Ovitrelle y la Probabilidad de Embarazo en el Primer Intento de Inseminación Artificial

La inseminación artificial (IA) es una técnica de reproducción asistida que consiste en depositar una muestra de semen previamente tratada en el aparato reproductor femenino, utilizando una cánula y guía ecográfica. El objetivo principal es acercar los gametos para facilitar la fecundación del óvulo, especialmente cuando existen dificultades para lograrlo de manera natural.

Representación gráfica del proceso de Inseminación Artificial.

Proceso de Inseminación Artificial

Una vez que comienza la menstruación, la mujer se somete a una estimulación ovárica controlada mediante la administración de gonadotropinas, durante un período de menos de dos semanas, hasta el momento preciso de la ovulación. El objetivo es desarrollar un máximo de dos folículos que liberarán entre uno y dos óvulos maduros.

Si el número de folículos es mayor, el especialista cancelará el tratamiento para evitar un embarazo múltiple y será necesario esperar al siguiente ciclo. Cuando los folículos alcanzan un diámetro de entre 16 y 18 milímetros, se induce la ovulación mediante la administración de la hormona gonadotropina coriónica humana o hCG, conocida comercialmente como Ovitrelle. La inseminación se realiza 36 horas después de la administración de esta hormona.

Este procedimiento es ambulatorio y solo dura 15 minutos, con un adicional de 15 a 30 minutos de reposo en la clínica antes de regresar a casa. Si se utiliza semen fresco de la pareja, la recogida de la muestra y su capacitación (selección de los mejores espermatozoides en el laboratorio) se realiza ese mismo día, tras un período de abstinencia sexual de entre tres y cinco días.

Tras la inseminación, comienza un período de espera de dos semanas, conocido como la ‘betaespera’, durante el cual el especialista prescribe la administración de progesterona vaginal para preparar mejor el endometrio. Transcurridas estas dos semanas, y solo entonces, la paciente se realiza un test de embarazo para detectar la hormona beta-hCG que segregan los embriones.

Factores que Influyen en el Éxito de la Inseminación Artificial

Aunque con el semen de donante se descartan factores de infertilidad masculinos, la literatura científica no establece claramente una relación entre la calidad espermática y el éxito de la inseminación artificial con semen del cónyuge. Un resultado negativo no debe desalentar, ya que se puede comenzar un nuevo proceso de inseminación artificial en el siguiente ciclo, sin necesidad de espaciarlo más, o bien podemos posponer un nuevo intento, sin que esto afecte a la probabilidad de embarazo.

Muchas parejas descubren que presentan factores de infertilidad que desconocían cuando se someten a estos tratamientos, lo que también puede posponer el momento de ser padres ante la eventualidad de tener que cambiar la estrategia reproductiva sobre la marcha. En cualquier caso, la tasa de embarazo por inseminación artificial es baja y alcanza máximos del 20% con semen del conyugue, en el primer intento y en mujeres menores de 35 años. Este dato mejora hasta un 25% con semen de donante para mujeres de esa franja de edad.

El efecto acumulativo es máximo al cuarto intento de inseminación artificial con semen de donante, en el que la tasa de embarazo puede llegar al 80%. De no lograrlo, el pronóstico no mejorará en sucesivos intentos y el especialista recomendará cambiar de estrategia reproductiva al tratarse de un caso más severo de infertilidad.

Factores que influyen en el éxito de la Inseminación Artificial.

Limitaciones y Recomendaciones

  • Edad de la mujer: La fertilidad femenina disminuye significativamente a partir de los 35 años.
  • Número de intentos: Se recomienda un máximo de 3 ciclos de inseminación artificial.
  • Calidad del semen: Aunque con semen de donante se evitan problemas de infertilidad masculina, la calidad del semen del cónyuge también influye.
  • Salud de la mujer: Problemas como endometriosis no severa o trastornos de la ovulación pueden afectar el éxito.

Inseminación Artificial: ¿Cuántos Intentos Son Necesarios?

Aunque no hay un límite legal de intentos, sí encontraremos una serie de recomendaciones según el tratamiento, edad, diagnóstico, riesgo, tratamientos anteriores fallidos y resultados de éstos, probabilidad de embarazo, tasa de éxito acumulada, reserva ovárica óptima, etc. En líneas generales, sin tener en cuenta la particularidad de cada caso, que siempre hay que tenerla presente, con la inseminación artificial se recomienda un máximo de 3 ciclos. La tasa de éxito acumulada no aumenta más allá de la tercera inseminación artificial.

