Severo Ochoa: Biografía y Legado de un Pionero de la Bioquímica

"Pocas veces he sentido emoción más intensa que cuando creí haber hecho descubrimientos de alguna transcendencia". Con estas palabras, Severo Ochoa describía la pasión que lo impulsó a convertirse en uno de los científicos más influyentes del siglo XX.

Severo Ochoa de Albornoz, nacido en Luarca, Asturias, el 24 de septiembre de 1905, fue un médico y científico español, nacionalizado estadounidense en 1956, de renombre internacional. Falleció en Madrid, el 1 de Noviembre de 1993.

Severo Ochoa

Primeros Años y Educación

Severo Ochoa nació el 24 de Septiembre de 1905 en Luarca (Asturias), siendo el pequeño de siete hermanos. Su padre había sido abogado y hombre de negocios en Puerto Rico, retirándose pronto en Asturias y muriendo en 1912 cuando Severo solo tenía 7 años.

Cursó los estudios de secundaria en el Instituto de Bachillerato de Málaga y allí recibió clases de un profesor de química, Eduardo García Rodeja, que fue quien le despertó el gusto por las ciencias naturales. Al terminar el Bachillerato en 1921, ya tenía el firme propósito de dedicarse a la Biología Experimental. Por aquel entonces, los estudios de medicina eran el mejor acceso a la biología.

Por ello, en 1922 ingresó en la Universidad de Madrid para cursar la carrera de Medicina, atraído por la gran personalidad científica y humana de Santiago Ramón y Cajal (Premio Nobel de Medicina, en 1906), y como el mejor camino para seguir una carrera investigadora en ciencias biológicas. Ochoa nunca pensó dedicarse a la práctica médica sino que, desde el comienzo, su único objetivo fue prepararse convenientemente para llegar algún día a hacer buena Ciencia; aunque en aquellos años, el ambiente científico en España era escaso y poco propicio para que surgiera un científico de talla universal.

Cuando cursaba el tercer curso de carrera, aceptó la invitación de Juan Negrín para ser instructor de clases prácticas en el Departamento de Fisiología, y es entonces cuando se inicia en la investigación, bajo la dirección del Dr. Negrín. En el verano de 1927, antes de terminar su carrera, decidió irse a trabajar durante dos meses al laboratorio del Dr. Noël Paton, en Glasgow.

El fruto de esa investigación fue su primera publicación científica, titulada: "The action of guanidins on the melanophores of the skin of the frog" y presentada por el Dr. Paton en los Proceedings of the Royal Society of London (año 1928, volumen 102, páginas 256-263). Tras su regreso al laboratorio del Dr. Negrín, con su amigo José G. Valdecasas puso a punto un micrométodo para la determinación de la creatina en el músculo, que dio lugar a su segunda publicación de prestigio en la revista americana: Journal of Biological Chemistry, en 1929.

En 1930 regresó a Madrid a terminar una tesis doctoral que defendió ese mismo año. En 1931 se casa con Carmen García Cobián y es nombrado Profesor Ayudante de Fisiología y Bioquímica de la Facultad de Medicina de Madrid, cargo que ocupó hasta 1935.

Formación e Investigación en Europa

Al terminar la carrera de Medicina, Ochoa prosigue su etapa formativa buscando, en todo momento, trabajar junto a excelentes maestros, en ambientes científicos de excelencia. Así, entre otros, trabaja con Otto Meyerhof (Premio Nobel de Medicina, en 1923) en Berlín, en el mismo Instituto donde también trabajaba Otto Warburg (Premio Nobel de Medicina, en 1931).

Más tarde, trabajaría en Londres con Harold Dudley y Henry Dale (Premio Nobel de Medicina, en 1936); en Heidelberg, de nuevo con Meyerhof; en Plymouth, con Hill; en Oxford, con Peters y finalmente, en el Departamento de Bioquímica de la Facultad de Medicina de St. Louis, Missouri, con el matrimonio Carl y Gerty Cori (Premios Nobel de Medicina, en 1947). Estas estancias en el extranjero estuvieron intercaladas con alguna otra en Madrid, donde llegó a ser Director de la Sección de Fisiología del Instituto de Investigaciones Médicas que dirigía el Dr. Jiménez Díaz.

