Javier Cámara, uno de los actores españoles más destacados de los últimos años, ha sabido confiar en él mismo y formar la familia con la que siempre soñó. A pesar de ser una persona cercana con los medios en cuanto a su trabajo se refiere, es una persona muy discreta en el ámbito personal, pues tampoco se sabe si tiene pareja en la actualidad.
Nacimiento y Orígenes
Javier Cámara nació el 19 de enero de 1967 en Albelda de Iregua, un pueblo cercano a Logroño, en La Rioja, España. Sus raíces en Albelda de Iregua, le llevaron a vivir y trabajar unos años en el campo junto a su padre, agricultor. Era procedente de un pueblo de Logroño, le bautizaron igual que su hermano fallecido en una familia humilde y poco después de que su hermano mayor falleciera. Por esto, al nacer, sus padres decidieron bautizarle con el mismo nombre que su fallecido hermano.
Creció en el pueblo rodeado de su familia y con el empeño de su padre de que heredada sus pasos como agricultor. “Él había preparado algo muy bonito, que era para él precioso, eran dos fincas chiquititas y él quería que yo siguiera. Su primer hijo falleció, luego están mis 2 hermanas y luego, 10 años después llegué yo, entonces claro, mi padre dijo: ¡A por este! A este le vamos a hacer agricultor. Y claro, yo fui a vendimiar un día y me corté, otro día a recoger pepinos y no sé qué. El campo es muy sacrificado”, asegura el actor.
Una Infancia en el Campo
Sus raíces, en Albelda de Iregua, le llevaron a vivir y trabajar unos años en el campo junto a su padre, agricultor. Una vida, que desde un inicio entendió que no podía ser la suya: "Esto no es ningún futuro", ha confesado que pensaba en aquel momento.
Inicios en la Actuación
En los planes de Javier Cámara (56 años) no estaba el de ser actor, pero el azar y los caminos de la vida le terminaron llevando por este camino. Empezó a trabajar en el año 92 y tras 30 años sumergido en este mundo, puede decir que su rostro en uno de los más reconocibles de nuestra cultura.
A pesar de suspender todo en el colegio y no ser uno de los estudiantes favoritos del colegio, su profesor de historia, quien le había suspendido constantemente, le ofreció entrar a teatro, acto que le cambió la vida por completo al actor. Sus primeros pasos como actor los dio participando en las obras teatrales de su Instituto y más tarde, se trasladó a Madrid para estudiar arte dramático en el RESAD. Mientras tanto trabajó como acomodador en el Teatro Fígaro.
Javier estudió en Logroño en la Universidad Laboral y salió de allí sin haber aprobado la Filosofía de COU después de repetir curso. "¡No tenía ninguna vocación! Me ahogaba en Logroño y mi profesor de Historia me aconsejó que, como iba a repetir curso, no perdiera un año y me fuera a la Escuela de Arte Dramático de Madrid, donde solo pedían 2º de BUP", contó en una entrevista con Mujer Hoy.
Primeros Trabajos
Mientras estudiaba, Javier trabajaba de acomodador en un cine. En 1993 vino a Zaragoza, al Teatro Principal, a representar Dígaselo con valium con Tina Sáinz. Tina me lo presentó y pasamos muchos ratos entre Casa Emilio, el Bambalinas, el Oasis y La Nicolasa. Empezó desde abajo, literalmente ‘sujetando una lanza’, ya que su primer trabajo fue como figurante en “El caballero de Olmedo”, de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, a las órdenes de Miguel Narros, uno de los ilustres de las tablas, que había escogido como protagonista a un joven actor que ya despuntaba: Carmelo Gómez. Por aquel entonces lo cierto es que Cámara no tenía mucha oportunidad de mostrar su talento en escena, ya que su aparición en la obra era anecdótica, pero era un hombre dicharachero, que llamaba la atención, y que cuando llegaba al teatro solía tocar el piano.
Ascenso a la Fama
Llegado el momento y con la maleta cargada de ilusión, el actor dio el paso de marcharse a Madrid donde empezó su carrera como actor. A principios de los 90, debutó profesionalmente en el teatro e inició su carrera cinematográfica bajo la dirección de Fernando Colomo en la película 'Rosa Rosae'. La televisión fue el medio que lanzó a la fama a Cámara, primero en el papel del Padre Ángel en la serie '¡Ay, Señor, Señor!', como Fermín Salvador en 'Periodistas' y Paco Gimeno en la comedia '7 vidas'.