Alternativas a la Inseminación Artificial

En la fecundación in vitro no hay tasa de embarazo acumulada y tampoco hay un máximo de intentos recomendado. La FIV es una técnica con mayor complejidad que la inseminación artificial. No obstante, la probabilidad de embarazo es mayor ya que, en principio, se van a obtener un mayor número de embriones, por tanto mayor probabilidad de conseguir la gestación.

Al realizar la fecundación in vitro en el laboratorio tenemos una gran ventaja frente a la inseminación artificial. Podemos obtener una mayor información respecto al pronóstico reproductivo: calidad fecundante de los gametos (ovocitos y semen), datos sobre el desarrollo de los embriones, su calidad e incluso el fallo de fecundación o la no implantación de los mismos. Todo ello nos ayudará a diagnosticar el origen de nuestra esterilidad.

La ovodonación puede ser la solución reproductiva cuando se cuenta con una reserva ovárica disminuida que no permite el embarazo con gametos propios. Además se puede indicar tras varios intentos fallidos de fecundación in vitro con ovocitos propios.

Aspectos Psicológicos y Emocionales

Es lógico pensar que cuantos más intentos realicemos, mayor será la probabilidad de conseguir tener un bebé en casa. El apoyo psicológico es imprescindible incluso antes de comenzar con la reproducción asistida. Una planificación flexible con límites claros sería lo aconsejable ya que no todo se debe reducir al número de intentos. Puesto que hay que tener en cuenta todas las variables que comprometen esta decisión.

Cada fracaso o aborto es un duelo y hay que prestarle la debida atención sin recrearnos en el dolor. Cada nuevo intento, probablemente incorpore alguna mejora con respecto al tratamiento anterior lo que aumentará la probabilidad de éxito y volverá de nuevo a emerger esa esperanza que dolorosamente se había disipado en el anterior intento fallido.

Al fin y al cabo, el arte de esperar es una habilidad que no a todos nos han enseñado. El momento llega cuando se mantienen conductas emocionales dañinas. No necesariamente significa que abandonemos totalmente nuestro proyecto, sino que nuestro enfoque y conductas deben ser otras más saludables. Probablemente requieran del acompañamiento y aprendizaje de un psicólogo. Sabiendo que un alto porcentaje de pacientes abandona los tratamientos de reproducción asistida debido a la sintomatología asociada a la depresión y ansiedad, ¿por qué no invertir tiempo en prevenirlo?

Probabilidad de Embarazo Según la Edad y el Tratamiento

La probabilidad de embarazo es variable según la edad de la mujer y el tratamiento de reproducción asistida realizado. Un diagnóstico cuidadoso nos hará recomendar el tratamiento más adecuado, pero su probabilidad de éxito estará condicionada fundamentalmente por la edad de la mujer. El motivo es que la edad va íntimamente ligada a la calidad de los óvulos y de los embriones.

Los tratamientos más habituales en mujeres menores de 35 años son la inseminación artificial conyugal (35%) y la fecundación in vitro (FIV) (40%). En inseminación artificial conyugal las mujeres menores de 35 años consiguen una tasa de embarazo por ciclo cercana al 20%, mientras que en fecundación in vitro la probabilidad de embarazo es superior al 55%.

Cerca del 30% de las pacientes de 35-36 años eligen la inseminación artificial como primer tratamiento de reproducción asistida, obteniendo una probabilidad de embarazo por ciclo del 15%. Entre los 37 y 38 años son pocas las pacientes (20%) que optan por la inseminación artificial, y consiguen una probabilidad de embarazo del 15%. A partir de los 38-39 años no se recomienda realizar inseminación artificial, salvo que el pronóstico de la misma sea bueno por circunstancias como, por ejemplo, haber tenido un embarazo espontáneo previo. El motivo es que la probabilidad de embarazo esperada por ciclo es menor del 10%.

Sin duda, el tratamiento más frecuente en este rango de edad es la fecundación in vitro. El 66% de las pacientes optan por la FIV, consiguiendo una probabilidad de embarazo del 30% por ciclo y del 60-70% al cabo de 3 intentos. A partir de los 39 años, la ovodonación va cobrando importancia y el 15% de las pacientes realizarán este tratamiento.

