La historia de Noé y el arca ha cautivado a generaciones. Este relato, presente en la Biblia, el Corán y la Torá, sitúa el arca en la región del monte Ararat después de un diluvio devastador. Acompáñanos en un recorrido por esta tierra llena de historia y misterio.
Representación del Arca de Noé en el Monte Ararat.
El Monte Ararat: Un Punto de Encuentro de Culturas e Historias
La tierra que pisamos, perteneciente al este de Turquía desde 1921, está llena de Historia bajo la mirada de un volcán de más de 5.000 metros de altura que resuena a nombre mítico: Ararat. Aquí estuvo el reino de Urartu, enemigo de los temibles asirios. Pasó Alejandro Magno en su campaña para dominar a los armenios y se establecieron los otomanos durante tres siglos. Les invadieron los rusos y los turcos perpetraron, en la Primera Guerra Mundial, un genocidio jamás reconocido oficialmente contra la población armenia.
El lugar que según el Génesis sirvió de puerto, después de 40 días y 40 noches de lluvia, del arca en el que Noé y su familia se salvaron del castigo divino. Las nubes rodean esa cumbre y le dan aspecto de inalcanzable. Apariencia de sueño de muchos que trataron de encontrarse en este territorio inhóspito con su fe, sus deseos y, por qué no, con sus ambiciones.
CIENTIFICOS Encontraron el Arca de Noé después de 4.000 años Perdida?
Relatos Coincidentes: Biblia, Corán, Torá y la Epopeya de Gilgamesh
El relato del hombre que se salva de la masa de agua y recoge en su embarcación de madera resinosa a una pareja de animales de cada especie se repite en la Biblia (que realmente habla de los montes de Ararat, sin concretar qué pico), el Corán (que sitúa el lugar de destino en el monte Judi, a cierta distancia de donde nos encontramos) y en la Torá (que insiste en la lujuria de aquellos días) y, con variaciones, resuena en las tablillas cuneiformes de la epopeya de Gilgamesh, narrada para el rey Asurbanipal de Nínive hacia el 1.400 antes de Cristo. El testimonio escrito más antiguo del que hay evidencia y que custodia el Museo Británico.
Tablilla del Diluvio de la Epopeya de Gilgamesh.
La Búsqueda del Arca: Entre la Fe y la Ambición
El arca, el gran barco, la nave que permitió a la Humanidad seguir existiendo es el objeto de deseo aquí, en los alrededores de la ciudad de Dogubayazit, en la región de Agri. La localidad está a dos horas de vuelo de Estambul, a los que hay que sumar algo más de 100 kilómetros por carretera. Un ex astronauta, Jim Irving, trató de encontrar sus vestigios y multitud de arqueólogos e historiadores intentaron hallar el pedazo de madera que uniera la crónica al mito.
llhan Durupinar, un piloto militar turco, atisbó desde el cielo una supuesta huella fósil (alejada, por cierto, de los enclaves más estratégicos para su Ejército) y el aventurero estadounidense Ron Wyatt, antiguo enfermero con aires y aspiraciones de Indiana Jones, le puso el sello. Ahí, dijo, estaba el arca.
Memet Arik es un guía kurdo, con el signo de la victoria del partido del Kurdistán siempre bien dispuesto. Explica que esa zona, fronteriza con Irán y con Armenia, y con fuerte presencia del Ejército turco, es la 'autopista' del estraperlo de la gasolina iraní, mucho más barata que la adquirida en las estaciones de servicio turcas, del tabaco y de otros bienes que prefiere sólo insinuar. Y la cuna de una narración que, asegura, a sus vecinos les conviene hacer propia.
«Es difícil creer que aquí esté el arca de Noé», reconoce, pero su visión de comerciante dispuesto a hacer negocio en cualquier ocasión le da otros argumentos. «Hay gente que cree en ello y hay otra gente que quiere creer en ello. Porque, si creen que ahí está el arca de Noé, vendrán muchos turistas y será una oportunidad económica y cultural muy buena», asegura convencido. Señala el bello palacio de Ishak Palace, comparable con el Topkapi de Estambul. Nadie va a venir a ver expresamente la exuberante construcción otomana. Se acercarán a encontrar el arca o a subir esa cumbre mítica.
