El ácido fólico, también conocido como vitamina B9, es un nutriente esencial que desempeña un papel crucial en la salud reproductiva tanto de hombres como de mujeres. Se presenta de forma natural como folato en alimentos y en su variante sintética como ácido fólico en suplementos y productos fortificados.
El ácido fólico es un nutriente imprescindible para la síntesis de ADN, la división celular y la formación de nuevas células. A nivel global, esta vitamina desempeña un papel muy importante en el desarrollo y la división celular. Es de tipo hidrosoluble, es decir, que se disuelve en agua y no se llega a almacenar en el cuerpo por mucho tiempo.
Si estás pensando en ser mamá, es probable que tu ginecóloga o ginecólogo te haya recomendado comenzar a tomar ácido fólico. Este consejo no es arbitrario. Durante los primeros días del embarazo, las células del embrión se multiplican rápidamente para formar todos los tejidos y órganos del bebé. Este periodo es crítico, ya que cualquier deficiencia de ácido fólico puede tener consecuencias graves.
Profesor William Ledger, profesor de Obstetricia y Ginecología, Universidad de Nueva Gales del Sur, Sídney (Australia):
Existen pruebas fehacientes de que tener un buen nivel de ácido fólico en la circulación sanguínea en el momento de la concepción reduce considerablemente el riesgo de que el bebé desarrolle anomalías del tubo neural, como la espina bífida.
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¿Qué es el ácido fólico y por qué es importante para la fertilidad?
El ácido fólico, o folato en su forma natural, es una vitamina B que nuestros cuerpos emplean para crear nuevas células. El ácido fólico es una forma sintética de una vitamina conocida como folato, que proviene de la familia de la vitamina B, y la usan nuestros cuerpos para crear células nuevas. Nuestros cuerpos no pueden almacenar ácido fólico, por lo que necesitas obtenerlo de forma regular de los alimentos o de suplementos.
El ácido fólico es importante para desarrollar al feto, sobre todo cuando se forma la espina. Se ha demostrado que ayuda a prevenir anomalías importantes de nacimiento como la espina bífida, una condición que afecta a la espina, y otras anomalías del tubo neural como la anencefalia, el desarrollo incompleto del cerebro, el cuero cabelludo o el cráneo.
Además, el ácido fólico ayuda a prevenir los defectos del tubo neural, defectos de nacimiento serios de la médula espinal (como espina bífida) y del cerebro (como la anencefalia). Algunos estudios sugieren que el ácido fólico también podría ayudar a reducir el riesgo de que el bebé tenga otros defectos, tales como labio leporino, fisura palatina y ciertos tipos de defectos del corazón.
Tu cuerpo necesita este nutriente para crear glóbulos rojos y prevenir la anemia. También es esencial para la producción, reparación y funcionamiento del ADN, nuestro mapa genético y la base de las células.
El ácido fólico es un componente crucial para la salud reproductiva y la fertilidad en mujeres y hombres. La suplementación con ácido fólico puede mejorar la ovulación, un proceso crítico para la concepción. Mejora de la calidad del esperma: en los hombres, el ácido fólico es importante para la producción y calidad del esperma. Aumento de la cantidad de esperma: algunos estudios sugieren que la combinación de ácido fólico y zinc puede aumentar la concentración de esperma en los hombres.
El ácido fólico o vitamina B9 "ayuda a una correcta ovulación, entre otras muchas características”, explica la nutricionista Sara Jiménez. "Un déficit severo no causa infertilidad, pero sí que puede dificultar muchísimo un embarazo", añade.
El tubo neural y la importancia del ácido fólico en las primeras semanas del embarazo
Entre los días 21 y 27 de la vida embrionaria, se forma el tubo neural, que posteriormente se convertirá en el cerebro y la médula espinal del feto. El tubo neural es una estructura que se forma durante las primeras semanas de embarazo. Podemos decir que dará lugar al cerebro y a la médula espinal durante el desarrollo del feto en el vientre materno.
Si el proceso de formación del tubo neural no se completa de forma correcta, podrían producirse anomalías congénitas que podrían afectar al cerebro y a la médula espinal. El ácido fólico ayuda a prevenir estos defectos del tubo neural contribuyendo a que se forme adecuadamente durante las primeras semanas de embarazo.
