Yul Brynner: Biografía de un Ícono de Hollywood Nacido en Rusia

El rapado más famoso de Hollywood cosechó un enorme éxito en los años 50 y 60. Aprovechó sus rasgos exóticos para interpretar a grandes personajes que ya forman parte de la historia del cine. Cuando tras ganar el Oscar le preguntaron a Yul Brynner sobre el secreto de su éxito contestó "navaja y misterio". Las dos cosas le definen, tanto la cabeza rapada como los numerosos enigmas en torno a su vida que él mismo fomentaba en las entrevistas.

Yuli Borisovich Bryner, más conocido como Yul Brynner, nació en Vladivostok, Rusia, el 11 de julio de 1920 (en algunas entrevistas declaró que había nacido en otras fechas). Fue hijo de un ingeniero de minas y una mujer que había estudiado para ser actriz, pero no ejercía. En entrevistas posteriores, Brynner llegó a asegurar que era descendiente de Gengis Khan, si bien debió ser una de sus frecuentes invenciones.

Cuando era muy pequeño su padre abandonó a la familia para irse con otra mujer, por lo que se trasladó con su hermana y su madre a China (otras veces el actor dijo que su madre había muerto en el parto). Durante su juventud, se trasladó a Francia, donde trabajó como trapecista y músico, entre otras ocupaciones.

Comenzó como actor en el teatro, tras integrarse en la compañía teatral de Michael Chekhov, donde adoptó el nombre artístico de "Youl Brynner". Poco después debutó en Broadway, y obtuvo elogiosas críticas. Su primer paso a la fama fue con su representación teatral de «The King and I» («El rey y yo»), la cual representó 4.626 veces durante su vida artística.

Debutó en el cine como secundario -ya como Yul Brynner, sin "o"- con el film noir Puerto de Nueva York, de Laslo Benedek, de 1949, sobre narcotraficantes de los muelles. Pero el intérprete que estaba acostumbrado a triunfar en los escenarios pasa completamente desapercibido. Algo falla. Llega a la conclusión de que no acaba de ser completamente fotogénico, por lo que se desinteresa por completo del cine durante los siguientes siete años. Además de prodigarse como director de episodios de series televisivas, en esa época vuelve a los escenarios.

Arrasa especialmente como protagonista del musical de Oscar Hammerstein y Richard Rodgers El rey y yo, que se mantiene en cartel entre 1951 y 1956. Ese año, acepta una oferta para protagonizar la mítica versión cinematográfica, dirigida por Walter Lang, en donde comparte la pantalla con Deborah Kerr. Brynner realiza un gran trabajo como el rey Mongkut, de Siam, que contrata para sus hijos a Anna Leonowens, una institutriz británica. El personaje del Profesor Xavier de los X-Men fue inspirado en él.

El rey y yo 1956 (I) Etc, etc, etc

Esta vez, el film triunfa y Yul Brynner se convierte en una celebridad en todo el mundo. ¿Qué ha cambiado desde su debut? Enseguida se da cuenta de que para dar vida al monarca había decidido esquilarse el cabello al cero, lo que evitaba sus pronunciadas entradas, que en su film anterior hacían que su pelo se asemejara a una mancha de tinta. La ocasión la pintan calva, así que el actor decide seguir afeitándose, y durante el resto de su carrera apenas vuelve a salir con pelo en el cine. "La calvicie es como el frac: hay que saber lucirla", dijo el actor.

Por el film logra el Oscar al mejor actor (nunca más le nominan ni le dan ningún premio importante). Por aquel entonces, Brynner daba en los periódicos diversas versiones sobre sus orígenes, por ejemplo que procedía de una rica y ancestral familia de Mongolia, y que había pasado su infancia en un castillo, entre docenas de sirvientes que esperaban cualquier orden suya. Sus agentes publicitarios le aconsejan que tras ganar el premio de la Academia debe "moderarse un poco con sus fantasías" y poner un poco de orden en su biografía. Pero Yul se niega. "Sería una tortura. Mi muerte. Imagínense: ¡ser siempre la misma persona! No, quiero cambiar de antecedentes cuando se me antoje".

En la espectacular Los diez mandamientos, de Cecil B. DeMille, Yul Brynner fue Ramsés, hermanastro de Moisés (Charlton Heston). Realiza uno de sus mejores trabajos, como príncipe arrogante, lleno de odio. También se luce en Anastasia, de Anatole Litvak, como general ruso exiliado que cree reconocer a la hija del zar en la figura de una joven (Ingrid Bergman) a la que encuentra casualmente. Le siguen títulos como Los hermanos Karamazov, Rojo atardecer y El ruido y la furia. Posiblemente uno de sus mejores trabajos sea el que interpretó en la comedia de Stanley Donen Volverás a mí, un director de orquesta que tras cometer un grave error trata de recuperar a su esposa, y que bajo su apariencia megalómana resulta ser un hombre de buen corazón.

