Pedro de Alvarado: Biografía de un Conquistador Español

Pedro de Alvarado y Contreras (1485 - 1541) fue un conquistador español, caballero, gobernador, adelantado y capitán general del Reino de Guatemala. Conocido en lengua mexica como “Tonatiuh”, que significa, “el Sol”. Colaboró en la conquista de Cuba, Yucatán, gran parte de los dominios mayas y la conquista de México. Tuvo fama de ser sanguinario y hombre sin piedad.

Pedro de Alvarado

Nacimiento y Orígenes Familiares

Pedro de Alvarado nació en Badajoz en 1485. Sus padres descendían de antiguas familias extremeñas pertenecientes a la baja nobleza y algunos de sus antepasados reposaban en la mismísima catedral de la villa. Su padre fue Pedro Gómez de Alvarado y Messía de Sandoval. Su madre, Leonor de Contreras y Carvajal.

Su padre, Gómez de Alvarado, era de rancio abolengo montañés e hijo de un comendador de la Orden de Santiago; su madre, Leonor de Contreras, de noble familia extremeña.

Aquí se recogen los principales descubridores, exploradores y conquistadores extremeños, junto con otros personajes vinculados a esta tierra y al descubrimiento de América.

Serás testigo de la valía, el ingenio, la fortaleza y el tesón de estos personajes, que no solo padecieron la sed y el hambre, también soportaron los rigores del desierto, la insoportable humedad de las espesas selvas, el frío de las montañas que hizo perder los dedos e incluso la nariz a alguno de ellos.

Sufrieron el continuo ataque de mosquitos, de fieras desconocidas, de indios que defendían sus tierras, y de otros conquistadores.

Conocerás cómo supieron adaptarse a los contratiempos, fundiendo sus armas y ballestas para fabricar clavos con los que levantar fuertes, o construyendo embarcaciones cuyas velas eran camisas cosidas, o descendiendo al interior de volcanes para conseguir azufre y fabricar pólvora, o aprendiendo las lenguas nativas para ejercer con maestría el arte de la negociación, ...

Llegada a América y Primeras Expediciones

Como muchos de sus paisanos y coetáneos, en su mayoría también de la baja nobleza castellana, a los veinticinco años decidió cruzar el Atlántico en busca de mayor fortuna. En 1510 pasó a la isla La Española junto a sus hermanos Gonzalo, Jorge, Gómez, Hernando y Juan, reuniéndoseles, al poco, otro Juan, éste hermano bastardo.

Todos ellos buscaban el amparo de su tío Diego de Alvarado, vecino de la isla antillana y caballero de Santiago. También emigraron varios primos suyos de igual apellido. Se estableció en Cuba (Isla de la Española) como colono encomendero en 1511.

Participó en la conquista de Cuba (1511) a las órdenes de Diego Velázquez, y allí recibió una capitanía y quedó de encomendero. En 1518 se unió a las expediciones de Grijalva al mando de un buque, recorriendo el litoral del Yucatán y luego el de México.

Peleó en Campeche y, adelantándose al resto, penetró en el río Papaloapán, al que dio su nombre (junio de 1518). Grijalva, sin saber qué hacer, decidió enviar Alvarado a Cuba para dar cuenta del descubrimiento de aquellas tierras continentales y llevar a Velázquez los regalos de Moctezuma.

Conquista de México junto a Hernán Cortés

Pero los hechos pronto vinieron a confirmar que sus ambiciones iban mucho más allá y que no estaba dispuesto a conformarse con una tranquila vida de terrateniente. En efecto, deseaba ser un conquistador de renombre y ganar para él y para la corona vastas tierras en heroicas batallas.

Una vez que Cortés hubo partido hacia Trinidad, allí se unió Alvarado a la expedición junto a toda su vasta familia, configurando, rápidamente, un pequeño clan que hacía sentir su peso. De aquí en adelante, su actuación resultaría muy destacada en todas las batallas que hubieron de sostener los españoles contra los indígenas.

Así que participó en diversas expediciones y, tuvo junto a Hernán Cortés un destacado papel en la conquista de México. Alvarado se unió a Hernán Cortés en 1518 y pronto se convirtió en uno de sus hombres de confianza y en su principal capitán.

Tabasco, Centla y Ulúa, fueron lugares donde comenzó a admirarse el valor de Alvarado. Cuando se firmó la paz con los tlaxcaltecas, se casó con una princesa, hija del cacique Xiconténcatl, bautizada como Luisa Xiconténcatl. Debido al color rubio de sus cabellos, los indios comenzaron a llamarle Tonatiuh, el sol, apodo que permanecería para siempre.

