El duelo es una experiencia profundamente humana que afecta a personas de todas las edades, incluyendo a los niños. Como psicóloga, he visto de primera mano cómo estas emociones pueden manifestarse de manera diferente dependiendo de la edad y el desarrollo del niño. La pérdida de una persona querida es uno de los eventos más difíciles y dolorosos a los que nos podemos enfrentar, tanto en el caso de los adultos como en el caso de los niños y adolescentes.
Infografía sobre el duelo en niños
Entendiendo el Duelo en Niños de 7 a 9 Años
A los 7 a 9 años, los niños están en una etapa de desarrollo cognitivo en la que empiezan a comprender la permanencia de la muerte, pero pueden tener dificultades para procesar completamente sus emociones y lo que significa la pérdida. A partir de los 6 años, los niños van tomando una idea más clara sobre la muerte. Pero no es hasta los 10 años cuando la asumen como algo universal que afecta a todos. El hecho de que los niños a estas edades tengan adquirida la habilidad de comprender la muerte y sus consecuencias, no significa que estén preparados para afrontarla o reaccionar ante ella racionalmente.
Manifestaciones Comunes del Duelo
- Expresión de Miedos: Temor a perder a otros seres queridos o desarrollar miedo a la muerte propia.
- Negación: Es la respuesta más común, negar que la muerte haya ocurrido.
Estrategias para Abordar el Duelo
Es fundamental hablar con los niños de manera abierta y honesta sobre la muerte. Utiliza un lenguaje apropiado para su edad y evita eufemismos que puedan confundirlos. Anímales a hacer preguntas y respóndelas con sinceridad.
Comunicación Abierta y Honesta
Es importante analizar las distintas variables en las que se va a producir la comunicación con el niño o niña, planificando muy bien, de antemano, cómo explicar la muerte a un niño. La persona que preferiblemente deberá comunicar la noticia será el padre/madre o la persona más significativa para el niño/a. Es importante que se lo comunique en un lugar tranquilo y seguro, en un espacio que el niño/a conozca perfectamente. Respecto al cómo comunicarlo, resulta imprescindible tener en cuenta tanto lo que conviene hacer como lo que es importante evitar. En ocasiones incluso los adultos tenemos dudas importantes sobre cómo explicar la muerte a un niño.
Por ejemplo, en lugar de decir «se ha ido a dormir», que podría asustarlos sobre el sueño, es mejor decir «ha muerto, lo que significa que su cuerpo dejó de funcionar y no lo veremos más».
Qué hacer y qué evitar al comunicar la noticia:
- Emplea palabras sencillas y sinceras. Utiliza la palabra muerte o la frase “ha muerto”.
- Por contra, evita el uso de metáforas o frases ambiguas que pueden confundir al niño/a como, por ejemplo: “se ha ido a otro mundo”, “nos ha dejado”, “ha emprendido un largo viaje” o “estaba enfermo y se ha quedado dormido para siempre”. Con este tipo de frases los niños se sienten confundidos, no conocen la verdad y no pueden elaborar el duelo.
- Si lo crees conveniente, si el niño/a en cuestión es muy pequeño/a, intenta ser cauteloso/a con las frases religiosas.
- Resulta imprescindible cerciorarse de que el niño/a no echa la culpa a nadie, ni a sí mismo/a. No es culpa de Dios, ni del fallecido. Déjale claro que la muerte de esa persona o mascota querida no ha sido por culpa suya, nada de lo que ha hecho, dicho o pensado le ha causado la muerte a ese ser vivo.
- En este punto, es importante explicar a los niños qué significa morirse.
- Puedes expresar tus propias emociones, no las inhibas. Las muertes de personas significativas son tristes y generan dolor. Comparte las emociones con tu niño/a y da pie a la expresión de sus emociones. Se dará cuenta de tu tristeza, pero también de que puedes recobrar el control y seguir adelante.
- Cuando te plantees cómo explicar la muerte a un niño, evita decirle frases como “no llores”, “no estés triste” o “no te preocupes”, en definitiva, no invalides la tristeza que siente.