Tras conseguir ser reconocido en la televisión, el actor consiguió trabajar en el cine. En 1998 rodó 'Torrente, el brazo tonto de la ley', película dirigida y protagonizada por Santiago Segura y por la que Cámara fue candidato al Goya como actor revelación; formó también parte del reparto de directores de renombre, como Julio Medem en 'Lucía y el sexo'; Pedro Almodóvar con 'Hable con ella' y 'La mala educación' o Isabel Coixet, con quien colaboró en 'La vida secreta de las palabras' en 2005.
Su rostro comenzó a hacerse familiar gracias a su papel en 7 Vidas, la popular serie donde compartía rodaje con la inolvidable Amparo Baró. Javier Cámara comenzó a ser reconocido por la calle por la serie Ay, señor, señor y su popularidad se disparó con el Rafi, el lacayo friki de Torrente.
Colaboraciones con Pedro Almodóvar
Quizás su primer gran reto profesional fue interpretar a Benigno, enfermero enamorado de una paciente en coma, en Hable con ella, de Pedro Almodóvar, que apostó fuerte por él al darle el protagonismo del film. El manchego volvió a pensar en Cámara para un papel mucho más pequeño, en La mala educación, donde encarnaba a un travesti, pero llamaba mucho la atención, primero porque es un papel muy distinto a los anteriores, y porque en muy pocos planos es capaz de expresar que su personaje no ha tenido una vida fácil.
Reconocimientos y Premios
Ha estado nominado al Goya en siete ocasiones y se llevó el cabezón a casa en dos de ellos, por Vivir es Fácil con los Ojos Cerrados y Truman. Fue nominado al Goya no solo por 'Torrente' sino también por 'Hable con ella', 'Torremolinos 73', 'La vida secreta de las palabras' y 'Fuera de carta'. Ganó finalmente el premio en la categoría de mejor actor principal en 'Vivir es fácil con los ojos cerrados' film de David Trueba en el que interpretaba a Antonio, un profesor de inglés obsesionado con John Lennon en la España de los 60. Repitió galardón en la categoría de mejor actor de reparto por 'Truman'.
Trabajos Destacados
En 2006 participó en la adaptación de 'Alatriste', personaje creado por el escritor Arturo Pérez-Reverte donde interpretó al Conde Duque de Olivares. En 2008, en 'Fuera de carta' fue Maxi, un cocinero homosexual que poseía un restaurante en el barrio madrileño de Chueca. Ese mismo año trabajó en 'Los girasoles ciegos' adaptación de un texto de Alberto Méndez en el que interpretó a Ricardo, un hombre que vive escondido en tiempos de la Guerra Civil Española.
En 2010, forma parte del elenco de 'Que se mueran los feos' compartiendo créditos con Carmen Machi. Fue su segunda colaboración con el director Nacho G. Velilla después de 'Fuera de carta' y más tarde, volvieron a coincidir en 'Perdiendo el norte'. Durante el 2011, hizo la comedia de '¿Para qué sirve un oso?' y dos años más tarde, compartió protagonismo con Candela Peña en 'Ayer no termina nunca', película dirigida por la conocida Isabel Coixet. También en ese año interpretó a Juan, un actor español intentando buscarse la vida en Nueva York, en 'La vida inesperada'. En 2015, co-protagonizó junto a Ricardo Darín la película 'Truman' e interpretó a un director de cine en 'El tiempo de los monstruos'. En 2017, rodó 'Es por tu bien' donde era un padre preocupado por el novio 'nini' de su hija.
Se acaba de estrenar Vivir es fácil con los ojos cerrados, una delicia de David Trueba en la que Javier interpreta a Antonio, un maestro muy singular en la España de provincias de 1966, justo el país en el que Javier estaba a punto de nacer.
Proyectos Internacionales
En 2016 comenzó a trabajar con plataformas tan importantes como Netflix. Lo hemos visto en The Young Pope y en la tercera temporada de Narcos. En 2017 participa en la serie producida por Netflix, 'Narcos' donde interpreta el papel de Guillermo Pallomari.