Juntos penetraron en la península de Yucatán y, a finales de 1519, llegaron a Tenochtitlán, cabeza de la confederación azteca. Tras ser enviado por Cortés a una embajada a Tenochtitlán, junto a Bernardino Vázquez de Tapia, Alvarado participó en la matanza de Cholula, en la marcha sobre la capital azteca, y en el solemne recibimiento de Moctezuma (8 de noviembre de 1519). Tomó parte en la prisión del caudillo azteca, que quedó bajo su custodia.

Matanza del Templo Mayor

La Matanza del Templo Mayor

Allí fue cuando al año siguiente, en 1520, mientras Cortés se encontraba fuera de la ciudad, Alvarado cometió una de sus primeras y mayores atrocidades. Había llegado a sus oídos el rumor de que los mexicas se iban a alzar contra los españoles para matarlos y liberar a Moctezuma, su caudillo, preso por los españoles.

Pero junto a sus cualidades militares, Alvarado también se mostraba como un hombre cruel y ambicioso, manifestadas en su afán por saquear los tesoros de México y Tezcoco, para cuya obtención, según acusación de Vázquez de Tapia, no dudó en torturar al rey Cacama.

Sin dudarlo, aprovechó que aquéllos se encontraban reunidos celebrando la festividad de Tóxcatl, y desarmados como exigía el ritual, para desencadenar una matanza que causó cerca de mil víctimas. Y fue precisamente en esa ocasión en que quedaba como amo y señor de Tenochtitlán cuando Pedro de Alvarado efectuó uno de los hechos que ensombrecen totalmente su memoria: celebrándose la fiesta Tóxcatl, en la que se reunían muchísimos nobles de la confederación azteca, el lugarteniente de Cortés sospechó que se preparaba con este motivo una sublevación contra los españoles y quiso abortarla de raíz, llevando a cabo en el teocalli una terrible matanza.

El resultado inmediato de esta tragedia fue la insurrección de los aztecas. Ni la intervención de Moctezuma ni los esfuerzos de Cortés por llegar a un arreglo pacífico evitaron que, ante la creciente hostilidad de los mexicas, los españoles se viesen obligados a abandonar Tenochtitlán en la llamada Noche Triste.

Luego vendría la batalla de Otumba y el sangriento sitio y reconquista de la Tenochtitlán en 1521. En ella, como era de esperar, Alvarado destacó por su fiereza y su extrema crueldad. Tenochtitlán fue arrasada y el Imperio Azteca devastado: daba comienzo el largo dominio español en lo que se iba a llamar Nueva España.

Conquista de Guatemala, Honduras y El Salvador

Concluida la conquista de México, Cortés decidió enviar a Pedro de Alvarado a las tierras de Guatemala, cuya fama de riqueza había llegado a oídos de los dos extremeños.

El 6 de diciembre de 1523, Alvarado partía al frente de una nutrida hueste compuesta por unos trescientos soldados de a pie y a caballo. Esta tropa, en la primavera del año 1524, hubieron de emplearse a fondo ante los aguerridos quichés. En el choque decisivo, que tuvo lugar en los llanos de Piñal, Alvarado dio muerte a Tecum Umán, jefe de los indígenas.

A partir de ese momento, la fama del Adelantado Tonatiuh, nombre con el que le conocían los nativos, aumentó de forma considerable, acompañada siempre de una aureola de extrema violencia e inmisericordia.

Una crónica indígena nos lo cuenta con expresiva sencillez: «De esta manera llegaron los castellanos mandados por el Adelantado. En verdad infundían miedo cuando llegaron. Sus caras eran extrañas. No tenía compasión por la gente el corazón del Adelantado Tonatiuh durante la guerra.»

La primera ciudad fundada por Alvarado en Guatemala fue Santiago de los Caballeros. En 1524 manda fundar la ciudad de Santiago de los Caballeros (Guatemala). Antes y después, muchas tribus fueron derrotadas por sus tropas. Los zutuhiles, los xincas, los pipiles, los cakchiqueles, los pocomanes y los mames, entre otros, cayeron ante su ímpetu y padecieron su falta absoluta de clemencia.

En 1525 Pedro de Alvarado ordenó a su hermano Gonzalo la fundación de un asentamiento con el nombre de San Salvador en el Señorío de Cuzcatlán, para dominar los naturales de esas tierras. Ambas localidades llegaron a tener tanta importancia en sus respectivos territorios, que se convirtieron en las capitales de las repúblicas de Guatemala y El Salvador, respectivamente; aunque ninguna está en su emplazamiento original hoy en día.