El Enclave de Durupinar y el Centro de Visitantes
A escasos kilómetros del enclave de Durupinar, se encuentra el desvencijado centro de visitantes que regenta un antiguo pastor, el señor Hasan. Este anciano ha estado en todas las misiones extranjeras que pretendían marcarse el tanto de lograr el gran hallazgo. Desde que enviudó, Hasan vive en ese edificio y confía firmemente en esos son los restos fósiles del arca. Mantiene, además, que es un lugar sagrado.
Como prueba señala que alrededor había una luz, que conocían todos en el pueblo, hasta que los americanos iniciaron sus exploraciones. Entonces, la luz se apagó. El señor Hasan fue quien guió a Durupinar cuando vino a comprobar lo que había visto desde el aire.
La Perspectiva Científica: Arqueología y Geología
Tito Vivas, historiador, arqueólogo y responsable de la agencia de viajes temáticos Histórica es un enamorado de aquellos mitos pero trata de dar el contrapunto científico: «Hoy nadie cree que eso pueda ser la huella fósil de un barco, aunque sea muy curiosa su ubicación y sus medidas. La arqueología nos ha colocado prácticamente todos los acontecimientos del Génesis en esta región. Obviamente, el relato de Noé deriva de la tradición del gigante de Gilgamesh y la inundación del personaje de Utnapishtim», afirma.
Sobre las supuestas anclas de Arzap, unas piedras cercanas que se dice que pertenecieron al arca, tiene otra teoría. «Este tipo de monolitos suele relacionarse con creencias paganas. Probablemente, con la llegada de la iglesia armenia, las piedras fueron talladas con pequeñas cruces para anular esa tradición».
Vista del Ararat, situado entre Armenia y Turquía.
Escalando el Ararat: Entre la Fe y la Realidad
Cuma Saltik, escalador del Ararat, conversa con él y explica que esa cruz oxidada y verduzca es auténtica y las cuentas del collar que nos muestra parecen de cristal. Cuma ha subido cerca de 500 veces el Ararat y asegura ufano que es una excursión al alcance de cualquiera: «No hay que asustarse. Es muy sencillo».
Él nació a 3.000 metros, en el monte, porque su familia, nómada, pasaba allí el verano. «Los americanos vienen cada año y estamos unos días allí arriba para buscar el arca». También formó parte de la expedición de Irving, uno de los hombres que pisó la Luna, en la que el astronauta se rompió una pierna y tuvo que renunciar a su quimera.
Arriba, describe, sólo hay hielo. «No he encontrado nada, soy un poco incrédulo con todo esto», reconoce. «Quizás el próximo año sí lo encontremos o quizás no», bromea. Miramos al Ararat y continúa cubierto de nubes.
El Diluvio de Noé: ¿Cuándo Ocurrió?
La pregunta acerca de cuándo exactamente ocurrió el diluvio de Noé ha visto una variedad de respuestas diferentes de parte de los académicos a través de los años. La única forma posible de que esa fecha se pudiera obtener es si la evidencia documentada que existe, provee claves suficientes para señalar con exactitud el evento. Ahora, mientras hay muchos documentos e historias populares concernientes al Diluvio de Noé, la descripción más detallada ocurre en el texto bíblico.
¿Contiene la Biblia suficientes datos cronológicos para permitirnos poner un tiempo al Diluvio de Noé? El arte del cronologista Bíblico o el busca Fechas es un misterio para la mayoría, así que permítanme explicar cómo se puede encontrar tal fecha. Debo asumir que esa información es confiable y los escritores no se proponían engañar. (Esta asunción debe hacerse de cualquier documento histórico antes de examinarse.
Puesto que existimos en el presente, en realidad estamos tratando de encontrar información que nos permita añadir los años entre nosotros y el diluvio de Noé. Como nuestro punto de partida tomaremos el nacimiento de Cristo. Es improbable que alguien dispute que Cristo nació hace aproximádamente 2000 años.
