Llegar a la semana 40 de embarazo y no tener señales de parto es una situación que genera ansiedad y preguntas en muchas futuras mamás. ¿Es normal? ¿Puede afectar al bebé? ¿Qué puedo hacer para que comience el trabajo de parto? Este artículo te ayudará a entender por qué ocurre esto y cómo afrontarlo.
¿Debo preocuparme si he salido de cuentas y no he dado a luz?
No desesperes, como hemos explicado el retraso en el parto es bastante más habitual de lo que puedas imaginar. De hecho, se estima que sólo uno de cada 10 bebés nace en la fecha prevista y que un 15% sobrepasan la semana 40.
¿Cómo se calcula la fecha de parto?
“La fecha normal para el parto se calcula sumando 280 días (40 semanas) al primer día de la última regla”, explica el doctor Alberto Rodríguez Melcón, ginecólogo del Hospital Universitario Quirón Dexeus de Barcelona.
“En la primera consulta tras la confirmación del embarazo, preguntamos la fecha de inicio de la última menstruación y en base a este dato elaboramos un calendario en el que señalamos la fecha probable de parto”, indica el doctor. Normalmente se establece que la concepción se produce 14 días después de iniciarse esa última menstruación.
No es una fecha exacta
Sin embargo, esto no es una ciencia exacta y en ocasiones las mujeres tienen ciclos menstruales irregulares, lo que puede originar que la ovulación no sea exactamente a mitad del ciclo de 28 días. Por tanto, cualquier variación posterior (se trata de una fecha probable, no exacta) ya implica un retraso. Hay que saber diferenciar entre lo que es la menstruación normal y un sangrado de implantación para poder calcular con mayor exactitud de cuánto tiempo puedes estar.
Recuerda, sin embargo, que hasta los 294 días (semana 42) el embarazo aún se considera "a término", es decir, que entra dentro de lo normal. Pasado este plazo se considera "cronológicamente prolongado". Si una vez llegada esta fecha sigues sin dar a luz, tu centro hospitalario aplicará el protocolo de actuación que tenga.
¿Qué puede retrasar el parto?
"Las causas del retraso en el parto no siempre están muy claras, porque ni siquiera se conocen con exactitud los mecanismos que desencadenan el nacimiento del bebé. Se cree que influyen múltiples factores maternos y fetales", afirma Rodríguez Melcón. Sin considerar un posible error en los cálculos, que luego analizaremos, estos son los factores más comunes.
Factores maternos
- Madre primeriza: Si es tu primer parto, no es extraño que pases de la semana 40. Y es que, en general, hacen falta algunos días más de gestación para que el cuello del útero se dilate y permita el parto, puesto que no ha sido modificado por una dilatación anterior.
- Herencia familiar: La predisposición familiar juega también un rol importante. Si tú naciste pasada la fecha, si tienes algún familiar cercano a quien se le ha retrasado el parto o si tuviste ya otro parto cronológicamente prolongado, tienes más probabilidades de que tu hijo nazca más tarde de lo que pensabas. "Son casos de asociación familiar, es decir, aquellos en los que al analizar a un grupo familiar concreto, encuentras más supuestos que en la población general. Los factores genéticos y familiares influyen mucho", argumenta el ginecólogo de Dexeus.
- Una cuestión hormonal: "Las prostaglandinas son unas hormonas que se producen de forma natural durante las últimas semanas del embarazo. Estas sustancias provocan cambios en el cuello del útero e inducen las contracciones", afirma el doctor, que añade que "las mujeres con una baja concentración de prostaglandinas sufren más retrasos en el parto".
Causas fetales
- La cabeza es un componente decisivo: En ocasiones, sin embargo, el retraso en el parto puede deberse a factores relacionados con el feto. Una de las hipótesis asegura que la cabeza actúa como un componente decisivo en la estimulación de las contracciones. De hecho, los fetos que no han desarrollado bien el cráneo no ayudan al parto.
- Produce hormonas: La otra teoría mantiene que "el feto produce hormonas que podrían ser las desencadenantes del parto, aunque no se conoce aún muy bien cómo actúan”, explica el ginecólogo del Hospital Quirón Dexeus.
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Efectos positivos de la prolongación del parto
- Sigue engordando: En esta etapa el feto engorda entre 150 y 200 g por semana. Cuanto más tiempo pase dentro del útero, más rollizo nacerá.
- Ya está formado: Desde la semana 35 el bebé está preparado para vivir fuera del útero, ya ha alcanzado la maduración funcional (salvo su cerebro).
- Se pone "guapo": Es probable que en estos días de "propina" le crezca más el pelo, que su piel deje de ser tan delgadita y que pierda cualquier resto de lanugo que le pudiera quedar en el cuerpo (el lanugo es un vello muy fino que recubre la piel del feto desde el quinto mes hasta poco antes del parto, aunque a veces persiste hasta unas semanas después del nacimiento).
