Joaquín Torres es uno de los arquitectos españoles más conocidos de las últimas décadas, destacando tanto por su exitosa trayectoria profesional como por su notable presencia en los medios de comunicación. Es el fundador y director del estudio A-cero, un despacho que ganó gran proyección a partir de los años 2000 gracias a sus viviendas de alto nivel, proyectos singulares y colaboraciones con clientes muy conocidos.
Su arquitectura se caracteriza por una estética contemporánea, minimalista y contundente, en la que el hormigón, el vidrio y las formas geométricas juegan un papel central. Con A-cero ha desarrollado proyectos tanto en España como en el extranjero.
Primeros Años y Formación
Joaquín Torres nació en Barcelona en 1970. Pasó su infancia en la Ciudad Condal, pero pronto su familia, de origen gallego, se instaló en Madrid. Realizó sus estudios en el Liceo Francés y la carrera de arquitectura en la Universidad de La Coruña.
Desde los comienzos, Torres y sus socios establecieron una filosofía de arquitectura moderna inspirada en el mundo del arte, sobre todo la escultura, aunando la influencia de grandes arquitectos y diseñadores de estilo contemporáneo con sus propias experiencias vitales. En los últimos años, se han potenciado los departamentos de interiorismo y paisajismo de A-cero y se ha iniciado un fuerte proceso de internacionalización.
Trayectoria Profesional
Joaquín Torres es, aunque no le guste decirlo, el arquitecto de los famosos, sobre todo después de haber diseñado la casa de Cristiano Ronaldo en Madrid. Torres termina siendo no el arquitecto, sino el amigo por lo menos de algunos famosos. Hasta el extremo que muchos de ellos han participado o le han dejado sus casas para su incursión televisiva.
Más allá de la arquitectura, Joaquín Torres se convirtió en un personaje popular gracias a la televisión. Programas como "Esta casa era una ruina" o "Supercasas" lo acercaron al gran público, mostrando su carácter directo, exigente y perfeccionista.
El estudio de Joaquín Torres hizo muchas más casas para gente anónima que para famosos, pero reconoce que la gente popular ha sido un gancho para la eclosión de A-cero.
Vida Personal
En el plano personal, Torres ha hablado abiertamente de aspectos íntimos de su vida, como su homosexualidad, su faceta como padre de dos hijos y los momentos difíciles que ha atravesado a nivel emocional. Esa sinceridad ha contribuido a construir una imagen pública compleja, que combina éxito profesional, vulnerabilidad y un discurso muy personal sobre el esfuerzo y la superación.
Joaquín Torres, el arquitecto de las estrellas | Euromaxx
Joaquín Torres vivió con Mercedes Rodríguez una historia de amor marcada por la estabilidad familiar y el nacimiento de sus dos hijos, que terminó en 2015 tras once años de amor. Años antes de aceptar su homosexualidad, el arquitecto mantuvo una relación de once años con Mercedes Rodríguez, la madre de sus dos hijos Manuel y Álvaro, la cual terminó en 2015 con su divorcio. Aún así, el vínculo que construyeron durante años sigue siendo una de las etapas más importantes en la vida del empresario.
Joaquín Torres y Mercedes Rodríguez comenzaron su relación en un momento en el que la carrera del arquitecto ya despuntaba con fuerza. Su amor se consolidó pronto ya que se conocían desde adolescentes cuando tenían 17 años, había confianza, apoyo mutuo y un estilo de vida en común en torno al éxito profesional y familiar. Fruto de ese amor nacieron sus dos hijos Manuel y Álvaro, que se convirtieron en el centro de sus vidas. El arquitecto siempre ha señalado que Mercedes fue una figura clave en su vida durante esos años, acompañándole en los desafíos propios de su carrera y siendo un pilar fundamental en su vida personal.
La relación del arquitecto con la pintora Mercedes Rodríguez estuvo fuertemente marcada por su "no aceptación de su homosexualidad", tal y como él mismo reveló en el programa 'Enamorados de Madrid' en Telemadrid. "Mi padre es homófobo y mi madre también, se han criado en eso. Me respetan y lo aceptan, pero prefieren no hablarlo", contó el arquitecto sobre uno de los capítulos más amargos de su vida.