- Es posible que el niño/a te pregunte el porqué de su fallecimiento. No es fácil tener todas las herramientas en un momento dado para saber perfectamente cómo explicar la muerte a un niño. Si se ha producido una muerte inesperada y se desconocen las causas, puede ser complicado responder. Sin embargo, es importante responder a esta cuestión. Puedes explicarle que la muerte forma parte de la vida, que todos los seres mueren a lo largo de su vida y es algo que no podemos controlar. También es importante que le comuniques la idea del no retorno, es decir, es imprescindible que entiendan que la persona o mascota que ha fallecido no va a volver.
- Pregúntale si tiene alguna duda. Esto es muy importante. Escúchale con atención y préstale toda la atención que necesita.
- No utilices frases como “a él/ella (fallecido/a), no le gustaría verte así” o “si no lo superas pronto, no le vas a dejar descansar”.
Validación de Emociones
Reconocer y validar sus sentimientos es crucial. Frases como «Entiendo que te sientes muy triste» o «Es normal sentirse enojado cuando alguien a quien amamos se va» pueden ser de gran ayuda. Esto les permite saber que sus emociones son normales y aceptadas. Además, es importante que los adultos modelen una expresión saludable de sus propias emociones, mostrando que está bien llorar y hablar sobre la persona fallecida.
Al elaborar un duelo, cada persona pasa por un proceso personal que lleva un tiempo no estipulado. Esto quiere decir que a unas personas les llevará más tiempo que a otras aceptar la marcha de esa persona querida. Es importante respetar el tiempo que cada niño necesite para trascurrir el proceso de duelo sin forzarles ni obligarlos a estar bien. La tristeza es un sentimiento natural y han de poder tener su espacio para expresarla.
Crear Recuerdos
Una actividad significativa es crear un libro de recuerdos. Los niños pueden incluir fotos, dibujos y escribir historias sobre su ser querido fallecido. Esta actividad no solo les ayuda a procesar sus sentimientos, sino que también les proporciona un espacio para mantener viva la memoria de la persona. También se pueden plantar árboles o flores en memoria del ser querido, proporcionando un lugar físico donde el niño pueda ir a recordar.
Rutinas y Estructura
Mantener las rutinas diarias puede proporcionar un sentido de seguridad y normalidad. La consistencia en las actividades diarias, como la hora de las comidas, la escuela y las actividades recreativas, ayuda a los niños a sentirse más seguros en un momento de incertidumbre. Es algo tremendamente difícil después de los primeros días tras el fallecimiento, que suponen un desajuste necesario en la rutina.
Actividades Expresivas
Las actividades expresivas como el dibujo, la pintura y el juego de roles pueden ser muy útiles. Estas actividades permiten a los niños expresar sus sentimientos de manera no verbal, lo cual es especialmente importante si tienen dificultades para poner en palabras lo que sienten. Por ejemplo, pueden dibujar cómo se sienten o representar con muñecos lo que les ha pasado. Muchas veces los niños no saben expresar con palabras lo que sienten. Ayúdale, en la medida de lo posible, a encauzar toda esa emocionalidad de forma constructiva y significativa.
El dibujo puede ser una herramienta poderosa para expresar emociones.
Participación en Rituales Funerarios
Una pregunta que nos hacemos muchos adultos es si es positivo que los niños acudan al velatorio. Esta es una de las inquietudes más comunes que las familias expresan cuando se enfrentan a una situación de fallecimiento. De forma común se excluye a los niños de la participación en estos eventos, pero esto no siempre ha sido así: hasta hace algunos años los niños estaban presentes en el hogar del fallecido mientras se celebrar el velatorio o acudían al cementerio en los actos fúnebres. Entonces, ¿es conveniente o no que acuda al entierro/velatorio/funeral? Todo dependerá de lo que el niño desee. Si quiere participar, que lo haga de forma normalizada refuerza el sentimiento de pertenencia al grupo familiar, tan necesario en esos momentos difíciles. No es cierto que “los niños no tienen un proceso de duelo y no deben asistir bajo ninguna circunstancia a rituales funerarios para no traumatizarlos”. Los niños, al igual que los adultos, elaboran el duelo. Sin embargo, su forma de manifestarse es sustancialmente diferente.
