¿El Carácter se Nace o se Hace? Explorando la Psicología de la Personalidad

La curiosidad por comprender qué nos define como individuos ha sido una constante a lo largo de la historia. A lo largo de la historia, la psicología se ha ocupado de desarrollar teorías sobre la formación de la personalidad, combinando este término con los de temperamento y carácter. En este artículo, exploraremos la compleja interacción entre el carácter, el temperamento y la personalidad, y cómo estos elementos contribuyen a la formación de nuestra identidad.

¿Qué es la Personalidad?

Aunque es uno de los conceptos más estudiados por la psicología, aún no tiene una única definición que sea admitida por toda la comunidad científica. La personalidad se puede definir como el conjunto de características que tiene una persona y que influye de forma única sobre su pensamiento, su motivación y su comportamiento en determinadas situaciones. Ese conjunto de rasgos nos dirige hacia modos particulares de percibir las cosas, de interpretarlas, de sentirlas y de actuar sobre ellas.

Cuando hablamos de alguien solemos utilizar sólo alguno de sus rasgos de personalidad para definirle, el más destacado o el que más nos influye. Pero la realidad es que somos un conjunto de rasgos, tanto físicos como psicológicos, que se han ido configurando a lo largo del desarrollo. Aunque los rasgos de personalidad que se van generando desde la infancia son bastante resistentes al cambio, todos podemos cambiar lo aprendido y sustituirlo por esquemas alternativos.

Diferencias entre Personalidad, Carácter y Temperamento

En ocasiones utilizamos indistintamente los términos personalidad, carácter y temperamento, a pesar de que hacen referencia a aspectos claramente diferenciados. Hablar de carácter y temperamento supone hacer una distinción entre las características psicológicas de la persona que son heredadas y las características psicológicas que son aprendidas.

  • Temperamento: Se refiere a las características innatas de una persona, como su temperamento, sus tendencias emocionales y su nivel de energía. Por tanto, podemos afirmar que con el temperamento se nace, es decir, es heredado.
  • Carácter: El carácter refleja el resultado de la influencia de la educación y del contexto social en el que una persona crece y se desarrolla. Por lo tanto, podemos afirmar que el carácter se hace, es decir, es adquirido.
  • Personalidad: Se refiere a un conjunto más amplio de rasgos psicológicos que incluyen no solo aspectos innatos, sino también patrones de pensamiento, comportamiento y emoción que se desarrollan a lo largo de la vida de una persona.

Entonces, ¿se nace con el carácter o la personalidad? La respuesta es que ambos factores desempeñan un papel en la formación de quiénes somos. En resumen, el carácter y la personalidad son conceptos complejos que están influenciados por una variedad de factores.

El Carácter: Un Sistema Defensivo Aprendido

El carácter no es innato, es aprendido. Desde que nacemos, somos un organismo en constante interacción con el medio, y de él recibimos una serie de refuerzos, "positivos y negativos", es decir, que van a condicionar enormemente con qué nos identificamos y con qué no, nuestra identidad aceptada y adaptada al medio, y la consecuente sombra, aquello que originariamente formaba parte de nuestro ser pero que tuvo que ser reprimido.

Así, durante las primeras etapas de nuestra infancia, vamos a ir reforzando todo ese andamio de comportamientos, creencias, valores, automatismos, etc., el cual terminará convirtiéndose en nuestra estructura de carácter. Sucede que en nuestra más tierna infancia, desde que nacemos hasta los 6-7 años, no tenemos aún este sistema defensivo forjado, un aparato psico-emocional que filtre y que nos proteja del daño. Y todos vamos a recibir algún tipo de daño, ya sea por defecto como por exceso. Hay pues una "herida primigenia", probablemente a lo que Freud ya apuntaba como "trauma".

Nuestra estructura de carácter encontrará entonces ahí un núcleo en torno al que ir conformándose. El carácter es pues un sistema defensivo contra el dolor. El "software" del carácter condicionará enormemente nuestro aparato psicológico-emocional (la parte dinámica del carácter), que quedará arraigado y se mantendrá en el "hardware", nuestro organismo, y en especial nuestra estructura esquelética y muscular, y nuestro patrón respiratorio (la parte estática, rígida del carácter).