La fecundación in vitro sigue siendo el tratamiento más demandado en mujeres de 41 y 42 años. El 60% de las pacientes optarán por él, aunque la probabilidad de embarazo con FIV baja al 22%. Tras 3 ciclos de FIV alrededor del 50% conseguirán embarazo, pero su riesgo de aborto es superior al 35%. No se recomienda realizar Fecundación in vitro por encima de los 43 años debido a la baja probabilidad de embarazo y el alto riesgo de aborto. Sin embargo, circunstancias personales pueden hacen que un buen grupo de pacientes de esta edad (hasta un 44%) desee intentarlo.

La ovodonación es el tratamiento recomendado a partir de los 43 años de la mujer. El 82% de las pacientes con edad superior a 45 años realizarán ovodonación, manteniendo intacta la probabilidad de embarazo en un 65% por ciclo, como en los otros grupos de edad.

Parece claro que, si únicamente analizamos la probabilidad de embarazo, el tratamiento a elegir en todos los casos sería la ovodonación. Sin embargo, esto no es así. Aunque, la probabilidad de embarazo en FIV baja de forma llamativa a partir de los 40 años, hasta los 42 más de la mitad de nuestras pacientes prefieren hacer FIV antes que ovodonación e, incluso en pacientes de entre 43 y 45 años, casi la mitad siguen eligiendo la fecundación in vitro como tratamiento de reproducción asistida. El motivo de todo esto es que no sólo importan los datos numéricos, la ovodonación implica una serie de aspectos desde el punto de vista emocional que no todos los pacientes están preparados a aceptar.

Edad de la Mujer Tratamiento Probabilidad de Embarazo por Ciclo
Menores de 35 años Inseminación Artificial Conyugal 20%
Menores de 35 años Fecundación In Vitro (FIV) 55%
35-36 años Inseminación Artificial 15%
37-38 años Inseminación Artificial 15%
39+ años Fecundación In Vitro (FIV) 30% (por ciclo), 60-70% (al cabo de 3 intentos)
41-42 años Fecundación In Vitro (FIV) 22%
43+ años Ovodonación 65%

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¿Por Qué Elegir la Inseminación Artificial?

La inseminación artificial es la técnica más sencilla de reproducción asistida. Consiste en colocar los espermatozoides en el aparato reproductor de la mujer, para lograr la fecundación. La técnica más usada es la inseminación intrauterina. Puede realizarse con el semen de la pareja o de un donante, en el caso de la mujer esté sola o el hombre presente algún problema de fertilidad incompatible con la consecución de un embarazo.

Para que una pareja opte por la inseminación artificial como método para procrear es importante que la mujer pueda ovular, sola o ayudada por un tratamiento, y que tenga por lo menor una trompa de Falopio permeable.

Esta técnica es muy útil cuando:

  • Existen problemas con la calidad de los espermatozoides o hay azoospermia.
  • Defectos en la calidad del moco del cérvix uterino, que aumenta la dificultad para que los espermatozoides se desplacen hacia el útero y las trompas.
  • Hay esterilidad de causa desconocida o inaparente.
  • La mujer padece una endometriosis no severa, alguna alteración de las trompas de Falopio (no obstrucción completa) o cuenta con trastornos de la ovulación.
  • La mujer no tiene pareja o la que tiene posee trastornos genéticos.

Porcentaje de Éxito

Según indican desde la Sociedad Española de Fertilidad las probabilidades de éxito de una inseminación artificial se sitúan entre un 10% y un 15% por cada ciclo realizado, cuando el semen es de la pareja. Si en un primer intento no se consigue un embarazo, se puede repetir el tratamiento hasta cuatro veces. A partir del cuarto intento la probabilidad de lograr una gestación es muy baja.

Cuando el semen es de un donante y la mujer no tiene ninguna patología la probabilidad de éxito de la inseminación artificial asciende hasta el 80%. En el caso de que la mujer presente alguno de los problemas comentados anteriormente, la posibilidad de lograr la gestación se reduce hasta un 10-15%.

