El Vínculo Genético: ¿Por Qué el Primer Hijo Varón se Parece al Abuelo Materno?

La relación entre abuelos y nietos es un lazo especial, lleno de amor, sabiduría y apoyo. Pero, ¿sabías que la ciencia revela una conexión genética particularmente fuerte entre las abuelas maternas y sus nietos? Descubramos juntos este fascinante mundo de la herencia.

La Abuela Materna: Un Pilar Genético

La abuela materna es mucho más que una abuela para un niño: es una mujer con experiencia en la vida que tiene una conexión especial para él. La abuela por parte de madre será esa mujer que tiene grandes valores y que sin darnos cuenta van pasando generación tras generación.

Según los argumentos de Alejandro Jodorowsky, todos estamos unidos a nuestra abuela materna por los genes. Jodorowsky piensa que la carga genética que se transmite de madres a hijos está estrechamente relacionada también con la abuela materna… Es decir, de los 4 abuelos de un niño es la abuela materna quien aporta más carga genética a sus nietos.

Cuando se trata de genes o de cosas hereditarias, normalmente no son seguidas de padres a hijos, sino que la genética pasa de abuelos a nietos. Sí, es bastante sorprendente pero es la realidad y la ciencia lo confirma.

Pero según Jodorowsky son las emociones las que también se pasan de generación en generación, de madres a hijas y de hijas a nietos. Según el ensayista las emociones que vivió la abuela durante sus embarazos pueden estar activas en el ADN de las hijas y pasarán a la siguiente generación.

La realidad, además de lo que diga la ciencia o de lo que piense Alejandro Jodorowsky también puede ser muy diferente en cada caso. Cada familia es un mundo y quizá para un niño la abuela paterna tenga más presencia y aprenda más cosas de ella que de la abuela materna. Cada vida es un mundo y realmente lo importante es que los padres se den cuenta de la importancia que pueden tener las abuelas en el desarrollo emocional de los niños y por este motivo, nunca está de más que las abuelas tengan una gran presencia en la vida de sus nietos. De esta manera, los pequeños podrán nutrirse de todo lo que éstas tienen que ofrecer.

Estudios Científicos que Resaltan la Importancia de la Abuela Materna

Investigaciones científicas han revelado que las abuelas influyen genéticamente en sus nietos de manera significativa. Un estudio realizado por el Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental de Estados Unidos demostró que los óvulos contienen más carga genética que los espermatozoides, lo que explica por qué los nietos heredan una mayor carga genética de sus abuelas maternas.

Además, un estudio de la Universidad de Cambridge, liderado por la antropóloga biológica Leslie Knapp, descubrió que la relación de las abuelas con el cromosoma X juega un papel crucial en la herencia genética. Según este estudio, las abuelas maternas tienen una conexión genética especial con sus nietos, ya que transmiten el 25% de sus cromosomas X a todos ellos, lo que hace que los nietos hereden una parte significativa de sus genes.

Esto se puede relacionar con enfermedades hereditarias o que tienen carga genética como la diabetes de tipo 2, la obesidad o la esquizofrenia, en las que los genes maternos tendrían una mayor preponderancia.

Sin embargo, también se observa una diferencia importante: las abuelas paternas transmiten más herencia genética a sus nietas, mientras que este fenómeno no se da en los nietos varones.

¿Qué Rasgos se Heredan de la Abuela Materna?

Los nietos y nietas heredan la carga genética de sus abuelas maternas, es más, les trasmiten tanto el carácter (comportamiento y temperamento) como algunos de sus rasgos físicos. Así lo probó una investigación del Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental de Estados Unidos.

La profesora María Mallén nos cuenta cuál es la razón que explica tanto las similitudes como las diferencias físicas y de carácter con nuestros progenitores. ¿Cómo puede condicionarlo la herencia genética? La genética es una rama de la biología que se encarga de estudiar cómo se transmiten los rasgos de una generación a otra.

