Educación sobre Lactancia Materna: Beneficios y Promoción

La lactancia materna es un hábito que desde la antigüedad ha estado íntimamente unido a la alimentación del niño durante los primeros años de su vida. Hasta principios del siglo pasado, la única posibilidad de alimentar a un niño que no podía recibir leche de su madre, era conseguir una nodriza.

En la actualidad existe evidencia científica de un notable descenso de madres que amamantan a sus hijos debido a una carencia de información adecuada sobre el tema, además se une a la no existencia de criterio unificado o protocolo de información sobre la lactancia dentro de los profesionales sanitarios. Dependiendo de la persona que proporcione la información, se dan unas pautas u otras. Todo ello deriva en la necesidad de informar a estas madres de los beneficios que presenta tanto para el bebé como para ella misma, por ello la educación sanitaria constituye la herramienta más eficaz.

Para ello, se hace necesaria la realización de educación sanitaria, los programas de educación tienen un afán promotor en el uso de la lactancia natural y llevan a cabo intervenciones y acciones encaminadas a este fin con un amplio número de características. La maternidad no es un “hecho natural”, sino que va más allá, considerándose como una construcción cultural bien determinada, definida y organizada por normas que se derivan de un grupo social específico y enmarcado en un contexto histórico definido por la historia. Se considera un fenómeno de prácticas sociales y sanitarias.

Cabe resaltar que la maternidad hasta hace pocas décadas era entendida como parte de la naturaleza del género femenino, sin embargo a partir de los años setenta, se ha demostrado que la maternidad es todo un fenómeno marcado por la historia y arraigado a la cultura, por ello, se hace imprescindible conocer todos los fenómenos históricos y culturales, añadiendo la importancia de que la maternidad se presenta como un movimiento dinámico cuyo sentido se modifica conforme el contexto se va modificando.

Beneficios de la Lactancia Materna

Las madres tienen una historia, por ello, la maternidad es un hecho natural, parte de una cultura en evolución continua. En la actualidad según la AEP (Sociedad Española de Pediatría, el conocimiento sobre el porcentaje de niños que inician LM en la primera hora de vida, es un indicador de suma importancia ya que está bien establecido que iniciar precozmente la alimentación al pecho ayuda a establecer la LM exclusiva y se relaciona con una mayor duración de la misma.

También hay estudios recientes que demuestran que esta práctica conduce a la colonización intestinal del recién nacido por miles de bacterias beneficiosas procedentes de la madre (microbiota y microbioma), que ayudarán a programar en el niño un ambiente microbiológico intestinal saludable de por vida y le ayudará a luchar contra las enfermedades, a digerir mejor el alimento y a regular su sistema inmunológico. Además existe evidencia de que los componentes de la LM en los primeros días de vida pueden influir en la forma que determinados genes se expresan, con efectos que pueden durar de por vida, por ejemplo contrarrestando la predisposición genética a la obesidad o a otras enfermedades crónicas.

Asimismo, se han adoptado distintas estrategias de promoción de la lactancia materna, entre las cuales se cuenta la Iniciativa Hospital Amigo de la Madre y el Niño que establece “Diez pasos para favorecer la lactancia natural”.

Diez Pasos para Favorecer la Lactancia Natural

  1. Tener una política de lactancia materna, que sea comunicada a todo el personal de salud.
  2. Capacitar a todo el personal de salud para implementar esta política.
  3. Informar a toda mujer embarazada del manejo y de los beneficios de la lactancia.
  4. Ayudar a las madres a iniciar la lactancia durante la primera hora después del parto.
  5. Enseñar a las madres cómo amamantar y cómo mantener la lactancia aun si se tienen que separar de sus hijos.
  6. No dar a los recién nacidos ningún alimento ni bebida que no sea la leche materna, salvo por indicación médica.
  7. Practicar el alojamiento conjunto: dejar que los recién nacidos y sus madres estén juntos las 24 horas del día.
  8. Fomentar la lactancia materna a libre demanda, sin horarios rígidos.
  9. No dar mamaderas o chupetes a los niños que están siendo amamantados.
  10. Promover la creación de grupos de apoyo a la lactancia materna y referir a las madres a estos grupos al salir de la maternidad.

La promoción es fundamental si se desea convertir la lactancia en el método preferido de alimentación infantil. El enfoque usual comprende medios masivos y campañas de educación para hacer conocer las desventajas de la alimentación con biberón y las ventajas de la lactancia, para ello se debe previamente analizar los factores que han llevado a una declinación de la lactancia en un área y entender cómo las mujeres consideran la lactancia y la alimentación con biberón, para a partir de esa información confeccionar una educación sanitaria hecha a su medida para que sea eficaz.

