Manuel Summers: Un Cineasta Rebelde Nacido en Sevilla

Manuel Summers Rivero, una figura destacada del cine español, nació en Sevilla el 26 de marzo de 1935. Su vida y obra se caracterizaron por una mezcla de humor negro y sátira, dejando una huella imborrable en la cinematografía española. Summers, además de director y guionista, fue coproductor, actor y escritor para otros cineastas, demostrando su polifacetismo en el mundo del arte.

El 12 de junio de 1993, el mundo del cine y el humor perdió a Manuel Summers, cineasta y humorista gráfico, a la edad de 58 años, tras batallar contra un cáncer de colon. A pesar de su partida, su legado perdura, recordado por su ingenio y su capacidad para

Broma cámara oculta en ¡To er mundo e güeno! (Manuel Summers, 1982)

"enternecer y alegrar nuestros corazones".

Guillermo Summers

Infancia y Juventud

Proveniente de una familia acomodada de origen irlandés, Summers era hijo del pintor Francisco Summers y sobrino del dibujante Serni. Su formación académica incluyó estudios de Derecho y cursos en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, compaginando su aprendizaje con un trabajo como técnico en Televisión Española.

Desde joven, Manolo Summers mostró una personalidad rebelde y conflictiva, lo que dificultó su relación con los adultos. Era el segundo de los nueve hijos de Emilia Rivero y Francisco Summers, gobernador civil de Huelva y Granada, fiscal del Tribunal Supremo y presidente del Tribunal de Cuentas, asegurando una economía familiar desahogada.

La estricta educación católica de sus padres, quienes asignaron un seminarista para guiar a los tres hijos mayores, no impidió que estos se involucraran en travesuras. Guillermo Summers (82), hermano del cineasta, recuerda con nostalgia cómo "el seminarista era tan golfo como ellos. Se metían en las piscinas, fumaban cigarrillos...".

Inicios en el Cine

Con 25 años, Summers rodó sus primeros cortometrajes, "El muertín" y "El viejecito", que le impulsaron a iniciar una carrera como director de cine, con un éxito desigual. Tras concluir sus estudios con el cortometraje El viejecito, en 1959, decidió debutar con una tierna historia en Del rosa al amarillo, aclamada por la crítica y premiada en el Festival de San Sebastián con la Concha de Plata, entre otros premios.

Su siguiente trabajo, La niña de luto, galardonado con una Mención Especial del Jurado en el Festival de Cannes, se confirmaba su talento y que la buena acogida del anterior título no había sido fruto del azar. Esta película supuso el primer papel protagonista para Alfredo Landa, a quien, landismo al margen, muchos recuerdan por este filme.

Éxito y Censura

En plena efervescencia de Hombres G echó una mano a su hijo con dos películas típicas del fenómeno fan adolescente como Sufre mamón (1987) y Suéltate el pelo (1988). Summers siempre resaltó por no tener una mordaza en la boca y por mearse en el árbol que le daba la gana sin necesidad de que le sacara un amo a las ocho de la mañana.

Su actitud le granjeó infinidad de enemigos en el Régimen, pero su inteligencia le permitió burlar la censura y metérsela doblada. Era un ácrata. Y un proscrito. Tampoco tenía una gran simpatía por los críticos de cine. "Me dan asco, son gente que no debería existir", decía.

Y es que Summers sufrió con extrema dureza los rigores de la censura a la que combatió con bastante ingenio. Como señaló el prestigioso crítico de cine José Luis Guarner, Summers «fue el primero en rebelarse de forma pública y sonada contra la censura». Basilio Martín Patino era de la misma opinión: «soy testigo de su valentía, nadie llegó aún más lejos, para enfrentarse a la peste de los censores».

Obras Destacadas

Manuel Summers también apostó por el documental, un género casi testimonial en su época, exceptuando el NO-DO, y al que dignificó notablemente con la excelente Juguetes rotos, su visión de los ídolos caídos en el olvido. Esta película, con la que se arruinó su autor, surgió como una búsqueda personal de Summers por Gorostiza, destacado goleador en el Athletic de Bilbao, el Valencia y la selección nacional, al que idolatró durante su infancia.

Tras un periodo de gran fertilidad, Manolo Summers logró un gran éxito con Adiós cigüeña, adiós, vista por 3.500.000 personas en España; fuera de nuestro país también logró unas cifras espectaculares: en Francia estuvo más de 15 semanas en cartel, en Venezuela más de 20 y en Colombia su recaudación superó a la de La naranja mecánica y El Padrino.

A principios de la década de los 80 partió a Nueva York para rodar Ángeles gordos, una historia de amor con mucha ternura protagonizada por dos personas con obesidad que escondían su verdadera identidad. Tras este fracaso, rompió por completo con su trayectoria anterior y conoció de nuevo las mieles del éxito gracias a su trilogía de To er mundo é… Eran producciones de un menor coste y filmadas con cámara oculta y actores no profesionales o desconocidos, que conectaron con el público del momento.

Fue tal el éxito, que el productor José Frade quiso ir aún más lejos y propuso a Manolo Summers hacer una película de cámara oculta que se rodaría por todo el mundo con el título de El mundo en calzoncillos. Éste llegó a realizar un largo periplo por varios países en busca de localizaciones y posibles bromas, pero finalmente la película no vio la luz.

Legado y Reconocimiento

Estrenada un año antes de morir, esta serie supuso un buen broche final a una trayectoria en la que no faltaron los merecidos elogios, las más severas críticas, los incontestables éxitos y los dolorosos fracasos. Como se ha visto, Summers conoció el amargo sabor del fracaso con películas como el documental Juguetes rotos o Me hace falta un bigote, pero de los veinte largometrajes que dirigió, la mitad superó los 900.000 espectadores.

En paralelo a su actividad cinematográfica siguió con su pasión por la pintura y el dibujo: comenzó publicando viñetas en el diario Pueblo, fue una firma destacada de Hermano Lobo, que llegó a dirigir, y siguió colaborando hasta poco antes de morir en ABC; muchas de estas viñetas las realizó en el propio set de rodaje.

Su pasión por el mundo artístico le llevó a involucrarse personalmente en la creación de una galería de arte en Madrid. Otra faceta fue su afición al deporte: una vez por semana quedaba con Jorge Grau, el productor Antonio Cuevas y el periodista José Mª García, entre otros, para jugar al fútbol. Asistía con frecuencia al Bernabéu pero su madridismo no le impedía sentir simpatías por el Real Betis o el Recreativo de Huelva.

Filmografía Destacada de Manuel Summers

A continuación, se presenta una tabla con algunos de los largometrajes más destacados dirigidos por Manuel Summers:

TítuloAñoNotas
Del rosa al amarillo1963Concha de Plata en el Festival de San Sebastián
La niña de luto1964Mención Especial del Jurado en el Festival de Cannes
Juguetes rotos1966Documental sobre ídolos caídos
Adiós, cigüeña, adiós1971Gran éxito de taquilla en España y el extranjero
Tó er mundo é güeno1981Inicio de la trilogía de cámara oculta
Sufre mamón1987Película con el grupo Hombres G

Manuel Summers no dejaba indiferente a nadie y nadie, ni los más acérrimos críticos, podrá negar su talento y su fino instinto para el humor y para contar con tanta ternura historias de amor. A mediados de los años 60, Francisco Umbral llegó a escribir de él que «algún día se sabrá que solo Summers ha filmado con veracidad y detalle la realidad actual de la vida española».

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