La siguiente fecha que podemos poner con certeza es 967 AC o hace 2948 años. Esta es la fecha en que Salomón puso el fundamento del templo (ver Reyes 6:1). Para aquellos que están interesados en evidencia detallada de por qué este evento puede ser ubicado en el 967 AC los referiré a la obra del Profesor Edwin Thiele "Los Misteriosos números de los Reyes Hebreos" Su obra puede resumirse en la frase que tanto las cronologías de la Antigua Cultura Asiria y el registro Bíblico apuntan a esa fecha.
El Éxodo ocurrió entonces hace apenas 2000 + 967 + 480 años o hace 3447 años o 1447 AC +- 1 año.
Al comparar el cronologista las genealogías familiares o cronologías en la Biblia, es interesante notar que estas listas usan sólo años enteros (p.e. Gen. 11). Ahora si una persona es listada como teniendo 44 años de edad cuando su hijo nació, pudieron haber sido apenas 44 o casi 45. En cualquier parte de este periodo de 12 meses todavía tienen 44.
Según Hechos 7:14 y Génesis 12:1-4, Abraham tenía 75 años cuando Dios le dio la promesa y en el mismo año su padre Taré tenía 205 años y Abraham nació cuando Taré tenía 130 años de edad. (Gen.
Las declaraciones de Genealogía en Génesis capítulo 11:10-26, son declaraciones padre-hijo y unen a Abraham al hijo de Noé, Sem. Las declaraciones listan a las personas por nombre. Su año de nacimiento en relación con la edad de su padre se lista y su padre es nombrado. Si añadimos las cifras mencionadas entre el año 100 de Sem (Gen. 11:10) y Abraham (Gen. 11:26) nos da 350 años.
Génesis 11: 10 nos dice que Sem tenía 100 años, 2 años después que el Diluvio terminó. ¿Cuándo ocurrió el diluvio de Noé? 2000 años hasta O DC más 967 años hasta la fundación del templo de Salomón más 480 años hasta el final del Éxodo más 430 años hasta la promesa a Abraham más 75 años hasta el nacimiento de Abraham más 350 años hasta el cumpleaños 100 de Sem más 2 años hasta el Diluvio.
Nuevas Expediciones y Hallazgos Potenciales
El Arca de Noé, la embarcación en la que, según el relato del Génesis, se salvaron un par de ejemplares de cada especie de la Tierra así como la familia del propio Noé, es una de las historias más famosas de la Biblia, en la que la humanidad y la fauna habrían evitado el diluvio universal lanzado por Dios.
Se dice que el arca se posó en los montes Ararat tras un diluvio de 150 días hace unos 5.000 años. Pero, ¿existió realmente el Arca de Noé? Ahora, un grupo de investigadores estadounidenses, llamado Noah’s Ark Scan ha anunciado que comenzará la primera excavación controlada en la zona conocida como Durupınar, en la ladera sur del monte Ararat (Ağrı Dağı), en Turquía, tras descubrir evidencia de estructuras angulares y un vacío en las profundidades de la montaña. Creen que este sitio con forma de barco podría albergar las ruinas de la legendaria embarcación.
La Formación Durupınar: ¿Restos Artificiales o Formación Natural?
La Formación Durupınar está ubicada a solo 29 kilómetros al sur del Monte Ararat, el pico más alto de Turquía. Allí, los investigadores creen haber encontrado evidencia de actividad humana cerca de la formación con forma de barco en las montañas entre 5.500 y 3.000 a. C. “Es exactamente lo que se esperaría encontrar si se tratara de una embarcación artificial, de acuerdo con las especificaciones bíblicas del Arca de Noé", declaró Andrew Jones, investigador independiente, en una entrevista a la Christian Broadcasting Network (CBN).
