tenemos al Conde Marcelino; y en la misma línea de afirmar sus orígenes sevillanos se pronuncia el historiador hispano árabe Al-Rasís.
Su papel en el imperio tuvo gran relevancia, a pesar de que le tocó vivir una época complicada, donde Roma se encontraba en franca decadencia. Uno de los ejemplos fue que tuvo que acceder a que los godos se establecieran más allá del Danubio y convertirlos en aliados del imperio.
Como emperador, vivió la mayor parte de su vida en Constantinopla, donde se conserva un gran obelisco denominado de Teodosio, además realizó grandes reformas en la ciudad como la remodelación del foro tauri o del toro que se convirtió en la mayor plaza pública de su tiempo. Esta ciudad posteriormente sería la capital oriental del Imperio.
Pero su obra más decisiva, para la historia de Roma, fue la división del Imperio entre sus hijos Honorio y Arcadio. Esta división fue vital para la continuación del Imperio Romano en los años posteriores, salvando la parte oriental de la debacle que ocurrió en la parte occidental con las invasiones bárbaras.
Teodosio I
El Legado de Itálica
Itálica, a pesar del tiempo transcurrido y los cambios históricos, sigue siendo un testimonio invaluable de la grandeza romana en la Península Ibérica. Sus ruinas nos permiten reflexionar sobre la vida, la política y el legado de los hombres que, desde esta ciudad, influyeron en el destino del Imperio Romano.
¿Qué importancia tuvo para la posteridad la romanización de la Península Ibérica? ¿Cuál fue su más trascendental aportación para los siglos posteriores? A principios del siglo II d.C, el Imperio Romano vivirá los años de máximo esplendor.
La llegada de los pueblos del Norte representó el final del Imperio romano de Occidente. Poco sabemos de ellos en relación con Itálica "aunque no sería ajena a la llegada de los vándalos silingos a Sevilla, o a las luchas intestinas de los visigodos. En éstas hay que situar la restauración de sus murallas ordenadas por Leovigildo con motivo de la guerra sostenida contra su hijo Hermenegildo".
La ciudad estaba dividida en dos partes, la llamada nova urbs (ciudad nueva), que conforma el actual conjunto arqueológico, y la ciudad vieja o vetus urbs, la cual permanece bajo el pueblo de Santiponce.
Estructuras Notables de Itálica
- La Casa de la Exedra provista de sus propias termas y una palestra a cuyo fondo se ven los grandes bloques que formaban la bóveda de la gran exedra.
- La Casa de Neptuno, parcialmente excavada, también poseía sus termas.
- La Casa de los pájaros, llamada así por los motivos ornamentales de sus pavimentos de mosaicos.
- El anfiteatro, uno de los mayores del imperio, tenía capacidad para unos veinticinco mil espectadores. El graderío o cavea, estaba compuesto por tres niveles de los que se conservan parcialmente los dos inferiores.