Los DTN, como la espina bífida y la anencefalia, ocurren cuando el tubo neural no se cierra entre la tercera y la cuarta semana tras la concepción. Se calcula que entre 8 y 10 de cada 10.000 recién nacidos vivos en España presenta alguna malformación del tubo neural, de los cuales más de la mitad de ellos están afectados por espina bífida (según el Estudio Colaborativo Español de Malformaciones Congénitas).
La espina bífida se produce durante las fases más tempranas del embarazo cuando uno o varios arcos vertebrales posteriores no se fusionan, quedando la médula espinal sin protección ósea.
Espina bífida
¿Cuándo y cuánto ácido fólico debo tomar?
Los médicos recomiendan que todas las mujeres tomen un suplemento de ácido fólico, ya que hay muchos embarazos no planificados. Los médicos pueden recomendar que todas las mujeres adultas tomen ácido fólico por si acaso, ya que hay muchos embarazos no planificados. Recuerda: Muchos embarazos no se planifican.
Empieza a tomar ácido fólico en cuanto empieces a intentar quedarte embarazada. Al tomar ácido fólico con antelación, puedes acumular el suficiente como para proteger a tu bebé ante las anomalías del tubo neural. Sigue tomando ácido fólico a diario hasta que lleves doce semanas embarazada.1,2
La dosis recomendada de ácido fólico es de 400 mcg (microgramos) al día. La mayoría de los suplementos de ácido fólico o vitaminas prenatales cuentan con la dosis diaria recomendada, pero comprueba la etiqueta del bote para asegurarte de que obtienes la cantidad que necesitas. No obstante, puede que necesites una dosis más alta si ya has tenido anteriormente un bebé con una anomalía neural o tienes un historial de anomalías neurales en tu familia. Si crees que necesitas más ácido fólico que la dosis recomendada, habla con tu médico, que puede prescribirte pastillas con una mayor dosis.
El Ministerio de Sanidad aconseja a las mujeres que planean quedarse embarazadas que tomen 0,4 mg - o 400 microgramos (mcg)- de ácido fólico diariamente desde un mes antes de la concepción y durante el primer trimestre del embarazo.
La recomendación general es tomar 0,4 mg de ácido fólico antes del embarazo.
Hay situaciones específicas donde se recomienda una dosis mayor de ácido fólico, generalmente 5 mg diarios. Estos casos incluyen mujeres con antecedentes de embarazos con defectos del tubo neural, deficiencias nutricionales, o aquellas en tratamiento con fármacos antiepilépticos.
A las mujeres que presentan factores de riesgo por un mal metabolismo del ácido fólico, como aquellas que toman medicamentos antiepilépticos o padecen mutaciones del gen MTHFR, se les recomienda tomar 5,0 mg al día. Lo importante es que esté presente en el óvulo antes de la fecundación.
Si no has estado tomando ácido fólico y descubres que estás embarazada, empieza a tomar ácido fólico en cuanto puedas.
Empieza a tomar ácido fólico en cuanto descubras que estás embarazada, y sigue tomándolo hasta que lleves 12 semanas embarazada. Si tienes alguna preocupación, habla con tu médico.
¿Cómo obtener ácido fólico de la dieta?
Aunque la suplementación es vital, también es importante obtener ácido fólico a través de la dieta. Una dieta saludable y equilibrada antes y durante el embarazo puede ayudar a asegurar que se consuman suficientes nutrientes importantes, como el ácido fólico, pero también como el hierro, el calcio o la vitamina D. Todos ellos son nutrientes esenciales para la salud de la madre y el crecimiento y desarrollo del feto.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que las embarazadas consuman entre 400 y 600 mcg de ácido fólico al día. Es importante tener en cuenta que el método de preparación de estos alimentos puede afectar su contenido de ácido fólico. Para garantizar una ingesta adecuada de ácido fólico en el embarazo, las mujeres deben ser conscientes de estas variaciones en el contenido nutricional de los alimentos.
