El Palacio de las Cunas: Un Recorrido Histórico a Través de Tres Ciudades

La historia de los palacios de las Cunas es un testimonio fascinante de la evolución social y arquitectónica a través de los siglos. Estos edificios, que en su origen servían como hospicios y lugares de acogida para niños abandonados, han evolucionado hasta convertirse en espacios culturales, centros de diseño y símbolos de innovación social. Exploraremos la historia de estos edificios en ciudades como Sevilla, Bilbao y Barcelona, revelando su importancia en la sociedad y su legado perdurable.

Antigua Casa de Misericordia de Bilbao

Sevilla: La Calle Cuna y su Legado Histórico

En Sevilla, la calle Cuna debe su nombre a otra Cuna cuya historia parece un cuento de Dickens. La sinopsis está detrás de la puerta con el número 17: “En el Solar de esta casa estuvo el antiguo Hospicio para Recogidos de Niños Expósitos puesto bajo la advocación de San José...”. Lo creó en 1558 el arzobispo Fernando Valdés y en 1627 se trasladó a este inmueble. En la entrada, junto a la cuna o recibo de los niños, se podía leer una leyenda en latín estremecedora: “Porque mi padre y mi madre me desampararon, el Señor me recogió”.

En 1806 se abre una casa contigua “para que las ocupadas de ilegítimo concepto pudieran refugiarse en ella el tiempo del parto, sin peligro propio ni de sus hijos”. La calle Cuna es hoy una calle moderna, dinámica. Mantiene el espíritu comercial como un oasis entre franquicias y novelerías. Una calle donde manda el femenino singular en el timón de sus negocios de trajes de novia, fiesta o flamenco.

Es una calle de pervivencia generacional. Cinco generaciones contemplan a La Colchona, firma de mantecados y polvorones de Estepa que fundó Micaela Ruiz Téllez. Llegaron a Cuna en 2010 en los impares y desde 2011 en los pares. Pilar Borrego dice que siguen fieles a la canela de Ceilán para sus productos. Enrique Ávila Carvajal abrió la tienda de marcos y cuadros Venecia en 1913. Su nieto político, Ignacio Mena, atiende en la calle Lagar. Su bisnieto en Cuna. La calle es un marco incomparable.

Cuna es la prolongación de Orfila donde tiene su sede el Ateneo, que ultima los detalles de la Cabalgata y de su sede saldrá el Heraldo para recibir las llaves de la ciudad. Frente a la antigua Casa Cuna está la tienda Los Reyes Magos. Mantiene viva la estela el único juguetero de la estirpe, Joaquín Rodón. Nació en Santiago de Cuba en 1958, un año antes de la revolución cubana. Sus padres, cubanos de nacimiento, vinieron con sus tres hijos a España. Joaquín tenía tres años. “No he vuelto a Cuba, he ido a Miami”. Su hijo Joaquín sigue sus pasos. La tienda la puso en marcha su abuelo materno. “Era farmacéutico y la abrió por una distracción”.

ANTIGUA CASA CUNA DE SEVILLA

Bilbao: De Casa Cuna a Espacio de Innovación Social

En Bilbao, La Casa Cuna fue construida entre 1914 y 1916 por el arquitecto Ricardo Bastida (1879-1953), y reformada en 1939 añadiendo una nueva planta. Es de estilo modernista combinado con elementos neomudéjares. Especial importancia tiene el uso de ladrillos, azulejos y piedra, que dotan a la construcción de una peculiar belleza.

En la fachada principal, sobre la puerta de entrada, se encuentra una escultura de La Caridad, realizada en 1914 por el escultor Federico Sáenz Venturini (1869-1941). En sus orígenes, La Casa Cuna tenía como fin cuidar de los niños pequeños de los jornaleros cuando estos estaban en su jornada laboral. Tras una rehabilitación interior cuidada, La Casa Cuna de Bilbao pasa a llamarse BBK Kuna, y será un espacio donde empresas, administración, universidades/centros de investigación, y ciudadanía trabajan para buscar soluciones a los retos que tenemos como sociedad.

BBK Kuna Bilbao

Barcelona: El Palau Moja y su Transformación a lo Largo del Tiempo

El edificio del Palau Moja fue proyectado por el arquitecto Josep Mas i Dordal que, con la colaboración de un amplio equipo de artistas y artesanos, realizó una obra excelente. El marqués de Cartellà, Pere Desbach, realizó las primeras gestiones para la construcción del Palau Moja en 1763, pero fue su nieta, Maria Lluïsa Descatllar, quien empezó las obras en 1774 con el derribo de parte de sus propiedades: el sector de la antigua muralla de la Rambla que comprendía la puerta Ferrissa y las dos torres que la flanqueaban.

