El aborto es uno de los temas que en las últimas décadas más ha ocupado las agendas políticas. El aborto está permitido en alrededor de la mitad de países del mundo, si bien con diversos condicionantes.
En muchos basta solamente con tomar la decisión dentro de un lapso de tiempo, contabilizado en semanas de gestación y recogido en la ley de cada país. Pasado este período algunos países siguen permitiéndolo, pero con condicionantes; por ejemplo, que exista riesgo para la salud de la madre o que el feto presente ciertas enfermedades congénitas.
También hay países que condicionan el derecho al aborto a determinados factores socioeconómicos; por ejemplo, en casos de que la mujer sea menor de edad o no cuente con recursos económicos para mantener a una criatura: es el caso de Etiopía, la India, Japón, el Reino Unido, Ruanda, Taiwán y Zambia.
Hay numerosos países (también cerca de la mitad a nivel global) que solo permiten el aborto por motivos de salud. Esto incluye generalmente si existe un riesgo para la madre o se detecta una enfermedad congénita en el feto, pero también hay legislaciones que tienen en cuenta el impacto para la salud mental de la mujer. Otros lo permiten solamente en casos de violación u otras formas de violencia sexual, y en algunos también se incluye el incesto.
Unos pocos países prohíben el aborto en todas las circunstancias: Andorra, El Salvador, Filipinas, El Vaticano, Honduras, Madagascar, Nicaragua, República Dominicana y la república de Abjasia (que legalmente forma parte de Georgia pero es independiente de facto).
Finalmente hay países - especialmente en África, Oriente Medio y el sudeste asiático - donde, aunque teóricamente es posible abortar en circunstancias muy concretas (como el riesgo para la salud de la madre), a la práctica resulta complicado ejercer este derecho porque los doctores se pueden negar a realizar la intervención.
Un caso especial es el de Estados Unidos, donde el derecho al aborto es regulado por cada estado.
Ley de aborto en el mundo
Legislación Global sobre el Aborto
Tras la liberalización de la legislación del aborto en Irlanda, la interrupción del aborto, aunque en distintos grados: En 29 es legal por cualquier motivo, según los últimos datos disponibles de la ONU. Abortar es legal en países como Finlandia, Reino Unido, Irlanda del Norte, Gales, Irlanda, Mónaco, Chipre, Polonia, si bien no en todos los casos.
La ley establece en estos países que una mujer puede interrumpir el embarazo en caso de incesto, violación, malformación del feto o salud mental.
Los países más estrictos dentro del continente donde abortar es ilegal son Andorra -una mujer puede ser condenada a hasta dos años de prisión por abortar o ser cómplice de un aborto-, San Marino, Vaticano y Malta.
En España, la ley del aborto aprobada en 2010 permite que una mujer pueda abortar hasta las 14 semanas de gestación (22 semanas en algunos casos por enfermedad), independientemente del motivo. La ley impulsada en el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero legalizaba el aborto para jóvenes de 16 y 17 años, si bien el Partido Popular la modificó en 2015 para requerir consentimiento parental.
El aborto está prohibido bajo cualquier circunstancia -incluso si existe riesgo para la vida de la mujer- en 24 países de todo el mundo, entre los que se encuentran Egipto, Irak, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Haití, República Dominicana, Mauritania, Senegal, Sierra Leona, el Congo, Madagascar, Laos y Filipinas, según el mapa del Centro de Derechos Reproductivos. En estos países vive el 6% de las mujeres del mundo en edad reproductiva, según las estimaciones de esta organización de derechos humanos con sede en Estados Unidos, que elabora un mapa en tiempo real sobre las diferentes leyes de cada territorio.
En el extremo contrario, se encuentran los 75 países -entre ellos España- que permiten a la mujer abortar en las primeras semanas de gestación sin tener que alegar ningún motivo y donde vive el 36% de las mujeres. Entre la prohibición total y el aborto libre, están los países que permiten interrumpir el embarazo solo en determinados supuestos: de forma muy restrictiva si solo se tiene en cuenta el riesgo de muerte para la mujer; o algo más amplia si incluyen entre las causas la salud materna, la violación, las malformaciones del feto u otros motivos sociales y económicos, aunque no necesariamente todas a la vez.
En definitiva, cuatro de cada diez mujeres viven en países con leyes restrictivas del aborto, según la clasificación del Centro de Derechos Reproductivos. Son las que residen en países que prohíben el aborto, en estados que solo lo permiten si hay riesgo vital para la gestante o en aquellos que solo contemplan el supuesto de la salud materna.