Tras los sucesos de la matanza del Templo Mayor, Cortés lo comisiona para realizar expediciones en las actuales El Salvador, Honduras y Guatemala.

Ruta de Pedro de Alvarado

Cuando años después se le acusó de cometer abusos y violencias contra las poblaciones invadidas, él se defenderá arguyendo que toda guerra conlleva excesos, legítimos cuando se trata de someter reinos y señoríos al emperador: «… pues si se hubiera hecho de otra manera, bien pudiera ser que nos mataran con su modo de proceder y traiciones, con el resultado de que Su Majestad no tendría las tierras y vasallos que hemos conseguido».

Gobernador de Guatemala

Cansado de que Cortés le tuviera relegado a un papel secundario, en 1526 Alvarado embarcó para España a fin de dar cuenta a la corona de sus servicios y solicitar las mercedes que por ellos le correspondían. Alvarado se movió en la corte con sorprendente destreza y consiguió atraerse a Carlos I, quien al verle exclamó: «No tiene este hombre talle de haber hecho las violencias que de él se dicen.»

La influencia del comendador mayor de Castilla, Francisco de los Cobos, con cuya hija casó Alvarado, aseguró el éxito de sus gestiones: en 1527 era nombrado gobernador, capitán general y Adelantado de Guatemala.

Alvarado emprendió el viaje de regreso orgulloso por los cargos obtenidos y desembarcó en Veracruz en octubre de 1528. Pero la suerte pareció volverle la espalda inmediatamente. Para empezar, Francisca de la Cueva, su joven esposa, murió nada más poner los pies en el Nuevo Mundo.

Además, el presidente de la Audiencia de México, Nuño de Guzmán, le abrió un proceso en el que se le acusaba de defraudar oro, plata y joyas a la Real Hacienda. También de someter a extorsiones y tormentos a los caciques indios y de ordenar la famosa matanza previa a la Noche Triste. Sin embargo, cuando la situación se tornaba más difícil para el Adelantado, la fortuna le volvió a sonreír: Cortés acudió en su ayuda y propició la suspensión de las pesquisas.

Alvarado concluyó la pacificación de Guatemala, una vez instalado en su gobernación. Fundó la ciudad de San Miguel, organizó la búsqueda de recursos mineros y dictó ordenanzas reglamentando la vida civil. Culminada la implantación española en Guatemala, Alvarado decidió acometer una nueva y ambiciosa empresa: la exploración y conquista del Mar del Sur, descubierto por Vasco Núñez de Balboa en 1513 y rebautizado por Fernando de Magallanes con el nombre de océano Pacífico en 1521.

Expedición a las Islas Molucas y Conflicto en Ecuador

De espíritu inquieto, soñó con nuevas empresas y preparó una expedición hacia Quito, que suponía no haber sido conquistado todavía por Pizarro, poniendo toda su fortuna y la de sus hermanos en esta empresa.

Una capitulación de 1532 le autorizaba a conquistar tierras en el Pacífico. Finalmente, una expedición de unos 600 españoles y 3.000 indios y negros se embarcó en Nicaragua con destino incierto. Desembarcaron en Puerto Viejo (Ecuador) y se internaron en la selva y llegaron, finalmente, a los pies de los Andes.

La corona accedió a financiar la expedición a las Molucas. A principios de 1534 Alvarado partía al mando de la armada más considerable que hasta entonces se había visto en las Indias, compuesta de doce naves y más de quinientos tripulantes.

Si bien en un principio había pensado cruzar el océano, Alvarado se sintió atraído por las noticias de las riquezas del Perú y desembarcó en la bahía de Caráquez. Renunció sin grandes vacilaciones a descubrir la ruta de las islas de las Especias y prefirió internarse por tierra en dirección a Quito (Ecuador).

Hasta entonces, nadie había intentado atravesar la selva ecuatoriana. Alvarado tardó seis meses en llegar a Quito en un viaje lleno de sufrimientos y penalidades, en el que perdió gran número de hombres y casi todo su bagaje, incluido el oro y las joyas que llevaba consigo.

Tras una travesía espeluznante, los hombres de Alvarado llegaron a la meseta de Quito pero, en lugar de las riquezas presentidas del inca Atahualpa, se encontraron a Belalcázar y, poco después, a los hombres de Almagro, que ya habían conquistado el territorio.

Para colmo de males, Alvarado encontró en Quito a Diego de Almagro, y se enteró de que aquellas tierras ya tenían dueño: nada menos que Francisco Pizarro, que había entrado triunfante el año anterior en Cuzco, capital del Imperio Inca.

