El libro de lactancia del Dr. José María Paricio es una obra que aborda la lactancia materna desde una perspectiva integral, combinando conocimientos científicos, técnicos, emocionales, sociales, culturales e históricos. Este libro se ha convertido en una guía esencial para madres lactantes y profesionales de la salud.
Introducción a la Lactancia Materna
La lactancia materna es la alimentación natural del lactante, donde la madre alimenta a su bebé con su propia leche. Esta alimentación puede ser directa, desde el pecho, o indirecta, utilizando técnicas como sonda, dedo-jeringa, vasito o biberón cuando el bebé tiene dificultades de succión.
La leche materna contiene todos los nutrientes necesarios para el bebé durante los seis primeros meses de vida. No es necesario complementar con agua, ni siquiera con leche de fórmula durante este período. Sin embargo, en situaciones especiales como exceso de calor o retraso en la bajada de la leche, pequeñas tomas de agua podrían ser aconsejables.
Composición y Variaciones de la Leche Materna
Durante la toma, la leche materna cambia su composición. Al principio es más líquida para calmar la sed, y al final es más densa y rica en grasas. También varía durante el desarrollo del lactante, distinguiéndose la leche calostral de los primeros días, la leche de transición de las primeras semanas, y la leche madura a partir del primer o segundo mes.
Incluso, la leche se adapta a circunstancias específicas, como en el caso de los lactantes prematuros, siendo diferente a la del lactante nacido a término. La leche humana no solo nutre, sino que también contiene componentes bioactivos que protegen al bebé mientras su sistema inmunitario se desarrolla.
Recomendaciones de la OMS y Recursos Digitales
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses, continuada como parte de una alimentación diversificada hasta los dos años o más, si es el deseo de la madre y el lactante. A partir de los 6 meses, se introduce la alimentación complementaria.
La literatura ofrece varias guías sobre lactancia materna muy completas y útiles para las madres lactantes. Además, el apoyo a las madres lactantes evoluciona y ahora cuentan con recursos digitales como e-lactancia, una web puesta en marchar por APILAM (Asociación para la Promoción e Investigación científica y cultural de la Lactancia Materna), o la app para móviles LactApp. E-lactancia es un interesante buscador en que se puede consultar la compatibilidad de la lactancia materna con 31.079 términos.
Lactancia y COVID-19
En la pandemia actual, una de las principales dudas de las madres en periodo de lactancia, es la compatibilidad de las vacunas frente a la COVID-19 con el amamantamiento. Diferentes estudios han demostrado que los lactantes reciben anticuerpos a través de la leche materna, por lo que la vacunación de las madres lactantes es muy importante.
Del 1 al 7 de agosto se celebra la Semana Mundial de la Lactancia Materna 2021, a la que nos unimos desde la Sociedad Valenciana de Pediatría. El lema de este año es: Proteger la Lactancia Materna: Una Responsabilidad Compartida, que organiza la Alianza Mundial pro-Lactancia Materna (WABA).
La Perspectiva de José María Paricio
El Dr. José María Paricio Talayero, pediatra y presidente de APILAM, presentó una ponencia en el XII Congreso FEDALMA 2015I, donde abordó la lactancia desde una perspectiva evolutiva y cultural.
La Lactancia como Definición de los Mamíferos
La lactancia nos define como clase dentro del reino animal. Somos los mamíferos, los portadores de mamas, una de nuestras características específicas principales, aunque no la única. Además tenemos pelo, cuatro cámaras cardíacas, sangre caliente, un solo hueso en el maxilar inferior provisto de dientes y tres huesecillos en el oído medio.
El nombre no nos lo puso el Dios de la Biblia ni Aristóteles. Es un término reciente ideado por Linneo en 1758 y la elección del mismo entre nuestras otras propiedades no es casual ni sorprendente en pleno siglo XVIII, en el que hay un interés moral y político por la lactancia como medio de subrayar el papel de la mujer en la familia y la sociedad, su rol maternal y su capacidad de amamantar.
Duración y Significado de la Lactancia en Mamíferos
Somos (quedamos) unas 5.400 especies diferentes de mamíferos en la Tierra, todas ellas preparadas para el amamantamiento, viviendo en cualquier medio (tierra, mar y aire) y alcanzando los más diversos hábitats del planeta.
Conocemos la duración de la lactancia apenas en 753 especies y la edad de introducción de alimentos distintos de la leche materna en 419 especies. La duración media de la lactancia entre nosotros, los mamíferos, varía de 5 días en algunas focas, algún pequeño roedor y alguna musaraña, a más de 900 días en grandes simios (chimpancés y orangutanes).
