En la octava semana de embarazo, el bebé ha crecido de forma espectacular dentro del útero materno. Mide entre 10 y 14 milímetros, aproximadamente el tamaño de una mora o una alubia. En estas primeras semanas, se produce un crecimiento muy rápido del bebé, y son grandes los cambios morfológicos que se están produciendo en su pequeño cuerpo.
En este momento, el embrión ya tiene algunos órganos en funcionamiento, como por ejemplo el cerebro o los riñones. Es importante recordar que las semanas de embarazo no corresponden a las semanas de vida del bebé.
❤️ Semana 8 de embarazo 🤰 Síntomas, consejos y desarrollo del bebé | El embarazo semana a semana
Desarrollo Embrionario
En la octava semana de embarazo, el embrión sigue creciendo rápidamente. Su cabeza es mucho más grande que el resto del cuerpo, que ya empieza a alargarse y a comenzar a tomar la forma del futuro bebé.
Un cambio muy importante que sucede en la octava semana es que se forma la piel del embrión, la cual es translúcida y deja ver el esqueleto formado por cartílagos suaves todavía.
El corazón posee ya cuatro cámaras, se diferencian las válvulas aórtica y pulmonar, y la sangre se bombea de manera muy fuerte y acelerada, sobre unos 180 latidos por minuto.
En la semana 8 de embarazo, también es posible comprobar como los brazos y las piernas del embrión se han alargado y es posible distinguir las manos y los pies. Además, los dedos empiezan a formarse, aunque permanecen unidos por membranas, y los codos ya son visibles.
En cuanto al cerebro, aún no se ha formado completamente, pero se encuentra unido a la médula espinal y van apareciendo las vías neuronales.
Los rasgos faciales del embrión ya son más evidentes: se forman la nariz y el labio superior, las orejas empiezan a tomar su forma y los ojos se cubren con la piel que formará los párpados.
Funcionalidad de la Placenta
En la semana ocho de embarazo, la placenta embrionaria ya se encuentra implantada en el útero y seguirá creciendo en las próximas semanas. Hasta ahora, la alimentación del embrión ha dependido de su vesícula vitelina, una estructura embrionaria que desaparece. El embrión ha crecido mucho en las últimas semanas y sus requerimientos nutricionales han aumentado.
Por tanto, la placenta asume la función de alimentar al futuro feto a través del cordón umbilical a partir de este momento. Así, el embrión recibe los nutrientes y el oxígeno necesarios para su desarrollo por parte de la sangre materna.
Síntomas en la Madre en la Semana 8 de Embarazo
En la octava semana de embarazo, ocurre un cambio importante en el cuerpo de la futura madre: el útero empieza a crecer. Esto todavía no es muy evidente para la mujer porque el vientre no se ha hinchado aún. No obstante, es posible notar molestias por el ensanchamiento del útero, como pinchazos y calambres en el vientre y las piernas. Algunas mujeres, incluso, sienten dolor ciático como consecuencia de la presión que ejerce el útero sobre este nervio durante la semana 8 de gestación.
La mujer también puede seguir experimentando los típicos síntomas de embarazo que la han acompañado las semanas anteriores, aunque estos pueden ir desapareciendo. Algunos de estos síntomas son:
- Náuseas
- Ardor
- Estreñimiento
- Aversión a olores y sabores
- Cambios de humor
- Cansancio y cefalea
- Aumento de pechos
- Antojos
Algunos de estos síntomas se relacionan con los cambios hormonales que ha sufrido la mujer en las últimas semanas y todos son completamente normales.
Es posible que la mujer sienta un cierto agotamiento y cansancio. Debe intentar no forzar su organismo. Estas primeras semanas de embarazo son muy delicadas y el riesgo de aborto elevado. También es posible que se encuentre muy "sensible" y que el más insignificante incidente le provoque el llanto… o que se encuentre eufórica. La culpa de estos bruscos cambios emocionales la tiene las hormonas que ayudan a mantener la gestación, como la progesterona y los estrógenos.
