¿Sabías que un consumo excesivo de azúcar durante la lactancia materna puede influir negativamente sobre el valor nutricional de dicho alimento? Un consumo elevado de azúcar durante la lactancia podría ser contraproducente para la salud del bebé. La leche materna contiene carbohidratos simples, pero un exceso de los mismos es capaz de incrementar la probabilidad de padecer diferentes problemas de salud.
Los productos con un alto contenido en fructosa y todos aquellos que contienen azúcares añadidos podrían alterar la composición de la leche materna, que de forma natural no contiene fructosa. Y exponer a los bebés a altas cantidades de este y otros azúcares en etapas tempranas del desarrollo impactaría en el riesgo de diabetes, hígado graso o afectaría en el aprendizaje y el desempeño cognitivo. Conocemos más a continuación.
Que leche debo dar a mi bebe de 1 año? NIDO o Entera?
La Leche Materna: El Alimento Más Completo
La leche materna es el alimento más nutritivo para los bebés durante los primeros seis meses de vida. De hecho, puede cubrir todas sus necesidades en este primer período. Su composición es muy variable a medida que pasan las semanas e incluso según el momento del día. Estos cambios están regulados por el cuerpo pero también son causados por la dieta materna.
En general, no existe una “dieta tipo” para la lactancia. Lo que recomiendan los expertos es tener una alimentación saludable, equilibrada, variada y suficiente para las demandas energéticas y nutritivas de esta etapa. Pero también hay que tener en cuenta algunos alimentos que sería recomendable evitar o limitar al máximo: el alcohol, la cafeína, los pescados azules de gran tamaño y también el azúcar.
Los efectos de un exceso de este último en la salud se conocen desde hace tiempo y han sido objeto de numerosos estudios. Ahora también se ha puesto el foco en su papel e impacto durante la lactancia materna. Algunas de las posibles consecuencias negativas que se han ido descubriendo las comentamos a continuación.
Un estudio publicado en la Revista de Odontopediatría Latinoamericana evaluó los cambios en el patrón de lactancia materna, alimentación artificial y la introducción de azúcar en la dieta de niños de 0 a 36 meses. El estudio, realizado en Curitiba, Paraná, Brasil, comparó datos de 1993 y 2006. Los resultados mostraron diferencias significativas en la frecuencia del primer contacto con el azúcar, siendo mucho más temprana en el primer estudio (61.7% de los niños expuestos en el primer mes de vida) que en el segundo (solo 3.2%). Además, se observó un aumento en la prevalencia de la lactancia materna en el segundo estudio.
Impacto de la Fructosa en el Desarrollo Infantil
Desarrollo Neurocognitivo
Según una investigación publicada en la revista *The American Journal of Clinical Nutrition*, la exposición de la madre a altos niveles de fructosa en la dieta puede condicionar de forma negativa el desarrollo cerebral del bebé. En dicho análisis se observó la puntuación en el desarrollo cognitivo de bebés de 24 meses cuyas madres habían consumido bebidas azucaradas y jugos en el primer mes de lactancia. La puntuación que presentaron fue baja. Los autores concluyeron que esto era debido a la presencia de fructosa en la dieta materna proveniente de las citadas bebidas.
Efecto en el Hígado
El primer año de desarrollo de los bebés es muy importante, por lo que los niveles más pequeños de fructosa en la leche materna pueden tener consecuencias. Así se comenta en un estudio publicado en la revista *Nutrients* del 2017. Sus autores destacan que, a diferencia de la glucosa, la fructosa se metaboliza a través del hígado.
Composición Corporal
Los autores de este mismo estudio de 2017 observaron que una elevada concentración de fructosa en la leche también ejercía un impacto sobre el peso corporal y la distribución de la masa grasa, ósea y muscular en los niños a los 6 meses. En concreto, por cada microgramo más alto de fructosa en la leche materna aumentaba el peso y la masa grasa de los bebés. El estudio remarca que de estos datos no es posible extraer relaciones de causa-efecto si bien es un dato a tener en cuenta. Al mismo tiempo, es importante recordar que los niveles de grasa subcutánea pueden influir de forma relevante sobre el estado de salud durante todas las etapas de la vida.
Riesgos del Azúcar para la Madre
Desde hace años las recomendaciones al respecto del consumo de azúcar añadido son claras. No solo en el caso de los niños y adolescentes (más vulnerables) sino para toda la población en general. Por este motivo, un exceso de azúcar durante la lactancia, y en cualquier etapa, también es nocivo para la madre. Los efectos negativos tienen que ver con la incidencia de obesidad y diabetes. Pero también aumentan la inflamación, la acumulación de grasa en el hígado o la presión arterial y, a la larga, afectan el riesgo de padecer problemas cardiovasculares.
Recomendaciones para una Dieta Saludable Durante la Lactancia
Lo óptimo es que la dieta de la madre lactante se base en el consumo de alimentos frescos: frutas, verduras, granos integrales, legumbres, aceite de oliva, pescado, carne magra, lácteos o frutos secos. Hay que destacar que en todos los documentos citados acerca del exceso de azúcar y sus posibles efectos negativos (tanto en bebés como en adultos) no se hace referencia a los alimentos que tienen azúcar y carbohidratos de forma natural.
