Elisenda Alamany: Biografía, Trayectoria Política y Vida Personal

Elisenda Alamany (Sabadell, 40 años) es una figura destacada en la política catalana. Actualmente, es la presidenta del grupo municipal de ERC en el Ayuntamiento de Barcelona, asumiendo este cargo tras la salida de Ernest Maragall.

Primeros Años y Formación

En pleno proceso soberanista, Elisenda Alamany (l’Hospitalet, 1983) se fue de Catalunya. No por motivos políticos, sino laborales, como muchos jóvenes catalanes. Fue una decisión y no decisión, puntualiza la portavoz de Catalunya en Comú y diputada, en su despacho del Parlament.

Licenciada en Filología Catalana y maestra de profesión, Alamany se encontró en el 2013 que tenía tres empleos pero no llegaba a los mil euros al mes, cuando seis años atrás cobraba 1.600 euros trabajando como profesora de catalán para alumnos de secundaria y bachillerato.

Así que hizo las maletas y se fue a Guangzhou, una ciudad china de pasado colonial, cercana a Hong Kong, en la que se refugiaron muchos arquitectos españoles después del pinchazo de la burbuja inmobiliaria. Alamany trabajó allí de profesora en una escuela internacional. Se fue a China sin billete de vuelta, aunque al final estuvo solo un año, menos de lo que pensaba.

De sus años como profesora, recuerda la presión que existía sobre los adolescentes por lo que serían de mayores. “Veía la misma ansiedad que sentía yo”, subraya. En su caso, quería ser periodista, pero cuando empezó a estudiar Filología ya se quedó.

Luego pasó otro año en la capital británica para aprender inglés, esta vez trabajando de au pair de dos niñas gemelas a las que enseñó castellano y con las que mantiene el contacto.

Inicios en la Política

Alamany había sido ya concejal con una agrupación de electores, en Castellar del Vallès, municipio de 23.000 habitantes situado a menos de 40 kilómetros de Barcelona, al que su familia se trasladó a vivir cuando ella tenía nueve años. En Castellar pasó su infancia y adolescencia.

“La primera noche no pude dormir del silencio que había -se ríe-. Vivíamos en l’Hospitalet, junto a la autovía de Castelldefels y mis padres querían huir de la ciudad y buscar un sitio donde arraigar”, asegura. “Pasé de vivir en un quinto piso de un edificio que era un enjambre de abejas a una casa; por la mañana oía los pájaros”, recuerda.

En Castellar fue donde se inició en la política. En el 2007 fue una de las impulsoras de una candidatura para las municipales de ese año, que obtuvo 750 votos y dos concejalas: Alamany y Gemma Ubasart, entonces una politóloga que años después lideró Podem en Catalunya, de la mano de Pablo Iglesias.

En el 2011, y en el 2015 como Decidim Castellar, Alamany revalidó su cargo de concejal, por el que nunca cobró, puntualiza; daban la nómina a proyectos como la rehabilitación de locales para entidades o ayudas al pago del alquiler.

Fue elegida diputada en las autonómicas del 21 de diciembre pasado, en las que hizo tiquet electoral con Xavier Domènech, y es crítica con el proceso soberanista que marca la actualidad política catalana desde hace seis años. “Como independentista me siento estafada porque los debates solo han ido sobre qué estatus debía tener Catalunya respecto a España. Y muchas veces los que hablaban de que Catalunya debía ser ­i­ndependiente votaban a favor de tratados que nos hacen igual de esclavos con Europa.

Postura Política y Críticas

La secretaria general y portavoz de ERC, Elisenda Alamany, ha vuelto a cerrar la puerta al frente de izquierdas que propone el líder de los republicanos en el Congreso de los Diputados, Gabriel Rufián, para las próximas elecciones generales: «ERC se presentará con las siglas de ERC».

Sin embargo, ERC ha vuelto a rechazar la propuesta, recordando que este tipo de alianzas ya las hacen en las elecciones europeas, cuando hay circunscripción única española, pero que en el resto apuestan por una «izquierda kilómetro cero». A su vez, ha subrayado que las direcciones de otros partidos de izquierdas tampoco han avalado la propuesta de Rufián e incluso ha citado unas declaraciones del secretario general de EH Bildu, Arnaldo Otegi, en las que se ha desmarcado de la idea.

«No nos vamos a presentar en la Comunidad Autónoma de Madrid, por sorpresa de nadie. «No tiene que pedirnos permiso para hacer una charla sobre cómo detener a la extrema derecha. Nos parece estupendo que lo haga. A veces sobreinterpretamos.