En 1959 sustituyó a última hora al fallecido Tyrone Power como protagonista de Salomón y la reina de Saba, que se rodaba en los alrededores de Madrid. Se cuenta que en el bar de un céntrico hotel de la capital de España le reconoció una joven que le preguntó si era Yul Brynner. Respondió "No, soy su doble", fórmula que al parecer usaba habitualmente para librarse de los fans que le pedían autógrafos.

Ese mismo año se divorció de Virginia Gilmore, actriz secundaria en El orgullo de los yanquis, con la que había compartido los duros años en los que el triunfo se le resistía y que fue la madre de su hijo Yul, más conocido como 'Rocky'. Se unió durante siete años a la modelo chilena Doris Kleiner, que dio a luz a otra hija. A esta última pareja la reemplazó por Jacqueline de Croisset, con la que adoptó a dos niñas vietnamitas. Al final de su vida aún tuvo una cuarta esposa, la joven bailarina Kathy Lee, que le acompañó hasta su muerte. Había sido padre de una niña más, fruto de una relación extraconyugal con la joven Frankie Tiden (entre sus numerosas conquistas destaca también la actriz Marlene Dietrich).

En los años 60, Yul Brynner rodó títulos como Taras Bulba, Morituri, La sombra de un gigante, La batalla del río Neretva, Villa Cabalga y La loca de Chaillot, pero sobre todo triunfó con el western Los siete magníficos, versión americana de Los siete samuráis, donde interpretaba a Chris Adams. Brynner fue el único del reparto original que apareció en la primera secuela, El regreso de los siete magníficos, y su personaje, Chris, fue encarnado por George Kennedy en La furia de los siete magníficos y Lee Van Cleef, en El desafío de los siete magníficos.

En los 70, su estrella fue declinando poco a poco, aunque repitió como el rey Mongkut, en la serie televisiva Anna and the King, donde esta vez le acompañaba Samantha Eggar. Además, interpretó títulos como El oro de nadie, El serpiente, Nueva York, año 2012 y sobre todo el film de ciencia ficción Almas de metal, dirigido por Michael Crichton, donde interpreta a un androide de un futurista parque de atracciones que provoca el caos cuando empieza a fallar. Su personaje tiene apariencia de pistolero, en claro homenaje a su trabajo en Los siete magníficos. Volvió a interpretarlo en Mundo futuro, la secuela. Tras el thriller Con la rabia en los ojos de 1976 se retiró del cine (posteriormente sólo ejerció como narrador en el corto Lost to the Revolution, de 1980).

Hombre polifacético, Yul Brynner tomaba numerosas fotografías, sobre todo durante los rodajes, y publicó un disco donde interpretaba canciones gitanas. Además de su trabajo como actor, Brynner fue un fotógrafo activo y escribió dos libros. Su hija Victoria compiló en otro libro sus fotografías familiares, de amigos y colegas actores, así como también aquellas que tomó mientras servía como asesor para refugiados de la ONU. El libro se titula «Yul Brynner: fotógrafo». Estudiante de música desde su infancia, fue también intérprete de guitarra y cantante. En los primeros días de su estancia en Europa, solía tocar y cantar canciones gitanas en clubs nocturnos de París, junto a Aliosha Dimitrievitch. Cantó algunas de estas canciones en el film Los hermanos Karamazov. En 1967, él y Dimitrievitch editaron un álbum, «The Gypsy and I: Yul Brynner Sings Gypsy Songs».

Fumador compulsivo durante toda su vida, finalmente contrajo cáncer de pulmón. Poco antes de su muerte, acontecida el 10 de octubre de 1985, compareció en el programa televisivo estadounidense “Good Morning, America”, para alertar de los riesgos del tabaco. Un fragmento de la entrevista fue utilizado por la American Cancer Society para un anuncio publicitario con el lema: "Ahora que me fui, te digo: no fumes".

La vida de Yul Brynner bien podría ser el guion de una película repleta de giros. Este documental cuenta la increíble historia, personal y profesional, del actor y símbolo sexual más exótico desde Rudolph Valentino. Tuvo una vida tan singular como su belleza. Además de dar vida a papeles tan conocidos como Ramsés II en 'Los diez mandamientos' o al rey de Siam en 'El rey y yo' (papel que le valió el Oscar a mejor actor), Yul Brynner trabajó tocando la guitarra en clubes nocturnos en París junto con otros gitanos y siendo trapecista en circos.

Dejando a un lado su faceta profesional, tuvo una larga lista de amantes y contrajo matrimonio en cuatro ocasiones. Nació en Rusia y tenía la nacionalidad estadounidense y suiza pero no se sentía de ninguna parte: hablaba once idiomas y disfrutaba siendo ambiguo cuando le preguntaban por sus raíces.

