Del nacimiento a los tres años de vida, el tamaño del cerebro humano se desarrolla de forma extraordinaria. El bebé se transforma deprisa, aprende mucho y cada día nos sorprende con nuevos descubrimientos. Las modificaciones de su cuerpo y de su mente nunca dejan de asombrar.
Hoy se sabe que el cerebro humano, igual que los músculos del cuerpo, responde de forma muy positiva a programas de estimulación temprana, en los que se invierten solo unos minutos diarios, y se logran progresos y asimilaciones fundamentales para la vida del niño, tenidos por inimaginables tiempo atrás.
Los tres primeros años de vida de un niño son cruciales para el desarrollo de su cerebro. Este es el momento en que el cerebro del niño está desarrollando las habilidades sociales, emocionales, lingüísticas, cognitivas y motoras a una velocidad de vértigo.
El cerebro de los niños crece a un ritmo muy rápido. Un informe del doctor Jack Shonkoff, de la Universidad de Harvard, dice que en el cerebro de un bebé se forman 700 neuronas por segundo en los primeros cinco años de vida. ¡Ahí es nada!
El peso del cerebro se triplica al comienzo de tres años y se establecen unos 1000 billones de conexiones nerviosas. La forma en que un niño ve, siente y oye son factores que ayudan al crecimiento del cerebro. Cuando el niño utiliza cualquiera de estos sentidos, una conexión nerviosa o neurona se establece en el cerebro. Las nuevas conexiones se establecen también cuando cualquier nueva experiencia se repite varias veces.
Datos importantes sobre el cerebro del niño
La importancia de los abrazos
La importancia del contacto físico con tus hijos va mucho más allá de la salud emocional. Un estudio sobre el crecimiento del hipocampo, una parte del cerebro responsable de la modulación del estrés y la memoria, realizado en la Universidad de Washington, St. Louis, mostró que esta parte era más grande en tamaño y estaba mejor desarrollada entre los niños que recibieron con frecuencia abrazos de sus madres.
Al nacer, el hipocampo, responsable de en parte de nuestra memoria, está solo desarrollado en un 40%. Se desarrolla plenamente cuando el bebé tiene 18 meses de edad. Esta es la razón por la cual los bebés reconocen la voz de su madre y otros sonidos que podrían haber escuchado en el útero. Poco a poco verás como el bebé empieza a recordar cosas habituales, como caras u objetos.
El consumo de energía del cerebro infantil
Dado que las nuevas neuronas se están desarrollando a un ritmo rápido y el tamaño del cerebro se duplica cada año durante los tres primeros años, es bueno que el niño no se vea privado de estimulación, mucha de la cual puede llegar mediante juegos. En los primeros años, los bebés necesitan mucho amor y cuidado. Las caricias y los mimos, así como hablar con ellos, puede estimular el crecimiento del cerebro y sentar las bases de su estilo de apego. Hay que tener en cuenta, además, que los bebés lloran para comunicar sus necesidades y, por tanto, cuando los padres responden a su llanto los bebés desarrollan un sentido de seguridad y confianza.
Cabe destacar que los bebés adoran la música y las canciones de cuna.
Para poder hablaros de la estimulación es fundamental saber que el cerebro es un órgano muy complejo que está compuesto por cien mil millones de neuronas, las cuales no podrían realizar su función si no fuera por la sinapsis, que es la conexión que se produce entre ellas, en otras palabras, es la forma de comunicarse de las neuronas. Estas conexiones se dan cada vez que aprendemos algo nuevo.
Por ejemplo, en una situación en la que vamos dando un paseo y al ver un perro, les señalamos al animal añadiendo que es un perro o un “guau guau”, o vemos un pájaro volar y les señalamos añadiendo que es un pajarito o un “pío-pío». Los niños asocian la neurona que tiene la representación de perro con el sonido de “guau guau”. Y aquí tenemos una nueva conexión. Al repetir varias veces esta conexión, estamos dando lugar a conexiones permanentes y, pasado un tiempo, nos sorprenderá diciendo “pío-pío” cuando vea un animalito volar o “guau guau” cuando vea un animal de cuatro patas que pasea por la calle, parecido a los que vio anteriormente. Esto también ocurre cuando observan la conducta de los que le rodean, cuando reciben cariño y en infinidad de momentos más.