Muchas campañas promocionales han fracasado debido a la ausencia de este análisis. Las técnicas de comercialización social, adecuadamente aplicadas, tienen mayor posibilidad de éxito. La promoción debe tratar no solo los beneficios para la salud, sino además los beneficios económicos y las ventajas anticonceptivas de la lactancia.

En la actualidad la actitud de los profesionales de la salud respecto a la lactancia ha mejorado, aunque todavía queda mucho trabajo por realizar en el campo de la educación sanitaria. El primer paso entonces es educar a los futuros trabajadores de la salud sobre la lactancia y reeducar a los profesionales actuales, para ello es pieza clave la formación continuada en este campo a través de cursos o seminarios que hagan adoptar destrezas y habilidades comunicativas para mejorar la transmisión del mensaje en la educación sanitaria, para ello es fundamental el desarrollo de metodologías educativas y comunicacionales en salud en los diversos escenarios de intervención en salud, dirigidas a sensibilizar a la población para generar una actitud favorable en la promoción y protección de la lactancia materna y alimentación complementaria, con el fin de mejorar la calidad de vida de la población.

Para llevar a cabo proyectos de promoción, es necesario una decidida voluntad política que no depende de los profesionales de la salud. Se estima la gran necesidad de una intervención educativa a la población por parte de enfermería, sobre lactancia materna; enfermería tiene como sentido promover una cultura sobre la lactancia materna, se debe desarrollar políticas y planes, dirigidos a la promoción, protección y apoyo de la lactancia materna. A tal efecto, se debe brindar una información oportuna, veraz y con lenguaje comprensible sobre los principios y beneficios de la lactancia materna a las madres, padres y a sus familiares.

En la actualidad. La OMS en su Estrategia Global de Alimentación de Niños y Jóvenes, ha formulado recomendaciones integrales en programas de salud para lograr una promoción de la lactancia materna más exitosa.

Distribución Lactancia Materna en España, donde podemos observar que la distribución de la lactancia materna dentro de España tiene mayor incidencia en las regiones del noreste y centro. Siendo inexistente en las zonas del sur de España. Sin duda, uno de los factores importantes es el tipo de población que nos encontramos en cada región, por ejemplo, Castilla y León es una de las Comunidades con la población más envejecida.

Tras la presentación de las tres figuras anteriores respecto a la incidencia de la lactancia materna en cada región de España, sería interesante realizar un estudio demográfico de la población, conociendo el tipo de pirámide poblacional de cada región, si es una población envejecida, joven…además de las tasas de desempleo, es decir, la cantidad de mujeres que están activas laboralmente, con lo cual, dificulta la técnica de amamantar a su bebé y la cantidad de mujeres que se encuentran desempleadas.

Durante las sesiones es vital enfatizar las ventajas y beneficios que aporta la lactancia materna, mejorando la calidad del asesoramiento que se brinda a las madres con respecto a las técnicas de amamantamiento y el vínculo madre-hijo. Por lo consiguiente es necesario fomentar la confianza de los padres en los profesionales sanitarios para estrechar la relación con el equipo de salud de su área de atención y con las redes de apoyo para la lactancia materna, de esta manera, aumentará la probabilidad del éxito de la misma.

La hipótesis de la investigación se plantea hasta el punto de cómo de efectiva es la educación sanitaria en el incremento de la lactancia materna, es decir, analizando todos los factores que desencadenan un abandono precoz de la misma, como los profesionales de la salud a través de distintas herramientas somos capaces de influenciar en la población de embarazadas para que adopten la decisión de amamantar a sus hijos/as.

Se planteó las siguientes hipótesis:

  • Ho: La intervención educativa aumenta el nivel de conocimiento y práctica sobre lactancia materna en las madres primigestas del Consultorio de Mojados (Valladolid), consultorio de Galapagar (Madrid) y consultorio de Barco de Ávila (Ávila).
  • H1: La intervención educativa no tiene un efecto positivo en el conocimiento y la práctica sobre lactancia materna en las madres primigestas del Consultorio de Mojados (Valladolid), consultorio de Galapagar (Madrid) y consultorio de Barco de Ávila (Ávila).

Objetivo. Conocer si existe relación entre las actividades de educación para la salud (EPS), con la práctica de la lactancia natural (LN) y la introducción de la alimentación complementaria. Valorar la importancia de los grupos posparto en la práctica de la LN.

