Alexander Kyril zu Sayn-Wittgenstein: El hijo de Corinna Larsen y su vínculo con el Rey Juan Carlos

Corinna Larsen vuelve a estar en una primera línea informativa después de que el Rey Juan Carlos haya tomado la decisión de demandarla. Durante los últimos años, la empresaria ha realizado importantes confesiones sobre su relación con el emérito, también ha contado cómo era la conexión que mantenía este con su hijo, Alexander Kyril zu Sayn-Wittgenstein. El nombre de la empresaria vuelve a estar en el punto de mira tras la reciente demanda que ha sido interpuesta en Suiza.

El joven, de 22 años, es fruto de su segundo matrimonio con el príncipe Casimir zu Sayn-Wittgenstein. Te contamos cómo es su vida actual.

Las imágenes en las que don Juan Carlos I aparecía junto a Corinna Larsen y un niño pequeño dieron la vuelta al mundo y desataron todo tipo de habladurías y teorías sin fundamento. El chico era Alexander Kyril zu Sayn-Wittgenstein, el hijo de la examiga del Rey y el príncipe Johann Casimir zu Sayn‑Wittgenstein‑Sayn.

Actualmente reside en Inglaterra, mantiene una vida estudiantil y familiar discreta, y suele mantenerse fuera del interés público, pero en esta ocasión ha vuelto a ser el protagonista de los titulares por un triste motivo.

Su abuela paterna, la princesa Marianne Sayn-Wittgenstein-Sayn, ha fallecido a los 105 años y tanto él como el resto de la familia la han despedido con todos los honores.

Un encuentro familiar que ha vuelto a desviar el foco hacia un joven que, cuentan, fue como un hijo para el Rey Juan Carlos en sus años de relación con Corinna.

Ella misma desveló en el pódcast “Vivir del cuento” que el ex jefe del Estado “consentía” al niño “incluso más que a los suyos propios”, y formó parte de momentos especiales de su infancia, como cuando le enseñó a hatarse los cordones de los zapatos o a montar en bicicleta.

Por supuesto, este bonito vínculo se rompió cuando terminó la relación de Corinna Larsen con don Juan Carlos, y aunque no acabaron en muy buenos términos, el Rey todavía recuerda con cariño sus momentos junto al ya no tan pequeño Alexander.

Formación académica y experiencia profesional

Alexander Kyril zu Sayn-Wittgenstein se ha graduado en Historia y Política en la Universidad de Edimburgo. Se trata de uno de los centros más prestigiosos de Reino Unido, también está entre los mejores del mundo.

El hijo de Corinna ha realizado uno de los programas combinados más populares de la universidad que brinda la oportunidad de unir las humanidades y las ciencias sociales. Ha completado sus estudios con un Máster en Artes.

En este último año, el joven ha realizado prácticas en distintas empresas de Londres, también ha afrontado un periodo de formación en prácticas en una compañía con sede en Washington; sin embargo, el trabajo se desarrolló en remoto.

Desde septiembre a diciembre de 2024 ha vivido en Madrid trabajando en la compañía 'Stoneshield' como becario. Se trata de un grupo de inversión que busca apoyar a grandes empresas de diferentes sectores.

Esta compañía tiene su sede en el distrito madrileño de Fuencarral-El Pardo, curiosamente el mismo donde está situado el Palacio de la Zarzuela.

La relación con el Rey Juan Carlos I

Se trata de Alexander Kyril zu Sayn-Wittgenstein, a quien el Rey Juan Carlos I trató como un hijo más durante su relación con la alemana.

En el marco del pódcast que Corinna Larsen protagonizó hace algunos años, 'Corinna y el Rey', la alemana aseguró que don Juan Carlos había consentido a su hijo, también señaló que le ayudaba a vestirse cuando estaban juntos.

Durante parte de su infancia, Alexander tuvo una cercanía muy particular con el rey Juan Carlos I debido a la relación sentimental que mantenía el monarca con su madre, Corinna Larsen.

En ese tiempo, el niño visitaba con frecuencia una vivienda conocida como La Angorrilla, situada en el monte del Pardo y próxima al Palacio de la Zarzuela. En ese contexto, Alexander vivió momentos de enorme intimidad con el rey emérito.

Según ha contado su madre, Juan Carlos le dedicaba una atención intensa y afectuosa; jugaba con él, le enseñaba tareas cotidianas, compartían actividades al aire libre y, en ocasiones, llegaba a ayudarle a vestirse antes de salir.

Una de las escenas más recordadas de esa época es la famosa barbacoa en la que aparecían Alexander y Juan Carlos juntos, fotografiados de manera completamente informal. En esa imagen, el Rey llevaba ropa veraniega y una gorra al revés, mientras el niño observaba a su lado.