Como podéis ver, las conexiones son fruto de la estimulación y la repetición, de ahí la importancia de estimular a los más pequeños desde el principio.
Para seguir entendiendo el cerebro es importante saber que la parte mas externa del cerebro, denominada corteza cerebral está dividida en dos hemisferios: el izquierdo y el derecho. Los cuales desarrollan funciones muy diferentes. En el izquierdo se encuentra la capacidad de hablar, leer, escribir. Hablamos de un cerebro lógico, racional, capaz de entender las cosas, reflexivo, regulador, que se siente cómodo cuando las cosas funcionan de la misma manera y sin cambios; por último, pero no menos importante, es el encargado de controlar los movimientos de la mano derecha. Todos necesitamos las funciones de ambos hemisferios en nuestro día a día y es importante que preparemos desde bien temprano a los niños a conocer todas esas características y a manejarse con ellas, con las de los dos hemisferios a la vez.
Se sabe que en los niños muy pequeños predomina el hemisferio derecho, sobre todo durante los primeros tres años de vida ya que es el primero en madurar. Es una etapa en la que viven totalmente en el presente, sin importarles las consecuencias.
5 ejercicios de Estimulación Temprana para bebés de 0 a 3 meses
El cerebro del niño: una guía para padres y educadores
En este libro innovador y práctico, el neuropsiquiatra Daniel J. Siegel y la experta en educación infantil Tina Payne Bryson desmitifican las crisis y los conflictos, explicando los nuevos conocimientos científicos sobre cómo está constituido el cerebro infantil y cómo se desarrolla. Aplicando estos descubrimientos al día a día, es posible convertir conflictos, discusiones o miedos en una oportunidad para integrar el cerebro del niño y ayudarlo a ser una persona responsable, afectuosa y feliz.
En El cerebro del niño padres y educadores tendrán a su alcance pautas claras para entender y manejar los distintos conflictos propios de los niños en función de cada edad, así como herramientas para resolverlos y ayudar a la familia a progresar.
¿A quién va dirigido el libro "El cerebro del niño"?
Este libro está dirigido principalmente a padres y educadores que buscan comprender mejor el desarrollo del cerebro infantil y cómo aplicar este conocimiento para afrontar los desafíos cotidianos de la crianza. Se presenta como una herramienta práctica para ayudar a los niños a desarrollar una vida equilibrada, significativa y conectada. La información presentada es accesible y útil para cualquier persona interesada en la educación y el bienestar infantil, independientemente de su formación previa en psicología o neurociencia.
Temas clave abordados en el libro
- El desarrollo del cerebro: Se explica cómo se desarrolla el cerebro del niño a lo largo de las diferentes etapas de la infancia, destacando las áreas cerebrales implicadas en las emociones, el comportamiento y el aprendizaje. Se proporciona información sobre la plasticidad cerebral y la importancia de las experiencias tempranas.
- Manejo de conflictos y crisis: El libro ofrece estrategias prácticas para gestionar las rabietas, los berrinches y otros conflictos comunes en la infancia. Se enseñan técnicas para ayudar a los niños a regular sus emociones y a resolver problemas de forma constructiva. Estas estrategias se adaptan a las diferentes edades y etapas del desarrollo.
- Inteligencia emocional: Se enfatiza la importancia del desarrollo de la inteligencia emocional en los niños. Se explican las habilidades emocionales clave y se ofrecen herramientas para ayudar a los niños a identificar, comprender y gestionar sus propias emociones, así como las de los demás.
- Relación padres-hijos: Se analiza la importancia de la relación entre padres e hijos para el desarrollo cerebral y emocional del niño. Se ofrecen consejos para fomentar una comunicación efectiva y una conexión emocional sólida.
- Desarrollo emocional e intelectual: El libro integra el desarrollo emocional e intelectual del niño, mostrando cómo ambos están interconectados y cómo influyen mutuamente.
La información que recibe el cerebro es lo que lo alimenta, lo hace crecer y madurar. La información que llega al cerebro es siempre sensorial, como lo es la estimulación. De la estimulación recibida en tempranas edades depende el desarrollo cerebral.
