El Niño Jesús Perdido y Hallado en el Templo: Historia, Reflexiones y Descubrimientos

La historia del Niño Jesús perdido y hallado en el Templo es un relato bíblico que ha resonado a lo largo de los siglos, ofreciendo profundas reflexiones sobre la relación entre padres e hijos, la búsqueda de la fe y el misterio de la divinidad de Jesús. Este episodio, narrado en el Evangelio de Lucas, nos presenta a Jesús a la edad de doce años, un momento crucial en su desarrollo y en la revelación de su identidad.

Jesús entre los doctores, Heinrich Hofmann (1881)

El Viaje a Jerusalén

Cuando Jesús era niño, vivía en Nazaret con su familia. A la edad de doce años, viajó con su familia hasta Jerusalén para una celebración especial, la fiesta de la Pascua. Tomaba muchos días llegar allí, y Jerusalén era una gran ciudad con un gran templo.

La familia de Jesús -la Sagrada Familia- es practicante y observante de la Ley. Llama la atención su generosa piedad: Santa María y san José -¡los dos, el matrimonio!- subían al Templo cada año, sin faltar nunca a esa cita (las mujeres y los niños no estaban obligados). Se comprende la alegría de María: por fin, podía peregrinar toda la familia unida y no tenía necesidad de desprenderse de su Hijo para ir a Jerusalén. Como vemos, Jesús fue educado en la religión de sus padres.

La Pérdida y la Búsqueda

Cuando era hora de viajar de regreso a Nazaret, faltaba Jesús. Sus padres, al comprobar que se les había extraviado, estaban muy preocupados y volvieron a Jerusalén para encontrarlo. Estaban estupefactos por su inteligencia y sus respuestas. La infancia de Jesús. No sabiéndolo, sus padres lo buscan con inquietud y no lo encuentran.

A la edad de doce años, Jesús se queda en Jerusalén. Buscan "entre sus parientes cercanos", buscan "entre sus compañeros de camino", buscan "entre sus conocidos", pero, entre toda aquella gente, no lo encuentran... Mi Jesús no quiere ser encontrado entre la muchedumbre.

La Escritura dice: "Tu padre y yo te buscábamos angustiados". Hace falta en efecto que el que busca a Jesús no lo haga con negligencia y blandura, de forma intermitente, como lo hacen algunos... y que, por esta razón, no lo encuentran. Nosotros, digamos: "Te buscábamos angustiados".

El Hallazgo en el Templo

Al cabo de tres días lo encontraron en el Templo. Allí, todavía en el templo aprendiendo y hablando sobre la Biblia. Los sacerdotes en el templo estaban asombrados de su comprensión. Lo encontraron "sentado en medio de los doctores, escuchándoles y haciéndoles preguntas". Ahora todavía, Jesús está aquí; nos interroga y nos escucha.

Aprended pues dónde lo encontraron... para que vosotros también podáis encontrarlo: "a fuerza de buscarlo, lo encontraron en el Templo". No en cualquier lugar, sino "en el Templo", y no simplemente en el Templo, sino "En medio de los doctores a los que escuchaba y hacía preguntas". Vosotros también, buscad pues a Jesús en el templo de Dios, buscadlo en la Iglesia, buscadlo cerca de los maestros que están en este templo y que no salen de él. Si buscáis de ese modo, lo encontraréis...

Jesús desconcierta a todos. Por primera vez, manifiesta consciente y explícitamente -con palabras y hechos- su condición divina… Para Él, además, aquellos fueron unos días de un gozo indescriptible: por primera vez entraba en el Templo, la casa de su Padre, siendo consciente de ello.

Reflexiones sobre el Relato

Muchas cosas tiene para reflexionar este texto de Orígenes de Alejandría, ya que nos plantea varios paradigmas asociados al episodio evangélico del Niño perdido y encontrado en el Templo. Podemos darnos cuenta de estos tres paradigmas, si nos ponernos en las tres posiciones diferentes que se citan en el texto:

  1. En el lugar de los doctores, escuchando las maravillosas preguntas y respuestas que Cristo nos hace llegar. Para ello debemos dejar atrás nuestra soberbia y aprovechar lo que sabemos para disfrutar más y mejor de aquello de Cristo nos dice.
  2. En el lugar de José y María, que buscaban al Niño y lo encuentran donde menos lo podrían esperar. Buscar a Cristo no es sencillo, ya que no lo encontraremos recurriendo únicamente a nuestras fuerzas. Es la Gracia de Dios la que nos permite encontrarlo después de muchos esfuerzos y esperas.
  3. En el lugar de Cristo, dejando a un lado lo cotidiano y centrándonos en lo sustancial. Lo sustancial es estar junto al Padre y hacer su voluntad. El compromiso que nos pide el Señor, conlleva ofrecer todo aquello que nos resulta familiar y cotidiano.

Aparte de las tres posiciones que se pueden ver en el texto de Orígenes, existe una cuarta posición. La posición del que no desea formar parte de la escena. La posición de quien observa a Dios como algo inútil para su vida y al mismo tiempo, su vida resulta insustancial e inútil sin Dios.