Puedes encontrar pequeñas cantidades de folato, la forma natural del ácido fólico, en muchos alimentos, como los siguientes:
- Brócoli
- Coles de Bruselas
- Verduras de hoja verde, como las espinacas o la col
- Guisantes
- Garbanzos
Son ricas en ácido fólico aquellas verduras de hojas verdes como las espinacas, las acelgas o el brócoli. El ácido fólico también se puede encontrar en las legumbres como las alubias (pintas, blancas o negras), las lentejas o los garbanzos. La vitamina B9 se le conoce con el nombre de ácido fólico o folatos. La palabra folatos procede del latín y significa hoja, y se debe a que se encuentra sobre todo en las verduras de hoja verde, como las espinacas, las acelgas o la lechuga, pero también lo encontramos en vísceras como el hígado y el riñón; y en frutas como plátanos, lima y piña, y en los cereales integrales.
Puedes aumentar tu consumo con alimentos reforzados con ácido fólico, como los panes y los cereales de marcas concretas. Comprueba el paquete para ver cuánto ácido fólico incluyen. Hay alimentos a los que se les añaden nutrientes extra que habitualmente no están presentes en ellos de forma natural. Es el caso de los cereales fortificados.
Alimentos ricos en ácido fólico
Suplementos de ácido fólico: ¿son necesarios?
Dado que la cantidad de ácido fólico que se puede obtener a través de la dieta no siempre es suficiente, especialmente durante el embarazo, los suplementos vitamínicos son una herramienta esencial para asegurar una ingesta adecuada. Estos suplementos no sólo son fáciles de obtener, sino que también están respaldados por la Seguridad Social, lo que los hace accesibles para todas las mujeres embarazadas.
Aunque es posible conseguir cierta cantidad de ácido fólico a través de la dieta, puede llegar a ser difícil obtener el suficiente solo con la alimentación. Es importante consultar con un profesional sanitario para conocer qué dosis es la recomendada en cada caso. Esta puede variar según la edad, el peso, el estado de salud y otros factores.
También es importante tener en cuenta si la mujer ya tiene un historial de defectos del tubo neural en su familia o antecedentes de estas afecciones en embarazos anteriores. En estos casos, podría recomendarse una dosis mayor de ácido fólico.
Mitos sobre el ácido fólico y el embarazo
Existen varios mitos sobre ácido fólico y embarazo que deben ser aclarados. Uno de los más comunes es que el ácido fólico puede aumentar las posibilidades de concepción. Sin embargo, esto no es cierto. Otro mito es que una dieta rica en ácido fólico puede sustituir la necesidad de suplementos. Aunque una dieta equilibrada es importante, generalmente no es suficiente para alcanzar los niveles recomendados de ácido fólico durante el embarazo.
Algunas personas tienen una mutación genética conocida como metilentetrahidrofolato reductasa (MTHFR) que dificulta la absorción del ácido fólico. Los síntomas de la deficiencia de ácido fólico pueden ser difíciles de observar. Además, el ácido fólico puede ser destruido al cocinarlos.
El ácido fólico en el contexto de la reproducción asistida
En CER Santander entendemos que ácido fólico y embarazo son términos que deben ir de la mano para asegurar un desarrollo saludable del feto y el bienestar de la madre.
La suplementación con ácido fólico es una medida preventiva esencial que reduce significativamente el riesgo de malformaciones congénitas y otras complicaciones. Además, una dieta equilibrada que incluya alimentos ricos en ácido fólico complementa la suplementación y asegura que las futuras madres reciban todos los nutrientes necesarios.
En definitiva, la suplementación con ácido fólico es una inversión en la salud del futuro bebé y la madre. Tomar ácido fólico no solo previene graves malformaciones, sino que también contribuye al bienestar general durante el embarazo.
| Aspecto | Recomendación |
|---|---|
| Dosis diaria recomendada | 400 mcg (0,4 mg) |
| Momento de inicio de la suplementación | Al menos un mes antes de la concepción |
| Duración de la suplementación | Durante el primer trimestre del embarazo |
| Alimentos ricos en ácido fólico | Verduras de hoja verde, legumbres, cereales fortificados |
| Situaciones que requieren dosis más altas | Antecedentes de defectos del tubo neural, deficiencias nutricionales, tratamiento con fármacos antiepilépticos |
