Cólicos del Lactante: Cuándo Empiezan, Síntomas y Alivio

Los cólicos del lactante son una de las principales preocupaciones de las familias en los primeros meses de vida del bebé. Sin embargo, no todo llanto prolongado es un cólico del lactante. Es importante entender que es un trastorno benigno que acaba desapareciendo por sí solo con el tiempo (es raro que dure más allá de los 4 meses de edad) y en el que la familia debe armarse de paciencia.

¿Qué es el Cólico del Lactante?

Se habla de cólico del lactante cuando un bebé sano y bien alimentado padece episodios repetidos de llanto intenso al menos 3 horas al día, 3 días a la semana durante al menos 3 semanas (la llamada regla del tres de Wessel). El cólico del lactante es un episodio de lloro de gran intensidad en bebés sanos cuando se encuentre en sus primeros 3-4 meses de vida. Por ello, hay quienes denominan a los cólicos del lactante también como cólicos del primer trimestre.

Normalmente, este síndrome comienza a partir de los 15 días de vida. Suele aparecer a partir de los 15 días de vida, siendo especialmente frecuente en torno al mes y medio y desapareciendo hacia los 4 meses de edad. La duración de estos cólicos en el lactante suele ser superior a 3 horas, ocurre al menos 3 veces por semana y se extiende mas allá de las 3 semanas. Esto es lo que se conoce como regla del tres establecida por Wessel.

Pese a ello, se ha visto que los criterios de Wessel están desactualizados y son poco prácticos. Por ello, se hizo una actualización donde se modifica la duración del llanto de 3 semanas a al menos una semana.

Características del Llanto en Bebés con Cólicos

Existen cuatro características fundamentales que definen el llanto de los bebés con cólicos:

  • Paroxístico: El llanto tiene un inicio y un final marcado.
  • Llanto intenso y tono elevado.
  • Hipertonía: Crisis de contracciones tónicas.
  • Inconsolable: A diferencia de cuando el bebé llora porque tiene hambre o el pañal sucio, el llanto de los cólicos no se puede consolar.

Por ello, no todos los llantos del bebé son cólicos. Los bebés adoptan una posición característica cuando sufren un cólico, flexionando los muslos sobre el abdomen, apretando los puños, la cara enrojecida y el abdomen tenso. Parece obvio que sufren de algún dolor abdominal agudo.

¿A quién afectan los cólicos del lactante?

Se trata de un cuadro bastante frecuente, pues afecta, según la Asociación Española de Pediatría, a 1 de cada 4 niños en sus primeros tres o cuatro meses de vida. No existen diferencias de género y tampoco influye el hecho de que hayan nacido prematuros o el que sean alimentados con leche materna o fórmulas artificiales.

No obstante, según la Sociedad de Pediatría de Asturias, Cantabria, Castilla y León, parece que los bebés con antecedentes familiares de enfermedades gastrointestinales y enfermedades atópicas sufren cólicos con mayor frecuencia. Así mismo, estos niños sufren más a menudo trastornos del comportamiento y del sueño en edades posteriores, así como episodios de dolor abdominal recurrente y problemas alérgicos.

¿Cuáles son sus síntomas?

Además de llorar de manera inconsolable durante varias horas -especialmente durante la tarde y la noche- el lactante puede:

  • Sufrir un llanto de inicio repentino.
  • Encoger las piernas repetidamente sobre el abdomen.
  • Mostrar el vientre algo abombado y aparentemente lleno de gases.
  • Cerrar los puños con fuerza.
  • Enrojecer por el esfuerzo.

Cuando el llanto cede, se vuelve a encontrar con un aspecto normal.

¿Cuáles son las causas del cólico del lactante?