En general, salvo escasas excepciones, el tiempo de lactancia guarda una relación directa con la masa corporal de los individuos de la especie. Tiempos de lactancia superiores a 500 días son comunes en especies con grandes cuerpos y con una solo cría por gestación, como canguros, grandes simios, morsas, ballenas, sirenios, elefantes y rinocerontes. Algunas focas y las ballenas barbadas o misticetos, rompen esta regla, amamantando mucho menos tiempo que lo que sería de esperar a tenor de su masa corporal.
El tiempo de lactancia ocupa en casi todos los mamíferos entre el 40 y el 60% del total de tiempo de inversión materna en la cría, tiempo de flujo de masa y energía de una a otra y que se extiende desde la concepción hasta el destete (embarazo + lactancia), de tal manera que los tiempos de embarazo son similares a los de lactancia en la mayoría de mamíferos. La excepción está en los marsupiales, cuyo tiempo de lactancia es el 90% del total del tiempo invertido por la madre en la cría.
Sabemos también que el crecimiento del cerebro está en relación directa con la duración total de los periodos de gestación y lactancia. Las especies con cerebros más grandes respecto a su masa corporal tienen mayor tiempo de inversión materna en las crías (embarazos y lactancias más prolongados), que maduran más tarde y tienen mayor esperanza de vida. La duración de la gestación influye en el tamaño del cerebro al nacimiento y el tiempo de lactancia determina su crecimiento postnatal.
La glándula mamaria provee en todas las especies factores de protección y nutrición a las crías. Mientras los factores de protección son comunes a los del sistema inmune de cada especie, varios de los factores nutricios son específicamente producidos en la misma glándula mamaria.
La lactancia protege de enfermedades, alimenta y contribuye a asegurar desde los orígenes la supervivencia de las crías de cada especie. Posiblemente es el fenómeno de la lactancia el que explica la enorme diversidad de hábitats que ha sido capaz de ocupar nuestro reino en la tierra, ya que la leche materna asegura la alimentación de las crías en los hábitats más adversos hasta que son capaces de alimentarse de otros productos de la naturaleza.
La Huida del Comportamiento Mamífero
Desde la aparición de los mamíferos en el cretácico, hace unos 150 millones de años, todas sus crías han mamado la leche de sus madres. Un complejo sistema neuroendocrino prepara a las hembras de mamífero para la maternidad durante la gestación y causa inicialmente, tras el parto, la conducta materna. A partir de ahí son las crías las que se encargan de mantener dicha conducta estimulando a la madre. Si el contacto se interrumpe, la conducta materna desaparece.
En condiciones normales, entre mamíferos no humanos, no son muy frecuentes los rechazos maternos de la cría ni los casos en los que una hembra amamanta a la de otra madre y se observa esporádicamente amamantamiento de crías de una especie diferente. El Homo Sapiens Sapiens, aparecido hace unos 200.000 años, es capaz de lleva a cabo las tres situaciones descritas e incluso normalizar las dos últimas.
Para poder hacer consuetudinarias estas conductas ajenas al resto de mamíferos, tuvimos que aprender mucho durante miles de años hasta poder abandonar el nomadismo y adoptar el sedentarismo como estilo principal de vida. Hace unos 10.000 años, el acumulo de alimentos y riqueza posible en las sociedades que dominan la agricultura y la ganadería, la seguridad que ofrecen las viviendas y asentamientos estables y la jerarquización de grupos sociales cada vez más grandes que caracterizan el Neolítico posibilitan el inicio de una experiencia nunca antes vista: la crianza de alejamiento, de separación, de destrucción de la díada madre-bebé.
Prácticas de Alejamiento en la Crianza
La crianza de proximidad propia necesariamente (de otro modo la supervivencia no estaba asegurada) de los grupos nómadas depredadores paleolíticos comienza a desaparecer y desde entonces hasta hoy se ha reforzado por medio de múltiples mecanismos de índole cultural que, aunque disfrazados de argumentos filosóficos, morales, teológicos, supersticiosos o incluso proteccionistas y hasta científicos, no pueden esconder una terrible realidad: el odio cultural de genero, el poder del hombre sobre la mujer, la misoginia en toda su extensión, el desprecio infinito a la mujer, a su mente, si es que se la considera, y a su cuerpo.
La creencia en la inferioridad de la mujer respecto al hombre está justificada en los textos de las tres religiones del libro y, defendida por Aristóteles, alcanza el siglo XX y persiste culturalmente hasta hoy. No es un rasgo exclusivo de la cultura occidental: corrientes religiosas y de pensamiento orientales no difieren en esta consideración, asociando todo lo relativo a la mujer con fuerzas negativas, frías y obscuras en oposición a la positividad, calor, y claridad del hombre y lo de él emanado.