Al respecto, ha señalado que la dirección del partido «comparte» las reflexiones y «preocupaciones» de Rufián sobre el auge de la extrema derecha y que en esto pueden coincidir otras formaciones, pero ha remarcado que no tienen intención de formar ninguna coalición. «Compartimos las reflexiones de Gabriel Rufián, sabemos que estas preocupaciones por la ola reaccionaria son compartidas por otros partidos en el conjunto del Estado.

La propuesta de Gabriel Rufián para articular un frente amplio de izquierdas plurinacional de cara a las próximas elecciones generales ha tenido un efecto muy distinto al que pretendía su impulsor. Lejos de abrir un camino de alianzas, la iniciativa ha evidenciado el aislamiento político del portavoz de ERC en el Congreso, rechazado por buena parte de los potenciales socios a los que apelaba y desautorizado, de facto, por su propio partido.

Las primeras respuestas no tardaron en llegar y fueron, en su mayoría, negativas. EH Bildu, una de las piezas clave del hipotético frente, se apresuró a marcar distancias. Su portavoz en el Congreso, Oskar Matute, y posteriormente su coordinador general, Arnaldo Otegi, dejaron claro que la izquierda abertzale no contempla diluir su proyecto en una candidatura estatal. Bildu reivindica una voz propia para el País Vasco y considera que una coalición de este tipo tiene poco recorrido y demasiados riesgos para una formación en ascenso que compite ya de tú a tú con el PNV.

En la misma línea se ha pronunciado el BNG. Su líder, Ana Pontón, ha descartado concurrir bajo un paraguas compartido y ha reafirmado la apuesta del nacionalismo gallego por presentarse con marca propia para reforzar su peso político en Galicia. También Compromís ha mostrado frialdad ante la idea, sin cerrar completamente la puerta, pero sin comprometerse a nada parecido a un frente común.

El rechazo no se limita al ámbito soberanista. Izquierda Unida ha sido especialmente dura, cuestionando el carácter “personalista” del movimiento de Rufián y defendiendo que cualquier proceso de unidad debe construirse desde las bases y no a partir de gestos individuales. Podemos, por su parte, ha expresado dudas sobre la representatividad real de la propuesta y sobre si cuenta siquiera con el aval de ERC o de Más Madrid.

Sumar y Más Madrid han optado por una posición más prudente, pero igualmente distante. Desde ambos espacios se ha subrayado que los actos anunciados por Rufián son iniciativas a título individual y se ha recordado que ya existe un trabajo avanzado para articular una alianza propia a la izquierda del PSOE, al margen del dirigente republicano. Yolanda Díaz ha resumido ese escepticismo con una idea recurrente: la unidad solo funciona cuando es creíble y se percibe como un proyecto serio, no como un anuncio.

Un verso libre dentro de su propio partido

Si fuera de ERC la iniciativa ha cosechado portazos, dentro del partido el malestar es aún más delicado. Aunque Rufián cuenta con el aval político de Oriol Junqueras y con el apoyo de figuras históricas como Joan Tardà, la dirección ha marcado una línea clara y pública: ERC se presentará a las elecciones generales con sus propias siglas y no explorará alianzas de este tipo.

La secretaria general adjunta, Elisenda Alamany, ha sido la encargada de cerrar la puerta una y otra vez. Ha defendido que los frentes plurinacionales solo tienen sentido en elecciones de circunscripción única, como las europeas, y ha reivindicado una “izquierda de kilómetro cero”, arraigada en Cataluña y no decidida desde Madrid. Diversas voces internas describen a Rufián como un dirigente cada vez más autónomo, con una proyección estatal que trasciende a ERC y una forma de actuar percibida como personalista. El hecho de que la cúpula no estuviera informada de la gira de encuentros con otros dirigentes de la izquierda ha alimentado esa incomodidad.

A ello se suma un debate de fondo que nunca ha desaparecido del todo: la identidad del partido. Sectores independentistas critican que la propuesta diluye el perfil soberanista de ERC y temen que el partido acabe convertido en una fuerza más de la izquierda española. También persiste el malestar, especialmente entre la militancia más ortodoxa, por el papel comunicativo de Rufián, su uso habitual del castellano y su centralidad mediática, elementos que refuerzan la percepción de que actúa más como figura estatal que como dirigente de un partido independentista.