Para Alexander, aquellos veranos y visitas representaron momentos de afecto, juegos y atención constante. Se integró temporalmente en un entorno que mezclaba la rutina familiar privada del Rey con la vida discreta que se llevaba en La Angorrilla.

Según declaraciones posteriores, el niño llegó incluso a utilizar términos cariñosos hacia Juan Carlos, algo que alimentó durante años la percepción de una relación casi paternofilial.

Con el tiempo, y especialmente tras la ruptura entre Corinna y el Rey, esa etapa se cerró por completo.

El testamento del Rey Juan Carlos y Alexander

A los 87 años el emérito ya ha dejado escrito como quiere que se reparta su inmensa fortuna en miles de millones de euros escondidos en paraísos fiscales, obtenidos durante 40 años de hacer de comisionista ilegal, de mediador de los negocios de empresas españolas y extranjeras que le pagaban encantadas por sus servicios, desde los jeques exportadores de petróleo a los empresarios que querían hacer el AVE a La Meca.

Pero queda otra parte del testamento y Pilar Eyre revela en Lecturas qué le deja Juan Carlos a Alexander, el hijo de 22 años de Corinna Larsen que algunos consideran, no así Pilar Eyre que nunca le ha dado credibilidad, el "cuarto hijo" de Juan Carlos.

Eyre revela las palabras de Corinna sobre la herencia de Juan Carlos a su hijo Alexander: "Yo hacía lo que podía para sorprender a Juan Carlos, para contentarle. Cuando el rey cumplió 70 años estuve pensando qué podía regalarle que él no tuviera ya... al final le encargué siete grandes esculturas de plata de elefantas talladas a mando a un orfebre de Zimbawe. Eran muy valiosas, eran distintas y llevaban uno numero grabado en la barriga. Le gustaron tanto que siguió la colección y llegó en tener 70, se convirtió en el mayor coleccionista del mundo. Dijo que se laso dejaría a Alexander en herencia".

Una colección de 70 grandes elefantes de plata numerados y hechos en Zimbabue.

Eyre recupera las palabras de Corinna que delatan la naturaleza de la relación de Juan Carlos y Alexander: "Se lo deja en herencia porque lo quería como si fuera su hijo, me lo repetía siempre, que se había ocupado de él más que de sus propios hijos”.

Alexander, el cuarto hijo del emérito. Si todo sigue como parece, recibirá más dinero que Felipe en el testamento secreto de Juan Carlos.

Eyre destapa esta parte del testamento del emérito para explicar cómo llegó a amar a Corinna y planificar su boda con ella, y el divorcio con Sofía hasta el punto de poner a vivir a Corinna y Alexander en la Zarzuela en una finca dentro del recinto a pocos metros del Palacio:"Se buscaron la casita de la Angorilla, "Era muy sencilla pero allí éramos muy felices, él adoraba a mi hijo Alexander”.

Lo llamaba papá y Juan Carlos le hacía regalos y le prometió a Corinna que “a su “hijastro” (sic) nunca le faltaría de nada, que se acordaría de él en su testamento”.

De momento solo constan 70 estatuas de plata y veremos cuánto dinero para el que le llamaba papá.

La nueva vida de Álex, el hijo de Corinna Larsen que recibía regalos de Juan Carlos I

La demanda del Rey Juan Carlos a Corinna Larsen

Cabe recordar que el padre de Felipe VI demandó el pasado abril a Corinna Larsen en Suiza por los supuestos 65 millones de euros que le habría donado. Exige la devolución del dinero, que según Larsen fue un regalo.

Tal y como confirmó Susanna Griso, Su Majestad niega que donara semejante montante a la alemana. “Su demanda se centra en recuperar el dinero. Corinna y el entonces tesorero del Rey, Dante Canonica, convencieron al Rey para hacer un uso de ese dinero, que según Corinna era un regalo, una donación, pero no era tal.

Corinna Larsen y el Rey Juan Carlos ya tuvieron hace dos años una batalla en los tribunales con victoria para el emérito. Ella interpuso una demanda en la Corte de Londres por acoso, vigilancia ilegal y difamación. Reclamaba la cantidad de 146 millones de euros.

El juicio, que recibió una amplia cobertura tanto en nuestro país como en Reino Unido, concluyó con sentencia favorable para el padre de Felipe VI.

El presente de Alexander

En la web institucional de los Sayn-Wittgenstein aparece referido únicamente como fruto de un “matrimonio civil anterior de Casimir”, eliminando cualquier mención a Corinna Larsen, lo que da cuenta de las complejas tensiones y cambios en las relaciones familiares.