De las 240 madres de la muestra, 107 (44,6%) recibieron clases de EPS. Amamantaron durante el primer mes, el 81,3% de las madres que recibieron EPS, frente al 66,9% de las que no la recibieron; esta diferencia se mantuvo hasta el sexto mes de lactancia. De las actividades de EPS, fueron los grupos posparto los que influyeron en mayor medida en la práctica de la LN. La alimentación complementaria la iniciaron antes del quinto mes el 34,6% de los que no habían recibido EPS, frente al 21,5% de los que sí la recibieron.

Asistir a las clases de EPS se asocia de forma significativa con la práctica de la LN hasta el sexto mes y con un inicio más tardío de la alimentación complementaria. Los grupos posparto fueron el factor fundamental en el mantenimiento de la LN hasta el sexto mes de vida, y la educación prenatal colabora a partir del tercer mes.

Los beneficios que proporciona la lactancia materna o natural (LN), tanto a la madre como al hijo, se han documentado ampliamente en la literatura médica. Es la forma natural de nutrición del lactante, potencia el vínculo psicológico entre la madre y el hijo, aporta resistencia inmunológica, previene la alergia alimentaria y disminuye el riesgo de cáncer de mama en la madre, entre otros. No obstante, el número de madres que amamantan ha declinado de forma tan espectacular en los últimos 50 años que los grupos internacionales de apoyo a la LN han decidido unir sus fuerzas para promoverla, y han recomendado: fomentar los grupos de apoyo a la LN y procurar que las madres se pongan en contacto con ellos a la salida del hospital.

En el nuevo modelo de atención primaria se necesita una actitud crítica y creativa, con delimitación de objetivos y evaluación de resultados. En el centro de salud se iniciaron las actividades de EPS del Programa Maternal en el año 1992 con la incorporación de la matrona al equipo básico de atención primaria. Sus actividades incluyen la preparación al parto, la visita domiciliaria puerperal y los grupos posparto.

En las clases se aconseja a las madres que proporcionen LN exclusiva, al menos hasta los 4-6 meses de vida del niño y que introduzcan la alimentación complementaria (AC) a partir del quinto mes de vida, como recomienda la Asociación Española de Gastroenterología y Nutrición Pediátrica. El objetivo principal del estudio es conocer de qué forma influyen estas actividades de EPS en la alimentación del lactante: en la prevalencia de la LN hasta el sexto mes de vida y en la fecha de introducción de la AC. Además, se propone valorar la importancia de los grupos posparto en la práctica de la LN.

Se consideró que se había realizado EPS cuando las madres asistieron al menos a 3 de las clases de educación prenatal o posnatal o recibieron la visita puerperal. Los datos recogidos se introdujeron en una base de datos creada con el programa dBASE III Plus. Se realizó un análisis de regresión logística simple para estudiar la relación entre el hecho de dar LN, para cada mes, y cada una de las otras variables. Posteriormente, se efectuó un análisis de regresión logística múltiple mediante procedimiento de incorporación progresiva de variables (p de inclusión: 0,05, p de exclusión: 0,10), para controlar variables potencialmente confusas. Se utilizaron las odds ratio (OR) y los intervalos de confianza (IC95%) para valorar la fuerza y precisión de la asociación entre las variables. Para el estudio estadístico, se utilizó el programa SPSS-PC V.4.0.1.

De los 240 sujetos de la muestra; 107 madres (44,6%) recibieron alguna forma de EPS, frente a 133 (55,4%) que no la recibieron. Amamantaron durante el primer mes de vida 176 madres (73,3%), frente a 64 (26,7%) que alimentaron con fórmula. El 81,3% de las madres que realizaron EPS dieron LN durante el primer mes, frente al 66,9% de aquellas que no hicieron EPS (OR: 2,15; IC95%: 1,17-3,94). Al tercer mes de vida, continuaban con LN 98 niños (40,8%); el 58,9% de aquellos cuyas madres recibieron EPS, frente al 26,3% cuyas madres no la recibieron (OR: 4,01; IC95%: 2,32-6,92). Esta diferencia entre los grupos que habían y no habían recibido EPS se mantuvo constante en los siguientes meses, hasta el final del estudio.

La AC fue iniciada antes por las madres que no habían asistido a las clases de EPS: recibieron AC antes del quinto mes, 46 niños (34,6%) cuyas madres no hicieron EPS y 23 niños (21,5%) cuyas madres sí hicieron EPS (OR: 1,93; IC95%: 1,04-3,64). Al quinto mes no existían diferencias significativas entre los grupos (OR: 1,6; IC95%: 0,23-18,29).

