El Tren de los Niños: Resumen y Análisis de la Novela de Viola Ardone

"El tren de los niños" es una película italiana basada en la novela homónima de Viola Ardone, publicada en España en el otoño de 2020 por la editorial Seix Barral. La película, de 1 hora y 45 minutos de duración, se ambienta en los años inmediatamente posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Su historia, su amabilidad y fotografía nos recuerda a 'La vida es bella', la inolvidable y oscarizada película de Roberto Benigni.

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La novela está narrada en primera persona por un niño, Amerigo, que ha sobrevivido a la Segunda Guerra Mundial en Italia, vive en Nápoles con su madre, en un contexto de hambre y extrema pobreza. Esta película se basa en la novela del mismo nombre de Viola Ardone, que recrea una de las muchas historias vividas por más de 70.000 niños en las regiones del sur de Italia durante la posguerra, entre 1946 y 1952.

En estas circunstancias, en el año 1946, el PCI o Partido Comunista Italiano de Nápoles decidió, motu proprio, que unos setenta mil niños y niñas de la Campania y regiones próximas viviesen, temporalmente, en hogares de familias de la Italia septentrional, Lombardía, Piamonte, etc., tradicionalmente con un nivel de vida mucho más elevado. Así tendrían un mejor conocimiento sobre una forma de vida diferente, por supuesto opuesta a la miseria que los rodeaba. Con "El tren de los niños" viajamos a la Italia de la posguerra (1946), momento en el que el Partido Comunista comienza con una iniciativa que pretende ayudar a los niños del sur, donde más afectados económicamente estuvieron por las consecuencias de la guerra, enviandoles durante un tiempo a alojarse con familias del norte, no ricas, pero sí con mayores recursos, siendo sobretodo campesinos.

Durante este tiempo estos niños serán como un hijo o hija para esas familias. Ardone nos cuenta la historia de uno de esos niños, Amerigo. Una historia entrañable con altibajos emocionales y mucha empatía. Una historia de amor a diferentes niveles, el amor de una madre que no sabe expresar sus sentimientos, el amor de una familia que demuestra su cariño en cada momento.

Uno de los capítulos más deliciosos, de la novela, es el número-5, en el que aparece otro personaje esencial en la narración, Maddalena Criscuolo (1918-2005), quien luchó contra los alemanes en 1943, y tratará de explicar a las mujeres que no perderán a sus hijos, sino que esa solución ya planteada es la mejor, por supuesto, para que esos niños y niñas puedan obtener lo necesario para poder subsistir, y tener una esperanza de futuro.

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La narración es de una riqueza de matices fuera de toda duda, se adivina la típica gesticulación del estereotipo italiano.

La novela está narrada en primera persona por el propio niño. Esto tiene sus cosas buenas y cosas malas. En primer lugar, vamos a conocer toda la historia de él pero desde el punto de vista de un niño de ocho años. Aunque en los últimos capítulos lo veremos ya adulto, siendo la parte más conmovedora. Por otro, solo tendremos su perspectiva.

El relato se centra en Amerigo, que experimenta la dura separación de su madre y que tiene que aprender a convivir con una nueva familia en un entorno extraño. La mirada infantil no elude la crudeza de la situación, si bien aporta a la película un tono amable y en muchas ocasiones simpático. La cuidada ambientación y la interpretación de los niños protagonistas reflejan bien una época y los dramas humanos propios de ese contexto social de gran precariedad. Aunque el guion es sencillo y se echa de menos un poco más de hondura psicológica en sus personajes, la película funciona como historia familiar que acerca a un episodio no muy conocido de la posguerra mundial y que ensalza valores humanos muy positivos, como la familia, la amistad, la generosidad y el sacrificio de tantas madres y personas anónimas.

En toda la obra, ¡cómo era de esperar!, la autora refleja la esencia de la cultura italiana de todos los tiempos, que es la ópera y sus autores; desde el aria de Turandot, “NESSUM DORMA”, de Giacomo Puccini (Lucca, 22 de diciembre de 1858-Bruselas, 29 de noviembre de 1924 ), hasta el aria “LIBIAMO NE’LIETI CALICI” de La Traviata de Giuseppe Verdi (Le Roncole, 10 de octubre de 1813-Milán, 27 de enero de 1901).

El protagonista se convierte en violinista, y: “Mi violín descansa en el portaequipajes y la mujer rubia ha vuelto a concentrarse en la lectura..., y el sueño llega, dulcemente”. Obra delicada de plena recomendación.