En 1932 realizó los primeros estudios importantes sobre enzimología en el London National Institute for Medical Research. Esta investigación fue el comienzo su interés por el estudio de las enzimas.

En 1935 fue invitado por el profesor Carlos Jiménez Díaz a asumir la Dirección del Departamento de Fisiología del Instituto de Investigaciones Médicas de la Ciudad Universitaria de Madrid. En 1936 tras el estallido de la Guerra Civil fue designado asistente de investigación invitado en el Laboratorio de Meyerhof de Heidelberg, donde estudió las enzimas de ciertos pasos de la glucolisis y de las fermentaciones.

Glucólisis

Tras la invasión nazi, en 1937 se trasladó al Laboratorio Rudolph Peters de la Universidad de Oxford donde estudió la función biológica de la tiamina (vitamina B1). Pero la Segunda Guerra Mundial de nuevo interrumpió sus investigaciones obligándole a trasladarse a Estados Unidos.

En Septiembre de 1936, el matrimonio Ochoa abandonó España en busca de otros lugares más propicios para hacer la clase de Ciencia con la que Ochoa soñaba. Efectivamente, ni la guerra civil española, ni la posterior guerra mundial, frenaron su carrera investigadora. Así, cuando su trabajo en Oxford se vió interrumpido por la Segunda Guerra Mundial, decidió marcharse a América.

Etapa en Estados Unidos

Ochoa, en su autobiografía, describe así su marcha a Estados Unidos : Un día de Agosto de 1940, Carmen y yo zarpamos para el Nuevo Mundo, no sin tristeza, pero llenos de esperanza y expectativas. En 1941 Ochoa empezó a trabajar en el Departamento de Farmacología de la Universidad de Washington de San Luis y en 1945 en la Universidad de Nueva York donde trabajaría hasta su jubilación oficial en 1975. Estos años se dedicó a realizar investigaciones sobre farmacología y bioquímica que le valieron la medalla Neuberg en 1951.

En 1942, da por finalizada su etapa de formación y empujado por Carmen, su mujer, acepta una plaza en el Departamento de Medicina de la Universidad de Nueva York y comienza su propia carrera científica como investigador independiente. Desde ese momento y hasta su jubilación en 1974, su carrera científica se desarrolla en esa Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York, en la que ocupa, sucesivamente, los cargos de Director del Departamento de Farmacología (1946-1954) y de Bioquímica (1954-1974). La sólida formación científica adquirida en cerca de veinte años, es la que le permite abordar posteriormente retos científicos que se sitúan en la frontera de la Ciencia en cada momento.

Animado por su esposa compatibilizo su trabajo en la universidad con la investigación por su cuenta. Durante estos años, la bioquímica experimenta una revolución a nivel molecular. Así en 1953, J. Watson y F. Crick proponen un modelo en forma de doble hélice que explica la estructura molecular del ADN (ácido desoxirribonucleico) y en 1955 Severo Ochoa descubre y aísla una enzima de una célula bacteriana de Escherichia coli, que él denomina polinucleótido-fosforilasa y que luego es conocida como ARN-polimerasa, cuya función catalítica es la síntesis de ARN (ácido ribonucleico), la molécula necesaria para la síntesis de proteínas.

Con esa enzima, Ochoa consigue por primera vez la síntesis del ARN en el laboratorio, a partir de un sustrato adecuado de nucleótidos (sus componentes elementales). Un año más tarde, el bioquímico norteamericano Arthur Kornberg, discípulo de Ochoa, demuestra que la síntesis de ADN también requiere otra enzima polimerasa, específica para esta cadena.

En 1955, el grupo de Ochoa conseguía sintetizar, por primera vez en el tubo de ensayo, el ARN (ácido ribonucleico), la molécula que posibilita la transformación del ADN en proteínas, con la ayuda de un enzima, la polinucleótido fosforilasa, descubierta y purificada previamente en su laboratorio. Ochoa vió rápidamente la transcendencia de estos trabajos y más tarde lo explicó de este modo : Una enzima aislada del microorganismo Azotobacter vinelandii, cataliza la síntesis de polinucleótidos altamente polimerizados a partir de los 5'-nucleósidos difosfato con liberación de ortofosfato....Fácil es imaginar mi emoción cuando me di cuenta de lo que realmente ocurría. Un polímero de alto peso molecular, análogo al ARN, había sido sintetizado por primera vez fuera de la célula, mediante una reacción enzimática.

