El Lobo y los Siete Cabritillos: Un Resumen Detallado

Una de las historias más educativas y curiosas para los peques es el cuento de El lobo y los siete cabritillos. Este cuento encanta a los pequeños, pues incluye partes alegres, tristes y un final feliz que no les dejará indiferentes.

El lobo y los siete cabritos (Der Wolf und die sieben jungen Geißlein), es un cuento de hadas de los Hermanos Grimm, escritores y filólogos alemanes célebres por sus cuentos para niños. En su colección de cuentos, éste es el número 5. Un clásico de la literatura infantil, que no puede faltar en la lista de libros leídos, por los más pequeños y mayores de la casa.

El lobo y las siete cabras - Cuentos de Hadas Españoles - Spanish Fairy Tales

La Historia de Mamá Cabra y Sus Cabritillos

Érase una vez una mamá cabra que vivía en una bonita casita en el bosque junto a sus siete cabritillos. Un día, la madre tuvo que salir, dejando a sus hijos solos en casa. Pero, antes de salir, les avisó seriamente de que no abrieran la puerta a ningún desconocido.

La madre cabra deja solos a sus siete churumbeles sin grandes protecciones contra el malvado lobo, que les engaña a los siete y que se come a seis de ellos. A diferencia de otros cuentos, éste acaba bien.

El Engaño del Lobo

La mamá cabra salió de casa y no había pasado mucho rato cuando los cabritillos oyeron que alguien llamaba a la puerta. Se escuchó una voz que dijo: “Abrid la puerta, hijos míos. Soy vuestra madre y he vuelto con un regalo para cada uno de vosotros”. Pero los cabritillos pudieron ver las feroces patas del lobo por la ventana y dijeron: “¡Vete! ¡Nuestra madre no tiene las patas negras como las tuyas!”.

El lobo se marchó enfadado por haber sido descubierto y fue directo a la tienda donde se compró un trozo de yeso para suavizar su voz. De nuevo volvió a la casa de los siete cabritillos.

¿Quién es?, preguntaron los cabritillos. - Abridme, hijitosmíos.

Otra vez la puerta. «Vaya», pensó el lobo; pero se le ocurrió que, comiendo muchas claras de huevo se le aclararía la voz.

Pero los pequeños recordaron el consejo de su madre y no se fiaron. El lobo volvió a casa de los cabritillos. ¡Toc, toc, toc! - ¿Quién es? - Soy vuestra madre. Abridme. - ¡Mamá, mamá! hablaba era la de su madre. - ¡No eres nuestra madre!¡Eres el lobo! El lobo metió la pata en la orza para que se le blanquease.

El lobo se marchó, pero no tardó en volver con las patas manchadas de harina y gritó: “Abrid la puerta, hijos míos. Soy vuestra madre y he vuelto con un regalo para cada uno de vosotros”. Los siete cabritillos gritaron a la vez: "¡Primero, enséñanos las patas para saber si eres nuestra madre!". El lobo enseñó su pata emblanquecida por la ventana y los cabritillos abrieron la puerta pensando que era su mamá.

Al ver los cabritillos que su pata era blanca como la nieve creyeron que de verdad se trataba de su madre y le dejaron pasar. Pero cuando vieron que era el lobo, corrieron despavoridos a esconderse por todos los lugares de la casa. Uno se metió debajo de la cama, otro en el horno, otro en la cocina, otro en el armario, otro en el fregadero y el más pequeño en la caja del reloj.

El Rescate y la Venganza

Entonces, el lobo entró rápidamente en la casita para comérselos. El lobo fue encontrándolos y comiéndoselos uno por uno, excepto al más pequeño, al que no pudo encontrar. Estaba tan harto de comer cuando terminó que se fue a tumbar debajo de un árbol y se quedó profundamente dormido.

Al mismo tiempo, la mamá de los cabritillos regresó a la casita y, enseguida, se dio cuenta de que algo no iba bien. Por suerte, el más pequeño de sus hijos había conseguido permanecer a salvo escondido y pudo explicar a su madre todo lo que había pasado.

La mamá cabra lloró por sus hijos pero salió en su busca. Al llegar al prado donde dormía el lobo, pudo ver que en su abultada barriga algo se movía. Así que pidió a su hijo más pequeño que trajera de casa tijeras, hilo y aguja. Con todo ello, consiguió abrir la barriga del lobo y sacar a sus siete cabritillos sanos y salvos.

A mamá cabra se le ocurrió llenarle de piedras la barriga al lobo y, luego, con una aguja, volver a coserla. Cuando terminó se fue a esconder donde estaban sus siete hijos.

Entretanto llegó mamá cabra y menudo susto se dio cuando vio que toda la casa estaba revuelta y no había ni rastro de sus hijos. Entonces la más pequeña la llamó desde la caja del reloj, su madre la sacó de su escondrijo y le contó lo ocurrido. La vieja cabra cogió tijeras, aguja e hilo y fue con el cabritillo en busca del malvado lobo.

Cuando se despertó, tenía mucha sed y al acercarse al pozo para beber agua, el peso de las piedras hizo que se cayera dentro y se ahogara. Los cabritillos se acercaron al pozo y comenzaron a saltar y cantar en corro alrededor de él celebrando que volvían a estar los siete juntos.

Personaje Acción Clave
Mamá Cabra Advierte a sus hijos y los rescata del lobo.
Siete Cabritillos Son engañados por el lobo, pero uno se salva y ayuda a su madre.
Lobo Engaña a los cabritillos y es castigado por su maldad.

La Moraleja del Cuento

La moraleja del cuento de El lobo y los siete cabritillos recuerda que siempre hay que hacer caso a los padres y no hay que fiarse nunca de los desconocidos. Pero, sobre todo, enseña que nunca hay que abrir la puerta de casa a un desconocido, por mucho que insista.

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