La importancia de la estimulación temprana
La estimulación recibida a tempranas edades moldea y cablea el cerebro. «Estimular» significa ofrecer información a través de los sentidos (recordemos que la estimulación es siempre sensorial). Y «temprana» supone que lo hacemos en los primeros años de vida, los primeros 6 concretamente.
Justo esos son los años en los que se produce el mayor desarrollo del ser humano, esto quiere decir: el mayor desarrollo del cerebro (hasta el 90%, tal como vimos). De aquí la importancia de la estimulación temprana en el desarrollo del cerebro infantil.
Dado que el cerebro se alimenta, crece y madura gracias a la información que recibe hemos de tener un especial cuidado de brindar a los niños la mejor información posible.
Por «estimulación temprana» puede considerarse cualquier dato, actividad o experiencia que ofrezcamos a los niños menores de 6 años.
Sin embargo, para que se incluya en lo que entendemos realmente por «estimulación temprana», esos datos, actividades o experiencias deben ser de calidad y suponer tiempo de calidad con los niños. Momentos de calidad excelente que se manifiesten con el disfrute de los niños y también de los adultos que los acompañamos.
La estimulación temprana significa pasar tiempo de calidad con los niños sabiendo que con lo que hacemos estamos favoreciendo su desarrollo, su desarrollo cerebral, y por lo tanto, su desempeño en todas las áreas del ser humano.
La estimulación temprana tiene como principal objetivo el desarrollo infantil. Y el desarrollo de los niños es igual al desarrollo de sus cerebros.
Cómo aprender a aplicar la mejor estimulación temprana
Aprende sobre estimulación temprana, aprende a aplicar técnicas y actividades que gusten a los niños, (y que nos gusten a los adultos), pero que además tengas la seguridad de que están potenciando su desarrollo cerebral.
Estarás haciéndoles un regalo irrepetible. Un regalo que en ningún otro momento de la vida podrás brindarles.
Aprende a pasar ese tiempo de calidad con tus niños sabiendo que estás incidiendo en su desarrollo cerebral de la mejor de las maneras y por lo tanto, estás incidiendo en la personita en la cual llegará a ser.
No hay otro momento mejor para hacer esta labor que los primeros años de vida. Años que debemos aprovechar. Años dorados. Años preciosos que no volverán.
La Neuroplasticidad y su importancia en la infancia
Cuando hablamos de Neuroplasticidad nos referimos a la capacidad del sistema nervioso para modificar su estructura y funcionamiento. Estos cambios se producen por la interacción con el entorno y tienen lugar durante las diferentes etapas del desarrollo.
La Neuroplasticidad permite la reestructuración y recuperación del cerebro debido a que las neuronas se regeneran a nivel anatómico y funcional para crear nuevas conexiones sinápticas (conexiones entre neuronas) y reforzar las conexiones ya existentes. Por ejemplo, si se produce algún daño, el cerebro tiene la capacidad de que otra área asuma las funciones que realizaba el área dañada.
La plasticidad cerebral es mayor en las etapas iniciales del desarrollo, sobre todo en la infancia. Los cambios en el cerebro de los niños se producen continuamente con cada nueva experiencia. Durante esta etapa tienen lugar varios procesos de crecimiento neuronal que ocurren por ciclos. En estos “periodos críticos” se produce un gran desarrollo de las neuronas y sus conexiones, facilitando al niño la interacción con el entorno y el aprendizaje del mismo con el menor esfuerzo.
Las conexiones neuronales que se dan durante los primeros años de vida son, aproximadamente, el doble que en la etapa adulta. Conforme el niño va creciendo tiene lugar un proceso denominado “poda sináptica” que consiste en la eliminación de este exceso de sinapsis. Posteriormente comenzarán a establecerse conexiones y patrones únicos en cada persona. Este proceso se extiende hasta la adolescencia.
Por este motivo, si un niño/a presenta dificultades atencionales, motoras, de lenguaje, del control inhibitorio, etc. ya sean por causas madurativas o por algún tipo de daño, es muy importante comenzar con la estimulación o rehabilitación de dichas funciones de la forma más temprana posible.