Vida Personal
Siempre muy celoso de su intimidad, es padre de mellizos de siete años, cuya llegada le cambió la vida. Tras una larga temporada en Madrid, la aceptación de su sexualidad y de él mismo gracias a su psicólogo, la llamada de la paternidad hizo acto de presencia. En 2017, por gestación subrogada y en Nueva York nacieron sus mellizos, un niño y una niña, de los cuales no se saben ni los nombres. En algunas entrevistas ha confesado que le costó tomar la decisión de recurrir a este método, pero experimentar recién llegado a la cincuentena la experiencia de la paternidad le trajo "la alegría más importante que te puede dar la vida".
Mantiene a sus hijos alejados del foco y pocas veces habla de su paternidad. Aunque siempre ha sido muy discreto con su vida privada y actualmente no se le conoce pareja alguna, Javier Cámara reveló ya en el año 2009 su deseo de convertirse en padre. Con total naturalidad, el actor aseguraba que entre sus fantasías estaba formar una familia. "Siempre he fantaseado con tener familia", decía.
No fue hasta ocho años después, en 2017, cuando decidió embarcarse en la gran aventura. El actor, que en aquel momento tenía 50 años, se desplazó hasta Estados Unidos para volver a España con dos mellizos, un niño y una niña que nacieron a través de un proceso de gestación subrogada. Los nombres de los niños nunca se han publicado. Aunque esta práctica es ilegal en España, existe una vía que facilita a los padres españoles el poder viajar a países donde sí esté permitido.
En una charla con Mujer Hoy, Cámara reconocía que la paternidad le había dado grandes alegrías pero también preocupaciones por el futuro. Esta pesadumbre se agravó más durante el confinamiento, etapa que hizo mella en la salud mental del actor."Siempre quise ser padre y estoy absolutamente chocho con mis hijos. Pero este año ha sido raro, tenso, oscuro... Yo me decía: "Estás en una situación privilegiada, tienes trabajo y te pagan bien, relájate, tómate un poco de tiempo para ti, disfruta de tu casa y de tus hijos". Pero no puedo más, física y emocionalmente estoy tocado.
Cuando Javier Cámara (La Rioja, 1967) entendió que entre dos hombres también podía existir amor, era tarde como para evitar el sufrimiento que le acompañó toda la adolescencia. "Ni siquiera sabía que me podía enamorar de otro hombre. No había películas ni referentes", ha reflexionado el actor en En clave de Rhodes, junto al pianista James Rhodes.
"Recuerdo los esfuerzos que se hace como adolescente por sentirse querido, por tener un rebaño que te proteja. Y yo también lo hice, incluso tapando tu propia identidad", confiesa Cámara. "Sabía que a mí me gustaban los chicos y en mi pueblo veía que a nadie le gustaban los chicos y que todos empezaban a enamorarse. Pensaba 'yo soy distinto y, como lo diga, me van a pegar una paliza'".
Además, echaba en falta la presencia de referentes en el cine: "Tienes 14, 15, 16 años y sientes que que tus deseos son otros y no te ves correspondido en ninguna película ninguna, en ninguna realidad. No puedes hablar sobre eso y cuando alguien habla de eso lo hace soterradamente, es algo tabú y malo y y pésimo. Y, claro, tú te sientes horrible, mi identidad estaba machacada", explica un emocionado Javier Cámara.
Algo que cambió, aunque lentamente, al llegar a Madrid: "Empecé a sacar la cabecita, pero me costó mucho tiempo. Ahora hay unas generaciones de gente tan luchadora, tan bonita y tan bella que digo 'qué maravilla que les haya tocado esto así'. A mí me daba mucha vergüenza, pensaba que no me iban a dar trabajo, que no me iba a venir bien o que no me iban a querer", reflexiona Cámara.
Para Javier Cámara, la persona que más le inspira es su madre: "Yo soy zurdo y cuando tenía siete años, en el año 75, mi madre se dio cuenta un día de que yo cogía el lápiz con la derecha. Me preguntó '¿Por qué haces eso?' y yo le dije que el profesor me obligaba a escribir con la derecha porque era 'la mano de Dios'. Al día siguiente, mi madre bajó y se presentó en la clase del profesor y le echó la bronca delante de todos nosotros. Recuerdo que le dijo 'No se le ocurra tocar la mano de mi hijo. Mi hijo es zurdo y yo estoy muy orgullosa de que sea zurdo'", cuenta, muy emocionado, Javier Cámara.
Una escena que recuerda con cariño y emoción, pero que tuvo consecuencias: "Yo estaba sentado en la segunda fila y a partir de ese día estuve sentado en la última.