Todo esto sucede gracias a los genes, que son como pequeños "manuales de instrucciones" que se encuentran en el núcleo de nuestras células. Sin embargo, la genética no solo trata de la apariencia, sino también de cómo se comportan las células. El ser humano tiene unos 20,000 genes.

Pero el tema es mucho más complejo de lo que parece, ya que dentro de los caracteres hereditarios existen varios tipos. La herencia autosómica dominante se produce cuando la presencia de uno de los dos alelos basta para que se manifieste esa característica. Recuerda que cada individuo recibe dos versiones de cada gen (llamado alelo). Es indiferente que venga del padre o la madre.

La herencia autosómica recesiva se produce cuando un alelo no es suficiente para que se exprese, sino que tienen que estar los dos, es decir, ambos progenitores tienen que transmitirle ambos alelos para que se visualice.

La herencia ligada al sexo, es decir, presente en los cromosomas sexuales. Los genes se transmiten de padres a hijos a través de las células reproductoras: el espermatozoide del padre y el óvulo de la madre. Cada uno aporta la mitad del material genético necesario para formar un nuevo ser humano. Cuando estas células se unen, se mezclan los genes de ambos progenitores, formando un conjunto completo de 23 pares de cromosomas.

Si observas a tus parientes más próximos, es posible que puedas visualizar tanto similitudes de carácter como grandes diferencias, pero, ¿te has preguntado por qué? Se debe a la herencia genética. Los seres humanos nos reproducimos de manera sexual, dando lugar así a la variabilidad genética.

La mitad de la información genética viene del padre y, la otra mitad, de la madre, como hemos dicho. A estos caracteres se les denomina hereditarios. Y es la información que se transmite de generación en generación. Pero no es necesario que aparezca en todas ellas, sino que puede saltarse alguna. Porque, junto con los caracteres hereditarios, también encontramos los caracteres adquiridos.

El Papel del Cromosoma X

En un estudio realizado por el departamento de antropología biológica de la Universidad de Cambridge se llegó a la conclusión de que “el efecto de una abuela sobre sus nietos varía según su relación con el cromosoma X”. En principio, “las abuelas maternas tienen un 25% de parentesco X con sus nietos y nietas y ambos nietos tienen la misma probabilidad de heredar cualquiera de sus genes ligados al cromosoma X”.

Sin embargo, las abuelas paternas solo transmiten sus cromosomas X a sus nietas, pero no a sus nietos. A la vista está de que, si a la carga genética se suma lo que los expertos llaman la ventaja matrilineal, el papel de las abuelas maternas y su relación con sus nietas y nietos se afianza con mucha más fuerza. Se conoce como ventaja matrilineal el vínculo que una mujer mantiene con sus padres y que en consecuencia favorece las relaciones de sus hijos con los abuelos maternos dejando a los paternos en desventaja.

Entonces parece como si “la culpa” de que los abuelos paternos no participen de igual manera en la crianza y en el acompañamiento de los nietos fuera no solo de la genética, sino de que el padre no cuenta con esa ventaja matrilineal. Por tanto, los abuelos paternos lo tienen más difícil pero igualmente pueden lograr crear un vínculo tan especial o más con sus nietos mostrándoles cada día todo su amor y su cariño.

La Perspectiva de Jodorowsky sobre la Herencia Femenina

El escritor chileno Alejandro Jodorowsky, en su libro Metagenealogía: autodescubrimiento a través del psicomágico y el árbol familiar, ofrece una perspectiva intrigante sobre cómo la herencia genética se transmite de generación en generación. Según Jodorowsky, el proceso comienza incluso antes del nacimiento, durante el embarazo de la abuela materna.

Jodorowsky destaca que este proceso crea un vínculo único entre las abuelas maternas y sus nietas, fortaleciendo una conexión biológica y emocional que atraviesa generaciones.

¿Cómo funciona la transmisión de caracteres en los seres humanos?

