Mala Rodríguez, cuyo nombre real es María Rodríguez Garrido, es una rapera y cantante española nacida en Jerez de la Frontera el 13 de febrero de 1979. Conocida por su estilo aflamencado, es una de las artistas españolas del género rap de más éxito.
Si pensamos en Mala Rodríguez, -más allá de su talento para la música- nos viene a la cabeza una mujer fuerte, empoderada y muy segura de sí misma. Unos adjetivos que la definen a la perfección y que han hecho que, pese a tenerlo complicado en muchas ocasiones, se haya ganado un merecido reconocimiento en la industria en un momento en el que las mujeres no tenían gran cabida en la música urbana.
Mala Rodríguez en 2010
Inicios y Trayectoria Musical
Desde muy joven destacó por su genio y su determinación. Mala Rodríguez nace en Jerez de la Frontera (Cádiz, España), pero es después de mudarse a Sevilla cuando despierta su interés por el hip-hop, el R&B y todas las disciplinas vinculadas al soul y al blues. Allí rápidamente empezó a buscarse la vida trabajando como profesora de aerobic, camarera y operaria de limpieza, sabiendo que lo hacía para alcanzar su sueño: dedicarse a la música.
Creció en el barrio de La Macarena de Sevilla y trabajó en varios oficios. Gracias a su afición por el fútbol conoció a un grupo de gente que rapeaba, y fue entonces cuando empezó a hacerlo ella también. En 1997 graba su primera maqueta y dos años más tarde debuta como "Mala Rodríguez" por primera vez, cambiando la corriente del rap en español con el éxito “Yo Marco el Minuto”. Nace así la líder del hip hop de voz rota y poesía descarada.
Con 19 años se trasladó a Madrid y comenzó a cultivar su carrera musical. Allí se unió a la escena hip-hop de la ciudad como adolescente. Su debut profesional como «La Mala» llega en 1999 con “Toma La Traca” y “A Jierro".
En el año 2000 Mala Rodríguez edita su primer álbum "Lujo Ibérico", con el que alcanza el Disco de Oro y se convierte en uno de los álbumes más vendidos de hip-hop en español, demostrando que el éxito obtenido con "Yo marco el minuto" no fue un accidente; su sonido urbano con raíces aflamencadas llegó para quedarse.
Mala Rodríguez, también conocida como La Mala, lanza su segundo álbum “Alevosía” en 2003. Un trabajo que, de nuevo, despierta un gran interés y alcanza altas cifras de venta, consiguiendo otro merecido Disco de Oro.
En 2007 edita "Malamarismo", un álbum que la transforma en una artista conocida internacionalmente, sobre todo en países como México, Argentina, Chile, Uruguay, Colombia, Venezuela, Centroamérica y los Estados Unidos. Este tercer álbum recibe grandes críticas y premios y nominaciones: es galardonada con el premio MTV Latinoamérica a la artista "Promesa del año" y la "Banda Elástica" como "Mejor Artista Urbano"; y es nominada a los MTV EMA (European Music Awards) como "Mejor Artista Español", y a los Grammy Latinos como "Mejor Álbum de Música Urbana".
Desde entonces ha publicado discos como Lujo ibérico -el primero de larga duración y con el que consiguió su primer disco de oro-, Alevosía, Malamarismo o Dirty Bailarina.
A lo largo de su carrera Mala ha colaborado con artistas como Julieta Venegas, Raimundo Amador o Calle 13, entre muchos otros.
Éxito y Reconocimientos
Mala Rodríguez ha sido galardonada con múltiples premios a lo largo de su carrera, consolidando su posición como una de las artistas más influyentes en la música urbana en español.
- Ganadora del Grammy Latino en la modalidad “Mejor Canción Urbana” (2010).
- Ganadora del Grammy Latino al Mejor Álbum Urbano por “Dirty Bailarina” (2010).
- Nominada en los MTV EMA como “Mejor Artista Español” (2010).
- Ganadora del MTV Latinoamérica en la modalidad “Mejor Artista Español” (2007).
- Ganadora de la “Banda Elástica” como “Mejor Artista Urbano” (2007).
- Nominada a los MTV EMA como “Mejor Artista Español” (2007).
- Nominada a los Grammy Latinos en la modalidad “Mejor Álbum de Música Urbana” (2007).
Estos reconocimientos son testimonio de su talento, su innovación y su impacto en la música a nivel internacional.
Vida Personal y Reflexiones
En 2021 publicó su autobiografía, Cómo ser Mala, que se convirtió en un éxito de ventas. "Creo, insisto, que este mundo es como un juego multijugador: todos somos parte del problema y de la solución". La frase no es parte de un rap sino de las memorias de Mala Rodríguez, pero todo en ella tiene compás.
