Tal día como hoy, hace 70 años, fallecía Manuel Machado. El mayor de los Machado fue dramaturgo, poeta, documentalista, archivero y periodista.
Los hermanos Machado no fueron los primeros notables de la familia, que contaba con una larga tradición en el mundo de los intelectuales. Su abuelo paterno, Antonio Machado Núñez destacó como antropólogo, zoólogo y geólogo y fue rector de la Universidad de Sevilla. Su abuela paterna, Cipriana Álvarez Guerra, pintora y escritora, fue conocida como La mujer de los cuentos.
Nacimiento y Primeros Años
Manuel Machado nació en el barrio sevillano de La Magdalena, en agosto de 1874. En 1874 nace en Sevilla Manuel Machado, casi un año antes que su hermano Antonio. Siendo niño marcha con su familia a Madrid, donde comenzará sus estudios y, junto con su hermano Antonio, empezará a publicar de la mano de Francisco Villaespesa o Juan Ramón Jiménez. Manuel Machado nació en Sevilla el 29 de agosto de 1874 y se trasladó a Madrid en 1887 junto a toda su familia, incluido Antonio.
Plaza de la Magdalena, Sevilla, lugar de nacimiento de Manuel Machado.
Influencias y Estilo Literario
El autor pasó largas temporadas en París, trabajando como traductor, e imbuyéndose de un característico simbolismo francés, sin renunciar al influjo andaluz con acento sevillano que le transmitió su padre. Muestra de ello encontramos Adelfos, poema recogido en Alma (1900) de marcado tono autobiográfico:
Yo soy como las gentes que a mi tierra vinieron soy de la raza mora, vieja amiga del Sol, que todo lo ganaron y todo lo perdieron.
Ambos hermanos, que compartían su pasión por el romancero y el teatro clásico español, estuvieron muy unidos en sus años juveniles y asistieron juntos a las tertulias literarias y a las distintas actividades culturales del Madrid de aquella época. Los hermanos Machado pasaron también largas temporadas juntos en París.
Manuel -que en 1899 trabajaba en París como traductor en la editorial Garnier- compartió piso con los escritores Gómez Carrillo, Rubén Darío y Amado Nervo y conoció, entre otros, a escritores como Pío Baroja, Laurent Tailhade, Georges Courteline o André Gide. Tuvo también un breve encuentro con Oscar Wilde. Sin embargo, fue el poeta simbolista griego Jean Moréas el que más cautivó al joven Machado.
MANUEL MACHADO – ¿El “otro Machado”? - ¿Poemas “menores”? Juzga tú mismo tras escucharle
Allí despiertan sus sentimientos más andaluces, se «sevillaniza», se aficiona al cante flamenco, a los toros, a las procesiones, etc…, pero también desarrolla la sensibilidad secreta de su pueblo, y aprende a reconocer el dolor profundo y oculto bajo la sonrisa. París es, junto a Sevilla, la experiencia más decisiva en la formación de Manuel Machado. Allí se produce la fusión interior del poeta de sensibilidad andaluza con el poeta de sensibilidad simbolista.
Su estilo era conciso y no usaba una retórica excesivamente adornada: mostraba predilección por las frases cortas, libertad métrica con el uso de alejandrinos en sonetos o el cambio de cuartetos por serventesios. El autor presenta cantos y coplas propios de Andalucía, además de manifestar sus emociones y pensamientos sobre la muerte, la soledad y el amor.
Carrera Literaria
Su carrera literaria se desarrollaba rápidamente, pero también destacaba en otras destrezas como en el ámbito de la documentación. Manuel Machado colaboró en distintas revistas literarias de principios de siglo, como Renacimiento, Juventud y Revista Ibérica. En 1925 fue nombrado director de Investigaciones Históricas del Ayuntamiento, Biblioteca y Museo Municipal de Madrid y escribió artículos eruditos, principalmente sobre Lope de Vega, en la Revista de la Biblioteca, Archivo y Museo, que él mismo fundó.
Su abundante producción poética se publicó a partir de Alma, en 1902. A Alma le siguieron otros poemarios de estilo modernista: sus Caprichos (1905), Rojo y negro (1906), Alma, Museo, Los cantares (1907), El mal poema (1909) y Cante hondo (1912). Tras su época modernista vinieron otros poemarios más maduros y depurados, como Ars moriendi (1921) y Phoenix (1936).
Además de componer un himno rural a la república española -que fue musicado por Óscar Esplá y estrenado en el Ateneo de Madrid en abril de 1931-, Manuel Machado publicó obras en prosa, como La guerra literaria (1914), y escribió piezas teatrales en colaboración con su hermano Antonio: Desdichas de la fortuna o Julianillo Valcárcel (1926), Juan de Mañara (1927), La Lola se va a los puertos (1929) y La duquesa de Benamejí (1932).
Monumento a los hermanos Machado en Soria, simbolizando su colaboración literaria.
Guerra Civil y Años Posteriores
La Guerra Civil afectó profundamente a la relación entre los hermanos. Manuel, anteriormente republicano, fue detenido y encarcelado en burgos por los sublevados y probablemente con intención de ser libre y sobrevivir, se convirtió, dedicándole posteriormente versos a la España de Franco.