Aunque en las últimas décadas han sido muchos los países que han ido cambiando su legislación para permitir la interrupción del embarazo bajo determinados supuestos -como pueden ser la salud materna, las malformaciones fetales o la violación-; o los más avanzados, para permitir el aborto libre durante las primeras semanas de gestación, como hizo España en 2010 o Argentina a finales de 2020, en los últimos años también ha habido otros que han recortado este derecho.
En Estados Unidos, el aborto ha dejado de estar protegido a nivel federal y hay muchos estados como Texas y Misuri donde ya es ilegal interrumpir el embarazo bajo cualquier supuesto. En Polonia se eliminó la opción que antes existía de abortar en caso de malformación fetal; y en Hungría, aunque se mantiene la posibilidad de poner fin a la gestación en las 12 primeras semanas a petición de la mujer, el gobierno ultraderechista de Viktor Orbán implantó un protocolo hace unos meses para que las gestantes tengan que oír el latido fetal antes de decidir. En Brasil, el pasado lunes, el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva revocó la normativa del ultraderechista Jair Bolsonaro que obligaba a los médicos y hospitales a notificar a la Policía los abortos por violación. Anteriormente, la Corte Suprema de este país americano había anulado que se le ofreciera a la gestante la posibilidad de ver al embrión o feto en una ecografía antes de decidir, informa Efe. En Brasil, solo se puede abortar si la vida de la madre está en peligro, por violación o si el feto presenta anencefalia, ausencia de gran parte del cerebro y del cráneo.
Legislación Restrictiva: Riesgo Vital para la Madre
Tras los países que prohíben el aborto completamente, hay un segundo grupo con leyes también muy restrictivas, que solo lo permiten en caso de que haya riesgo de que la madre muera si sigue adelante con la gestación. En este grupo están, entre otros, Venezuela, Guatemala y Paraguay, en América Latina; Nigeria, Libia, Sudán del Sur, Uganda, Tanzania y Somalia, en África; y Siria, Afganistán, Omán, Yemen, Myanmar, en Asia.
Violación y Malformaciones Fetales: Supuestos para Abortar
Cerca de medio centenar de países contemplan expresamente la violación como uno de los motivos por los que se puede interrumpir un embarazo. Entre ellos, por ejemplo, está Chile, que desde 2017 permite abortar también por riesgo de muerte de la madre e inviabilidad fetal. Hace dos años, la Cámara de Diputados del país rechazó un proyecto de ley para despenalizar el aborto hasta la semana 14 de gestación. Otra de las causas que suelen contemplar las llamadas leyes de supuestos -aquellas que obligan a la mujer a justificar por qué deciden interrumpir su embarazo-, son las malformaciones fetales. Níger o Irán, por ejemplo, solo permiten el aborto en caso de riesgo de muerte de la mujer y en caso de malformaciones fetales.
El Centro de Derechos Reproductivos hace mención a una decena de países con leyes de supuestos que permiten el aborto en un “amplia gama de circunstancias”, incluidas las socioeconómicas. En este grupo estarían Reino Unido, Finlandia, Japón y países africanos como Etiopía, Ruanda y Zambia.
Aborto Libre o Leyes de Plazos
Hay 75 países que tienen leyes que permiten abortar a la mujer en las primeras semanas de embarazo sin tener que alegar ninguna causa. La mayoría establecen el límite en las 12 semanas. Es el caso, por ejemplo, de Irlanda, que tras un histórico referéndum celebrado en 2018 cambió una reciente ley de supuestos por el aborto libre, pero también de otros países como Noruega, Grecia o Uruguay. En España se puede abortar libremente hasta la semana 14 de gestación, como también ocurre en Francia, Bélgica, Alemania o la propia Argentina, uno de los últimos países en unirse al grupo de los estados con leyes más avanzadas en esta materia.
No significa que a partir de esas semanas no se permita el aborto. En España, por ejemplo se permite hasta la semana 22 si un informe médico certifica que existe “grave riesgo para la vida o la salud de la embarazada” o “riesgo de graves anomalías en el feto”, y en cualquier momento si se detectan anomalías fetales “incompatibles con la vida” o una enfermedad “extremadamente grave o incurable”.