Alvarado se vio obligado a renunciar a sus proyectos de conquista y a aceptar la fusión de su ejército con el de Almagro, lugarteniente de Pizarro. Pero sus soldados prefirieron quedarse en Quito a emprender la búsqueda de nuevas tierras. Perdidos los hombres, consintió también en vender su flota a los conquistadores del Perú y emprendió el regreso a Guatemala en 1536.

Nuevos Títulos y Expediciones

Desde allí el Adelantado hizo un segundo viaje a España, y, como en su primera estancia en la corte, su habilidad dio frutos: consiguió que se le reconociese la gobernación de Guatemala por siete años más y que se le otorgase también la gobernación de Honduras.

Además de obtener el permiso real para explorar las costas occidentales de México y las islas Molucas. También aprovechó su viaje para encontrar esposa, y contrajo nuevas nupcias con doña Beatriz de la Cueva, hermana de su primera mujer.

Incapaz de estarse quieto, Pedro volvió a organizar una nueva expedición, ésta a las islas Molucas. Mientras tanto le llegaba el permiso real, sufrió juicio de residencia que terminó en forma favorable a sus intereses y recibió una petición de socorro por parte de Andrés de Cereceda, gobernador interino de Honduras.

Pedro abandonó de inmediato sus proyectos y partió en ayuda de su amigo a Honduras, donde fundaría las villas de San Pedro de Sula y Gracias a Dios. Hacia 1537 volvió a España y se le confirmó la gobernación de Guatemala por siete años, otorgándosele, también, una capitulación para que explorara las costas occidentales de México e ir a las islas del Poniente (las Molucas), en una gran expedición a su costa y para la que se asoció con el virrey de Nueva España, Antonio de Mendoza (1538); también se le reconoció el gobierno de Honduras, con facultad de permutarlo con Montejo por el de Chiapas.

Con tres navíos, 300 soldados y numeroso séquito, llegó a Puerto de Caballos (Honduras) en abril de 1539. El virrey Mendoza, por su parte, organizó varias expediciones (las de Marcos de Niza, Vázquez Coronado y Hernando de Alarcón) sin contar con su socio Alvarado.

Finalmente, un arreglo entre ambos llevó a la organización de una expedición que recorrería el Pacífico en busca de nuevos territorios. El piloto encargado fue Urdaneta (1540) y el convoy fue dividido en dos grupos: el primero iría mandado por Ruy de Villalobos y se dirigiría al oeste del Pacífico; el otro, recorrería las costa norteamericana del Pacífico hasta su terminación por el Norte y lo mandaría Rodríguez Cabrillo.

Muerte en la Guerra del Mixtón

Tras retornar a América, y mientras se hallaba preparando con todo entusiasmo un segundo viaje hacia la codiciada tierra de las especias, fue requerido por el gobernador de Nueva Galicia, Cristóbal de Oñate, para pacificar una zona de su territorio en la que se habían alzado los indios caxcanes.

Mientras se preparaban los expedicionarios estalló una gran revolución india en Nueva Galicia y Alvarado se apresuró en acudir en auxilio de los españoles.

Siempre dispuesto a afrontar nuevas batallas, Alvarado acudió presto a la liza (Guerra del Mixtón). Pero después de ser herido en una refriega mientras retrocedía con sus hombres perseguido de cerca por los indígenas, un lastimoso accidente, nada heroico, acabó con su vida. Pedro de Alvarado murió el 4 de julio de 1541 en Nochistlán (Guadalajara), al ser arroyado por un caballo desbocado.

Nos lo cuenta el cronista franciscano Antonio Tello:

«Iba el Adelantado con sus soldados a pie en retaguardia, y uno de los de a caballo, que se llamaba Baltasar, espoleó a su corcel en una cuesta. El Adelantado le dijo: Sosegaos, que los indios nos han dejado: pero como el miedo es gigante y le había ocupado, no atendió a las razones que le dijo, sino a huir, se le fueron de los estribos los pies y fue rodando el caballo, y de un encuentro se llevó por delante a Alvarado, siendo tal el golpe que le dio en el pechos, que se los hizo pedazos y lo llevó rodando por la cuesta abajo hasta un arroyuelo, a donde estaba caído echando sangre a borbotones…».

Carácter y Legado

Cuentan los cronistas que, hallándose Hernán Cortés y su lugarteniente Pedro de Alvarado en territorio azteca, un ballestero de sus huestes que se llamaba Mora tomó a la fuerza dos gallinas de una casa. Cortés, enojado por esta acción que ponía en peligro sus por aquel entonces buenas relaciones con los indígenas, lo mandó ahorcar.