Ahora ya tenemos un aparato psico-emocional que nos "protege", sí, pero eso, no somos nosotros. No "somos nosotros" porque la anestesia sirve para no sentir dolor, pero una vez anestesiados, lo estamos para el resto de emociones.

Tipos de Caracteres

Los psicólogos han detectado diferentes tipos de caracteres:

  1. El carácter flemático implica que la persona es muy calmada, es decir, suelen ser pacientes, introspectivas y controladas.
  2. Cuando nos referimos a un colérico, el significado apunta a una persona que se adapta fácilmente a todos los sucesos que pasan a su alrededor.
  3. Tener un carácter sanguíneo implica que se trata de una actitud práctica así como suelen ser una persona calmada pero energética.
  4. Las personas con un carácter apático acostumbran a presentar algunas dificultades tanto para mostrar un interés como para relacionarse con las demás personas.
  5. El carácter apasionado indica una gran facilidad para moverse, actuar y conseguir aquello que se desea.
  6. Los rasgos del carácter sentimental se caracterizan principalmente por la capacidad de sentir las emociones de una manera muy fuerte.
  7. Una persona que muestra un carácter nervioso acostumbra a vivir todo lo que le sucede de una manera muy intensa.

4 Tipos de Personalidad y temperamento - ¿ Cuál es tu tipo de Carácter?

Tener un carácter u otro no implica ser mejor o peor. Como ya hemos dicho, el carácter es una parte de nosotros que podemos modificar con esfuerzo y trabajo personal. En muchos casos, la consulta con un profesional de la salud mental será necesaria para modificar nuestro carácter.

La Matriz Personal: El Punto de Partida

El niño al nacer no es una tabula rasa donde la educación pueda escribir lo que quiera. Nace con un sistema de predisposiciones y capacidades de aprendizaje que hay que tener en cuenta en el proceso educativo (Pinker 2003). Para hacer una pedagogía sensata, debemos partir de la matriz personal de cada niño o niña, porque cada uno de ellos es diferente.

Matriz personal es un campo de posibilidades que va desarrollándose mediante la maduración neuronal, las propias acciones y la experiencia. A lo largo del proceso, unas posibilidades se realizan y otras se cierran. Los componentes principales de la matriz personal son el sexo a que pertenece, la inteligencia general y el temperamento.

El Temperamento y su Influencia

Se entiende por temperamento el conjunto de pautas afectivas innatas que tiene el niño, es decir, su modo de interpretar y responder emocionalmente a los estímulos. Las correlaciones entre temperamento e inteligencia son muy débiles, por lo que la aportación al aprendizaje es distinta (Matheny 1989).

Para describir y medir el temperamento, se han aislado varios rasgos. Por ejemplo, Thomas y Chess -que tipifican a los niños como “fáciles”, “difíciles” y “lentos”- señalan los siguientes rasgos: nivel de actividad, ritmo (regularidad), acercamiento y retraimiento, adaptabilidad, umbral de respuesta, intensidad de la reacción, humor, tendencia a la distracción, atención y persistencia.

Estudios Longitudinales sobre el Temperamento

Los estudios longitudinales han aportado muchos datos sobre la estabilidad de los rasgos temperamentales. Se han realizado varios:

  • El New York Longitudinal Study: comenzó en 1956, evaluó a 131 niños desde los cuatro meses hasta la edad adulta (Thomas y Chess 1977).
  • El Dunedin Longitudinal Study: comenzó en 1972, en Nueva Zelanda, a más de mil niños desde los primeros años de vida hasta los 18 (Silva 1990).

Es importante tener en cuenta el temperamento porque el niño no es un receptor pasivo de la educación, sino que influye e incluso configura su entorno. Como dice Rutter, el temperamento del niño -yo diría la matriz personal del niño- afecta al conjunto de sus experiencias. Un niño muy sociable buscará situaciones sociales y un niño retraído, la soledad (Rutter 1989). Cada uno de nosotros selecciona y moldea su ambiente, lo que puede acabar reforzando los rasgos temperamentales.

La Importancia de la Educación del Temperamento

Aunque el temperamento puede ser estable, una educación adecuada puede cambiarlo. Un bebé inhibido no llegará a ser un adolescente extrovertido, pero, sin embargo, su timidez puede desaparecer o mitigarse.