En la actualidad, la causa exacta de los cólicos del lactante no se conoce, de hecho se considera que existen múltiples factores implicados: inmadurez estomacal, alergias, factores sociales, psicológicos, etc. No existe una causa clara ni tampoco una evidencia médica que demuestre la relación del cólico con una dolencia física o un malestar del intestino o estómago. A continuación, se detallan cada una de las posibles explicaciones para los cólicos infantiles:

Problemas estomacales y digestivos

Esta es la explicación clásica que se le ha dado a este trastorno infantil. Esta teoría considera que la causa del llanto radica en contracciones espasmódicas del músculo liso del intestino, favorecidas por la inmadurez del aparato digestivo de los lactantes. La acumulación de gases estomacales y alteraciones en la microbiota intestinal también podrían desencadenar el dolor. Hay estudios que parecen indicar que los bebés que sufren cólicos durante el periodo de lactancia tienen más cantidad de bacterias Klebsiella y E. Coli.

Alergias o Intolerancias Alimentarias

Otra de las teorías que se barajan y que está relacionada con las alteraciones digestiva es la de una alergia o intolerancia a las proteínas de la leche de vaca, como la betalactoglobulina y la caseína. Los bebés reciben estas proteínas bien a través de la leche materna o bien a través de la leche de fórmula. Además, la ingesta por parte de la madre de ciertos alimentos como: cebolla, leche de vaca, verduras crucíferas (brócoli, coliflor, repollo) y chocolate, aumenta el número de casos de cólicos del lactante entre las madres que amamantan.

Factores psicológicos y sociales

Esta teoría considera que someter al niño a mucha estimulación (exceso de luz, ruido...) puede provocar miedo y frustración en el bebé y la aparición de los síntomas del cólico. Esto explicaría la mayor ocurrencia en primogénitos de padres primerizos. Cuando otras personas alrededor del bebé están preocupadas, ansiosas o deprimidas, los bebés podrían llorar más. Además, algunos neonatos tiene un umbral sensorial más bajo, por lo que acusan más los cambios descritos arriba, y el nerviosismo de los padres. Si no se sienten entendidos, o las respuestas de los padres no son las correctas se desencadenaría el cólico. Por último, el hecho de que sean más frecuentes por la tarde y la noche, se interpreta por algunos autores con un mayor cansancio de los padres al final del día y su menor capacidad de respuesta.

Inmadurez neurológica

En esta etapa, el lactante tiene que adaptarse al ritmo de sueño-vigilia y, sobre todo, a un ritmo de actividad en la vigilia; en otras palabras, el bebé requiere de tiempo para terminar su proceso de autorregulación, todavía incompleto.

¿Cómo puede distinguirse el cólico del lactante de otra dolencia?

Por lo general, el llanto constituye una conducta de apego, necesaria para la supervivencia o una manera del bebé de expresar sus diferentes emociones y necesidades. Por eso, debe ser considerado normal que un bebé llore. Sin embargo, cuando el llanto dura más de tres horas por día, más de tres veces en la semana y durante más de tres semanas, es necesario investigar su causa. Normalmente no es necesaria ninguna prueba diagnóstica, pues el diagnóstico viene dado por el llanto característico unido a una exploración normal del bebé.

El pediatra será el encargado de descartar otras posibles causas del llanto, que pueden tener que ver con estas señales:

  • Si el bebé presenta malestar general o mal color.
  • Si ha perdido el apetito o el reflejo de succión no es fuerte.
  • Si el niño parece incómodo cuando se lo coge en brazos.
  • Si vomita repetidamente.
  • Si pierde peso o no gana el suficiente.
  • Si padece diarrea o tiene heces con sangre.
  • Si sufre pausas respiratorias.
  • Si padece convulsiones o somnolencia.

¿Cómo se diagnostican los cólicos del lactante?

El llanto de bebé característico del cólico y una exploración física del niño -en la que se descartarán otras posibles causas de los lloros- suelen ser suficientes para confirmar el diagnóstico. En algunos casos, puede ser útil registrar su comportamiento anotando en una tabla horaria la hora y el tiempo que duran las tomas, los periodos de sueño-vigilia y los cuadros de llanto (duración e intensidad).

¿Cómo calmar el cólico del lactante?

No existe ningún tratamiento específico para hacer remitir los cólicos durante los primeros meses de vida del recién nacido. Tampoco hay remedios universales frente a los cólicos infantiles. Como afirma la Asociación Española de Pediatría (AEP) en su “Guía práctica para padres”, no existe ningún remedio con eficacia demostra­da para los cólicos del lactante, simplemente se debe ser paciente y esperar a que las crisis acaben desapareciendo por sí solas, alrededor de los cuatro meses de edad.