Alexander cuenta con familia numerosa, pues sus padres han tenido hijos con otras parejas. La hijamayor de Corinna se llama Natassia Adkins, yfruto de una relación anterior con el empresario británico Philip Adkins. Por su parte, Casimir se casó con la modelo Alana Bunte y juntos han tenido tres hijos, Salentin, George y la pequeña Anunciata, quien vino al mundo hace unos meses.

Tras la emisión del pódcast que Corinna lanzaba bajo el título ‘Vivir del cuento’, entendíamos que Alexander no mantiene a día de hoy esa estrecha relación que mantuvo antaño con Juan Carlos I.

El joven tuvo entonces una relación tan cercana al exmonarca que incluso posaron bajo el árbol de Navidad vestidos de esmoquin a conjunto junto a los regalos.

El padre de Felipe VI “disfrutó mucho ejerciendo este papel con Alexander”, al que llegó a enseñar “muchas cosas”, como aseguraba Corinna en su polémico pódcast.

Alexander tuvo un hermano pequeño en plena pandemia, fruto del segundo matrimonio de su padre con Alana Bunte, con la que se casó en 2019. Su nombre es Johann Friedrich y ahora tiene tres años.

Ya tenía una hermana mayor el hijo de Corinna, por parte de madre. Natassia Adkins, de la relación de la aristócrata con el empresario británico Philip Adkins.

El padre biológico de Alexander, al que en su círculo íntimo llaman Cassi, estudió Administración y Marketing en la Universidad de Middlesex, en Inglaterra, y confundó Scimitar Oryx Partners, una empresa londinense dedicada a la compra y gestión de fincas agrícolas en Latinoamérica, Asia y África.

Alexander tiene un gran parecido en la actualidad con su padre, pues le debe a Casimir su cara redonda y las pequeñas ondas de su pelo. Con el tono más claro, Alexander Kyril Ludwig Peter Alentin Maria Gabriel estuvo junto al rey Juan Carlos en 2011 cuando le operaron de un nódulo en el pulmón, al igual que su madre.

Madre e hijo no se separaron de él en el postoperatorio.

“Decía que por aquel entonces estaba muy ocupado”, aseguraba Corinna que le contó el Rey emérito cuando sus tres hijos eran pequeños, por eso disfrutó tanto de la compañía de Alexander.

Aunque el joven está alejándose del foco público, no puede evitar seguir siendo un nombre de interés para quienes siguen con atención los entresijos del Gotha europeo y la influencia de las familias reales y aristocráticas en la actualidad.

En su libro, el rey Juan Carlos no hace alusión a Alexander, aunque sí que menciona a Corinna, a quien describe como uno de los mayores errores de su vida.

En sus memorias admite que el romance tuvo un «efecto devastador» sobre su reinado. Afirma que «erosionó la armonía y la estabilidad» de los dos aspectos más importantes de su vida: su familia y su reinado.

Eso le llevó a tomar decisiones muy dramáticas, como la de abandonar España. Juan Carlos dice que Corinna «manchó» su reputación ante los españoles.

Usa una metáfora muy dura: se describe como una «presa fácil» durante la polémica del safari en Botsuana, un momento que marcó un punto de inflexión.

Aunque eso sí, a pesar de la intensidad de la relación, el rey emérito afirma que Corinna «jamás interfirió» directamente en sus asuntos de Estado. Insiste en que, aunque su vínculo fue muy personal, no afectó su dedicación a sus responsabilidades como monarca.

Según él, la relación contribuyó de forma directa a su retirada: la presión mediática y el impacto público de esa relación -dice- le empujaron a la «difícil decisión» de exiliarse y abandonar su vida en España.

Además, describe su relación con Corinna como parte de su humanidad, una debilidad que reconoce sin rodeos.

El Gotha europeo ha vuelto a poner sus ojos en Alexander zu Sayn-Wittgenstein, tras la reciente aparición de nuevas fotografías del joven en el funeral de su bisabuela, la princesa Marianne Sayn-Wittgenstein-Sayn, fallecida a los 105 años.

En las imágenes, Alexander aparece junto a sus primos luciendo un porte ya de adulto, una imagen muy alejada del niño rubio que años atrás saltó a la fama por una fotografía viral junto al rey emérito Juan Carlos I.

Fue precisamente esta relación la que acercó a Alexander a la Casa Real al padre de Felipe VI. El joven llegó a compartir con Juan Carlos I momentos muy personales: una foto de ambos en una barbacoa, con el rey en bermudas y gorra hacia atrás, dio la vuelta al mundo y cimentó la imagen de una relación de gran cercanía.

Corinna misma contó en el pódcast “Vivir del cuento” que el rey consentía a Alexander más que a sus propios hijos, que disfrutaba mucho de su compañía, enseñándole cosas cotidianas como atarse los zapatos o montar en bicicleta, e incluso ayudándole a vestirse.

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