Como muestra el siguiente mapa mundial, elaborado con datos del Centro de Derechos Reproductivos, "existe una contundente tendencia hacia la liberalización de las leyes sobre el aborto" en el mundo. De acuerdo con la fuente, durante los últimos 30 años, más de 60 países y territorios han liberalizado sus leyes sobre el aborto, y cuatro países han restringido su marco legal: Estados Unidos, Nicaragua, El Salvador y Polonia.
Mapa mundial de la legislación sobre el aborto (Fuente: Centro de Derechos Reproductivos)
Según datos de la División de Población de las Naciones Unidas, 662 millones de mujeres en edad reproductiva (el 34%) viven en 77 países que permiten el acceso al aborto bajo petición (con leyes que tienen límites gestacionales de un promedo de tres meses). Por otro lado, 457 millones (23%) viven en doce países que permiten el aborto por razones socioeconómicas amplias. Además, el 12% de las mujeres en edad reproductiva viven en países donde se permite esta práctica cuando el embarazo representa un riesgo para la vida de la mujer. Por último, el 20% vive en países donde el aborto sólo está permitido para salvar la vida de la embarazada, y el 6% donde está prohibido totalmente.
| Categoría | Porcentaje de Mujeres en Edad Reproductiva | Número de Países |
|---|---|---|
| Aborto bajo petición | 34% | 77 |
| Razones socioeconómicas amplias | 23% | 12 |
| Riesgo para la vida de la mujer | 12% | N/A |
| Solo para salvar la vida de la embarazada | 20% | N/A |
| Prohibido totalmente | 6% | N/A |
Manifestación por el derecho al aborto libre, seguro y gratuito
El acceso al aborto legal y seguro es un componente esencial de cualquier sociedad justa e igualitaria y, cada vez hay un mayor consenso mundial a favor de respetar y garantizar este derecho. En los últimos 25 años, se han acelerado los avances y más de 50 países han modificado su legislación para permitir el acceso al aborto.
“Sin embargo, desgraciadamente, no podemos dar por sentados derechos humanos que en los últimos tiempos se han visto en peligro. Hay que volver a recordar que el acceso al aborto legal y seguro es un derecho humano, y que los países que lo penalizan ponen en riesgo no sólo la salud de las mujeres y las niñas sino también su derecho a la autonomía corporal, a la intimidad, a la no discriminación y a igual protección ante la ley”.
“Países como Estados Unidos, China o Polonia son solo algunos malos ejemplos de Estados que han dado pasos hacia atrás en el acceso al aborto. Gracias a la lucha imparable de muchas activistas, tenemos éxitos que celebrar, como los que se han producido en Colombia, que en marzo de este año despenalizaba el aborto durante las primeras 24 semanas de embarazo, igual que lo hacía México en 2021, o Argentina, que legalizaba el aborto el año pasado. Sin embargo, el recorrido todavía es largo: Nicaragua, Honduras, El Salvador, República Dominicana, Madagascar, Malta o Andorra, entre otros países, todavía mantienen leyes que prohíben el aborto en todas las circunstancias y, otros países como Polonia, sólo lo permiten en caso de que la vida de la embarazada esté en peligro o en caso de violación. En definitiva, casi el 50% del total de las mujeres en edad reproductiva viven en países donde el abordo está fuertemente restringido”.
Un Repaso de Avances y Retrocesos
Europa lleva más de 60 años liderando la tendencia mundial a la liberalización de la legislación sobre el aborto y del acceso de las mujeres y otras personas susceptibles de embarazo a un aborto seguro y legal. Es el continente donde el derecho al aborto seguro está más extendido y los avances son continuos. Irlanda fue el último país en despenalizarlo a finales de 2018. Más recientemente, el 26 de septiembre de 2021, hubo una rotunda votación popular a favor de reformar la prohibición del aborto en San Marino, vigente desde hace 156 años.
Entre los retrocesos más graves en el acceso al aborto legal y seguro en Europa se encuentra el caso de Polonia, cuya legislación sobre el aborto es una de las más restrictivas de Europa desde que en octubre de 2020, el muy cuestionado Tribunal Constitucional de Polonia declaró inconstitucional el aborto por malformación mortal o grave del feto. Eliminó así uno de los pocos supuestos legales permitidos del aborto al que se acogían más del 90% de los aproximadamente 1.000 abortos practicados anualmente en el sistema de salud de Polonia. Además, el país ha empezado a procesar a defensoras de derechos humanos por ayudar a embarazadas que necesitan un aborto sin riesgos como Justyna Wydrinska que se enfrenta a tres años de cárcel. Otro país que ha seguido esta nefasta estela contra los derechos humanos de las mujeres es Hungría, que recientemente ha firmado un decreto que obliga a las embarazadas que quieran abortar a escuchar los latidos del feto, un preocupante retroceso que hará más difícil el acceso al aborto y traumatizará aun más a las mujeres que ya se encuentran en situaciones difíciles.
