El Instinto Maternal: ¿Natural o Cultural? Un Análisis Profundo

Desde tiempos inmemoriales, el instinto materno ha sido un tema de fascinación y debate. ¿Nacemos las mujeres con un impulso innato para cuidar y proteger a nuestros hijos, o es la maternidad una construcción cultural? En este artículo, exploraremos a fondo esta cuestión intrigante, desmitificando conceptos arraigados y revelando la verdad detrás del instinto materno.

¿Qué es el Instinto Materno?

El instinto materno se refiere a una inclinación natural que algunas personas creen que tienen las madres para cuidar, proteger y nutrir a sus hijos. El instinto maternal es la creencia arraigada de que las mujeres poseen un impulso natural y automático para cuidar, proteger y nutrir a sus hijos. Este término se ha popularizado tanto en la cultura como en la ciencia, pero no siempre se define de manera clara. Este concepto ha sido ampliamente aceptado en muchas culturas, pero ¿es realmente una predisposición genética o una idea inculcada por la sociedad?

Orígenes del Concepto

El concepto de instinto materno se remonta a épocas antiguas, donde la supervivencia de la especie dependía en gran medida de la capacidad de las mujeres para criar a sus hijos y garantizar su supervivencia. Esta idea se ha perpetuado a lo largo de la historia, arraigándose en la mentalidad colectiva y moldeando las expectativas sociales sobre el papel de la mujer en la crianza de los hijos.

La Controversia del Instinto Materno

A pesar de su arraigo en la cultura popular, el concepto de instinto materno ha sido objeto de controversia y debate en los círculos académicos y científicos.

Base Biológica del Instinto Maternal

Es totalmente cierto que el instinto maternal tiene una base biológica. Durante el embarazo y el posparto, el cuerpo produce hormonas como la oxitocina, también conocida como “la hormona del amor”, que fomenta el apego y los cuidados hacia el bebé.

El instinto maternal no solo está relacionado con las hormonas; también se nutre del amor, la empatía y el compromiso que se construye día a día. Al igual que cualquier aspecto de la maternidad, el instinto maternal puede fluctuar. Hay días en los que te sentirás más segura de ti misma y días en los que tendrás dudas.

Un fuerte instinto maternal puede ayudar a las madres a responder rápidamente a las necesidades de sus hijos, creando un entorno seguro y acogedor. Aunque el instinto maternal puede ser una fuerza positiva, también puede llevar a la sobreprotección si no se maneja con cuidado.

Aunque el término está asociado a las madres, el instinto maternal puede manifestarse en cualquier persona que ejerza un rol de crianza, como padres - como hemos visto anteriormente-, pero también en abuelos o cuidadores.

Por ejemplo, un estudio reciente de la Universidad de Bar Ilan, en Israel, revela que ciertas áreas del cerebro de los padres altamente implicados en el cuidado de sus bebés muestran una activación similar a la de las madres durante el embarazo.

La neurociencia, gracias a la aportación de las neuroimágenes, sí valida la existencia del instinto materno. Sin embargo, no lo entiende como un deseo universal e irrefrenable de ser madre -cuestión en la que pesa la cultura-, sino como "una conexión, una intuición para detectar y reaccionar ante las necesidades de la criatura".

Según la especialista, los cambios, que en las mujeres se ponen en marcha durante el embarazo, activan este "instinto que se pone a nuestro servicio y al de la supervivencia de la especie". No siempre, sin embargo, esta conexión es automática ni "está afinada", ya que pueden influir el estrés, la adaptación e incluso el historial de apego de la madre.

La neurociencia -que también detecta diferencias en el cerebro entre las ratas vírgenes y las que se han reproducido- registra igualmente alteraciones en el cerebro de los hombres tras un primer periodo de crianza corresponsable.

Mitos sobre el Instinto Maternal

Uno de los mitos más comunes es que todas las mujeres, al convertirse en madres, desarrollan automáticamente un instinto maternal que las capacita para criar y cuidar de manera perfecta a sus hijos. Nos encantaría que fuera cierto, pero lamentablemente no es así. El instinto maternal no es infalible. Aunque pueda ayudarte a tomar decisiones, criar a un hijo es un camino lleno de ensayo y error.

Este mito supone que solo las madres biológicas tienen instinto maternal, lo cual es totalmente falso.

¿El Instinto Maternal en Otras Especies?

Ya se trate de bonobos o chimpancés, no es difícil observar en ellos algunos de los comportamientos de los que hacemos gala los seres humanos. La competición, la traición o la hostilidad, así como la cooperación, las alianzas o el altruismo, forman parte de la naturaleza de estos primates tanto como de la propia naturaleza humana. Uno de estos comportamientos es la adopción, entendida como el acto de tomar la descendencia de otro individuo y tratarla como propia.

Sin embargo lo que ahora ha observado un equipo de primatólogos de la Univeridad de Kyoto, ha sido la adopción de dos crías de bonobo ajenas al grupo social de las madres adoptivas, un comportamiento jamás estudiado hasta el momento en primates superiores.