Joaquín Torres mantuvo un largo noviazgo con Mercedes con la que empezó a salir cuando él tenía 17 años. Llegaron a comprometerse, pero su relación terminó rompiéndose cuando ella le dejó por otro hombre.
"Siete años después, cuando me iban bien las cosas, me llamó y a los tres meses nos casamos porque yo en esos siete años intenté aceptar mi homosexualidad y no fui capaz. Cometí un gran error al casarme e intentar una vida imposible. Generé muchísimo dolor", confesó el arquitecto sobre su primer matrimonio que duró ocho años, fruto del cual nacieron sus dos hijos.
Pese a las dificultades, Torres y Rodríguez construyeron un entorno familiar sólido durante su matrimonio, en el que la prioridad siempre fueron sus hijos Manuel y Álvaro, de quince y dieciocho años respectivamente. A pesar de los años juntos, la pareja terminó separándose en 2015. El arquitecto reconoció que la ruptura fue un proceso complicado, pero que asumieron el divorcio con madurez por ambas partes. Joaquín Torres llegó a declarar que la relación había llegado a un punto en el que ya no podían seguir juntos, aunque siempre han mantenido el respeto y la cordialidad por el bienestar de sus hijos.
El fin del matrimonio no estuvo marcado por grandes polémicas públicas, sino por una separación serena y de mutuo acuerdo en la que primó el deseo de proteger a la familia. En declaraciones posteriores, Joaquín Torres reconoció que aquella etapa fue fundamental para su crecimiento personal y que la relación con Mercedes formó parte esencial de su vida.
A partir de ahí, comenzó la etapa más libre en la vida de Jaoquín Torres. "Ahora soy libre y me da igual lo que piensen de mí", comentó en su entrevista en Telemadrid donde también confesó que fue difícil el momento de confesarle a sus hijos su homosexualidad: "Fue difícil, pero me dijeron: 'Papá, yo lo único que quiero es que seas feliz'. Y me invadió la emoción. A día de hoy, mi relación con ellos es espectacular, me quieren y me admiran. Es maravilloso cómo me ven mis hijos".
Aunque su historia como pareja terminó, el lazo que une a Joaquín Torres y Mercedes Rodríguez sigue vivo a través de sus hijos. Ambos continúan vinculados por el cariño y la responsabilidad como padres, demostrando que, pese a las diferencias, el respeto mutuo prevalece. Además, el arquitectó aseguró públicamente que sigue mantiniendo una buena relación con su exmujer pese a los años, y que ha conseguido ser una persona "libre" sin pensar en lo que la gente pueda decir de él.
Tras su relación con Mercedes Rodríguez, Joaquín Torres se lanzó de nuevo al amor con Raúl Prieto, aunque el caprichoso destino ha querido que vuelva a la soltería tras dos años de matrimonio con el director de televisión. Joaquín Torres se cierra a una reconciliación con Raúl Prieto: "Él dejó la relación hace poco más de tres meses" La vida personal de Joaquín Torres, uno de los arquitectos más reconocidos de España, ha estado marcada por su reciente relación matrimonial con Raúl Prieto, la cual acaba de llegar a su fin tras desvelarse su separación.
Desafíos Recientes
Estos últimos meses han sido especialmente complicados para Joaquín. En el verano de 2025 conocimos la ruptura del arquitecto con su marido, el televisivo Raúl Prieto. Fue el propio Joaquín quien confesó que su marido «le había dejado». «Esto es algo que iba a llegar en algún momento… Para mí ha sido un palo muy grande. No lo puedo ocultar; aún no estoy bien», confesó el propio Joaquín.
Un tiempo antes, concretamente a finales de 2023, sufrió un complicado accidente de tráfico, mientras conducía su moto por las calles de Madrid. El arquitecto tuvo que enfrentarse a varias fracturas en la pelvis y en el brazo, así como a lesiones en el hígado y los pulmones, lo que hizo que tuviera que pasar por quirófano.
Legado Familiar
El pasado fin de semana falleció Juan Torres Piñón, una de las figuras clave del empresariado español del siglo XX. Nacido en El Ferrol en 1936, doctor ingeniero de Caminos y profesor emérito del IESE, su trayectoria fue brillante: cofundó ACS junto a Florentino Pérez, presidió el Metro de Madrid, fue vicepresidente de Hispano Química y dedicó décadas a la docencia empresarial. También era el padre del conocido arquitecto Joaquín Torres.