Cómo mejorar la neuroplasticidad infantil
La estimulación temprana y las experiencias positivas cobran un papel muy importante en etapas iniciales del desarrollo, influyendo de manera significativa en la neuroplasticidad. Algunos ejemplos de prácticas que fomentan la neuroplasticidad son:
- Crear un vínculo de confianza y seguridad padres-hijos.
- Exposición a estímulos sensoriales y a contextos diferentes.
- Actividad física.
- Alimentación saludable.
- Descanso adecuado.
- Aportar cariño, comprensión, apoyo.
- Cuidar el lenguaje y cómo nos dirigimos a ellos.
- Proporcionarles autonomía en la realización de tareas.
- Reforzar sus logros.
- Ayudarlos a conseguir una adecuada gestión emocional.
- Establecer límites.
- Dedicar tiempo al juego.
- Fomentar la interacción con sus iguales.
- Compartir tiempo de ocio juntos padres-hijos.
El impacto del estrés en el desarrollo infantil
Ser expuestos a situaciones de estrés o ansiedad puede dar lugar a una neuroplasticidad desadaptativa, aumentando el riesgo de trastornos emocionales, de conducta, mentales o déficits cognitivos.
Los signos que aparecen en niños expuestos a situaciones de estrés pueden variar en función de la edad. Por ejemplo, en edades más tempranas los signos más comunes que podemos observar son baja autonomía, dependencia del adulto, regresión a conductas más infantiles, temores, pesadillas, rabietas, llantos, irritabilidad, etc.
También tienen lugar cambios en los patrones de sueño y/o alimentación, sentimientos de tristeza, apatía, frustración o culpa, hiperactividad o hipoactividad, dificultades atencionales y para concentrase, impulsividad, conductas desafiantes, somatizaciones, ansiedad, etc.
Situaciones que pueden resultar estresantes para los niños
- Relación conflictiva entre los progenitores.
- Carencias afectivas.
- Ausencia de una rutina adecuada: tareas, descanso, alimentación.
- Reducción o ausencia del tiempo de ocio.
- Exigencias o altas expectativas en el ámbito académico.
- Acoso escolar.
- Inadecuada gestión emocional, que puede derivar en una baja capacidad para tolerar la frustración, controlar los impulsos, ansiedad, tristeza, etc.
10 consejos de la SENEP para el buen desarrollo cerebral infantil
La Dra. María Vázquez López, portavoz de la Sociedad Española de Neurología Pediátrica (SENEP), subraya la importancia de adoptar medidas activas para proteger y estimular el cerebro del niño desde el comienzo de su vida.
- Nutrición adecuada desde el embarazo: Consumo de omega-3 y suplemento de ácido fólico durante el embarazo, evitando alcohol y tabaco. En la infancia, una dieta equilibrada con frutas, verduras, proteínas magras y grasas saludables.
- Promover el juego activo: Favorecer actividades que fomenten la exploración, la curiosidad, la resolución de problemas y la interacción social.
- Favorecer un sueño de calidad: Establecer horarios de sueño regulares, crear un ambiente propicio para el descanso y evitar el uso de pantallas antes de dormir.
- Proporcionarles entornos seguros y amorosos: Un entorno familiar estable y un apego seguro con los cuidadores fomentan un desarrollo emocional sano. Minimizar el estrés y ofrecer herramientas para gestionarlo.
- Limitar el tiempo de pantallas: Establecer límites claros y supervisar el contenido al que acceden los niños, evitando por completo las pantallas en los primeros años de vida.
- Fomentar la actividad física y el deporte: El ejercicio físico beneficia tanto la salud física como la mental y emocional.
- Impulsar la interacción con otros niños de su edad: Relacionarse con otros niños desde edades tempranas permite el desarrollo de habilidades cognitivas superiores.
- Prevenir lesiones y proteger físicamente el cerebro: Usar sistemas de retención adecuados en el coche, casco para actividades en bicicleta o patinete, y fomentar hábitos de juego seguro.
- Detectar precozmente alteraciones en el neurodesarrollo: Permanecer atentos ante señales de alarma como retraso del lenguaje, escasa interacción social o falta de respuesta a su nombre.
Siguiendo estos consejos y comprendiendo la importancia de la estimulación temprana y la neuroplasticidad, podemos contribuir significativamente al desarrollo cerebral saludable de nuestros hijos.