La dirección, sin embargo, evita el choque frontal. Alamany ha defendido el papel de Rufián como altavoz del partido en Madrid y ha descartado cualquier relevo en el Congreso. Incluso ha dejado abierta la puerta a que vuelva a ser candidato en unas futuras generales.

Pese a la división en la federación barcelonesa del partido, asegura que los cinco concejales “reman en la misma dirección” y se fija como objetivo, tras perder la mitad de regidores en las últimas elecciones, rejuvenecer el electorado.

En plenas negociaciones del alcalde Jaume Collboni para formar gobierno y aprobar el presupuesto, Alamany se muestra convencida de que el socialista ha optado por aliarse con Junts y que ha descartado repetir con los comunes como socios.

Desafíos en Barcelona

ERC ha pasado de ganar las elecciones en 2019 a hundirse en 2023 y tener solo cinco regidores. Primero, fuimos muy generosos con la ciudad. Y nos castigó tener que aprobar el presupuesto municipal [después de que el PSC apoyara el de la Generalitat]. Esto nos dejó en una situación en que la gente no tenía claro si habíamos sido oposición o gobierno en la ciudad, y ante unas elecciones polarizadas entre Ada Colau y Jaume Collboni. En este escenario teníamos poco que ofrecer. Queremos volver a conectar otra vez con las preocupaciones y anhelos de los barceloneses. ERC en Barcelona tiene que ser más que un partido independentista en la capital de Cataluña. Tiene que ser un partido que hable a mi generación, a la gente joven.

Collboni dice que prioriza un gobierno progresista y han hablado. Quien debe decidir es el PSC. Ahora tiene un Gobierno débil [10 de 41 concejales] y a Junts y los comunes muy desesperados por entrar en el gobierno. Por ahora el PSC mira a la derecha y al pasado, un Gobierno con Junts es volver a los años 90.

¿Se han planteado un acuerdo de mínimos con los comunes y ofrecerse a Collboni con 14 concejales? Mi sensación es que el PSC ha descartado a los comunes. Después de dos reprobaciones, y pese a que les dio la investidura. Esta opción no está sobre la mesa.

Ustedes podrían actuar. ¿Quieren ser gobierno u oposición? Esquerra no renuncia a ser protagonista, lo será en este mandato. Pero también soy realista, tengo un grupo de cinco concejales y no estamos en la pole position de las quinielas.

Repite que Collboni mira a la derecha y que no le importaría ser oposición. Pero en el mandato pasado aseguraba que en la oposición hace mucho frío. En la política municipal en la oposición hace mucho frío, pero somos realistas con los resultados y ahora estamos donde estamos.

¿Sería una oposición de verdad o como en el mandato pasado, cuando le votaron los grandes proyectos a Colau y Collboni? La lección es que, si somos oposición, será clara y nítida. Por ahora no hemos apoyado presupuesto ni ordenanzas fiscales. Queremos que haya un equilibrio real entre el éxito de la ciudad y cómo repercute en los vecinos.

¿Colau es un problema para entrar en el Gobierno? Yo no decido. Hay un PSC que mira a la derecha y Junts quiere entenderse con él. Yo tengo la responsabilidad de escuchar a Collboni y lo hago, hablamos y nos reunimos, pero la decisión es suya.

Si ERC es queda en la oposición, tendrán que competir por la bolsa de votantes de izquierdas con los comunes. ¿Cómo se diferenciarán? Esta es otra lección. Trabajaremos por tener perfil propio, hay un espacio en el aspecto generacional y en el sentimiento de desposesión entre la ciudadanía. En ocho años se ha sido muy sensible a cuestiones como el turismo o la vivienda pero el balance es desastroso. Tenemos 800.0000 cruceristas más, un 10% más de licencias de pisos turísticos y el precio del alquiler ha subido un 65%.

¿La sintonía entre ERC y los socialistas en Madrid podría acabar aterrizando en Barcelona? Todo puede ser. Insisto en que no renuncio que a Esquerra sea protagonista.

¿Protagonista desde dentro o desde fuera? Donde sea más útil para la ciudad, no para sillas, sino para velar por el equilibrio entre éxito y mejora de las condiciones de vida.

Colau anunció este sábado que se queda en el Ayuntamiento. ¿Condiciona esta figura su protagonismo y el de ERC? Sobre lo que debe hacer Colau no entraré a valorar. Es su decisión. Sí que creo que el último mandato marca mucho las relaciones con el PSC y su figura puede ser un impedimento para ellos.