Su padre, Juan, nació en Ferrol, en La Coruña, en 1936. Durante toda su vida dedicó su carrera profesional al mundo empresarial. Estudió para ser ingeniero de Caminos y fundó, junto a Florentino Pérez, el grupo constructor ACS -Actividades de Construcción y Servicios-. Tanto él como el presidente del Real Madrid montaron los cimientos de una de las empresas más grandes en el mundo de la construcción y de los servicios urbanos. Hasta ahora, Florentino sigue siendo presidente ejecutivo de la misma.
Sin duda alguna, el papel del progenitor de Joaquín Torres fue esencial para el desarrollo y la consolidación de la empresa. «Cuando mi padre vendió las acciones de la constructora en el 97 se quedó con una liquidez inmensa y con un patrimonio que prefiero no decir porque me parecen cantidades obscenas», contó el arquitecto en una entrevista a ABC. Es más, Joaquín confesó que la «única obsesión» de su padre era «montar una empresa para hacerse más rico que Florentino Pérez».
Gracias a esto, su nombre apareció entre las mayores fortunas de nuestro país. Es más, fue, también, un gran coleccionista de arte y patrono de distintos museos como el Reina Sofía de Madrid y el Guggenheim de Bilbao. Así, se convirtió en vocal del patronato del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía durante cuatro años. Y, desde 2002, era miembro de honor del Museo Guggenheim de la ciudad vasca. También, fue académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.
El fallecimiento de Juan Torres Piñón abre un amplio interrogante sobre el destino de su legado. La herencia que deberían repartirse los cuatro hijos que le sobreviven -Andrés, Julio, Maite y Joaquín- está inmersa en una batalla legal que ha fracturado a la familia. Lejos de aventurar una transmisión patrimonial pacífica, se prevé tormenta en torno al futuro de un imperio empresarial cuyo valor original superaba los 400 millones de euros y que hoy se cifra en 'apenas' -entiéndase- 31 millones de euros y con salvedades.
Desde diciembre de 2024, el control de este imperio patrimonial se reparte a partes iguales, exactamente un 33,33%, entre tres de los hijos del fundador: Joaquín, Andrés y Maite Torres Vérez. El cuarto hermano, Julio, llamado a sucederle, se convirtió con el tiempo en el elemento disruptivo de toda esta historia.
El propio Juan Torres Piñón, amigo íntimo de Florentino Pérez desde que ambos, ingenieros de caminos, fundaran ACS, explicó el conflicto en la que sería su última entrevista hace justo un año. Se la concedió a Pilar Vidal en ABC: "No tengo nada, lo único que me queda es una buena biblioteca", confesó con amargura el hombre que había construido un imperio.
En la entrevista, además, participaban los otros dos hermanos del arquitecto Joaquín Torres, quienes revelaron cómo ambos habían sido relevados de los negocios familiares cuando empezaron a hacer preguntas sobre el destino del dinero. Maite describió a su hermano Julio como "un manipulador, muy simpático, un trabajador incansable en el mal", y lamentó el sufrimiento infligido a sus padres.
Cuando le preguntamos qué había ocurrido con la gestión de la fortuna familiar, el arquitecto explicó: "La cruda realidad supera lo inimaginable. Te aseguro que no hay nada más devastador para unos padres que vivir la traición de un hijo al que depositaron toda su confianza. Ellos han visto con sus propios ojos por justificantes bancarios cómo desviaba su patrimonio a sus cuentas y sus sociedades y a las de su mujer. Al principio, tenía un cierto cuidado, pero luego termina haciéndolo sin ningún rubor: sacando el dinero que entraba en el minuto uno. Parece que aparte de codicia hubiera ganas de hacer daño".
Como decíamos, desde hace unos meses Cartera Kairos es propiedad a partes iguales de los tres hijos que permanecieron leales: Joaquín, Andrés y Maite Torres Vérez. Juan Torres dejó claro antes de morir que su herencia se repartiría entre ellos, respetando solo los derechos legítimos de Julio, del que dijo: "No quiero hablar ni verle, es un fraude".
Sobre ellos recae ahora la tarea de recomponer lo que queda de un imperio que un día fue ejemplar y cuyo futuro dependerá, en gran medida, de su capacidad para reconstruir la confianza y de enderezar unas cuentas complicadas.