Cuando María pregunta “por qué” y Jesús le responde con otro “por qué”, en realidad, estaba como respondiéndole: “No tienes derecho a hacerme esta pregunta”… ¡Desconcierto sobre desconcierto! Probablemente, lo que ocurre es que a Dios le podemos pedir todo menos el “por qué” de las cosas. De todas formas, Dios no actúa “porque sí”, es decir, arbitrariamente. Él tiene sus razones y a la vez hemos de aceptar que «mis caminos son más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos» (Is 55,9).

Historias de la Biblia - Jesús, el hijo

El Regreso a Nazaret

Después que era hora de irse a casa. Jesús viajó de regreso a Nazaret con María y José. Era importante obedecer a sus padres. Jesús de la persecución del rey Herodes. Israel. miedo, y volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. María atesoraba estos momentos en su corazón. continuó viviendo sujeto a ellos. todas las cosas en su corazón.

Aunque, en realidad, no todo siguió exactamente igual: «Su madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón». Santa María -junto a su esposo- trabajaba la fe… Así María ya no volvió a preguntar “por qué”: ni en las bodas de Caná de Galilea, ni en el Calvario… ¡Aceptó ser nuestra madre sin preguntar por qué! ¡Dejemos que Dios sea Dios!

El "Niño Perdido" en Utrera: Un Hallazgo Histórico

En un rincón de Utrera, en la emblemática callejuela conocida como el Niño Perdido se encontró la que se piensa que puede ser la segunda sinagoga más grande de España. Este hallazgo recientemente ha vuelto a salir a la palestra del interés del patrimonio histórico. El trabajo arqueológico ha sacado a la luz la existencia en el edificio de columnas de tipología judía propia del siglo XV, así como habitaciones completas, incluyendo la solería de la época (Utrera Web, 2022). Esto podría corroborar la hipótesis por la que el antiguo edificio realmente sería una de las ahora seis únicas sinagogas en España de origen medieval, junto a las de El Tránsito y Santa María la Blanca en Toledo, la de Córdoba, el Corpus Christi en Segovia y la del Agua en Úbeda.

Sala interior de la sinagoga de Utrera.

La historiografía no era totalmente desconocedora de la existencia de este templo hebreo. Ya en el siglo XVII el insigne historiador y poeta Rodrigo Caro hizo referencia al mismo explicando que “los judíos que vivían en esta Villa tenían señalado barrio que era la Plaza del Altozano, junto al Hospital de la Misericordia, que en lo antiguo se llamaba Valdejudíos; y dicho hospital era la sinagoga” (Utrera Web, 2018). Efectivamente la sinagoga pasó a ser el hospital para niños expósitos y con el tiempo volvió a tener una función religiosa pero católica, y ya en el anterior siglo sirvió de colegio, restaurante y también de discoteca hasta que cayó en desuso. Esto cambió en 2018 cuando el consistorio local se hizo con la propiedad.

Descubrimientos Adicionales en la Calle del Niño Perdido

Otro hallazgo a finales de 2021 en la misma callejuela es testigo mudo del repoblamiento cristiano de estos barrios. El enclave histórico estaba siendo objeto de un proceso de restauración, en consonancia con el que experimentaba la sinagoga allí. En el proceso salió a relucir tras el enfoscado de uno de los muros un crucifijo formado por antiguos azulejos. Se piensa que probablemente tendría una antigüedad algo posterior a la sinagoga ya que dentro del enfoscado y con los azulejos se encontraba una moneda de la época de Felipe IV, lo que dataría la cruz en el siglo XVI. Además la primera fase de la investigación en torno a este otro hallazgo ha determinado que es solería de techo y que los motivos son vegetales, con flor de lis y otras especies en el brazo largo, y animales en el corto, más concretamente grullas.

Cruz descubierta y expuesta en la callejuela del Niño Perdido, Utrera.

Cruzando el pórtico de sillería medieval de la entrada, y antes de pasar el artesonado del techo bajo el puente, se encuentra un retablo cerámico colocado en la década de los 50 del anterior siglo y que sustituyó la existente hasta 1931. El motivo del retablo es el pasaje bíblico en el que Jesús se pierde y es encontrado por sus padres en el Templo. La elección del pasaje se debe al Hospital de la Misericordia comentado, donde se recogían a los niños expósitos, y que con el tiempo dio nombre a la callejuela.

Retablo cerámico del Niño Perdido.

Después de este corto pero intenso viaje por la callejuela que se remonta al medievo con la sinagoga, cruza la modernidad con la cruz y llega a la contemporaneidad con el retablo se puede aterrizar en la misma actualidad visitando allí el galardonado centro de restauración culinaria Besana Tapas.


Lugar Descripción Significado Histórico/Religioso
Jerusalén Ciudad donde Jesús se perdió y fue hallado en el Templo. Lugar de peregrinación y centro religioso importante.
Utrera, España Callejuela del Niño Perdido con sinagoga medieval y cruz del siglo XVI. Reflejo de la historia judía y cristiana en España.
Nazaret Ciudad donde Jesús creció y regresó después del incidente en el Templo. Hogar de la Sagrada Familia y lugar de vida cotidiana de Jesús.

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