El 23 de marzo de 1919, un domingo que parecía destinado al fracaso, se fundó en Milán el "antipartido" que marcaría el inicio del movimiento fascista en Italia.
Benito Mussolini: Padre del Fascismo Italiano - Documental
Los Fundadores: Mussolini y Marinetti
Entre los presentes en esa reunión se encontraban figuras clave como Enzo Agnelli, Benito Mussolini y Filippo Tommaso Marinetti. Marinetti, nacido en Alejandría y educado en París, fue un precursor del movimiento futurista. En 1908, tras un incidente automovilístico en Milán, Marinetti publicó el Manifiesto Futurista en Le Figaro, donde exaltaba la guerra como "única higiene del mundo" y promovía la belleza de la velocidad y la agresividad. Estas ideas rupturistas sentaron las bases del fascismo.
Marinetti, con su visión performática, influyó en la estética mussoliniana, capitalizando emociones en multitudes ansiosas de un nuevo rumbo. Su manifiesto futurista, publicado en Le Figaro, desgranaba ideas rupturistas que constituyen una de las semillas esenciales del Fascismo.
El Renegado Socialista
Mussolini, antes de convertirse en el líder del fascismo, tuvo una trayectoria en el socialismo. En 1911, participó en una manifestación contra la intervención italiana en Libia, siendo arrestado junto a Pietro Nenni. En 1912, fue nombrado director del Avanti!, el periódico oficial del Partido Socialista Italiano. Sin embargo, al estallar la Primera Guerra Mundial, Mussolini cambió su postura neutralista y fundó 'Il Popolo d’Italia', un periódico que abogaba por la intervención italiana en la guerra. Esta transformación ideológica marcó su separación del socialismo y el inicio de su camino hacia el fascismo.
La separación del socialismo supuso para Mussolini la oportunidad para forjar el embrión de su propio estereotipo. La época era propicia para los héroes y él quiso serlo en el campo de batalla, donde demostró frialdad y entusiasmo hasta ser ascendido a caporal.
El Programa de San Sepolcro
El programa de San Sepolcro, elaborado durante la reunión fundacional, proponía medidas como el sufragio universal (incluido el femenino), la jornada laboral de ocho horas y la participación de los trabajadores en la gestión de empresas. También se planteaba la necesidad de una milicia nacional y la nacionalización de las fábricas de armas. Además, se abogaba por un impuesto progresivo para expropiar parcialmente las riquezas y el secuestro de los bienes religiosos.
Los congregados en esa insípida estancia no sabían nada del destino. Con los años se sintieron padres fundadores, camisas viejas y negras.
Principales Puntos del Programa de San Sepolcro
| Área | Propuestas |
|---|---|
| Política | Sufragio universal, abolición del Senado, consejos técnicos del trabajo |
| Social | Jornada de ocho horas, sueldo mínimo, participación de los trabajadores |
| Militar | Milicia nacional, nacionalización de fábricas de armas, pacifismo |
| Financiera | Impuesto progresivo, secuestro de bienes religiosos, revisión de contratos bélicos |
El Caos de la Victoria
Tras la Primera Guerra Mundial, Italia se enfrentó a una situación económica y social crítica. La incompetencia de los gobernantes y el malestar colectivo crearon un caldo de cultivo para el fascismo. Los veteranos de guerra, descontentos con la falta de atención, se unieron al movimiento de Mussolini, quien supo capitalizar el caos y la desilusión.
En realidad, factor poco aceptado en el imaginario europeo, el panorama era propio de una guerra civil encubierta, algo agravado por la retirada del Estado en sus atribuciones e idóneo desde el maniqueísmo para plantear una tabula rasa.
Representación gráfica de la fundación del fascismo en la plaza de San Sepolcro, en Milán
La Marcha sobre Roma
El 24 de octubre de 1922, Mussolini amenazó con tomar Roma si no se le entregaba el gobierno. A pesar de la confianza inicial de las autoridades, los fascistas actuaron con rapidez, tomando ayuntamientos y marchando hacia la capital. El rey Víctor Manuel III, temiendo una guerra civil, se negó a declarar el estado de sitio y finalmente cedió a las exigencias de Mussolini, nombrándolo presidente del Consejo de Ministros el 29 de octubre.
El 24 de octubre de 1922, Benito Mussolini lanzó una amenaza clara: “O nos dan el gobierno o iremos a Roma a tomarlo”.
Littoria: Un Ejemplo del Fascismo en Acción
Latina, originalmente llamada Littoria, es una ciudad fundada por Mussolini en la década de 1930 como parte de un proyecto para drenar las marismas pontinas y crear nuevas tierras de cultivo. El fascismo promovió la colonización de la zona, trasladando a miles de campesinos del norte de Italia para convertir el terreno inhóspito en un lugar habitable. A pesar de las críticas y la controversia, la ciudad es un testimonio del impacto del fascismo en la historia italiana.
Fueron muchos los papas que desde la Edad Media intentaron convertir las marismas de esta zona del actual Lacio en habitables y alargar los Estados Pontificios, pero no fue hasta el ventennio fascista que se consiguió drenar las marismas.
El Final de Mussolini
La República Social Italiana, un estado títere de Alemania en el norte de Italia, se desmoronaba. Mussolini intentó huir disfrazado de soldado, pero fue capturado por partisanos cerca de Dongo el 27 de abril de 1945. Fue fusilado junto a su amante Clara Petacci el 28 de abril, y sus cuerpos fueron exhibidos públicamente en la plaza Loreto de Milán.
Sandro Pertini anunció que la decisión del Comité de Liberación Nacional (CLN) era que Mussolini debía ser fusilado "como un perro rabioso".
Gabriele D'Annunzio y su Influencia
Gabriele D'Annunzio, poeta y militar, influyó en Mussolini con su estética y sus ideas revolucionarias. D'Annunzio lideró la ocupación de Fiume en 1919, estableciendo un estado libre que sirvió de inspiración para el fascismo. A pesar de su influencia, D'Annunzio nunca formó parte del gobierno de Mussolini y pasó sus últimos años en el Vittoriale degli Italiani, un monumento a su gloria personal.
D’Annunzio, el libre. Sus ideas, siempre revolucionarias, su estética, siempre atractiva, habían influenciado determinantemente en Mussolini y sus seguidores, pero el dictador fascista nunca había logrado que formara parte de sus gobiernos, que tuviera un cargo público. D’Annunzio, el incontrolable.