Factores que Influyen en el Deseo de Tener Hijos

Situaciones en la vida, como el trabajo, el no encontrar a la pareja adecuada, la falta de tiempo, el tener metas y objetivos incompatibles con la maternidad, sus recuerdos de infancia, la relación con sus padres, etc. van a influir en la decisión de tener hijos y de cuándo tenerlos.

Es sabido que en la actualidad muchas mujeres no desean tener hijos. La socióloga británica Katherine Hakim -autora del estudio Sin hijos en Europa- asegura que sobre un 20% de las mujeres europeas no son madres y solo un 3% es debido a su infertilidad.

La maternidad ya no es concebida por todas las mujeres como un plan vital.

Presión Social y la Decisión de No Ser Madre

“Y vosotros, ¿para cuándo?”, “se te va a pasar el arroz”… Muchas mujeres que superan la treintena y aún no han sido madres escuchan con frecuencia estas frases; unas sentencias pronunciadas por personas de su entorno, desde familiares o amigos, hasta compañeros de trabajo o vecinos con quienes no se ha establecido ninguna confianza. Esta invasión de la intimidad forma parte de la presión social que las mujeres deben soportar en ocasiones cuando deciden postergar o eludir la maternidad. Esta insistencia puede provocar que se tomen decisiones inapropiadas, no basadas en una elección personal.

En el momento en que la mujer decide tener un hijo, los especialistas recomiendan que evalúe el sentimiento que le lleva a tomar esa decisión y valore si tiene más que ver con la presión social que ejercen sobre ella, que con su elección personal.

Diane L. Dell y Suzan Erem, autoras del libro ‘¿Realmente quiero tener hijos?’, aconsejan en su obra pensárselo dos veces antes de optar por la maternidad si hay una sensación de estar bajo presión. Dell y Erem señalan que algunas mujeres toman la decisión prácticamente porque es “lo que se espera de ellas”, de modo que es necesario “asegurarse de que se tiene un bebé por cuenta propia y no por la presión de la familia o de los amigos”.

Consejos para Tomar la Decisión Adecuada

  1. Aclarar la situación con la pareja: Es necesario que la pareja afronte el tema de la maternidad con total sinceridad y claridad para evitar situaciones para las que no se esté preparado. Tanto si es una decisión común, como si es individual de una de las partes, es importante que exista un consenso real y meditado entre ambos.
  2. Ser sinceros: En ocasiones, cuando la mujer tiene una pareja y una situación estable, la presión de los familiares y los amigos se basa en la especulación sobre si hay o no algún problema para engendrar hijos, más que en el interés y el apremio. Para evitar que la presión se incremente, es recomendable ser sinceros y decir de forma clara y contundente el motivo por el que no se desea afrontar la maternidad, ya sea porque no se está preparado, porque se prefiere esperar o porque se ha decidido no ser madre.
  3. Imaginar la situación: El nacimiento de un bebé implica muchos cambios personales e incluso, en algunos casos, laborales. La mujer ha de evaluar e imaginar cómo podrá afectar la maternidad a su vida diaria para tomar una decisión basada en sus prioridades y no en las de los demás.
  4. Relacionarse con niños: En ocasiones, resulta de ayuda aprovechar los momentos que se pasan con familiares o amigos que ya tienen bebés para evaluar de forma práctica el sentimiento que despiertan los niños en uno. Estas situaciones permiten, además, imaginar cómo puede ser la situación después de ser madre.

¿Qué Hacer si No Sientes el Instinto Maternal?

Si no sientes que el instinto maternal esté presente de manera inmediata, no te preocupes:

  • Busca apoyo: Hablar con otras madres, familiares o profesionales puede ayudarte a sentirte más segura y apoyada en tu rol.
  • Aprende sobre crianza: La información es poder.
  • Confía en ti misma: La maternidad es un proceso de aprendizaje. Es normal cometer tener dudas.

No sentir instinto maternal no significa que seas una mala madre. Es posible que necesites más tiempo para adaptarte o que tu conexión con tu hijo se desarrolle de una manera diferente. E incluso en algunos casos, la falta de instinto maternal puede estar relacionada con condiciones como la depresión posparto (si sientes que esto podría ser tu situación, busca apoyo profesional.

Estereotipos y Mujeres sin Hijos

Renunciar a la maternidad, como resultado de una opción personal, supone toparse con presión social, y tener que estar justificando a través de multitud de argumentos, por qué se ha asumido esa posición. Uno de los prejuicios a los que más se recurre es el fantasma de la infertilidad, el cual se asocia con minusvalía e inferioridad en comparación con las que si son madres, ya que no se entiende que haya mujeres que por decisión y no por imposibilidad, hayan optado por darle prioridad en sus vidas a otras facetas distintas de la maternidad.

Socialmente hay estereotipos negativos sobre las mujeres no madres relacionados con el egoísmo, la inmadurez emocional o la frialdad. Los estereotipos sobre la mujer que opta por la no maternidad van desde el cliché del egoísmo al de la frialdad o la inmadurez emocional.

¿La maternidad es un instinto?

El Instinto Maternal: ¿Natural o Cultural?