Inconvenientes de la prolongación del parto
Si el embarazo se prolongara demasiado (más allá de la semana 42), podría existir el riesgo de que aparecieran algunas complicaciones para el bebé y de que el parto fuera más difícil. Tranquila, los médicos saben cómo actuar para prevenir cualquier problema y solucionarlo en caso de que aparezca. Además, un inconveniente para ti es que los últimos días pueden resultarte bastante agotadores, porque tendrás más dificultad para respirar, dormir y moverte. Lo llevarás mejor sabiendo que el nacimiento de tu bebé ya está muy próximo. Caminar o hacer un yoga suave puede ayudarte a que estés relajada y que este tiempo no se te haga tan duro.
¿Qué puedes hacer para provocarlo?
Ya sabes que no conviene que hagas nada sin consultar antes al ginecólogo, pero seguro que no pone ningún reparo a que eches mano de estos trucos.
- Camina y ejercítate: la movilidad es fundamental, ya que caminar ayuda al útero a adaptarse y a que el bebé se encaje. El ejercicio físico estimula la dilatación. Camina, si puedes, una hora diaria. Pero, eso sí, evita las horas de sol intenso y busca espacios donde puedas sentarte si te notas cansada o mareada (por ejemplo, los bancos de los parques).
- El sexo es tu aliado: Practica sexo: como hemos dicho, mantener relaciones sexuales provoca pequeñas contracciones, que pueden dar inicio a las contracciones de parto. Además, el estímulo directo del pene contra el cuello del útero genera de forma natural las prostaglandinas, hormonas que desencadenan las contracciones. La estimulación de los pezones también puede ser eficaz en este cometido.
El parto a partir de la semana 42
Como explica el doctor Rodríguez Melcón, "pocos centros en España alargan el parto por encima de la semana 42". En cualquier caso, mientras se espera a que el parto se produzca, los controles son más exhaustivos. Cada centro médico establece sus propios protocolos de actuación, pero lo normal es que a la semana 40 se realice un control, que se repite a la semana 41. A partir de este momento te harán revisiones cada 48 o cada 72 horas.
Pruebas de control
Te realizarán, en principio, tres pruebas: una ecografía para comprobar que el líquido amniótico no ha disminuido y valorar el envejecimiento de la placenta; una monitorización para medir el ritmo cardiaco del feto y las contracciones del útero y un examen general de tu estado de salud (si sufres hipertensión o diabetes, por ejemplo, no es conveniente sobrepasar la semana 41).
Prueba de control: ecografía Doppler
En ocasiones algunos centros también llevan a cabo otra prueba adicional: la ecografía Doppler, una técnica de ultrasonidos con la que se mide la velocidad de circulación de la sangre de la madre y del feto en su paso por el cordón umbilical.
Llega la inducción: Método empleado si no has roto aguas
Una vez agotados los plazos de espera aconsejables (a partir de la semana 42), si el bebé sigue sin dar muestras de querer salir, la mayoría de los centros hospitalarios optan por la inducción.
Si no has roto aguas, puede que tu tocoginecólogo opte por un barrido de membranas para iniciarlo: introducirá un dedo y realizará un movimiento circular para separar la membrana del cérvix. Este sistema acelera la posibilidad de que el parto se inicie de forma natural en un plazo máximo de 48 horas.
Llega la inducción: Método empleado si has roto aguas
Si, en cambio, ya has roto aguas, es probable que te administren prostaglandinas u oxitocina sintética para iniciar las contracciones.
Es importante mantener la calma
Sea cual sea tu tipo de parto (espontáneo, inducido o por cesárea), ten la tranquilidad de que todo saldrá bien y pronto verás la carita de tu hijo. Tómatelo con calma y disfruta de este periodo adicional de gestación. Al fin y al cabo, él está a gusto y crece con normalidad. Si tiene que nacer ya, los médicos estarán al tanto y lo decidirán. Todo va bien.
Causas de que se salga de cuentas
En torno al 30% de mujeres embarazadas salen de cuentas y llegan a la semana 40 sin haber tenido ninguna señal del comienzo del trabajo del parto: se trata de las futuras mamás que darán a luz entre el final de la semana 40 y el principio de la 42, sin que esto implique complicaciones.
La causa más frecuente de embarazo prolongado es el desconocer la edad gestacional correcta. En efecto, muchas mujeres con reglas irregulares o con “mala memoria” pueden no saber con certeza su fecha de útima regla o de fecundació.
Pequeñs errores en la fecha de útima regla pueden llevar a pensar que se estáde 41 o 42 semanas cuando en realidad se está de menos tiempo. La mejor manera de solucionar este problema es realizar una ecografí en 1º trimestre de embarazo -semana 7ºa 12º para correlacionar el tamañ fetal con la edad gestacional.
Otros factores que pueden influir
- Genética: Las mujeres que tienen una madre o una abuela que también han tenido partos postérmino tienen más posibilidades de pasar la misma experiencia.
- Ciclos largos: Las mujeres que tienen ciclos menstruales más largos del promedio de 28 días suelen dar a luz más tarde, comparado con las que tienen flujos más frecuentes, cada 25-27 días.