Sin embargo, existen algunos consejos que pueden favorecer el bienestar del bebé y ayudar a aliviar el cólico del lactante en la medida de lo posible:

  • Mantener al bebé en posición erguida.
  • Aplicar calor sobre la barriga del bebé mediante una bolsa de agua templada o una mantita.
  • En caso de estar amamantando, revisar la dieta por si algún alimento pasa a la leche materna y el bebé es sensible a él.
  • Revisar la leche de fórmula y, en caso de ser la causante, consultar con el pediatra el posible cambio.
  • Mover al bebé suavemente con la cabeza cerca al corazón para que escuche los latidos como hacía dentro del vientre materno.
  • Probar a ponerle al bebé música relajante.
  • Dar un masaje al bebé en la barriga para ayudarle a que salga el gas o flexionar los muslos del bebé sobre su tripa.

En cualquier caso, esta asociación apunta las siguientes posibles medidas de actuación:

  • Mantener la lactancia materna, al tiempo que la madre evitar ingerir sustancias excitantes. Si se opta por la lactancia artificial, las tomas deben ser muy regulares, tanto en horario como en frecuencia. Al finalizar, se debe ayudar al bebé a expulsar el aire.
  • Coger al bebé y abrazarlo contra el pecho para que sienta nuestro calor. También se le puede arrullar en una mantita, cambiarle de postura, darle un baño o realizarle un masaje relajante.
  • Suplementos a base de probióticos. Podrían mejorar un poco los síntomas en algunos niños, pero no existe suficiente evidencia científica que lo demuestre.

Otras recomendaciones:

  1. Ármate de paciencia. No hay que ponerse excesivamente nerviosos si nuestro bebé llora, ya que el llanto es un proceso normal que constituye su manera de expresar emociones y necesidades. Siempre que no presente otros síntomas, es normal que un bebé llore.
  2. Descarta otras causas. Cuando el niño esté llorando, comprueba primero que no tiene hambre y que no necesita un cambio de pañal. Tras esto, puedes cogerlo en brazos y mantenerlo en la posición en la que se encuentre más cómodo (boca arriba o abajo, horizontal o vertical, con los brazos o sobre su pecho, etc.) intentando transmitirle tranquilidad.
  3. Recurre a los masajes. Una vez que lo tienes en brazos, puedes mecerlo e incluso darle un masaje relajante en el abdomen o la espalda mientras lo tienes en tu regazo, ya que eso le ayudará a calmarse. Los lactantes que sufren cólicos a menudo buscan y piden consuelo de sus padres o cuidadores por lo que estos no deben sentirse culpables por cogerlos.
  4. Reduce los estímulos y busca su relax. El llanto agudo tensa al bebé, por lo que es importante que intentes relajarle, por ejemplo poniéndole un poco de música o un ruido sordo como el secador de pelo o la lavadora. El chupete también puede ayudar, ya que el reflejo de succión es instintivo. Además, algunos bebés necesitan oscuridad o sentirse protegidos para tranquilizarse, por lo que acostarlos o arrullarlos en una mantita puede resultar útil en estos episodios.
  5. Llévale de paseo. En ocasiones, también el movimiento reconforta a los bebés que sufren cólicos. Por eso, puede resultar efectivo llevarlo a pasear en el coche, en su carrito o, incluso, sentarlo en un asiento vibrador.
  6. Claves de la lactancia. Si el bebé toma la leche con mucha avidez es posible que trague demasiado aire. En caso de tomar la leche materna, hay que asegurase de que vacíe bien un pecho antes de cambiarlo al otro, pues la leche que sale al vaciar por completo el pecho es más rica en grasa y energía, y sacia mejor el hambre. Además, prescindir de estimulantes como la cafeína o la teína en la dieta de la madre podría ayudar a que el bebé se mantenga un poco más sereno. Al menos, es conveniente hacer la prueba.
  7. Establece una rutina para las tomas. Sobre todo, si el bebé toma el biberón, las tomas deben ser regulares tanto en horario como en frecuencia, y conviene seguir siempre los mismos pasos al hacerlo. También en el momento del baño debe seguirse una rutina, pues repetir secuencias permite al niño saber qué va a suceder y, por tanto, sentirse más seguro.
  8. Ayúdale a eliminar los gases. Tanto si se le ha dado el pecho como si ha tomado biberón, es necesario ayudar al bebé a eructar. En el primer caso, hay que sujetarlo unos minutos después de la toma en posición vertical para que pueda expulsar los gases. Y si se le da biberón, se debe elegir una tetina con el orificio del tamaño adecuado y asegurar que esté siempre llena de leche, para evitar que le entre aire.
  9. Tu descanso también cuenta. El llanto frecuente y prolongado de un bebé puede alterar la vida familiar, pues el cansancio y la preocupación se van acumulando. Por eso, padres y madres deben dar prioridad a su descanso, relevándose en su cuidado, buscando ayuda de personas del entorno. Es muy importante que ambos progenitores se impliquen en la crianza de su hijo.
  10. Acude al pediatra siempre que sea necesario. El médico nos ayudará a descartar problemas de salud si tenemos dudas o si vemos que el bebé presenta algún otro signo de malestar.