El matrimonio Ochoa se nacionalizó estadounidense en 1956, renunciando a la nacionalidad española, que no quiso recuperar ni siquiera tras el final de la dictadura. Ese mismo año, el estadounidense Arthur Kornberg, discípulo de Ochoa, demostró que el ADN se sintetiza igualmente mediante su polimerasa. Ambos compartieron el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1959 por sus respectivos hallazgos.

Philum apicomplexa y ciliosphora

Premio Nobel y Desciframiento del Código Genético

Por estos trabajos, fue galardonado con el Premio Nobel de Fisiología y Medicina, en 1959. Así, el día 15 de Octubre de 1959, a la una de la tarde, en el Departamento de Bioquímica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York se recibía, desde Estocolmo, un telegrama dirigido al profesor Severo Ochoa, que decía literalmente : "The Caroline Institute has decided to award this year's Nobel Prize in Physiology or Medicine with one half to you and the other half to Professor Arthur Kornberg for your discoveries of the mechanism in the biological synthesis of ribonucleic acid and deoxiribonucleic acid. Sten Friberg. Rector of the Caroline Institute".

Premio Nobel

Este premio, lejos de significar la meta final de sus ambiciones científicas, le estimuló para que en cinco años, en dura competencia con los laboratorios de Marshall Nirenberg y de Gobind Khorana, lograra el completo desciframiento de la clave genética. Para ello, fue esencial la utilización de la polinucleótido fosforilasa, auténtica "Piedra de Rosetta" del Código Genético. Por este descubrimiento, la llave que abrió las puertas de la Ingeniería Genética, de las técnicas de clonación y más recientemente, del nacimiento de Dolly, la primera oveja clonada, los Dres. Nirenberg y Khorana recibieron el Premio Nobel de Medicina, en 1968. Ochoa mereció pues compartir ese premio, que hubiera significado su segundo Premio Nobel.

Llegado ese momento, el ansia por investigar, que para Ochoa era "arrancarle secretos a la vida", no cesó y continuó estudiando los mecanismos de la expresión génica de los virus ARN, la biosíntesis de proteínas en bacterias y finalmente, la regulación de la síntesis de proteínas en células superiores.

Regreso a España y Legado

En 1971 fue nombrado director del Laboratorio de Biología Molecular de la Universidad Autónoma de Madrid que llevaría su nombre. Desde 1977 compartía sus actividades en el Instituto Roche de Biología Molecular en Nueva Jersey con sus frecuentes estancias en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa en Madrid, Centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y de la Universidad Autónoma de Madrid, cuya creación había promovido.

Al jubilarse en 1974, acepta la invitación de los laboratorios Hoffmann-La Roche en Nutley, New Jersey y se traslada con su equipo al Instituto Roche de Biología Molecular. Desde 1977, dirige también un grupo de investigación en el Centro de Biología Molecular "Severo Ochoa" (CBMSO) de Madrid, que se creó gracias a su entusiasmo y apoyo.

En 1985 volvió definitivamente a España a trabajar en este Centro de investigación. En 1987 ingresó en la Real Academia Nacional de Medicina de España, y fue nombrado presidente de la Fundación Jiménez Díaz. Publicó su último trabajo científico en 1986, con ochenta y un años de edad.

En Enero de 1986, se incorporó definitivamente al CBMSO del que, en algún momento, manifestó: La existencia del CBMSO y la presencia de mis discípulos me ayudaron a tomar la decisión de regresar a España al cumplir los ochenta años. Me enorgullece decir que el Centro de Biología Molecular fue mi sueño,... Gracias al CBMSO, a sus científicos y a todo su personal, ya no se puede decir que no existe investigación en España. Desde su regreso procuró, por todos los medios que tuvo a su alcance, despertar las conciencias de la sociedad española y de sus gobernantes, para que valorasen justamente lo que representa la investigación científica en el bienestar de un país.

Presentó su biografía pocos meses antes de morir el 1 de noviembre de 1993, siendo enterrado en el cementerio de Luarca, su pueblo natal, junto a su esposa Carmen.