Yul Brynner en El rey y yo

Matrimonios de Yul Brynner:

  • Virginia Gilmore (1944-1960): Dos hijos, Yul Brynner II (1946) y Lark Brynner (1958).
  • Doris Kleiner (1960-1967): Una hija, Victoria Brynner.
  • Jacqueline de Croisset (1971-1981): No tuvieron hijos propios.
  • Kathy Lee (1983-1985): Su última esposa.

Sus restos descansan en una abadía de Luzé, cerca de Poitiers (Francia), llamada Saint-Michel-de-Bois-Aubry. Fue Ramsés, el rey de Siam, el cowboy robot, Salomón, Taras Bulba, Dimitri Karamazov, el príncipe Bunin, el “magnífico” Chris Adams, el barón Von Grunen, Pancho Villa, Catlow, Sabata, el Serpiente… casi siempre con la cabeza rapada, anticipándose a los skin heads y a la moda actual, y convirtiéndose en el primer galán sin pelo de la historia del cine.

Antes de Yul Brynner los pelados al cero eran los malos, Peter Lorre, Eric von Stroheim o Max Schreck (Nosferatu). Yul Brynner cambió las reglas del estrellato masculino, triunfando en un terreno monopolizado por hombres atractivos, apuestos… y con pelo.

Con su portentoso físico atlético, a pesar de una estatura normal y corriente (1,72 m), fruto de sus experiencias como trapecista, este ruso de origen gitano, supo complementar su cabeza rapada con un calculado misterio sobre sus orígenes y sobre su vida personal, sacando gran partido del exotismo de su físico. Se lo inventaba todo y los enigmas de su vida que iba divulgando sin cesar contribuían a mantenerlo como gran estrella.

Jugaba hábilmente con sus orígenes lanzando sugerencias sobre su nacimiento en lugares recónditos que, en una época en que se viajaba menos que ahora, hacían volar la imaginación de sus adeptos, haciendo válido el axioma de la proyección e identificación del espectador hacia alguien que veía en la pantalla con los que suplía la monotonía de sus vidas. Todo ello le dio un inusitado erotismo que no tenían las otras estrellas.

Con el paso del tiempo, una cabeza rapada podía ser sinónimo de virilidad, algo insólito en un galán. Antes se asociaba únicamente a los villanos. Ahora (véase recuadro) es todo lo contrario. Brynner se adelantó al tiempo.

Antes de llegar al teatro y triunfar con musical El rey y yo, Brynner había vivido intensamente. Había residido en China con su madre, viajó a Estados Unidos sin apenas hablar inglés desde dónde escapó a Suiza por motivos fiscales, nacionalizándose. Cantaba y tocaba la balalika y la guitarra en clubs de la rive gauche de París; fue acróbata, fotógrafo y escritor; se hizo amigo de Jean Cocteau; se fotografió desnudo y tuvo los mil y un amores, cuatro matrimonios y romances con Marlene Dietrich, Judy Garland o Joan Crawford y hasta con el actor Hurd Hatfield, aunque Brynner nunca admitiera su bisexualidad, así como otros líos con absolutas desconocidas. Lo más selecto de las mujeres de Los Angeles se mataban para llevarlos a sus alcobas.

La fama le llegó cuando protagonizó en Broadway El Rey y yo y decidió raparse la cabeza, una efigie que solo abandonaría en contadas ocasiones (En Salomón y la reina de Saba, por ejemplo, para asemejarse a Tyrone Power, a quien substituyó por su repentina muerte). Brynner representó la obra en 4626 ocasiones y después le dieron un Oscar cuando esta pasó al cine. Antes, Cecil B. de Mille le había confiado el personaje de Ramsés II en Los diez mandamientos, un faraón musculoso, atlético… y sin pelo.

Estuvo en España en diversas ocasiones por motivos profesionales y personales. Quienes le conocieron cuentan y no acaban. Le encantaban las juergas flamencas, especialmente las de Lola Flores y el Pescailla, y, sobre todo, las mujeres. Se encaprichó de Carmen Sevilla. Fue amigo de Curro Romero, Concha Márquez Piquer y la familia Flores. Se relacionó en con la colonia de extranjeros famosos de Marbella, donde se compró una mansión. Frecuentó la dolce vita de Torremolinos, como prolongación de la que vivía en Los Angeles.

Yul Brynner en Los siete magníficos

Yul Brynner desarrolló un cáncer de pulmón (era fumador empedernido) y el 10 de octubre de 1985 falleció en Nueva York, a pesar de haber luchado por dejar el tabaquismo. En enero de 1985, nueve meses antes de su muerte, dio una entrevista en el programa televisivo estadounidense «Buenos días, América», expresando su deseo de hacer un spot contra el tabaquismo. Un clip de esa entrevista se convirtió en un anuncio público por la American Cancer Society; fue estrenado después de su muerte. En él, dice: «Ahora que me fui, te digo: no fumes».

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