Sinopsis

Nápoles, 1946. El Partido Comunista italiano consigue trasladar a setenta mil niños con el fin de que se alojen temporalmente con familias del norte y conozcan una vida diferente lejos de la miseria que los rodea. El pequeño Amerigo se ve forzado a abandonar su barrio y sube a un tren junto a otros niños del sur. Con la mirada acerada de un chico de la calle, Amerigo nos sumerge en una Italia fascinante que vuelve a levantarse en la posguerra y nos confía el relato conmovedor de una separación, de un dolor que marca a fuego, al tiempo que nos obliga a reflexionar, con delicadeza y maestría, sobre las decisiones que acaban convirtiéndonos en lo que somos.

El padre de Amerigo es un personaje sin nombre, como tantos otros en la Italia de la postguerra, que se fueron a buscar fortuna a la América del Norte, y en muchas ocasiones no volvieron. “Dice que es un tipo estupendo. Se fue a América a buscar fortuna. ‘¿Va a volver?’, pregunto yo. ‘Tarde o temprano volverá’, contesta ella. No me ha dejado nada, solo el nombre.

Al narrarlo desde la perspectiva en primera persona de un niño tan pequeño, inocente e inmaduro, la autora no ha conseguido intensificar el dramatismo de unos acontecimientos basados en hechos reales y quedan sesgados muchos matices de la historia a los que no tiene acceso. El lector imagina, porque este punto de vista no lo aborda su autora, lo terrible que debió ser para una madre tener que enviar a su hijo, lo único que la aferraba a este mundo de miseria, a casa de unos extraños ante la imposibilidad de poder mantenerlo, ofreciéndole la oportunidad de una vida mejor.

En cuanto al entramado histórico, el libro está basado en hechos reales y refleja claramente y muy bien lo que era la Italia de la posguerra y el fascismo de Mussolini. La historia transmite la tristeza desde el punto de vista de un niño de no poder disfrutar los que otros niños de su edad tienen en el norte. También de la tristeza de la pérdida por el padre, aunque siempre sueña con su vuelta y con poder conocerle al fin. Pero también el recuerdo y la añoranza, ya que Amerigo le gusta la vida en el norte pero echa mucho de menos a su madre.

En cuanto al contexto histórico, Ardone logra construir una imagen sólida de la desesperación que vivía diariamente la gente del sur de Italia. La trama de la novela nos permite comprender la mentalidad de estos padres, que asumían la imposibilidad de escapar de su estado de pobreza y la única opción de enviar a sus hijos al norte para poder garantizarles un mejor futuro. Además del análisis de las condiciones de vida, la novela nos relata la solidaridad y el compromiso de la clase baja para vencer los desafíos a los que tenían que hacer frente.

Gracias a la situación vulnerable en la que se encuentra y a sus esfuerzos por entender porqué se ve forzado a abandonar su casa, esta novela ofrece un testimonio de la experiencia vivida por estos niños y sus familias (tanto de acogida como naturales).

Tabla de Datos Relevantes

Dato Descripción
Año de Inicio de la Iniciativa 1946
Número de Niños Trasladados Aproximadamente 70,000
Regiones de Origen Campania y regiones próximas del sur de Italia
Regiones de Destino Lombardía, Piamonte y otras regiones del norte de Italia
Organización Principal Partido Comunista Italiano (PCI)

Con la idiosincrasia de un niño de su edad y la astucia de un pilluelo criado en los callejones de Nápoles, nuestro protagonista nos relata la conmovedora historia de una separación, todo ello con una narrativa sencilla, sin retórica. Destacable es la construcción de su protagonista principal, que brilla con luz propia, pero a costa de desatender al resto de personajes, en los que apenas profundizará. Amerigo no conoce a su padre, él y su madre Antonietta apenas sobreviven en una ciudad devastada por la guerra, entre escombros y ratas. Es un niño ingenuo pero inteligente, no va a la escuela pero le gustan mucho los números, las letras no tanto, y sabe muy bien qué comporta llevar unos zapatos que no son los suyos. Soñaba con ser como los demás niños, con tener una familia que lo quisiera y valorara, una casa y un plato de comida caliente en la mesa cada uno de los días del año.

Sintetizando: "El tren de los niños" es una novela de ficción histórica basada en hechos reales, ambientada en la Italia de posguerra y narrada desde el inocente punto de vista de un niño del sur del país, una zona que trata de recomponerse batallando ahora contra enemigos más peligrosos: el hambre y la pobreza. Una historia de supervivencia, nostalgia y valentía, del dolor desgarrador por la separación, pero sobre todo de solidaridad y de caridad, que nos ofrece una elocuente visión del desequilibrio económico de un país partido en dos, con un sur desfavorecido y decimonónico y un norte proyectado hacia el bienestar.

Personalmente, he disfrutado sobremanera con este libro. Para leer, releer, regalar y recomendar.

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