En el análisis de regresión logística múltiple, se observó que en el mantenimiento de la LN hasta el sexto mes la variable que ejercía mayor influencia era la asistencia a los grupos posparto. Existía, además, relación entre la LN y la educación prenatal para los meses 3, 4 y 6, sin existir interacción entre ellas. La fecha de nacimiento del niño o la visita puerperal domiciliaria no influyeron en la LN.

En el centro de salud, dentro del programa de atención a la mujer, se ha querido conocer cómo ha influido la EPS sobre la práctica de la LN y sobre la fecha de introducción de la AC, además de valorar la importancia de los grupos posparto en el mantenimiento de la LN. Se ha encontrado una asociación significativa entre las actividades de EPS con la práctica de la LN hasta el sexto mes de vida y con la introducción de la AC a partir del quinto mes.

Si se considera cuál de las actividades de EPS influye en mayor medida, se observa que asistir a los grupos posparto es fundamental para el mantenimiento de la LN hasta el sexto mes, de forma que en los 2 primeros meses de vida es el factor principal que determina la LN (OR: 3,4 y OR: 4,8, respectivamente). La educación preparto colabora como responsable del mantenimiento de la LN en los meses 3, 4 y 6 (OR: 2,3; OR: 2,7; y OR: 2,9, respectivamente); en el quinto mes su influencia no resulta significativa en la muestra, probablemente debido al número reducido de madres que mantienen la práctica de la LN a partir de este mes.

La prevalencia de la LN en el estudio no difiere en gran medida de la de otros similares. Se ha observado que el 73,3% de las madres proporcionaron LN a sus hijos en el primer mes de vida. Esta cifra descendió de forma progresiva en los siguientes meses, de tal manera que al tercer mes amamantaron a sus hijos el 40,8% de las madres. Estas cifras de prevalencia de LN son parecidas a las descritas por otros autores. Pérez et al observan una prevalencia de LN al primer mes del 67% y del 45% al tercero, y Fuertes et al encuentran un 36% de LN al tercer mes.

Algunos factores, tales como paridad, edad de la madre, nivel de educación, actividad laboral y nivel socioeconómico, podrían influir como factores de confusión en la actitud de la madre hacia la LN y quizás justificarían los resultados constatados en este estudio. En estudios similares no se han mostrado que sean significativos en la decisión de dar LN. En otros, sin embargo, se describe cierta relación entre la práctica de la LN y la paridad. McGowan observa relación entre el comienzo de la LN y el estado civil, y con un número de años de estudios mayor de 10; pero no constató relación con otras variables (etnia, paridad, edad, actividad laboral).

Los resultados obtenidos no son extrapolables a la población general por lo sesgado de la muestra (madres que acuden al centro de salud); la selección de pacientes se basó en criterios de accesibilidad: todos los pacientes escogidos pertenecen a la misma población, tienen historia clínica y acudieron a las consultas de pediatría y de control del niño sano. Los 240 niños de la muestra suponen el 63,3% del total de nacidos. Desconocemos las causas por las que los 139 niños (36,7%) restantes no fueron llevados por sus madres al centro de salud. Tampoco se conoce cuáles son sus características, ni si ha influido el hecho de que exista un hospital de referencia próximo al centro de salud.

Debemos considerar un posible sesgo el no incluir a las mujeres de forma aleatoria en 2 grupos, uno el que recibe EPS y otro el que no la recibe. Ello puede condicionar que aquellas mujeres que reciben EPS ya estuviesen desde el principio más motivadas para la lactancia y posteriormente para seguir en los grupos posparto. Este estudio debe servir de base para iniciar otros más completos, con los que pueda conocerse la importancia de las actividades de los grupos posparto (que actualmente no están extendidas en nuestro país) en la evolución de la prevalencia de la LN con mayor profundidad.

Los resultados obtenidos aconsejan seguir trabajando en la línea de la EPS, como proceso encaminado a enseñar y promover conductas saludables en la población. De este estudio podemos deducir que la EPS está asociada significativamente con la práctica de la LN y con el inicio más tardío de la AC. Los grupos posparto fueron el componente de la EPS que presentó mayor asociación con el mantenimiento de la LN hasta el sexto mes. La educación preparto se relacionó con el mantenimiento de la LN durante los últimos meses del primer semestre de la vida del niño, tiempo en el que se recomienda esta práctica.

La educación sanitaria es un instrumento de promoción de la salud que ayuda al individuo a adquirir un conocimiento científico sobre conductas saludables.

Beneficios de la lactancia materna para el bebé y la mamá

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