Hay que tener en cuenta que en el porcentaje de éxito influyen diferentes variables, como la edad de la mujer (no se recomienda realizar por encima de los 40 años), la causa de infertilidad o el estado en el que se encuentran sus trompas. Asimismo también tiene que ver el número de folículos que se han desarrollado y la cantidad de espermatozoides obtenidos.

Estimulación Ovárica y Seguimiento Ginecológico

En determinadas ocasiones, cuando ya hay un contexto en el que preocupa la posibilidad de gestar, ya sea por motivos personales, familiares o sociales, o porque se haya iniciado un estudio de esterilidad y no haya una indicación absoluta de una fecundación in vitro (FIV) o una Inseminación Artificial, se puede ofrecer un sencillo tratamiento, que monitorizado por el ginecólogo, haga incrementar las posibilidades de quedarse embarazada espontáneamente.

Básicamente consiste en mejorar la ovulación natural de la mujer, preparar mejor el endometrio (lugar de anidación del embrión), provocar la ovulación en el momento óptimo y dar soporte hormonal hasta el momento de menstruar o de hacer el test de embarazo. Para ello, desde que la mujer menstrúa, damos una sencilla pauta de medicación ajustada al calendario de ese ciclo. Opcionalmente podemos hacer un control ecográfico y ajustar aún más si cabe el momento de la ovulación.

Durante los días que dura el tratamiento, la pareja puede mantener vida absolutamente normal. Únicamente se necesita una pequeña destreza para administrarse la única inyección que indicamos, sobre el día 14 del ciclo, si lo desea puede acudir al centro a realizarla por nuestro personal. Además, se recomienda evitar relaciones los 3 días previos a los que programamos las relaciones sexuales, al igual que cuando el varón deja una muestra seminal en el laboratorio.

Embarazo Natural Después de la FIV

Este embarazo natural tras estimulación ovárica se puede dar debido a que la fertilidad de la mujer puede verse aumentada temporalmente. Por ende, de una forma u otra, se puede concluir que sí es más fácil quedarse embarazada después de una FIV.

La fecundación in vitro ha demostrado ser de gran ayuda para muchas personas que desean formar una familia. Sin embargo, en algunos casos, pueden ser necesarios varios ciclos de FIV antes de lograr un embarazo exitoso. La tasa de éxito varía según cada persona, pero en términos generales las pacientes con ovocitos propios tienen un porcentaje de éxito del 37%, frente a un 77,5% en el segundo intento.

Cada caso es un mundo y es importante que un especialista estudie los resultados de los ciclos anteriores para tratar de entender las posibles explicaciones de los fracasos. Si quieres contar con nuestra experiencia y profesionalidad, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

Ovitrelle y Pruebas de Embarazo

El Ovitrelle puede interferir en los resultados de las pruebas de embarazo en sangre durante los 10 días posteriores a su administración. Es por ello por lo que se recomienda esperar como mínimo 11-12 días para hacer una prueba de embarazo tras inyectarse el Ovitrelle.

¿Por Qué los Intentos Son Limitados?

En los tratamientos de reproducción asistida, entendemos como intentos las veces que una pareja se somete a cualquiera de las técnicas que tienen por finalidad ayudar a conseguir un embarazo. Estas recomendaciones se basan en el porcentaje de éxito acumulado esperado en los tratamientos realizados y en las particularidades clínicas de cada caso concreto. La decisión se tomará teniendo en cuenta la probabilidad de embarazo que se prevea que existe con un tratamiento en concreto.

A la hora de decidir si se deben realizar más intentos, es imprescindible evaluar los resultados obtenidos en los ciclos anteriores. El objetivo de limitar el número de intentos es evitar realizar tratamientos inútiles en el caso de que no existan probabilidades de conseguir el éxito reproductivo, ya que cada intento supone un desgaste emocional en los pacientes y comporta una serie de riesgos, así como un desembolso económico importante en la mayoría de los casos.

Vídeo Informativo

¿Cuál es el número máximo de intentos de FIV? | Dr. Enrique García, director médico de miniFIV

La Dra. Laura García de Miguel, directora médica y especialista en fertilidad de la clínica Tambre de Madrid, nos habla en este vídeo del número de intentos en las diferentes técnicas de reproducción asistida.

Tal y como dice la doctora:

Hay un consenso que dice que a partir de 4 o, incluso, máximo 6 inseminaciones la probabilidad de quedarse embarazada sería ya muy muy baja.

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