Recomendaciones en la Semana 8 de Gestación
A medida que avanza el embarazo, la mujer debe ir prestando una mayor atención a los cuidados que necesita su cuerpo, no solo para poder combatir los síntomas más molestos, sino también para favorecer el desarrollo saludable de su futuro bebé. Para ello, vamos a comentar algunos consejos muy útiles que deberían seguirse durante toda la gestación:
Alimentación
Los nutrientes más importantes para la mujer embarazada son el ácido fólico, hierro, calcio, yodo, zinc, vitamina D y ácidos grasos omega 3. También es muy importante no saltarse ninguna comida y beber mucha agua durante todo el día.
Si la futura madre se encuentra muy cansada, le conviene tomar fruta, como manzanas, naranja, piña… E hidratos de carbono de absorción lenta como cereales integrales, por ejemplo. Las primeras, además de ser ricas en vitaminas y minerales que el organismo necesita ahora, proporcionan mucha energía. Los cereales integrales poseen fibra que ayuda a combatir el estreñimiento.
En el embarazo debes prestar mucha atención a los alimentos que ingieres. Existen enfermedades que se contraen por comer algunos alimentos contaminados y que resultan muy peligrosas para el correcto desarrollo bebé que crece dentro del útero materno.
La listeriosis es una enfermedad provocada por la ingesta de alimentos contaminados por la bacteria listeria. Si la mujer se contagia al comienzo del embarazo puede provocar abortos, y si se infecta al final de la gestación, puede que la infección pase al feto, a través de la placenta, provocándole importantes secuelas neurológicas.
“La listeriosis es una infección causada por el microorganismo Listeria monocytogenes. La gestación supone un estado de inmunodepresión para la mujer que la hace más susceptible frente a cierto tipo de infecciones, como es el caso de la listeriosis". Las mujeres embarazadas presentan un riesgo 20 veces superior frente a la población sana de contraer dicha infección.
Hábitos de Higiene y Limpieza
Es muy importante lavarse bien las manos y los utensilios necesarios antes de preparar la comida, así como limpiar las frutas y verduras antes de su consumo. Además, será necesario cocinar bien la carne y el pescado, y evitar alimentos crudos para que no haya riesgo de toxoplasmosis o listeriosis.
Sustancias Nocivas
Hay que eliminar del día a día los hábitos tóxicos como el tabaco, y el alcohol, sobre todo ahora que la alimentación del bebé depende de la sangre materna y la placenta.
"El consumo de tabaco durante el embarazo influye de forma negativa, disminuyendo la cantidad de oxígeno que se aporta al feto producido por el aumento de monóxido de carbono en sangre materna. El monóxido de carbono pasa a través de la placenta y se une con mayor afinidad a la sangre fetal que el oxígeno produciendo un déficit en la oxigenación fetal".
Actividad Física
El ejercicio moderado es muy importante para mantener un embarazo saludable, ya que ayuda a combatir el cansancio y otros síntomas, aporta energía y fortaleza para el parto, y ayuda a mantener el peso adecuado. Los deportes más recomendables para embarazadas son el yoga, pilates, natación o andar diariamente.
La Primera Ecografía
Una vez la mujer averigua que está embarazada gracias a un test de embarazo positivo, la primera visita al ginecólogo se suele programar para la semana 8 aproximadamente. En esta semana, ya es posible ver al embrión en una primera ecografía, tomar sus medidas y escuchar el latido cardiaco. Con esto, se confirma la edad gestacional del embrión y se comprueba si el embarazo sigue un desarrollo normal.
Si no se ve el embrión o el saco gestacional en esta primera ecografía de 8 semanas, podría tratarse de un embarazo anembriónico o embarazo ectópico, respectivamente, lo cual supone que la gestación acabará en un aborto.
El ginecólogo también tomará las primeras medidas del peso de la madre y su presión arterial para controlarlas durante todo el embarazo.
Después de esta primera visita, las ecografías siguientes suelen programarse cada 4-6 semanas, a no ser que surja algún problema durante la gestación.