A partir de lo que acabamos de exponer, es posible que hayas deducido que el aspecto o fenotipo de nuestros hijos dependerá de si los alelos que heredan de nosotros son dominantes o recesivos. Sin embargo, en los seres humanos, la transmisión de caracteres no es tan sencilla.

Los caracteres que estudió Mendel se asociaban a un único gen, es decir, eran monogénicos. Esta aportación fue esencial y por ello, hoy en día, las enfermedades debidas a la alteración de un único gen se conocen como enfermedades mendelianas.

Además, la cosa se complica un poco más si el gen afectado se sitúa en un cromosoma sexual, ya que el modo en que afecta la enfermedad será diferente dependiendo del género. Si quieres profundizar acerca de la herencia genética y los posibles patrones hereditarios, te recomendamos que accedas a nuestro ebook La prevención en la salud de tu hijo a través de la genética.

Sin embargo, la mayoría de las enfermedades, así como rasgos genéticos entre los que encontramos el color del pelo, los ojos, o la altura, se deben a múltiples genes. Es decir, sus fenotipos están influenciados por múltiples alelos cuya aportación individual es esencial.

Además, cabe destacar que, aunque podamos tener una predisposición genética a, por ejemplo, ser altos, no todo está determinado por nuestra información genética, sino que existen otros factores que también influirán en nuestro aspecto. Es decir, aunque sabemos que la estatura tiene un importante componente genético, no podemos dejar a un lado que la alimentación y el estilo de vida también tendrán un papel fundamental en este carácter.

Por este motivo es difícil responder a la pregunta ¿qué heredamos del padre y qué de la madre? No obstante, hay una característica individual fundamental que se transmite por vía paterna: nuestro sexo biológico. Como sabrás de anteriores artículos el ser humano presenta en sus células 23 pares de cromosomas, 23 heredados del padre y 23 de la madre. Los cromosomas 1 al 22 son iguales en hombres y mujeres y se conocen como autosomas, el último par de cromosomas, el 23 representa los 2 cromosomas sexuales, que serán XX en mujeres o XY en hombres.

Durante la fecundación el óvulo en las mujeres siempre aporta un cromosoma X, mientras que el espermatozoide podrá aportar un cromosoma X o un cromosoma Y, por lo que es la información genética paterna la que determinará el sexo biológico. En relación a los rasgos fenotípicos, a continuación veremos cómo se transmiten algunos ejemplos, desmontando antiguas creencias.

Genes de papá y mamá: ¿quién te hereda qué?

Rasgo Descripción Influencia Genética
Color de Ojos El color de los ojos es un rasgo poligénico, influenciado por múltiples genes. El color marrón es dominante sobre el azul.
Estatura La altura está determinada en un 80% por factores genéticos. Múltiples genes contribuyen, pero factores ambientales también influyen.
Alopecia Androgénica Tipo de calvicie común, más frecuente en hombres. Asociada a factores genéticos y hormonales, con el gen AR en el cromosoma X como uno de los más investigados.
Pecas Pequeñas manchas en la piel causadas por el aumento de melanina. Principalmente influenciadas por el gen MC1R, pero otros genes y la exposición solar también juegan un papel.
Hoyuelos Pequeñas hendiduras en las mejillas al sonreír. Se considera un rasgo altamente heredable, aunque se cree que intervienen varios genes.
Lóbulos de las Orejas Pueden ser pegados o sueltos. La herencia es compleja y se cree que está vinculada a varios genes.

Familia y genética van atadas de la mano, y es que más allá de la apariencia física y las costumbres, algo está claro, entre familiares compartimos parte de nuestro ADN.

La herencia del material genético de padres a hijos es un hecho que podemos utilizar para establecer de forma fidedigna quiénes son nuestros progenitores. Cada uno tiene una composición genética que le hace único, y ésta proviene de los cromosomas heredados tanto del padre como de la madre.

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