Cuando estalló la Guerra Civil, Manuel está en Burgos. Es detenido tras la denuncia de una tal Danaras, y liberado posteriormente gracias a la intervención de unos amigos del poeta. Se adhiere a la causa Nacional, y en 1938 publica Horas de oro, además de entrar a formar parte de la Academia de la Lengua Española.
Manuel Machado se convierte en el poeta oficial del nuevo régimen, lo que provoca la crítica de sus discípulos más directos y el distanciamiento con su hermano Antonio -ya en el exilio- que se agigantó hasta prácticamente no saber nada uno del otro. Este hecho sucumbió con la fama de Manuel, quien, obligado por el bando de los vencedores de la guerra, tuvo que retractarse de su pasado afrancesado y liberal, envuelto en un halo de confusión que ya no le abandonaría nunca.
Antonio Machado fallecía en febrero de 1939, ya exiliado en Colliure, Francia. Una mañana de 1939, lee en el periódico que su hermano ha muerto. Al ir a visitar su tumba, en Colliure, encuentra también la de su madre. Manuel no volvió entonces a España hasta que no acabó la guerra. A su vuelta publica Ópera Omnia y algunas antologías de sus versos.
El 19 de febrero de 1938, un año antes de la muerte de su hermano pequeño (el también poeta y académico Antonio Machado, quien no llegó a leer su discurso), tomaba posesión de su plaza en la RAE Manuel Machado. A su discurso, titulado Unos versos, un alma y una época, le respondió, en nombre de la corporación, el entonces director, José María Pemán, amigo del poeta. «La primera imagen mía que yo conservo en la memoria me representa de edad de año y medio o dos años en el patio de la casa de mis abuelos, en Sevilla, jugando con una preciosa-y mansísima-gata de Angora, que se refugia de mis caricias sobre una banqueta forrada de gutapercha negra, a la que apenas alcanzo con mis manecillas revoltosas» (Unos versos, un alma y una época, 1938, p.
Muerte y Legado
Manuel Machado murió en Madrid el 19 de enero de 1947, a los setenta y dos años. La noticia de su muerte llegó a la Academia a los postres de una de las comidas del director, José María Pemán. A su entierro asistieron, además de los amigos de Manuel Machado, ministros, directores generales, actores y actrices y demás público curioso.
Manuel Machado quedó en buena medida eclipsado por la poesía de su hermano Antonio. Apenas se realizaron estudios sobre la obra de Manuel Machado cayendo éste en desinterés. ¿Por qué sufrió Manuel tal marginación? Parece ser que el principal motivo de confrontación fue el político. Manuel Machado había pasado prácticamente del krausismo al franquismo y se enmarcaba en las líneas del modernismo, mientras su hermano Antonio se mantuvo como ferviente republicano, respondía al espíritu regeneracionista del 98 y tuvo que someterse al exilio, convirtiéndose en víctima de la guerra. A pesar de la importancia que le concedió la poesía social de las décadas posteriores a Antonio, había quien dedicaba palabras dulces y sinceras al otro Machado.
Manuel Machado (1874-1947) como poeta y dramaturgo ha sido relegado a un olvido injusto en la historia de la literatura española. Las causas son fundamentalmente dos: la fama y la reputación literaria de su hermano Antonio y el apoyo que mostró a la dictadura de Primo de Rivera y a la causa de Franco, para los que compuso poemas propagandísticos de nula calidad literaria. Incluso a día de hoy, muchos críticos no le han perdonado esta adhesión al régimen franquista y lo etiquetan de poeta menor, autor de un puñado de versos reseñables.
Su producción poética destaca por su talento y su versatilidad. Su primer libro de poemas, Alma (1902) muestra un ingenio y una agilidad sorprendentes. Cuando lo escribió ya era conocido en el mundo literario. Había vivido dos años en París, donde tomó contacto directo con el Modernismo. Allí maduró intelectualmente, definió su propio estilo y ganó seguridad en sí mismo para difundir los preceptos modernistas en España.
En Alma explora un mundo interior cargado de deseos, anhelos, esperanzas y temores. Desciende a lo más profundo del ser humano, recorriendo las galerías del alma en un momento en el que su hermano Antonio aún se encontraba en sus umbrales. En el poema «Felipe IV», Manuel Machado consigue expresar con palabras las impresiones producidas por una pintura gracias al manejo correcto y preciso que hace de los símbolos. Antes que él varios poetas franceses se habían acercado a esta técnica, pero lo indiscutible es que fue Manuel el primer español que cultivó este tipo de poesía descriptiva y pictórica.
En «Castilla» evoca una época pretérita interpretando con gran emotividad uno de los episodios del Poema de Mio Cid. Se percibe la diversidad poética de Manuel ante la fuerza descriptiva que exhibe en este poema y la delicadeza y el ingenio simbólico de «Felipe IV». Manuel Machado también dio a conocer las voces flamencas a través de su libro Cante hondo (1912), que le proporcionó importantes beneficios económicos. Su padre fue un gran folclorista, de ahí pudo venirle la destreza que tenía para componer coplas, seguidillas, soleares, romances, cuartetos, serventesios y sonetos.
En 1910 se casó con su prima Eulalia Cáceres y su vida dio un cambio irreversible. Continuó teniendo un cierto prestigio en el ambiente literario de Madrid. Siguió escribiendo poesía, pero la calidad de la misma se fue desvaneciendo hasta convertirse en un mero personaje del pasado.