Todas las prácticas que pasamos a describir y que constituyen el reforzamiento progresivo o la adaptación a cada realidad histórica de la crianza de alejamiento tienen su justificación última en la misoginia.
Ideas Capitales sobre Anatomía, Sangre y Leche
Antes de describirlas una a una es preciso explicar una serie de ideas capitales sobre la anatomía y sobre la sangre y la leche que se remontan al origen de los tiempos y han alcanzado nuestros días, siendo aún creídas hoy en numerosas culturas:
- La sangre menstrual es materia impura.
- El recién nacido es producto de la sangre menstrual a la que el semen del hombre infunde espíritu y da vida. Durante 9 meses forma al nuevo ser dentro de la madre.
- La leche materna es una modificación de la sangre menstrual. Durante 2 a 3 años (periodos usuales de lactancia) sigue formando al nuevo ser, ya fuera de la madre. Esta idea es recogida por Aristóteles (s. IV a.C.), fijada por Sorano (s. II d.C.) y trasmitida por Galeno (s. II d.C.) y Avicena (s. XI) hasta la edad moderna.
- Hay una conexión venosa entre el útero y la mama. Esta creencia, muy bien recogida en el siglo XIII posiblemente a partir de textos de la antigüedad por dos monjes, el franciscano Bartolomé de Inglaterra y el dominico Alberto Magno, es tan creída que el mismo Leonardo de Vinci dibuja la gruesa vena que va desde el útero al pezón en una de sus láminas anatómicas en la que dibuja un coito. Es de remarcar el doble conducto que acaba en el glande: uno proviene de los testículos (el aporte de materia) y el otro de la médula espinal (para infundir el alma). Pese a que Vesalio (s. XVI) en sus disecciones no encuentra ese vaso entre el útero y los pechos, el concepto persiste hasta bien entrado el siglo XIX). La consecuencia inmediata de este fenómeno anatómico es la prohibición de las relaciones sexuales mientras se es madre lactante para evitar la mezcla de ambos fluidos, semen y leche. Propuesta ya por Galeno y trasmitida por Avicena, alcanza de nuevo los principios del siglo XX. Es responsable de convertir al hijo lactante en rival del padre.
Tabú del Calostro
Hasta que la leche no fluye blanca, está contaminada por la sangre menstrual. La mujer debe desecharla durante unos días (o semanas) en los que al recién nacido se le ofrecen mezclas de diversas sustancias: agua, leche de animal, grasa, manteca, miel o, en le mejor de los casos leche de otra mujer. Ha sido una práctica ancestral y generalizada en prácticamente todas las sociedades de la antigüedad, alcanzando el siglo XIX en general y persistiendo hoy día en India, Pakistán, zonas de Turquía, varios países de África y muchas comunidades indígenas asiáticas y americanas. Debido a la mortalidad que origina es un motivo de preocupación para la OMS. La práctica común hasta hace poco de ofrecer inicialmente durante horas suero glucosado a los recién nacidos se puede considerar una deriva pseudocientífica del tabú del calostro.
Lactancia Mercenaria
Grupos importantes de madres, que por su estatus social se lo pueden permitir, dejan, no ya de amamantar, sino también de criar, confiando la crianza y primera alimentación de sus hijos a otras madres, las llamadas nodrizas o amas de cría, que pueden ser esclavas o no, pero sí de estatus social inferior a las primeras, que les retribuyen por ello.
Esta práctica, posiblemente de inicio en el Neolítico, viene reflejada por vez primera en la historia hace ahora unos 4.000 años, en el Código babilónico de Hammurabi en la ley 194 de un total de 282: “Si uno dio su hijo a una nodriza y el hijo murió porque la nodriza amamantaba otro niño sin consentimiento del padre o de la madre, será llevada a los jueces, condenada y se le cortarán los senos”.
La lactancia mercenaria se presenta en todas las civilizaciones casi sin excepción y en todos los tiempos hasta alcanzar la actualidad donde aún persiste en determinadas sociedades. Ha afectado progresivamente a la mayoría de capas sociales, desde la realeza y nobleza, pasando por la burguesía y clases medias hasta llegar a las madres asalariadas del XIX que, con unas condiciones infernales de trabajo y miseria, se ven obligadas a dejar a sus hijos en manos de mujeres aún más pobres que ellas. Ha constituido también desde el punto de vista de las nodrizas una solución laboral que ha salvado muchos pobres patrimonios en zonas deprimidas económicamente. Ha sido legislada y exhaustivamente regulada desde el tiempo babilónico hasta finales del XIX en Occidente en que es desplazada por la alimentación con fórmulas modificadas de leche de vaca.