En América la legislación ha avanzado en numerosos países como Chile, Argentina, Ecuador, México y Colombia, pero sigue siendo el continente con mayor número de países que prohíben totalmente el aborto, como El Salvador que el pasado mes de mayo condenó a una mujer a 30 años de prisión por homicidio agravado por sufrir una emergencia obstétrica. Y el reciente y grave retroceso de casi 50 años en Estados Unidos, cuando el pasado 24 de junio de 2022 el Tribunal Supremo dictaminó que dejará de proteger el derecho al aborto y que, por lo tanto, serán los estados los que regulan este derecho. Esto originó una respuesta inmediata por parte del presidente Biden que firmó una orden ejecutiva para salvaguardar el derecho al aborto y la protección de la intimidad de los y las pacientes, entre otras protecciones de los servicios de aborto. Además en Kansas, un estado muy conservador, se blindó el derecho al aborto cuando en agosto, la población de este Estado votó mayoritariamente a favor de que su legislación siga protegiendo este derecho, manteniéndose como un “Estado refugio” para las mujeres. En septiembre, en un nuevo y peligroso ataque a este derecho, el senador Lindsay Graham ha introducido un proyecto de ley en el Senado de Estados Unidos que prohibiría en todo el país la mayoría de los abortos después de 15 semanas, lo que, de promulgarse, supondría una prohibición nacional del aborto. Esto contrasta con el caso de Canadá, donde el acceso al aborto es un procedimiento médico gratuito que no tiene regulación ni barreras específicas.
En Asia, que representa una quinta parte de los países liberalizadores de los últimos años, el aborto se despenalizó en Corea del Sur en enero de este año, tras un fallo previo del Tribunal Constitucional que declaraba inconstitucional su prohibición. En febrero fue el Parlamento de Tailandia el que reformó el Código Penal para legalizar el aborto durante las 12 primeras semanas de embarazo. En el lado opuesto se encuentra China, que en 2021 anunció que limitará los abortos con “fines no médicos”. Este país lleva décadas aplicando políticas de reproducción restrictivas de cara a controlar su tasa de natalidad, utilizando el aborto y los anticonceptivos para poder cumplir su política de hijo único. Estas medidas han conducido al país a la menor tasa de natalidad desde el año 1960. Para enfrentar la evidente crisis demográfica, el gobierno ha anunciado que se limitarán los abortos con “fines no médicos” y que “mejorarán la educación sexual y los servicios de planificación familiar tras un aborto o embarazo”. El Gobierno chino no ha detallado las especificaciones de estas restricciones, pero sí que tendrá una duración de 10 años, lo que resulta preocupante para los derechos reproductivos de las mujeres y niñas.
Por su parte, en África se encuentran casi la mitad de los países que han avanzado en el derecho al aborto en los últimos 25 años. En Irlanda, Malta, Irlanda del Norte y Polonia las leyes de aborto son las más restrictivas de la Unión Europea. En Alemania el aborto es sólo legal por indicación médica si se practica durante las 14 primeras semanas. En Dinamarca es posible abortar dentro el segundo trimestre de embarazo si se alegan motivos socioeconómicos. En Suecia el aborto puede ser practicado hasta la semana 18 de embarazo. En Grecia está permitido dentro de las primeras 12 semanas de gestación. En Italia, una mujer puede interrumpir un embarazo hasta los 90 días de gestación.
Obstáculos y Desafíos Persistentes
El acceso a un aborto seguro constituye un derecho que debería poseer toda mujer, niña o persona que pueda quedarse embarazada. Su supresión provoca la violación de múltiples derechos como el derecho a la propia vida, a la salud, a la intimidad, a la autonomía o a no sufrir ni violencia, ni discriminación.
Sin embargo, todavía existen países como Nicaragua, El Salvador, República Dominicana, Malta, Andorra, Polonia o Marruecos en los que el aborto continúa estando penado o limitado a circunstancias muy específicas. Esto supone que 700 millones de mujeres en edad reproductiva no tienen acceso a servicios de aborto legales y seguros.