Ella lo sabe y no le importa porque si algo está claro en ella es que no teme dudar, replantearse las cosas, ni virar de rumbo. "Te hacen creer que no hay que cambiar, que cambiar es algo estúpido, hipócrita, que ser real consiste en ser la misma persona siempre y eso entorpece mucho a la hora de crecer", dice en Como ser mala (Temas de Hoy, 2021), un libro donde, más a fondo o menos, lo toca todo.
Su infancia, por ejemplo, que pasó en Sevilla aunque nació hace 42 años en Jerez de la Frontera. Creció en el barrio de La Macarena, donde se empapó de un ambiente musical donde además de flamenco, había copla, jazz y rock progresivo. Gitana por parte de un padre con el que nunca vivió ("Jamás lo he buscado, no he querido ver ni encontrármelo nunca") vivió con su madre, soltera, y un tío: "Fuimos una familia rara y enriquecedora, desestructurada y molona. Pioneros y aventureros. Ahora sé que cada vez que alguien no quería compartir el ascensor con nosotros o llamaban puta a mi madre a mis espaldas nos hacían más fuertes".
Siempre justas de dinero, salieron adelante, pero lo primero que hizo Mala cuando ganó el suyo fue pagarle la hipoteca y comprarle a su mama un coche. "No existe una eduación financiera para los que venimos de abajo", se queja una mujer que ha ganado mucho dinero...y se lo ha gastado. También en su aspecto y en su cuerpo.
Así fue creciendo y llegó la música. Su primer encuentro con el hip hop fue gracias al breakdance y el grafiti, ambiente que le dio pista para entrar en la escena underground. Y así fue como repitió dos veces segundo de BUP. La música lo ocupaba todo, grabó algunas maquetas, empezó sonar su nombre, lanzó "A jierro", un himno, pero el pelotazo llegó con Lujo ibérico, un disco que gustó a los de su mundo y a los de fuera, que se grabó en Estados Unidos y que hoy, 21 años después , se nombra con la reverencia con que se cita a los clásicos.
El éxito se le subió a la cabeza, literalmente, pues otro tema que aborda sin velos es la salud mental. Un brote de equizofrenia se le presenta en medio de aquella vorágine de éxito. Le costó pedir ayuda, pero finalmente llamó a una de sus tías y acudió toda la familia. Esa tía es una de las figuras femeninas en las que se mira, como en su madre. También en sus amigas, muy presentes en el libro, y en sus "brujas", porque no cree en dios pero si en la fuerza que tienen muchas mujeres que la rodean y por eso grabó un disco titulado así, Brujas.
Madre de tres, asegura que no ejercido como le habría gustado. "Lo digo desde la rabia porque ser mujer y ser madre es complicado. Y ser, además artista, es aún más difícil. Si queréis estar al nivel de un hombre, no tengáis hijos", dice renegando del concepto de la superwoman. Y es hablando de sus criaturas cuando sale también el tema de la droga, con las que ha coqueteó al inicio y que le han dado anécdotas que incluyen el día que le pagaron un concierto con un kilo de cocaína. "Si vais a estar cerca de la droga, prefiero que la vendáis antes que metérosla", les dice a sus hijos, aún pequeños.
No hay conclusión en el libro, no hace falta. Es el relato de una mujer que dice que "alguien que cambia es alguien que está pensando". Por eso cabe todo en una artista talentosa, brillante y deslenguada, que en su adolescencia fue delegada de clase y a quien hizo una ilusión enorme que el Ministerio de Cultura le diera el Premio Nacional de Música en 2019. A una rapera, sí, a una que ha cantado con flamencas como Estrella Morente, participado en la banda sonora de películas como La Juani o Lucía y el sexo y le ha dado la réplica a Alba Flores en Vis a vis intepretando a Saray porque lo que Mala quiere ser ahora (quizás lo quiso siempre) es una buena actriz.
Como música hoy compite (en superioridad de condiciones) con hornadas de chicas miuy jóvenes que empiezan sus carreras en la escena urbana, nueva para tantos, un hábitat para Mala. Chicas que quieran o no reconocerlo beben de ella y de ellas también bebe porque si algo caracteriza a Mala es que siempre tiene sed. Si no aprende, se aburre. Y por eso se adapta, no tanto a una moda, como a una cabeza: la suya, siempre en tránsito constante. Y sí, a veces es dura, pero en el libro se le trasluce la guasa: "No disfruto los tríos ni las orgías. Debe ser por mi déficit de atención". Practica el humor. Y la ternura.
El Origen de su Nombre
Fue una de sus tías la que la bautizó como "la mala", un mote que ha convertido en su alter ego para triunfar en la música.
"Me lo puso mi tía Sario porque decía que era muy mala en mi adolescencia. Muy brava. Entonces, un día decidí que ese sería mi nombre de guerra. En realidad no era tan mala, solo que soy sincera y creo que tenemos que seguir siéndolo"; explicó en una entrevista para Divinity.