Por lo tanto, no hablamos de frutas, cereales integrales o yogures sino de productos con azúcar añadido o alto contenido en fructosa: yogures edulcorados, bollería, chocolate, siropes, zumos de frutas o refrescos. Es importante que se reduzcan al máximo todos estos ultraprocesados ya que además pueden contener dosis excesivas de grasas poco saludables o sal.
Asimismo, la glucosa o la fructosa administradas por un medio líquido impactan de forma más directa sobre el metabolismo. Es cierto que durante la lactancia las necesidades energéticas siguen aumentadas. No solo hay que satisfacer los requerimientos de la madre, sino que también es preciso asegurar la producción de una leche materna de calidad para que el bebé se nutra de forma correcta.
Sin embargo, esto no quiere decir que todos los alimentos sean bienvenidos en la dieta de la mujer. Al contrario. Es óptimo que predominen los frescos, mientras que la ingesta de ultraprocesados y de productos con elevado contenido en azúcares simples ha de mantenerse muy limitada. Por otra parte, sigue siendo necesario tener cuidado con los elementos tóxicos como el alcohol y las drogas. Incluso algunas infusiones podrían resultar perjudiciales por el paso de sus componentes a la leche materna.
Ante la duda, lo mejor es consultar con el especialista para que este confirme qué se puede comer y qué no.
Alimentos Adecuados para la Lactancia
Una dieta saludable durante la lactancia materna debe ser variada y equilibrada. Por ello, debe incluir una mezcla adecuada de hidratos de carbono, proteínas y grasas. Esto no solo va a aportar energía para producir leche, sino que también promueve que el cuerpo reciba los nutrientes esenciales para su correcto funcionamiento.
Entre los alimentos más aconsejados durante la lactancia se encuentran los siguientes:
- Cereales y legumbres: El pan integral, el arroz y las lentejas son muy beneficiosos debido a su aporte en proteínas, calcio y hierro. Por ello, se aconseja incluir una pequeña cantidad de estos tipos de alimentos en cada comida principal.
- Frutas y verduras: Deben consumirse siempre frescos. Los alimentos frescos tienen más nutrientes que los procesados. Además, las frutas y las verduras frescas son la principal fuente de vitaminas y minerales. Al igual que sucede con los cereales y las legumbres, las frutas y las verduras también se deben consumir diariamente.
- Carne: La de vacuno tiene un alto contenido en proteínas, lo cual cubre las necesidades energéticas de la madre lactante. Además, la carne de vaca contiene ácido fólico o vitamina B9 que intervienen en la formación de varios tejidos, como los músculos, los nervios y la sangre. Por todo ello, la cantidad semanal recomendada de carne roja es de 2 o 3 veces; mientras que las carnes blancas y los huevos pueden consumirse con más frecuencia.
- Pescado: Es una fuente clave de proteínas cuando se está amamantando. El pescado azul contiene ácidos omega-3 como el ácido decosahexanoico (DHA) que juega un papel crucial en el desarrollo del sistema nervioso (principalmente del cerebro). Está científicamente demostrado que el ácido omega-3 que consume la madre llega al niño a través de la leche materna. Además, el DHA también mejora la salud de la madre, ya que las mujeres que presentan una menor cantidad de DHA son más propensas a la depresión postparto.
- Lácteos: Es fundamental incrementar el consumo de lácteos durante la lactancia. Así se garantizará un aporte adecuado de calcio. Si la madre no ingiere el suficiente calcio para producir la leche, lo extraerá de sus reservas en los huesos. En cualquier caso, es preferible tomar los lácteos desnatados para poder gozar de sus beneficios sin un exceso de grasa.
- Grasas saludables: El consumo de grasas de origen variado, como el aceite de oliva, el aceite de girasol, la mantequilla o la margarina también es importante. Algunas de ellas aportan omega-3 y omega-6, indispensables para el desarrollo neurológico del bebé, y también otras vitaminas importantes como la A y la D.
Alimentos Prohibidos o Desaconsejados
Al igual que hay ciertos alimentos recomendados durante la lactancia por los beneficios que aportan, también hay ciertos alimentos que se deben evitar o reducir su consumo puesto que pueden ser perjudiciales para la salud del bebé.
Algunos de los alimentos desaconsejados durante la lactancia son los siguientes:
- Pescados de gran tamaño: El atún o el pez espada pueden tener un alto contenido de mercurio. La OMS no los recomienda para mujeres embarazadas, madres lactantes o niños menores de un año.
- Bollería y azúcar: El chocolate, la mermelada y los dulces en general están permitidos, pero no deben consumirse con una frecuencia mayor a dos veces por semana.
- Cafeína: Puede llegar al bebé por medio de la leche materna y causarle insomnio, nerviosismo e irritabilidad. Se recomienda moderar su consumo y no tomar más de un vaso diario de café, tés, refrescos, etc. Lo más adecuado es optar por el café descafeinado.
- Alcohol: Es perjudicial para el desarrollo neurológico del bebé y, por tanto, no se recomienda tomarlo durante la lactancia. En caso de tomar alguna copa de alcohol, se debe esperar unas 4 horas para que disminuya el alcohol tanto en la sangre como en la leche y poder amamantar.
Por último, también hay que tener especial cuidado con los medicamentos, en especial los antitusivos, los corticoides y algunos antibióticos. Estos tipos de fármacos pueden pasar a la leche y provocar efectos nocivos sobre el recién nacido. Si fuera necesario tomar algún fármaco durante la lactancia, lo mejor sería consultar con el médico para seguir sus indicaciones y evitar la automedicación.