Los científicos aseguran que no existen causas fisiológicas demostrables, y que este deseo no es algo innato que les obliga a querer ser madres. Hay mujeres que parece que sienten y entienden la maternidad como un impulso biológico y una llamada insistente, pero hay mujeres que no, por lo que se tiende a considerar que este sentimiento, viene condicionado más por la sociedad, la cultura, las creencias, el desarrollo personal y la estabilidad laboral.

Sin embargo, parece que sí hay mecanismos biológicos y hereditarios por proteger, cuidar y alimentar hijo, así como un un vínculo especial entre la madre y el hijo. Por lo que el instinto maternal estaría más relacionado con la protección y cuidado de nuestros hijos una vez que han nacido.

El instinto maternal es un concepto complejo que puede ser diferente para cada mujer. No es una receta mágica que garantice una maternidad perfecta, ni debe ser una fuente de presión.

Factores que influyen en la decisión de ser madre
Factores a favor de la maternidad Factores en contra de la maternidad
Impulso biológico Precariedad laboral
Amor por los bebés y los niños Inestabilidad en las parejas
Gusto por la vida familiar Dificultades de conciliación
Influencias culturales o religiosas Metas y objetivos incompatibles con la maternidad

Recuerda que ser madre no significa ser perfecta. El 19,5% de los hogares españoles lo conforman parejas sin hijos, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Parte de estas familias no tienen descendencia porque están imposibilitadas para ello, pero una gran mayoría no son padres porque lo han elegido así.

El Rol Paterno y el Instinto Maternal

Por suerte, existen indicadores que hablan de una revolución en el rol paterno.

Sin Hijos por Elección

Términos como dinky (double-income, no kids yet o doble sueldo sin hijos), childfree (libres de hijos) o sin hijos por elección se utilizan hoy en día con frecuencia para denominar a un nuevo modelo familiar cada vez más amplio en muchos países: las parejas que deciden no tener descendencia.

Esta decisión es, en general, fruto de una reflexión de pareja meditada, que se origina sobre todo en los cambios en los factores sociales que predominan en la actualidad, entre ellos: la incorporación de la mujer al mercado de trabajo, la competitividad laboral o la búsqueda del bienestar y calidad de vida. El resultado es un contexto que afecta de forma significativa a la decisión de afrontar o no el proceso de maternidad.

Elegir No Ser Madre

Con frecuencia, se tilda de egoístas a las mujeres que deciden no ser madres. Como apunta la periodista argentina Mónica Soraci, autora del libro ‘¿Hijos? No, gracias. Cuando las mujeres deciden no ser madres’, en el siglo XXI, «esas mujeres todavía se ven presionadas a dar explicaciones a una sociedad que parece no soportar la idea de la no maternidad». Pero ser madre en la actualidad es un asunto «muy complejo desde el punto de vista psicológico y social».

Así lo señalan las sociólogas estadounidenses Diana L. Dell y Suzam Erem, autoras de la obra ‘¿Realmente quiero tener hijos?’. Estas especialistas recalcan que tomar la decisión equivocada (en cualquiera de los dos sentidos) «puede afectar profundamente a la salud tanto física como mental de una mujer y de sus seres queridos».

Razones para la No Maternidad

Mientras que las mujeres que optan por la maternidad aducen como principales motivos para tomar esta decisión el impulso biológico, el amor por los bebés y los niños, el gusto por la vida familiar o las influencias culturales o religiosas, quienes deciden no tenerlos apuntan motivaciones muy distintas.

¿Qué Significa si No Sientes el Instinto Maternal?

Para algunas mujeres que han sido madres, la llegada de su bebé puede generar una mezcla de angustia y miedo, dudas y temores, sentimientos que contrastan con la imagen idealizada de lo que ‘deberían’ estar viviendo: “¿Seré una buena madre? ¿Seré capaz de atender sus necesidades y cuidarle adecuadamente?”.

La idea de que sentirás una conexión automática y profunda desde el primer momento puede generar mucha presión. La maternidad es una experiencia que se construye paso a paso. No siempre llega como un torrente de emociones positivas desde el principio, y eso también está bien. Cada mujer vive este proceso de manera distinta, así que si no sientes que es el momento más maravilloso de tu vida, no te castigues por ello.

Es crucial desmentir esta creencia. Cada experiencia de maternidad es única, y no sentir un instinto maternal inmediato no te hace menos madre ni menos capaz de criar a tu bebé.

El Instinto Materno, ¿Es una Realidad o un Mito?

Es natural o cultural?Los científicos aseguran que no existen causas fisiológicas demostrables, y que este deseo no es algo innato que les obliga a querer ser madres. Hay mujeres que parece que sienten y entienden la maternidad como un impulso biológico y una llamada insistente, pero hay mujeres que no, por lo que se tiende a considerar que este sentimiento, viene condicionado más por la sociedad, la cultura, las creencias, el desarrollo personal y la estabilidad laboral.

Conclusión

En resumen, el instinto materno no es un impulso genético innato, sino más bien una combinación de factores biológicos, psicológicos y culturales. Si bien la oxitocina puede desempeñar un papel en la promoción del comportamiento maternal, la maternidad es una experiencia personal y única que se ve influenciada por una variedad de factores.

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