La Soledad y el Mundo de las Drogas
En sus memorias Cómo ser mala, la artista habla de la etapa donde empezó a despuntar en el mundo de la música consiguiendo sus primeros éxitos. Una sensación agridulce ya que todo ese trabajo era a costa de estar lejos de su familia y sus amigos de toda la vida.
"Siempre había estado rodeada de mi familia, y de repente estar sola, drogarme, me sentó fatal... Me dio como un brote psicótico, me vi sola, sola, sola. Nunca he tenido un padrino, una figura que me protegiera dentro de la música. Y no es fácil estar sola, más siendo mujer", confesó.
Afortunadamente, supo pedir ayuda a tiempo y con la ayuda de su familia pudo reconducir su vida.
Maternidad y Conciliación
A Mala Rodríguez nunca le ha gustado hablar de su vida privada y poco se sabe de sus parejas y de sus hijos.
Después de lanzar su álbum Bruja en 2013, María decidió aparcar la música y trasladarse a Estados Unidos, donde estuvo viviendo durante un año. La artista estuvo escuchando nuevas tendencias musicales para inspirarse e incluso estuvo trabajando comprando y vendiendo coches.
En esa etapa en la que asegura que disfrutó mucho lejos de España, se quedó embarazada de su tercera hija, de la que se desconoce el nombre y la identidad del padre. "Fue cambiar el paso. Estuve disfrutando, me quedé embarazada, tuve una niña. Fueron días muy dulces y volver y hacer Contigo y tener un super éxito como Usted, y reencontrarme con un público que había crecido y le gustaba mi música, fue muy bonito", explicó en una entrevista.
El obligado parón de la pandemia le hizo pasar más tiempo con sus hijos, algo que ha agradecido y de lo que ha hablado en más de una ocasión.
Sobre la conciliación, la cantante siempre ha explicado que lo lleva fatal. "Quieres llegar a todo, estar presente... Eso es lo que me ha martirizado. Son momentos duros en los que tienes un Grammy en la mano y lo estás viviendo como uno de los peores días de tu vida", cuenta en sus memorias.
Pero además de lamentar no pasar el tiempo suficiente con su familia por centrarse en su trabajo, también reconoce que necesita tiempo para dedicárselo a ella misma. "No puedes estar en todo, es complicadísimo. Y sobre todo para una mujer, porque se espera mucho de ti, no entienden que a veces necesitas tu tiempo para estar sola y hacer otras cosas", confesó en una entrevista para El Mundo.
Otro de los aspectos que aborda en Cómo ser mala es el tema del aborto, concretamente para explicar que en algunas ocasiones sus actos se contradicen con sus ideas: "Soy una persona que convive con sus contradicciones. Estoy en contra del aborto pero aborté; por lo tanto, nunca te obligaría a hacer lo que yo digo".
Relaciones Tóxicas
Aunque no da nombres en su libro, María cuenta en sin ningún tipo de reparo en la relación tóxica que se vio inmersa hace años.
En ese momento, decidió llamar a su tía Nieves para que le ayudase, pero ha confesado que aún teniendo gente que la apoyó y la ayudó, no fue fácil salir de esa relación.
"No es fácil salir de una cárcel, sobre todo psicológica: yo estaba totalmente presa, en un penal con muchísima pena. Mi bienestar y mi persona me daban igual, llegué incluso a pensar que follar sin querer era lo normal", cuenta en el libro.
Una situación que, tal como asegura en Cómo ser mala, le puede pasar a cualquier mujer: "Lo recuerdo como una situación que te vas metiendo, te vas metiendo, te vas metiendo y al final estás tan dentro que no sabes ni cómo salir. Es un asunto que afecta a todas. Puede pasarle a cualquier mujer, da igual el nivel social, cultural o económico. Y es real. Te vas metiendo y no sabes cómo salir de ahí, es duro y en lo último que piensas es en el qué dirán".
Controversia y Feminismo
De lo que no hay ninguna duda es que Mala Rodríguez es un icono del feminismo. Desde sus inicios, su música ha estado marcada por un discurso empoderador Sin embargo, algunos sectores del feminismo critican que sexualice su imagen como parte de su apuesta artística. Pero a María no le preocupan en absoluto las críticas. Así lo ha dicho en innumerables ocasiones y también ha hablado de ello en sus memorias: "Hago lo que me apetece hacer. Si voy con un escotazo importante es para lucir mis tetas con orgullo, porque para eso, después de tres partos y tres lactancias, hago con mi cuerpo lo que quiero.
Si no aprende, se aburre. Y por eso se adapta, no tanto a una moda, como a una cabeza: la suya, siempre en tránsito constante.
En definitiva, Mala Rodríguez es una artista que ha sabido reinventarse a lo largo de su carrera, manteniendo su esencia y su compromiso con la música y con las causas que le importan.