Pero cuando el soldado se hallaba suspendido con la soga al cuello, Alvarado cortó la cuerda de un tajo y lo libró de la muerte. No por compasión, sino pensando que cuando los indios atacaran, aquel hombre sería más útil vivo que muerto.

Esta anécdota ilustra a la perfección el carácter de ambos conquistadores y nos permite establecer diferencias fundamentales entre uno y otro. Cortés, siempre prudente y hábil diplomático, intentaba atraerse a los naturales por medios pacíficos en cuanto las circunstancias lo permitían. Alvarado, impetuoso y soldado ante todo, utilizó en su trato con los indígenas la fuerza y la violencia incluso cuando no era necesario.

El primero prefería sacrificar a uno de los suyos si el ejemplo servía para que no se derramara sangre inútilmente. El segundo optaba por mantener vivo al infractor porque consideraba que en la guerra todos los hombres eran imprescindibles, incluso los más viles.

Y no hay duda de que Alvarado creía estar en guerra perpetua con los indígenas, que prefería ser temido a ser respetado. Por ese temperamento, Alvarado cometió algunos de los más tremendos abusos de la historia de la conquista de América.

Cronología de la vida de Pedro de Alvarado

A continuación puedes encontrar un resumen de la biografía de Pedro de Alvarado en forma de cronología o línea del tiempo (timeline). Así no te perderás ningún acontecimiento o hito importante de la vida de Pedro de Alvarado:

  • Año 1485: Nace Pedro de Alvarado en Badajoz.
  • Año 1511: Participa en la conquista de Cuba y se establece allí como encomendero.
  • Año 1519: Forma parte de la expedición de Cortés a la península de Yucatán.
  • Año 1520: Ordena la matanza de la fiesta de Tóxcatl. Dirige la retaguardia en la Noche Triste.
  • Año 1521: Manda una de las columnas que participan en la toma de Tenochtitlán.
  • Año 1524: Combate a los quichés en América Central. Funda Santiago de los Caballeros en Guatemala.
  • Año 1526: Regresa a España. El rey le nombra gobernador de Guatemala. Contrae matrimonio con Francisca de la Cueva.
  • Año 1528-1529: Enviuda nada más volver a México. Se le incoa un proceso del que le salva Hernán Cortés.
  • Año 1530: Toma posesión del gobierno de Guatemala.
  • Año 1534-1535: Desembarca en Ecuador y, tras un penoso viaje, llega a Quito. Cede sus tropas y su flota a Diego de Almagro.
  • Año 1537: Nuevo viaje a España. Se le confirma como gobernador de Guatemala. Se casa con Beatriz de la Cueva.
  • Año 1541: El 4 de julio fallece Pedro de Alvarado en Guadalajara, donde había ido a sofocar una sublevación india.

Este afamado conquistador español nació en Badajoz en 1485 y falleció en Guadalajara en 1541. Su aventura americana comienza en 1510, fecha de su desembarco en La Española, donde recibió el apoyo de su tío Diego de Alvarado.

Hábil con las armas y de tempestuoso carácter, formó parte de las tropas que conquistaron Cuba en 1511. Siete años después, colaboró en otra expedición que recorrió el Yucatán y el Golfo de México. Al año siguiente, ligó su destino al de Hernán Cortés. Combatió a los tlaxcaltecas y actuó como embajador de Cortés en la ciudad de Tenochtitlán. El 30 de mayo de 1521 participó en el asedio de la metrópoli azteca.

Rumbo al sureste por orden de Cortés, negoció y guerreó con los cakchiqueles, y finalmente, tras la derrota de los tzutuhiles, sentó plaza en Guatemala y fundó Santiago de los Caballeros (Antigua Guatemala) el 25 de julio de 1524.

Tras acompañar a Hernán Cortés durante su incursión en Honduras, Alvarado se apropió del territorio que abarca la actual Nicaragua. En 1527 volvió a España, donde Carlos I lo nombró Gobernador, Capitán General y Adelantado de Guatemala.

Tras un lance desventurado en Veracruz, retornó a Guatemala en 1530, y cuatro años más tarde, organizó una expedición para la conquista del Perú, malograda a favor de la iniciativa de Francisco Pizarro.

Alvarado contrajo matrimonio con Beatriz de la Cueva, quien era hermana de su primera esposa.

PEDRO DE ALVARADO: EL CONQUISTADOR MÁS BRUTAL DE AMÉRICA

Publicaciones populares: