Valerie Jane Morris Goodall, una de las figuras más influyentes en los movimientos ecologistas y animalistas, nació en Londres en 1934. Desde su infancia, Jane estuvo rodeada de animales, lo que sembró en ella un profundo amor por la naturaleza. Este amor la impulsaría a viajar a Mombasa (Kenia) con tan solo 22 años.
Jane Goodall en Davos
Su primer contacto con los chimpancés fue casual e inesperado: cuando tenía apenas 2 años, le regalaron un peluche de esta especie al que su padre nombró Jubilee. Por increíble que parezca, este pequeño gesto encendió la pasión que la convertiría en una de las primatólogas, etólogas y antropólogas más reconocidas de todos los tiempos.
El Encuentro con Louis Leakey y el Inicio de una Aventura
En Kenia, Goodall establecería contacto con el famoso antropólogo Louis Leakey, quien pronto reconoció su potencial. Leakey decidió involucrarla en un novedoso estudio sobre un grupo de chimpancés salvajes. El objetivo de este trabajo era descubrir el comportamiento de un grupo de chimpancés que vivían en la costa este del lago Tanganika, una zona aislada que presentaba infinidad de oportunidades por descubrir.
Los duros comienzos de este estudio estuvieron marcados por el rechazo de los chimpancés a la presencia de humanos en su hábitat. Sin embargo, sus exhaustivas investigaciones y su rigurosa forma de expresarlas revolucionarían a la comunidad científica. Goodall fue capaz de arrojar luz a un mundo que, hasta entonces, era completamente desconocido y salvaje.
Descubrimientos Revolucionarios en Gombe
En 1960, Goodall, una entusiasta de los animales sin formación científica alguna, acampó en la Reserva de Caza del Río Gombe, en Tanganyika (actual Tanzania), para observar a los chimpancés. Uno de sus mayores descubrimientos llegaría al observar cómo los chimpancés fabricaban sus propias herramientas. Rompían las finas ramas de los árboles, les quitaban las hojas y las introducían en los termiteros en busca de alimento.
Jane Goodall con chimpancés en Gombe
En una nota, Leakey atribuyó a la investigadora un descubrimiento que obligó a redefinir el concepto de «humano»: la capacidad de los chimpancés de fabricar herramientas. Tres años antes, Jane había observado que se servían de tallos para «pescar» termitas.
El suministro continuado de plátanos atrajo a los chimpancés y permitió a Jane ganarse su confianza. David Greybeard (derecha), que en una ocasión engulló 50 plátanos de una sentada, fue el primer chimpancé de Gombe en perder el miedo al contacto humano. Cuando dejó que Jane lo acicalara, para ella fue «un momento de orgullo», escribió la primatóloga.
Con el tiempo, sus conclusiones han tenido un papel fundamental para crear conciencia y empatía sobre la importancia de proteger a los animales y sus ecosistemas. Goodall cambió para siempre la forma en que entendemos a los primates -y al ser humano.
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Reconocimiento Académico y Divulgación Científica
En 1965, Jane Goodall recibió el doctorado honorario en etología (ciencia que estudia el comportamiento de las especies animales), pese al escepticismo del mundo de la ciencia. Sin embargo, Jane nunca dejó de luchar para que su trabajo fuera reconocido. Confiaba plenamente en sus aportaciones y así lo demostraba en sus escritos.
Su primer artículo se publicaría, ese mismo año, en la portada de National Geographic. Desde entonces, su trabajo comenzaría a aparecer con más frecuencia en este medio por la relevancia de sus investigaciones. Esto hizo que el trabajo de Goodall tuviese más repercusión que el de su mentor.
El Legado de Jane Goodall
A lo largo de su trayectoria, Goodall ha escrito más de 26 libros, setenta artículos y grabado decenas de películas que han logrado aportar una nueva visión del comportamiento de los animales y han permitido entender nuestro medio ambiente.
En 1977, fundó el Instituto Jane Goodall, una organización sin fines de lucro dedicada a apoyar la investigación en Gombe, así como los esfuerzos de conservación y desarrollo en toda África. Posteriormente amplió el instituto para incluir Roots & Shoots (Raíces y Brotes), un programa de conservación dirigido a niños. Fue un cambio radical respecto a su investigación aislada, que consistía en pasar largos días observando a los chimpancés.
Se forjó una nueva identidad, viajando un promedio de 300 días al año para reunirse con autoridades locales en distintos países y hablar con comunidades y grupos escolares. Continuó con sus giras mundiales incluso en sus 90 años.