Sesenta años después de la derrota de 1714, Barcelona había recuperado su pulso económico y, de hecho, vivía uno de sus mejores momentos, la Rambla dejaba de ser una riera de mala reputación para transformarse progresivamente en un auténtico paseo barroco. Además de los Cartellà, grandes partidarios de los Borbones, el poderoso virrey del Perú empezaba a construir el suyo un poco más abajo y los March de Reus, comerciantes enriquecidos, intentaban entrar en la nobleza, no por la sangre o la guerra, sino por el dinero, y construyeron otra gran residencia en la parte más baja de la Rambla.

Sin embargo, la fachada principal del Palau Moja no está encarada a la Rambla, la vía en expansión, sino hacia la calle de Portaferrissa, una vía, cargada de tradición y otras residencias nobiliarias, que llevaba hasta el centro de la ciudad. Si observan esta fachada, verán que la puerta principal presenta unas proporciones extrañamente cuadradas. ¿El motivo? Permitir la entrada de los voluminosos carruajes de la época al interior del patio desde una calle tan estrecha como esa.

Un Palacio Neoclásico

Mirado desde la Rambla, el Palau Moja es una construcción sobria, de líneas rectas y sin demasiada decoración escultórica. El arquitecto Josep Mas i Dordal, influido por las nuevas tendencias estéticas procedentes de Francia, ideó un palacio neoclásico, aunque los plafones entre balcones de sus muros, que ahora vemos prácticamente desnudos, estaban todavía decorados con pinturas alegóricas de estilo barroco de Francesc Pla, el Vigatà, el mismo autor de las pinturas del gran salón. En la fachada de Portaferrissa se pueden ver los restos de las figuras principales recuperadas en la restauración del palacio.

La fachada norte daba a un gran jardín situado a nivel de la planta noble. Al fondo de este jardín, el arquitecto Rovira i Trias construyó en 1856 una logia de terracota con grandes columnas corintias.

Palau Moja Barcelona

Orce: Una de las Grandes Cunas del Mundo

En Orce, las investigaciones de las últimas décadas y los hallazgos permiten que Orce se reivindique como "una de las grandes cunas del mundo". Con independencia del fragmento de cráneo que originó esa controversia, el alcalde incide en el diente de leche que se encontró, en las industrias líticas con las que trabajaban, descubrimientos "de enorme relevancia", a los que se añade los de fauna que siguen encontrándose.

Martínez subraya "la suerte" de un municipio que tiene documentada la presencia humana desde hace 1.400.000 años, donde se encuentran vestigios de distintas épocas -desde la Edad del Bronce, presencia romana o árabe, con un castillo del siglo XI y palacios del siglo XVIII-. Así, el edificio que hasta ahora albergaba los hallazgos de los yacimientos, trasladados ahora al Centro de Primeros Pobladores, que es el Palacio de Segura, se convertirá en un museo etnológico y de costumbres.

El Legado de las Casas Cuna

Hasta los 60, el Palacio de Congresos de Córdoba era un hospicio al que llegaban pequeños abandonados o pobres. Hasta la década de los 60, el edificio que actualmente ocupa el Palacio de Congresos en la calle Torrijos funcionó como un orfanato al que llegaban pequeños abandonados, hijos de madres solteras incapaces de hacerse cargo de sus cuidados, vástagos que eran fruto de relaciones prohibidas o extramatrimoniales que nunca llegarían a saber quiénes fueron sus padres. Eran, simplemente, hijos de la casa cuna. Al cuidado de las religiosas, pasaban su infancia rodeados de otros niños como ellos en la hambrienta Córdoba de la posguerra.

Los niños de la casa cuna tienen tras de sí historias diversas, oscuras, de película. Para rastrearlas, muchos tuvieron que acudir de adultos al archivo que conserva los registros de cada una de las entradas de infantes. Reconoce que ese pasado «te marca para siempre» . A pesar de las dificultades, guarda bonitos recuerdos de la infancia, de tardes al sol en el Patio de los Naranjos . En verano viajaban a Chipiona y a Cerro Muriano , jugaban en la playa y en la sierra. Recuerda también su adolescencia en el Palacio de la Merced , los partidos de fútbol en la explanada contigua. «Jugábamos descalzos porque solo teníamos unos zapatos y tenían que estar limpios el domingo», afirma.

Al margen de historias novelescas, la mayoría de los niños del hospicio tenían tras de sí una simple y llana situación de necesidad. Cuando salió del colegio provincial, Lombardo tuvo que buscarse la vida: al cumplir 18 años la actual sede de la Diputación dejaba de ser su hogar y los niños, ya adultos, debían empezar una vida independiente. Él se marchó a Barcelona a trabajar de sastre y lo poco que ganaba lo enviaba a su madre. Después consiguió un empleo en la SEAT, donde trabajó hasta su jubilación.

En resumen, los palacios de las Cunas representan una parte importante de la historia de varias ciudades, desde su función original como hospicios hasta su transformación en centros de innovación social y espacios culturales. Su legado perdura en la memoria de quienes vivieron en ellos y en la sociedad que los ha acogido.

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