¿Qué peligros pueden conllevar?

Los cólicos no implican un riesgo médico directo para los bebés. Sin embargo, dado el nerviosismo que estos llantos constantes puede generar en los padres o cuidadores, sí pueden darse situaciones de peligro por estrés. Para evitarlas, en fundamental mantener la calma y evitar mantener al bebé en brazos durante posibles discusiones provocadas por el cansancio, ya que si en un momento de pérdida de control se agita al niño, esto sí puede provocarle lesiones graves. Es lo que se conoce como el síndrome del bebé sacudido.

Por este motivo, si hay momentos en que el llanto se siente intolerable para los adultos, lo mejor es poner al bebé en un lugar seguro (por ejemplo, su cuna), tomarse algunos minutos y pedir ayuda.

Evitar el cólico del lactante

Los cólicos infantiles durante los cuatro primeros años de vida no se pueden evitar totalmente, aunque sí se pueden seguir ciertas recomendaciones para reducir, en la medida de lo posible, que ocurran.

A continuación, se enumeran algunas de estas recomendaciones para evitar al máximo los cólicos del lactante:

  • Revisar el biberón para controlar que no traga demasiado aire y evitar los problemas estomacales.
  • Mantener al bebé incorporado mientras es alimentado para evitar que se cuele aire junto a la leche, ya que es más probable que esto ocurra si el bebé está acurrucado o doblado hacia delante.
  • Alimentar al bebé antes de que tenga mucha hambre para prevenir que el bebé coma con ansia.
  • Hacer eructar a menudo para eliminar las burbujas de aire que hay en el estómago del bebé, cuanto antes mejor, es decir, al cambiar de pecho o a los pocos minutos de la toma del biberón.

Muchas veces no se consigue que el bebé deje de llorar, incluso hay ocasiones que el bebé necesita precisamente llorar y lo mejor es respetarlo y darle todo el cariño posible.

Tabla resumen de los cólicos del lactante

Aspecto Descripción
Definición Episodios de llanto intenso y prolongado en bebés sanos, sin causa aparente.
Inicio Generalmente a partir de las 2 semanas de vida.
Duración Suele desaparecer hacia los 4 meses de edad.
Síntomas Llanto inconsolable, encogimiento de piernas, vientre abombado, puños cerrados, cara enrojecida.
Causas Múltiples factores: inmadurez digestiva, alergias, factores psicológicos y sociales.
Alivio Mantener la calma, masajes suaves, calor en el abdomen, posición vertical, música relajante.

Masaje para el cólico del lactante

Recuerda, los cólicos del lactante no duran para siempre. Aunque en el momento parezcan interminables, con paciencia, apoyo y las estrategias adecuadas, esta etapa pasará y tu bebé irá regulando su sistema digestivo.

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