A medida que su carrera evolucionaba, pasó de centrarse en la primatología a la defensa del clima tras ser testigo de la devastación generalizada del hábitat, instando al mundo a tomar medidas rápidas y urgentes contra el cambio climático.
Jane Goodall ha sido pionera en su campo. Abrió el camino para que otras mujeres siguieran sus pasos, entre ellas la difunta Dian Fossey. También atrajo al público hacia la naturaleza, asociándose con la National Geographic Society para llevar a sus queridos chimpancés a sus vidas a través del cine, la televisión y las revistas.
Revolucionó las normas científicas de la época, dando nombres a los chimpancés en lugar de números, observando sus distintas personalidades e incorporando sus relaciones familiares y emociones a su trabajo. También descubrió su asombroso parecido con los seres humanos. "Hemos descubierto que, después de todo, no existe una línea divisoria clara entre los seres humanos y el resto del reino animal", afirmó en una charla TED en 2002.
Valerie Jane Morris-Goodall nació en Londres en 1934 y se crió posteriormente en Bournemouth, en la costa sur de Inglaterra, Jane siempre soñó con vivir entre animales salvajes. Llegó a reconocer que su pasión creció a medida que se sumergía en libros como Tarzán y Doctor Dolittle.
Su madre era escritora y novelista, bajo el seudónimo de Vanne Morris-Goodall. Su padre, ingeniero, participó en carreras de coches durante un tiempo. La pareja se divorció después de la Segunda Guerra Mundial. Dejó de lado sus sueños al terminar la escuela, al no poder costearse la universidad. Trabajó como secretaria y luego en una empresa cinematográfica, hasta que la invitación de una amiga para visitar Kenia puso la selva -y sus habitantes- al alcance de su mano.
Después de ahorrar para el viaje, que hizo por barco, Goodall llegó a la nación de África Oriental en 1957. Allí, un encuentro con el renombrado antropólogo y paleontólogo Dr. Louis Leakey, y su esposa, la arqueóloga Mary Leakey, la encaminó a trabajar con primates.
Bajo la tutela de Leakey, Goodall estableció la Reserva de Chimpancés de Gombe Stream, que más tarde sería renombrada como el Centro de Investigación Gombe Stream, cerca del lago Tanganica, en la actual Tanzania. Allí descubrió que los chimpancés comían carne, libraban guerras feroces y, quizás lo más importante, fabricaban herramientas para alimentarse de termitas. "Ahora debemos redefinir la herramienta, redefinir al hombre, o aceptar a los chimpancés como humanos", dijo Leakey sobre el descubrimiento.
Aunque eventualmente interrumpió su investigación para obtener un doctorado en la Universidad de Cambridge, Goodall permaneció en la selva durante años. Su primer esposo y frecuente colaborador fue el camarógrafo de vida salvaje Hugo van Lawick.
Gracias a la cobertura de National Geographic, publicó un relato de 7.500 palabras y 37 páginas sobre las vidas de Flo, David Greybeard, Fifi y otros miembros de la tropa de primates que había observado. Así los chimpancés de Gombe Stream pronto se hicieron famosos -el más conocido fue uno al que Goodall llamó David Greybeard (David Barbagris), por la franja plateada de pelo en su rostro.
Casi treinta años después de haber llegado por primera vez a África, Goodall dijo que se dio cuenta de que no podía proteger ni apoyar a los chimpancés sin abordar la alarmante desaparición de su hábitat. Se dio cuenta de que tendría que mirar más allá de Gombe, dejar la selva y asumir un papel global más amplio como conservacionista.
Goodall dijo que nunca dudó de la resiliencia del planeta ni de la capacidad humana para superar los desafíos medioambientales.
Hoy el nombre de Jane Goodall es sinónimo de protección de esa apreciada especie. Jane Goodall representa mucho más que la ciencia. Es un símbolo de cómo una sola persona puede transformar el mundo con pasión, constancia y empatía. Su trabajo se hizo popular gracias a su colaboración con National Geographic y sus documentales asombrosos.
En 2003, fue nombrada Dama del Imperio Británico y, en 2025, recibió la Medalla Presidencial de la Libertad de los Estados Unidos.
La etóloga y primatóloga británica falleció a los 91 años, el 1 de octubre de 2025, en California (Estados Unidos). Nació el 3 de abril de 1934 en Londres.
En el prefacio de una reedición de su gran libro A través de una ventana. “En 2010 se cumplieron cincuenta años de investigación, conservación y educación sobre la fauna salvaje del Parque Nacional de Gombe, en Tanzania.