¿Cómo explicar la muerte a los niños?
El Rol de la Escuela
El entorno escolar es el segundo agente educativo más importante en la vida del niño, después de la familia. Los profesionales que allí trabajan, así como sus compañeros, son una parte muy significativa en su desarrollo.
Comparando con el Duelo en Niños de 3 a 6 Años
El duelo en niños de 3 a 6 años se manifiesta de manera diferente. A esta edad, los niños no comprenden completamente la permanencia de la muerte. Pueden creer que la persona fallecida regresará y pueden preguntar repetidamente sobre su ausencia. Es esencial proporcionarles explicaciones simples y claras, y ser pacientes con sus preguntas. Por ejemplo, explicar que la muerte significa que el cuerpo de la persona ya no funciona y no puede volver, pero que podemos recordarla y hablar de ella cuando queramos.
Estrategias para Niños de 3 a 6 Años
- Jugar a Representar: El juego simbólico puede ayudarles a expresar sus sentimientos y entender la muerte.
- Lectura de Cuentos: Utilizar libros infantiles que aborden el tema de la muerte puede ayudarles a entender y procesar la pérdida.
- Seguridad y Consuelo: Es fundamental ofrecer mucho amor y seguridad física, ya que los niños pequeños buscan consuelo a través del contacto físico y la presencia de sus cuidadores.
Actividades para Trabajar el Duelo en Adolescentes
Aunque el enfoque principal de este artículo es el duelo en niños de 7 a 9 años, es importante mencionar brevemente las actividades para trabajar el duelo en adolescentes, ya que algunos principios pueden aplicarse a diferentes edades. Para los adolescentes, actividades como grupos de apoyo, diarios de duelo y proyectos de arte pueden ser especialmente beneficiosos. En mi práctica, he visto cómo los adolescentes se benefician de escribir cartas a sus seres queridos fallecidos, expresar sus sentimientos a través de la música, o participar en actividades deportivas como una manera de canalizar sus emociones.
Mi Experiencia Profesional
En mi práctica, he trabajado con numerosos niños que han experimentado la pérdida de un ser querido. Recuerdo particularmente a un niño de 8 años que había perdido a su abuelo. Empezamos un proyecto de arte juntos, creando una caja de recuerdos donde colocaba objetos que le recordaban a su abuelo. Este proceso le permitió expresar su tristeza y comenzar a sanar. A través de actividades como esta, he visto cómo los niños pueden encontrar formas saludables de lidiar con el duelo y continuar adelante con sus vidas.
También trabajé con una niña de 7 años que perdió a su mascota. Le ayudé a crear un álbum de fotos y recuerdos de su mascota, lo cual le proporcionó un espacio para llorar y recordar los buenos momentos. Este tipo de actividades no solo les ayuda a expresar sus sentimientos, sino que también les enseña a valorar y recordar de manera positiva.
La Importancia del Apoyo Profesional
La búsqueda de ayuda y asesoramiento profesional puede ayudarte a llevar este proceso de una forma más fácil y constructiva, por lo que no dudes en pedirla si piensas que puede ser beneficiosa para ti y tu familia. Siempre que lo recomendamos nos han dado las gracias por ello.
Recursos Adicionales:
- Guía sobre el duelo en la infancia y la adolescencia. Formación para madres, padres y profesorado (2017).
- John W. James (2002) Cuando los niños sufren.
- Cristina García. El duelo en la infancia. Cómo ayudar ante la muerte y otras pérdidas, como el cambio de hogar o colegio.
- Francisco Tessainer. Niño de nubes (2024). Editorial Libros de Medianoche (novela psicológica). - Artículo sobre cómo explicar la muerte a un niño redactado por Alicia Jiménez.