“700 millones de mujeres en edad reproductiva no tienen acceso a servicios de aborto legales y seguros.”
Algunos de los obstáculos con los que las mujeres pueden encontrarse además de una legislación restrictiva, son la poca disponibilidad de servicios, los costes elevados, la estigmatización, la objeción de conciencia del personal sanitario -recientemente se han hecho públicos varios casos en España o Chile-, o la exigencia de requisitos innecesarios como el suministro de información engañosa. Muchas mujeres que quieren ejercer su derecho a decidir sobre su embarazo y maternidad se ven obligadas a desplazarse a otros países (o a otros estados en el caso de Estados Unidos o México). Una posibilidad a la que no todas pueden acceder porque la desigualdad socioeconómica también cuenta negativamente en el acceso a un derecho al aborto seguro.
Además, existen numerosas barreras que afectan de forma desproporcionada a ciertos grupos, como personas negras y de otras comunidades racializadas, pueblos indígenas, migrantes en situación irregular, personas transgénero, residentes de zonas rurales y quienes viven en situación de pobreza. La creciente salida de profesionales de la salud de los estados con prohibiciones estrictas está agravando la falta de servicios de salud reproductiva, especialmente en áreas rurales y de bajos ingresos. A ello se suman las barreras socioeconómicas, que impiden a muchas personas desplazarse a otros estados para acceder a servicios de aborto.
“Al finalizar 2024, en Estados Unidos el aborto estaba prohibido total o casi totalmente en 19 estados, mientras que en 7 se había votado a favor de proteger este derecho.”
El hecho de imponer restricciones en el acceso a un aborto seguro, no desemboca en un menor número de abortos, sino en un mayor número de mujeres y niñas que tienen que poner su vida en riesgo para que se les practique un aborto en unas condiciones que no cumplen los mínimos sanitarios.
En 2024, la OMS afirmaba que seis de cada diez embarazos no deseados terminan en aborto, lo que representa aproximadamente el 30% del total de embarazos a nivel mundial. La tasa de aborto no es tan diferente entre los países en los que está prohibido y los que no, siendo 36 por 1000 en el primer caso y 39 por 1000 en el segundo.
Obligar a una mujer a continuar con su embarazo o buscar un método de aborto inseguro constituye una violación de sus derechos humanos. Por eso, no podemos permitir que se dé marcha atrás en los avances conseguidos en derechos sexuales y reproductivos.
“La tasa de aborto no es tan diferente entre los países en los que está prohibido y los que no, siendo 36 por 1000 en el primer caso y 39 por 1000 en el segundo.”
En España aunque la ley sobre el acceso al aborto señala que la prestación sanitaria de la interrupción voluntaria del embarazo se realizará en centros de la red sanitaria pública o vinculados a la misma, en la realidad esto es excepcional, ya que la mayoría de los abortos se realizan en centros privados (8 de cada 10), produciéndose una barrera de acceso al aborto muy importante.
En Irlanda del Norte, muchas mujeres no pueden acceder a servicios de aborto al vivir en localidades remotasAunque el aborto fue despenalizado recientemente en Irlanda del Norte, la desigualdad y los impedimentos para acceder a los servicios, además del estigma asociado al aborto siguen impidiendo que las personas reciban los cuidados de aborto que necesitan. Muchas mujeres no pueden acceder a servicios de aborto al vivir en localidades remotas. Viajar a Inglaterra, donde el acceso al aborto es más fácil, no es siempre una opción viable debido a los altos costes, por lo que algunas mujeres deciden adquirir píldoras abortivas a través de Internet y practicarse un aborto, lo cual es ilegal en muchos países de todo el mundo, incluida Irlanda del Norte.
El Código Penal marroquí prohíbe el aborto si no lo practica un médico o cirujano autorizado y si no se considera imprescindible para proteger la vida o la salud de la embarazada. Quienes intentan o consiguen abortar pueden enfrentarse a penas de seis meses a dos años de prisión, además de multas, y a una pena adicional de prisión con arreglo a las disposiciones que castigan las relaciones sexuales fuera del matrimonio.
Tras décadas de la despenalización del aborto en Texas, en 2021 entró en vigor una ley que prohíbe el aborto a partir de las 6 semanas de gestación, antes de que muchas mujeres sepan que están embarazadas. Esta medida constituye un paso atrás en el derecho al aborto, obligando a las mujeres a darse cuenta de su embarazo y tomar una decisión en un periodo de tiempo demasiado corto.