Tal vez por ello, tras su fallecimiento y por voluntad testamentaria, se constituyó la Fundación Carmen y Severo Ochoa, para perpetuar el nombre de su esposa y reafirmar su ferviente deseo de que España se incorpore algún día a los países científicamente más desarrollados.

Influencia en la Bioquímica y Biología Molecular en España

Con ser admirable la faceta investigadora de Ochoa, su figura se engrandece cuando analizamos el decisivo papel que jugó en el desarrollo de la Bioquímica y Biología Molecular en España. Así, ejerció una influencia directa sobre los numerosos discípulos españoles que acogió y formó en su laboratorio de los Estados Unidos, entre los que se encuentran: Santiago Grisolía, Margarita Salas, Eladio Viñuela, Antonio Sillero, César Nombela y César de Haro; pero también influyó, indirectamente, sobre otros científicos españoles como Alberto Sols, Antonio García Bellido, Julio R. Villanueva y Manuel Losada.

En el verano de 1961, en Santander, Ochoa se reúne con la comunidad científica española y estimula la creación de la Sociedad Española de Bioquímica, algo que se produce dos años más tarde, durante la celebración de la segunda reunión de los bioquímicos españoles en Santiago de Compostela. Dicha Sociedad, inició su andadura con una treintena de socios fundadores y en la actualidad, convertida en la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular, la integran más de dos mil socios.

Años más tarde, juega un papel decisivo, como ya se ha mencionado, en la creación del CBMSO, un Centro de excelencia, que debería impulsar la investigación en Biología Molecular agrupando algunos de los investigadores más relevantes en este campo. En 1977, el CBMSO comienza a funcionar plenamente y desde el principio, Ochoa tiene su propio grupo de investigación.

Perfil Humano

En estas líneas he tratado de plasmar con algunos datos, la enorme pasión, dedicación y entusiasmo de Ochoa por la investigación científica; la incuestionable transcendencia de sus contribuciones al desarrollo de la Ciencia y su influencia decisiva en el despertar de la Bioquímica y Biología Molecular en España; características, todas ellas, admirables y difíciles de ver reunidas en una sola persona.

Sin embargo, tras una larga convivencia con Ochoa, yo destacaría, por encima de todo, su perfil humano. Es bien sabido, el profundo vacío que le causó la prematura muerte de su esposa, pero solo algunos vivimos el trato cariñoso, lleno de ternura y respeto, que dispensaba a Carmen en cada momento. A su mujer le dedicó esta bellas palabras: En mi vida hay algo que ha merecido la pena, y no es la investigación científica, sino el haber tenido su amor. ¿Cómo puede sorprenderse nadie de que diga que mi vida sin Carmen no es vida?.

Quienes le conocimos, admiramos la rara combinación de virtudes que adornaban su atractiva personalidad. Era modesto, tolerante y honesto y tenía un profundo sentido de la ética, el amor y la amistad. Era amante de la naturaleza y del arte; era, en definitiva, un hombre bueno. Quizás, alguno de estos atributos se proyectaron hacia una parte de la juventud, para la que Ochoa fue todo un símbolo.

Distinciones

El prof. 0. ha recibido numerosas distinciones y premios. Es Doctor honoris causa por las Univ. de San Luis, Glasgow, Oxford, Sala- manca, Brasil, John Wesley, Santo Tomás (Manila), Granada, Oviedo, Brandeis, Jeshiva y Michigan, y prof. honorario de las Univ. de S. Marcos, de Lima, Santiago y Madrid. Ha sido galardonado con la Medalla Neuberg de Bioq...

DistinciónAño
Premio Nobel de Fisiología o Medicina1959
Medalla Neuberg en Bioquímica1951
Medalla de la Universidad de Nueva York1959
National Medal of Science (EE. UU.)1979

En estas fechas, en que conmemoramos el cuadragésimo aniversario de la concesión del Premio Nobel y el sexto aniversario de su muerte, Ochoa sigue vivo en nuestra memoria, cumpliéndose así el pensamiento que alguna vez leí y que dice: Los hombres no mueren mientras su recuerdo viva en el corazón de quienes lo quisieron, mientras perduren las cosas que hicieron.

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