- Errores de cálculo: La fecha del parto se calcula basándose en la hipótesis de que la concepción haya ocurrido 14 días después del principio de la última menstruación.
- La píldora: Se ha observado que las mujeres que se quedan embarazadas en los primeros tres meses siguientes a la interrupción de la píldora anticonceptiva, tienden a tener partos postérmino. Lo mismo ocurre si la concepción tiene lugar durante la lactancia.
- Medicamentos retardantes: Todos los AINE (antiinflamatorios no esteroideos), y primero entre todos la aspirina, pueden retardar la fecha del parto. Estos medicamentos alivian el dolor y la inflamación bloqueando la producción de prostaglandinas, es decir, las sustancias liberadas por el organismo para facilitar las contracciones del útero e iniciar las manifestaciones típicas del trabajo de parto.
¿Qué controles hay que hacer si el parto se retrasa?
A partir de la semana 39+5, la futura mamá debe hacerse una serie de controles para asegurarse de que todo transcurre bien. Estos controles se repiten en la semana 40+3, en la 41 y en la 42+2.
- Monitorización fetal: A partir de dos días antes del principio de la semana 40, se hace una monitorización fetal para registrar el latido cardíaco del pequeño y las contracciones del útero. Se hace apoyando en la barriga de la mamá un sensor conectado con un ordenador.
- Fluxometría doppler: Con este término se indica un tipo de ecografía que observa el cordón umbilical y la placenta, para comprobar que el niño reciba siempre la cantidad adecuada de oxígeno y alimento.
- Ecografía: Otro examen al que se suele recurrir cuando la fecha límite se acerca es una ecografía para controlar la situación de la placenta y, sobre todo, la cantidad de líquido amniótico. Si todo va bien, éste no debe disminuir por debajo de un límite establecido.
- Examen del líquido amniótico: Es un simple examen que permite controlar el color y la transparencia del líquido amniótico. Si todo va bien, es límpido y claro como el agua.
Si tres días después de que acabe la semana 41 todavía no ocurre nada, se induce el parto. Se trata de una praxis que muchas estructuras todavía adoptan, aunque todos los controles les hayan permitido descartar cualquier problema. Normalmente, se efectúan tres aplicaciones. Si después de esta intervención el bebé no se decide a nacer, se administra oxitocina por gotero.
Riesgos de los embarazos prolongados
Los riesgos para el feto y para la madre van aumentando progresivamente desde la semana 39-40 de embarazo hasta ser máximos en la semana 42. Por esto, en semana 42 se inducen - provocan- los partos: los riesgos de que la gestación siga avanzando superan a los riesgos de provocar el parto (puede aumentar el número de cesáreas).
Dado que los fetos aumentan de peso con la edad gestacional, los embarazos prolongados presentan una incidencia mayor de desgarros perineales maternos en los partos, de encajamientos de hombros, de colocación de forceps, campanas de vacío. Además, la carga de ansiedad de la madre que tiene que esperar para dar a luz 2 semanas más de lo previsto es muy importante.
Uno de los riesgos de los embarazos prolongados es que se desarrolle un oligoamnios - disminución de líquido amniótico-. El mecanismo por el que se puede desarrollar es doble: el niño orina menos - aumento de la resistencia en la arteria renal fetal- o porque al niño le llega menos sangre - insuficiencia placentaria-. El oligoamnios puede originar compresiones del cordón umbilical que lleven a un cuadro de asfixia fetal y de expulsión de meconio.
Inducción al parto
En la recta final del embarazo, a 1 de cada 5 mujeres se le recomienda una inducción al parto. La inducción al parto es un procedimiento obstétrico muy frecuente que permite avanzar el parto al provocar modificaciones del cuello del útero -lo que conocemos como maduración cervical- y el inicio de las contracciones.
¿Cuándo es necesaria la inducción?
- Ruptura de membranas antes del parto: Este es el motivo del 50% de las inducciones, ya que a partir de la rotura de la bolsa amniótica, aumenta el riesgo de infección.
- Gestación prolongada: A partir de las 41 semanas de gestación empieza a aumentar el riesgo de complicaciones de la madre y del bebé. En algunas circunstancias este riesgo aumenta antes, como cuando la madre tiene más 40 años y/u obesidad.
- Complicaciones de la mamá y/o el bebé: Como alteraciones del crecimiento del bebé, hipertensión o preeclampsia. Son situaciones que presentan mayor susceptibilidad a sufrimiento fetal y riesgo de complicaciones durante y después del parto.
Métodos de inducción
- Farmacológicos: mediante la colocación vaginal de prostaglandinas, que es la que se libera de forma natural antes del inicio del parto.
- Mecánicos: mediante la colocación de una sonda en el cuello del útero que se hincha como un globito actuando mediante la separación de membranas amnióticas y provocando de forma natural la liberación de las prostaglandinas.
Tanto si se induce el parto farmacológicamente o por métodos mecánicos, el proceso dura unas 12 horas, y el parto suele acontecer a las 24 horas de media tras el inicio del proceso.