¿Se ve líder a largo plazo o candidata de ERC en 2027? La candidatura será una decisión colectiva, no es momento de hablar de esto. Yo estaré disponible y dispuesta a estar donde el partido crea que soy más útil.

Escuchándole da la sensación de que ERC se encamina a la oposición. ¿Descarta ERC entrar en un Gobierno progresista con Collboni y los comunes? Nuestro grupo tiene cinco concejales. Yo tengo la obligación, y toda la organización, de escuchar a todo el mundo, valorar todas las posibilidades y no renunciar a ser protagonistas. Pero hoy estamos donde estamos.

Vida Personal y Familiar

Este mes de marzo se cumplen diez años de una de las tragedias aéreas más sobrecogedoras que se recuerdan. El 24 de marzo hará exactamente diez años del accidente aéreo de Germanwings. El vuelo 9525 de la compañía alemana, que hacía el trayecto Barcelona-Dusseldorf, se estrelló en los Alpes franceses después de una maniobra deliberada del copiloto de la nave, Andreas Lubitz. A bordo viajaban 150 personas, de las cuales una treintena eran catalanes. No hubo supervivientes. Una tragedia que conmocionó a todo el mundo.

Juncà, de Olot, entonces jefe de gabinete de Oriol Junqueras en Esquerra Republicana, tenía 33 años, igual que su mujer, que estaba en el avión. La pareja hacía diez meses escasamente que habían sido padres de una niña, Aitana. Diez años después, Juncà ya tiene 43 años, Aitana tiene 10, y los dos han rehecho su vida. Ha sido duro, ha sido un camino difícil, pero ha ayudado la llegada a su vida de una nueva persona, una mujer, compañera de partido de Juncà, que se ha convertido en su nueva pareja sentimental y en una madre para Aitana. Una mujer, que además, hace poco ha sido madre de su primera hija en común. Hablamos de Elisenda Alamany, actual número 2 de Esquerra Republicana.

Aquel 24 de marzo, Juncà estaba reunido en la sede de Esquerra Republicana. "Recibí una llamada de mi madre, pero no la cogí porque pensaba que era una cosa rutinaria". La segunda vez, sí que descolgó. "Me dijo que parecía que había habido un accidente y que podía ser el avión de Ari". Con un compañero, fue directamente al aeropuerto, donde se confirmó la noticia que "todo el mundo había muerto". A pesar del dolor infinito, se volcó en su hija: "Tenerla a ella me daba una razón muy clara para seguir. Era una fuente de energía y optimismo incomparable". Al principio, solo quería "dormir y estar con Aitana".

Hasta que conoció a Elisenda y se enamoraron. Se conocieron en ERC, en el trabajo, "Él llevaba la campaña del 2019 de Esquerra en Barcelona, y coincidimos un día". Su relación no empezó hasta un año y medio después, cuando Lluís la invita a comer. "La primera vez me dijo que era para hablar de Esquerra, el segundo ya era sospechoso, y la tercera ya fue una cena...

Y Alamany encajó en la vida de su hija: "Es muy diferente estar con alguien que se ha separado o divorciado que con alguien que es viudo, porque la persona que ya no está, que ha fallecido, es imbatible.

Ya juntos, Juncà y Alamany han sido padres nuevamente. Hace dos años dieron la bienvenida a Olívia. "Con su nacimiento, todo se acabó de consolidar. Ya no era 'Lluís y Aitana' por una parte y 'l'Elisenda' por otra, sino que pasamos a ser una familia".

Un Juncà que confiesa emocionado que su primera mujer, Ariadna, está muy presente. "Ari aparece a menudo en su vida, de manera espontánea en conversaciones, como cuando decimos a Aitana que era rubia como ella. Hablar de Ari de forma natural, en vez de esquivarlo por miedo a hacer aflorar el dolor. Le diremos a Olívia que Aitana tenía una madre que murió y que se llamaba Ariadna. Nada más, con naturalidad. Creo que Ari está feliz que hayamos rehecho la vida".

Y Juncà acaba diciendo que "Hay momentos en que retrocedes y otros en que avanzas más rápidamente, pero, en general cuanto más tiempo pasa, mejor te sientes. Y al final todos los que han visto la muerte de cerca suelen decir lo mismo: ojalá hubiera pasado más tiempo con los que amo, hubiera hecho más lo que realmente quería, hubiera escogido más mi camino.

Entrevista a Elisenda Alamany

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