La legislación sobre las nodrizas alcanzó su máximo desarrollo en la sociedad francesa de los siglos XVIII y XIX. Pese a ello no se pudieron evitar abusos que se traducían por una mortalidad infantil dos a tres veces superior que la que presentaban los lactantes criados por sus madres.
Sorano, en su tratado de enfermedades de la mujer, dedica un largo capítulo para describir las condiciones que tiene que tener una buena nodriza. Estas condiciones son trasuntadas casi sin cambios en la mayoría de textos médicos de los siguientes 18 siglos e incluso en anuncios solicitando nodriza en periódicos de los siglos XIX y XX.
El éxito de la lactancia mercenaria tiene que ver con numerosos factores. La jerarquización y el acumulo de riqueza y desigualdad subsiguiente que ocurren desde el Neolítico, el control y deseo de descendencia (a más lactancia menos frecuencia de fecundación) y de la sexualidad femenina (prohibición de relaciones sexuales mientras dure la lactancia, que además duraba dos a tres años), la comodidad, el deseo del hombre de privilegiar sus genes sobre los de la madre biológica que, suspendiendo la lactancia deja de contribuir a la formación del hijo, la ambigüedad-envidia del padre respecto al seno materno que explicaría además el mito de hombres o santos que amamantan, el deseo materno de no implicarse afectivamente ante la terrible mortalidad infantil de muchas épocas, la idea en algunas sociedades (s. XVIII) de que la lactancia es un fenómeno muy animal para las damas de alta alcurnia, de que la lactancia afea los pechos, etc. En cualquier caso es significativo saber que los numerosos contratos de nodrizas que se conservan aparecen firmados por hombres: los maridos de la madre y la nodriza.
Alimentación con Fórmulas Modificadas de Leche de Vaca
En el siglo XVIII se inician experimentos en hospicios sobrecargados de lactantes abandonados tendentes a disminuir los enormes costes derivados de contratar las nodrizas que los amamantan, buscando fórmulas alimenticias que puedan sustituirlas. Estas prácticas se saldaron con terribles fracasos originando una gran mortandad, cercana muchas veces al 100%, en cualquier caso dos o tres veces superior a la conseguida con la alimentación por nodrizas.
Son precisos varios descubrimientos y avances científicos para conseguir un producto que no mate directamente o a corto plazo a los lactantes pequeños. El médico francés Jean Charles Des-Essartz en su Tratado de la alimentación de los niños de 1760, expone la diferente composición de la leche de mujer y de diversos animales (vaca, oveja, cabra, yegua y asna).
En 1822 el francés Nicolas Appert logra evaporar el agua de la leche y en 1835 el inglés William Newton patenta la leche evaporada azucarada. Desde 1865 hay nuevos avances para la conservación de productos alimenticios como la pasteurización. Se abren numerosos establecimientos provenientes de Francia llamados “Gotas de Leche” en los que se distribuye leche de vaca en condiciones higiénicas y seguras para niños de clase humilde; tras este pretendido buen hacer hay un olvido y desprecio total de la cultura de la lactancia materna.
En 1865, el químico Justus von Liebig desarrolla, patenta y comercializa un producto primero en forma líquida y luego en polvo, mezcla de leche de vaca, harina de trigo y malta y bicarbonato potásico. Se denominó fórmula Liebig y constituye la primera formula láctea para alimentación infantil. Dos años después el suizo Henri Nestlé, toma la idea para fabricar su harina lacteada. Apenas 20 años más tarde, ya había en el mundo 27 fórmulas para alimentación infantil patentadas.
Esta industria, de la alimentación en general y de la infantil en particular, es hoy una de las más poderosas y boyantes del planeta y ha contribuido en gran manera a través de una desmedida promoción publicitaria a la destrucción de la cultura de la lactancia materna a lo largo del siglo XX en prácticamente todas las sociedades humanas, generando una elevada morbilidad y mortalidad.
En el momento actual estamos en manos de una poderosa industria. Sin embargo, es crucial recordar la importancia de la lactancia materna y apoyar a las madres en su decisión de amamantar.
Este resumen del libro de José María Paricio ofrece una visión completa de la lactancia materna, desde sus aspectos biológicos y culturales hasta los desafíos modernos que enfrentan las madres. Es una lectura esencial para cualquier persona interesada en la salud y el bienestar de los lactantes.