Una de las tareas parentales más importante durante los primeros años de vida del bebé es lo que Thomas y Chess llamaron “bondad de ajuste”. Señalaban que las interacciones pueden tener resultados positivos o negativos (Thomas y Chess 1977, 11). La relación con la madre (o cuidador principal) puede reforzar o debilitar las predisposiciones temperamentales. La sobreprotección aumenta la reactividad, la inhibición y el miedo infantil, mientras que poner límites firmes a los niños ayuda a disminuirlos (Kagan 1998).

Una armonía entre las prácticas de crianza de los padres y el temperamento del niño produciría un desarrollo óptimo de éste y, en el caso de un niño propenso temperamentalmente a sufrir problemas de ajuste, le ayudaría a alcanzar funcionamientos más adaptativos.

Teorías sobre la Personalidad

Aunque cada personalidad es única, hay una serie de rasgos comunes que nos permiten hablar de ciertos tipos de personalidad. Las teorías sobre la personalidad son modelos conceptuales que intentan comprender por qué las personas son de una determinada manera y cómo esta les afecta a la hora de comportarse e interactuar. Quieren explicar el origen de la personalidad, su estructura, la dinámica y las formas de desarrollo de la misma.

Vamos a ver las más aceptadas, pero ya te adelantamos que ninguna de estas teorías es perfecta, puesto que todas tienen limitaciones. Sin embargo, nos pueden resultar de utilidad a la hora de entender un poco mejor algo tan complejo como la personalidad humana.

  • Teoría Psicodinámica: Sus dos grandes exponentes son Freud y Jung. El primero postulaba que gran parte de la conducta está impulsada por fuerzas inconscientes como los instintos sexuales y los impulsos agresivos, lo que le llevó a dividir la personalidad en tres partes: el ello (impulsos básicos), el yo (la parte consciente que está a medio cambio entre el ello y el superyó), el superyó (conciencia moral).
  • Teoría Social-Cognitiva: Para Bandura, nuestro comportamiento es básicamente el resultado de observar e imitar lo que hacen otros individuos. Según su teoría, la personalidad se va desarrollando a través de la interacción continua entre la persona, su comportamiento y el entorno que le rodea.
  • Teoría Humanista: Sus máximos exponentes son Rogers y Maslow. El primero defendía que los seres humanos tienen una tendencia innata al crecimiento y la autorrealización, pero que las condiciones de valoración impuestas por los demás pueden distorsionar la autopercepción y obstaculizar ese crecimiento.
  • Teoría de los Rasgos: Los trabajos de Allport y Cattell permitieron identificar diferentes rasgos estables y duraderos que conforman los tipos de personalidades.

¿Problemas con Nuestra Personalidad? ¿Cuándo Solicitar Ayuda Psicológica?

La mayoría de las personas tenemos una personalidad que se adapta a la sociedad en la que vivimos, permitiéndonos cumplir con las expectativas sociales que recaen sobre nosotros. Sin embargo, hay personas que muestran un patrón duradero de conductas y experiencias internas sumamente inflexible e inadaptado, que les impide poder desenvolverse normalmente en el contexto en el que se desarrollan.

Las personas que presentan un trastorno de personalidad, causan muchas dificultades a las personas de su alrededor y a ellos mismos. Tienen una forma inadaptada de percibir la realidad, de interpretarla y dificultades en sus relaciones interpersonales. Experimentan un gran malestar subjetivo y muchas áreas de su vida terminan deteriorándose.

Si considera que, desde su adolescencia o principio de la edad adulta, su manera de relacionarse con las personas de su entorno no es adecuada, tiene problema para controlar muchos de sus impulsos o su manera de pensar y experimentar emociones le hace sufrir, es probable que necesite recibir ayuda psicológica.

Conclusión

En resumen, la formación de la personalidad es un proceso complejo en el que intervienen tanto factores innatos como aprendidos. El temperamento, como base biológica, influye en nuestras reacciones emocionales, mientras que el carácter, moldeado por la experiencia y la educación, nos proporciona un sistema defensivo y adaptativo. La personalidad, como resultado de esta interacción, es única y dinámica, y puede ser modificada a lo largo de la vida con esfuerzo y autoconocimiento.

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