El arqueólogo Nezih Başgelen, director de la Plataforma de Monitoreo del Patrimonio Cultural y Natural, recordó que esta estructura fue identificada por primera vez en 1959 por el capitán Ilhan Durupınar mientras analizaba fotos aéreas de la región entre las aldeas de Telçeker y Üzengili. En una de las imágenes observó una forma inusual, parecida a un barco. Según las exploraciones hechas con radar, la estructura tiene la misma longitud que la atribuida al Arca en los textos bíblicos, lo que ha reavivado el interés en el lugar.
Concretamente, el radar reveló una estructura rectangular a pocos metros bajo la superficie, ubicada dentro de una colina ovalada de 160 metros de largo. Han identificado lo que parece ser un túnel de 4 metros que atravesaba el centro de la formación así como tres capas subterráneas, que coinciden con la descripción bíblica de que el barco tenía tres cubiertas.
Mientras tanto, un nuevo análisis de los datos del radar supuestamente ha revelado “pasillos o corredores centrales y laterales que atraviesan la embarcación” y estructuras angulares de hasta 6 metros de profundidad, características que podrían representar habitaciones bajo una cubierta (lo que potencialmente la convierte en algo más que una simple formación geológica, como muchos científicos han expuesto).
Tal y como explica el Libro del Génesis, “Haz un techo para el arca, y termínala hasta un codo por encima, y pon la puerta del arca a su lado. Hazle una cubierta inferior, una segunda y una tercera”. Según las medidas bíblicas, el arca medía 300 codos de largo, 50 codos de ancho y 30 codos de alto, lo que equivale a, aproximadamente 157 metros de largo, 26 metros de ancho y 16 metros de alto.
Supuesta huella del arca en el enclave de Durupinar.
Evidencia Geológica y Actividad Humana
El análisis de rocas y suelo de la zona muestra actividad humana en la región, que se remonta a los años posteriores al diluvio de la leyenda del Arca de Noé. Sin embargo, los arqueólogos han afirmado durante muchos años que no se trata de ninguna estructura artificial hecha por el hombre, sino una formación geológica natural y que tampoco existe registro geológico que hable sobre un diluvio global como el que se describe en el texto religioso.
Por contra, el equipo de Noah's Ark Scans cree firmemente que sí se trata de la bíblica embarcación. La materia orgánica encontrada alrededor del sitio parece sugerir que no se trataba de una simple leyenda urbana que evocaba a Indiana Jones, según el equipo. Si se confirman nuevas evidencias, este lugar podría convertirse en un destino de interés global.
Tabla: Medidas del Arca de Noé según la Biblia
| Dimensión | Medida en Codos | Equivalente Aprox. (metros) |
|---|---|---|
| Largo | 300 | 157 |
| Ancho | 50 | 26 |
| Alto | 30 | 16 |
El Mundo Prediluviano: Un Paisaje Transformado
El mundo en tiempos de Noé era distinto al que conocemos hoy. El mundo que vemos hoy es muy distinto al mundo en los días de Noé (2 Pedro 3:6). Esa tierra fue destruida. De haber sido así, Noé nunca caminó por las montañas de Santa Cruz ni tampoco contempló la espectacular bahía de San Francisco. Nunca caminó por los Apeninos, y no contempló la panorámica vista del mar Mediterráneo. No existían los Alpes, ni las Rocallosas, ni mucho menos los Himalayas cubiertos de nieve; no existía el río Mississippi que baja hacia el golfo de México; no existía el Amazonas que vierte sus aguas al Atlántico.
Podemos distinguir algo de ese mundo en Génesis 1:9-10. En el tercer día de la semana de la creación, Dios juntó las aguas “en un lugar”, separadas de la tierra seca. En algún lugar de esta tierra hubo un hermoso sitio llamado Edén, de donde fluían cuatro grandes ríos (Génesis 2:8-10). Aparentemente, todo el planeta era distinto.
Por ejemplo, si Noé se hubiera parado en el lugar donde fue fundado San Francisco, probablemente hubiera observado la templada superficie de la Antártica, o quizás Australia, ya que no existían aguas que separaran a estas masas de tierra. Esa es solo una de las muchas diferencias.
