Embarazo No Deseado: Consecuencias para el Padre y la Familia

Cada día, los derechos de las mujeres y las niñas son vulnerados, y la desigualdad de género persiste a pesar de representar la mitad de la población mundial. Los embarazos adolescentes son una de las múltiples caras de esta desigualdad. El embarazo en la adolescencia o embarazo precoz es un fenómeno mundial con graves consecuencias para la salud, la sociedad y la economía.

Se produce cuando ni el cuerpo ni la mente de la mujer están preparados para ello, concretamente entre la adolescencia inicial o pubertad y el final de la adolescencia, que la OMS establece en los 19 años. Cada año se registran unos 21 millones de embarazos de adolescentes entre 15 y 19 años.

A escala mundial, la tasa de nacimientos en la adolescencia ha disminuido de 64,5 nacimientos por cada 1000 adolescentes en 2000 a 41,3 nacimientos por cada 1000 mujeres en 2023. Sin embargo, las tasas de cambio han sido desiguales en diferentes regiones del mundo.

El embarazo adolescente tiene raíces profundas, y muchas de ellas están fuertemente atadas a la calidad de vida y a la pobreza de un país. Comprender las causas es solo el primer paso; es crucial entender las consecuencias y riesgos del embarazo adolescente. Cuando un embarazo ocurre a temprana edad, esta realidad se desmorona.

Consecuencias del Embarazo Precoz

El embarazo precoz no solo afecta a nivel físico, sino que también tiene profundas consecuencias psicológicas y sociales:

  • Abandono escolar.
  • Abortos.
  • Inestabilidad familiar.
  • Natalidad descontrolada.
  • Problemas psicológicos.

Las madres adolescentes suelen enfrentarse al miedo al rechazo, ansiedad, estrés y tensiones familiares, así como a la dependencia. Muchos de estos obstáculos están siendo superados gracias a una educación necesaria en igualdad de género y políticas que empoderan a las mujeres y defienden sus derechos en la sociedad.

En Ayuda en Acción creen que para enfrentar el problema de los embarazos adolescentes es esencial atacar sus causas de raíz. Los derechos sexuales y reproductivos son derechos humanos universales. Toda persona tiene el derecho a decidir sobre su cuerpo, su vida sexual y su identidad.

El matrimonio infantil, aunque prohibido en gran parte del mundo, sigue siendo una realidad en muchos países en desarrollo. En estos países, la mayoría de los partos adolescentes ocurren entre niñas que ya están casadas. En otros lugares, los embarazos fuera del matrimonio llevan a muchos padres a casar a sus hijas para evitar el estigma.

Desde Ayuda en Acción, colaboran con socios locales para impulsar proyectos educativos y campañas de sensibilización en las comunidades más vulnerables. La igualdad de género es un compromiso de todas y todos. Por eso, la educación en igualdad y el empoderamiento de mujeres y niñas están en el corazón de nuestra labor global. Cuando hablamos de educación para prevenir los embarazos adolescentes, también nos referimos al acceso a la educación misma. Está demostrado que la escuela es un factor protector clave frente a estas vulneraciones.

El Impacto Psicológico de Ser un Hijo No Deseado

Al año se registran aproximadamente 121 millones de embarazos no deseados en el mundo según el Instituto Guttmacher, de los cuales el 39% acaban llevándose a término. La mayoría de estos padres desarrollan un vínculo muy sólido con sus hijos, pese a que no fuese algo planificado. Sin embargo, en algunos casos nunca llegan a sentirse del todo cómodos con el rol de la paternidad.

La culpabilidad y los planes truncados de futuro llevan a estos padres a mostrarse indiferentes ante sus hijos, ignorando a menudo sus necesidades emocionales pese a cubrir las físicas. Y es que un niño no sólo necesita comida, una cama y juguetes. La comunicación, el cariño, la calidez y la validación emocional son tan o más importantes que cualquier otra necesidad, y cuando no son cubiertas, pueden aparecer problemas psicológicos a largo plazo.

En primer lugar, debemos diferenciar dos tipos de crianza:

  • Una crianza evitativa se caracteriza por padres que tardan mucho en responder a las necesidades de sus hijos. Son poco afectuosos y a menudo parece que les da igual lo que esté sintiendo el menor.
  • En la otra cara de la moneda, una crianza ambivalente es aquella en la que los padres son incoherentes. A veces ignoran a sus hijos, pero en ocasiones se muestran sobreprotectores. También suelen ser muy quisquillosos.

Vivir con unos padres evitativos o ambivalentes no solo no es fácil, sino que puede provocar inseguridad, ansiedad, problemas para relacionarse con extraños, desconfianza hacia amigos o parejas, depresión y problemas de conducta.

Ante la idea de no ser querido/a, por no haber sido un bebé deseado, buscará, incansablemente en los gestos y palabras de sus progenitores, muestras de afecto o algo que le haga sentir amor por parte de ellos aunque sea mínimo. Buscar ansiosamente la aprobación y valoración, sobre todo materna, y raramente conseguirla. Al igual que el punto anterior, el/la niño/a buscará contentar a sus padres y que le valoren. Si no lo consiguen, no cesarán en encontrar la forma de hacerlo, hasta siendo ya adultos, lo que provocará grandes problemas de autoestima. Da igual qué hagan o cómo lo hagan, nunca conseguirán una valoración positiva.

El/la niño/a que crezca con la sensación de no ser querido en una familia, creerá que sobra o que es un anexo a una familia ya completa, sin encontrar su sitio dentro de ella. Si tiene hermanos (que sí fueron deseados), tenderá a compararse con ellos, sobre todo si el trato es diferente. Sensación de inferioridad e invisibilidad en el mundo. Falta de un propósito de existencia. Sensación de estorbo para los padres. Plantearse posibles vidas de su familia sin él. Además, en su imaginación, jugará creando o elucubrando diferentes escenarios en los que él/ella no nació.

Como no ha podido desarrollar vínculos afectivos sanos desde la niñez, cuando crezca posiblemente siga creando relaciones basadas en la ambivalencia o la evitación, convirtiéndose en un sujeto pasivo ante decisiones (dejando a su pareja que lo haga por él/ella y así no decepcionarle), estando hipervigilante por miedo a ser engañado/a por su pareja y/o sentirá celos. Generar estilos de comunicación agresiva o pasiva.

Lo primero que te recomendaría es que reflexiones si realmente te han hecho sentir así o son suposiciones tuyas. En caso de que sí hayas recibido ese desprecio por parte de uno o de tus dos progenitores, si existe la posibilidad de que hables con ellos y les expliques la situación quizá cambie ese trato o cese ese recordatorio de “no-deseado”.

Algo que debes tener bien claro es que SIEMPRE fuiste elegido/a pues tenían otras opciones para irrumpir el embarazo o darte en adopción, por lo que si has crecido con uno o tus dos progenitores, ellos eligieron que estuvieras en sus vidas. Los padres biológicos no están obligados a quererte. De igual forma, tú tampoco estás obligado/a a quererles. Ser padres no viene acompañado de cariño y afecto para su hijo/a y aunque “debería” ser así, no siempre va a estar.

No tienes que esforzarte (en exceso) para alcanzar una valoración positiva. Y menos si no te motivan a hacerlo o nunca te han reconocido algo. Que te esfuerces en conseguir unos objetivos está genial, pero si va a suponer una angustia porque “nunca es suficiente” para unas palabras de aliento, no merece la pena. No te compares con tus hermanos/as, aunque otros lo hagan. Aunque seáis hermanos gemelos sois seres TOTALMENTE diferentes, por lo que no es justo compararos: ni vosotros mismos ni los demás. Con la única persona con la que puedes compararte es contigo mismo/a, pues es la forma más adecuada de hacerlo en igualdad de condiciones.

Tu pasado no tiene por qué determinar tu futuro ni tiene que condicionarte para siempre. Existe un término que se llama “resiliencia” que nos invita a salir fortalecidos de las adversidades. Eres merecedor/a de amor. Como cualquier persona del mundo, todos nacemos con derecho a ser queridos. Que unas personas (incluso siendo tus padres) no quieran dártelo, no quiere decir que estés condenado/a a no ser querido/a. Puedes encontrar a personas que realmente te valoren y te quieran sin esperar nada a cambio ni te coaccionen para sus beneficios propios. Si crees que necesitas ayuda de un profesional de la psicología, ponte en sus manos para que puedas sentirte mejor.

Alternativas y Decisiones Difíciles

Si no estás dispuesta a tenerlo, recuerda que tienes varias opciones: aborto (si estás dentro de las semanas estipuladas) o darle en adopción. Si decides/decidiste tenerlo (por la razón que fuera) no le hagas sentir culpable, él/ella no decidió nacer. Si has decidido tener a tu bebé, aunque no fuera buscado, acepta que has tomado esa decisión, pero no lo pagues con tu hijo/a, él/ella no está eligiendo nacer. No pagues con él/ella tu error, si pudiste evitar el embarazo. Él/ella no te debe nada porque le dieras a luz. Para él/ella serás lo más grande del mundo, no hagas que seas su pesadilla. Ten por seguro que ese bebé te va a querer incondicionalmente porque están “programados” biológicamente a hacerlo.

No traslades la sensación desagradable de ese rechazo al embarazo (si lo pasaste mal) a tu vínculo con tu bebé. No traslades emociones negativas que has tenido/tienes hacia el padre sobre el/la bebé. Es posible que el padre progenitor de tu bebé no se haya portado bien contigo, pero que lleve sus genes tu hijo/a no tiene por qué ser una representación con la que “vengarte” o con quien pagarlo. Ponte en su lugar. Quiérele, porque tu bebé te querrá de manera incondicional siempre. Como ya hemos dicho, él/ella te va a querer por el simple hecho de ser su madre. Ponte en manos de un psicólogo. Si habéis llegado a estas líneas, probablemente no lo estaréis pasando bien tanto si eres el “bebé” como si eres la mamá.

Lo ideal es que un niño venga al mundo cuando la mente y el corazón de sus padres lo desean y lo llaman. Pero muchas cosas en la vida no funcionan de forma ideal. Una buena parte de los embarazos no se planean. El resultado son hijos no deseados, personas que inician sus días en medio de una total o parcial ausencia de sentido para su existencia.

El aborto, aún hoy en día, es una opción que rechazan varios sectores de la sociedad. En esos casos, la decisión de dar lugar a una nueva vida está mediada principalmente por el deber moral, pero no por el afecto o el anhelo. Las consecuencias pueden ser graves.

Deseo y Construcción del Deseo

Es posible que algunas madres y padres no quieran un hijo en un momento dado de la vida. Y puede ser así por muchos motivos, desde la edad temprana a la que se produce el embarazo hasta problemas económicos.

Si una gestación tiene lugar en esas condiciones, solo existen dos alternativas: o esos padres reprimen, sin éxito, su rechazo al nuevo ser; o entran en un proceso de replanteamiento de sus expectativas y logran construir un deseo, en función de nuevos afectos que se despiertan.

Si el padre, la madre, o ambos no logran aceptar la existencia de un hijo, pueden optar por abandonarlo, literalmente, o por reprimir sus sentimientos y entender la situación como una imposición del destino. El hijo será para ellos un intruso, aunque acepten tenerlo y criarlo.

Lo más frecuente es que en esos casos el niño crezca en medio de grandes privaciones afectivas. Sí, le dan la comida y cubren sus necesidades básicas, pero sin amor. Sí, le dan el techo, pero se siente un extraño en su hogar. La represión nunca tiene éxito. Por eso, muchos padres que no deseaban a sus hijos se vuelven extremadamente celosos. No quieren ni que los toque el aire. Los perciben como personas a las que se puede destruir fácilmente. Y esto es así, precisamente, porque sus lazos de afecto son extremadamente frágiles.

Cuando un hijo no es deseado, difícilmente sus padres buscarán tiempo de calidad para compartir con él. Jugar será para ellos una pérdida de tiempo. Y cada ocasión para conversar les resultará incómoda. Sienten que “no tienen nada que decir”.

Consecuencias de Ser Hijos No Deseados

La distancia emocional de los padres deja fuertes huellas en las personas. Aparece una convicción interior de que “algo falta”, como si existiera una pregunta latente, pero no las palabras para formularla.

A los hijos no deseados les será muy difícil construir relaciones sanas de afecto en su vida adulta. El amor tiene un idioma que desconocen. Les cuesta mucho necesitar y ser necesitados. Normalmente, los hijos no deseados oscilarán entre la egolatría y profundos sentimientos de inferioridad. No saben cómo se encuentra el equilibrio de una autoestima saludable. Por eso lo más frecuente es que eludan por completo el conflicto con sus pares y superiores, o no hagan más que generarlo. Repiten incesantemente la ruptura que significó su presencia en el mundo.

Una persona con estos antecedentes necesitará ayuda para sobrellevar esos abismos de amor que habitan en su corazón. El paso más importante es que reconozca que su malestar no depende de quién es, sino de las circunstancias que dieron origen a su ser. Y nunca es tarde para tener una conversación sincera con los padres.

El Rol del Padre y la Conciliación Familiar

En España, hay un millón y medio de hogares donde no se celebra el Día del Padre. No hay. No está. Y, al mismo tiempo, está aumentando el número de familias en las que los niños están al cuidado sólo del progenitor, según un estudio de The Family Watch.

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), son las familias monomarentales -en los que sólo hay madre- las que más aumentan pero, al hilo de los tiempos, los roles han experimentado cambios en la sociedad, y los padres están cada día más involucrados en el cuidado de sus hijos. En su informe, el 'think tank' The Family Watch quiere resaltar la importancia de la figura paterna en la sociedad actual.

Para esta profesora, el éxito de cualquier política de conciliación que quiera permitir las máximas aspiraciones laborales de las mujeres pasa por tener en cuenta a los padres. La encuesta que publicó este periódico con motivo del Día de la Mujer mencionaba, precisamente, que los padres españoles están dispuestos a aceptar encargarse más de sus hijos que las madres si se dan las circunstancias. A favor de esta conciliación entre vida laboral y familiar están tanto ellas (86,6%) como ellos (90,9%).

La ausencia de padre, en estos estudios en países anglosajones, se relaciona, en el caso de las hijas, con un aumento de las posibilidades de embarazos tempranos, divorcios y baja autoestima, además de abuso de drogas y de alcohol. En el caso de los hijos, esta falta de figura paterna los hace más vulnerables que las niñas y tienen más riesgo de fracaso escolar, falta de control y de agresividad.

Según los estudios citados en el informe, 10 años después de un divorcio sin custodia compartida, sólo uno de cada 10 hijos mantiene un contacto semanal con su padre. Es más, el informe es partidario de que se hagan campañas institucionales que resalten la importancia en la educación de los hijos de los padres y que se premie de alguna manera a las empresas que apuesten por hacer la vida más fácil a los padres para que puedan atender sus responsabilidades familiares.

Las investigaciones muestran unas conclusiones abrumadoras sobre los beneficios de la implicación paterna en la educación y crianza de los hijos. Sensu contrario, los estudios llaman la atención sobre las consecuencias negativas de la falta de implicación de los progenitores masculinos en todos los ámbitos (pobreza; exclusión social; drogadicción; fracaso escolar; violencia de género; salud mental de los hijos...)

En el estudio se detalla que la figura paterna no tiene por qué referirse al padre biológico, ya que puede asumirla otros familiares, padres adoptivos o padrastros. En el estudio, Calvo ha querido tratar dos tipos de ausencia paterna, la física y la psíquica. Esta última sería la que se da en familias "matrifocales", donde el vínculo más fuerte se da entre los hijos y la madre y el padre queda desdibujado porque se considera de antemano que no puede ejercer adecuadamente ese rol; la familia más extensa es sólo la de la madre y las mujeres son las que toman todas las decisiones importantes.

#Embarazo en la adolescencia: ¿QUÉ HAGO? + Riesgos 😰

Consecuencias de la ausencia paterna según estudios
Grupo Consecuencias
Hijas Aumento de embarazos tempranos, divorcios, baja autoestima, abuso de drogas y alcohol
Hijos Mayor riesgo de fracaso escolar, falta de control, agresividad

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