Fernando III El Santo: Biografía de un Rey Conquistador y Santo

Esta biografía trata de uno de los personajes más significativos de la Historia de España, Fernando III, hijo de Alfonso IX de León y de Berenguela de Castilla, quien accedió al trono en 1217, a la muerte de su tío Enrique I, y tras la renuncia al mismo de su madre, a quien legalmente le correspondía. Acababa de cumplir dieciséis años. Tras un intenso y largo reinado de casi 35 años, fallecía en Sevilla el 30 de mayo de 1252, a los 51 años de edad.

Fernando III, Santo Patrón de Sevilla, hijo de Alfonso IX y Berenguela, nació en la población zamorana de Valparaíso (1199 o 1201). Murió en el año 1252, siendo enterrado en la Capilla Real de la Catedral de Sevilla a los pies de la Patrona de Sevilla, Nuestra Señora de los Reyes y canonizado en 1671.

Estatua de Fernando III el Santo en la Plaza Nueva, Sevilla

Un Reinado Marcado por la Conquista y la Unificación

Su biografía, según las crónicas de la época y de la documentación disponible, está presidida por un hecho fundamental: la conquista de Andalucía. En menos de veinticinco años conquistó casi todo el valle del Guadalquivir y sometió a tributación y vasallaje a los reinos musulmanes de Murcia, Granada, Niebla y el territorio de Jerez.

Reino de Castilla en tiempos de Fernando III

Fernando III es el rey que une finalmente los reinos de Castilla y León. En 1230 se hizo con el reino de León, forjando así la Corona de Castilla. Bajo su mando el avance cristiano por los reinos musulmanes fue enorme: tomó el valle del Guadalquivir, zona de gran valor estratégico y símbolo del poderío islámico, y conquistó Córdoba, Jaén y Sevilla (1248). Granada se hizo vasallo suyo.

Sobre la figura de Fernando III, rey afortunado en la guerra y en la paz, gravita el peso de una larga tradición historiográfica fraguada en buena medida durante su propio reinado, marcado por una sucesión de exitosas campañas militares cuyo eco trascendió las fronteras castellanas. Tanto sus contemporáneos como los cronistas magnificaron su imagen hasta el punto de convertirlo en paradigma del rey justo, conquistador y santo.

Ningún monarca hispánico anterior había reinado sobre un territorio tan amplio, al que aplicó una ambiciosa política repobladora de consecuencias perdurables en la configuración demográfica de la futura nación española. Reunificador de Castilla y León, conquistador de los reinos musulmanes de Córdoba, Murcia, Jaén y Sevilla, el rey Fernando se convirtió ya en vida en el emblema venerado de una época presidida por la prosperidad y el buen gobierno.

Engrandecida por su hijo y heredero Alfonso X el Sabio, la leyenda del rey santo culmina en el proceso de canonización que tiene lugar en el siglo XVII. Le quiso rey santo. Santo seglar lleno además de atractivos humanos. Le quiso rey santo. Santo seglar lleno además de atractivos humanos.

Tras esta muerte inesperada, el trono de Castilla lo heredó la reina Berenguela quien, gracias a su tenacidad, logró la aclamación como soberana conjuntamente con su hijo Fernando el 14 de junio de 1217 en Autillo de Campos (Palencia).

Nada más conocer la noticia de la muerte de su padre, Fernando III se desplazó a la frontera con León y el 17 de octubre los ciudadanos de Toro lo reconocieron como rey y señor natural. El 7 de noviembre de 1230 tuvo lugar su coronación como rey de León en la catedral de esa ciudad. Más tarde, el 11 de diciembre, se firmó el “Acuerdo de Benavente” por el que las infantas Sancha y Dulce renunciaban a cualquier derecho sobre el trono a cambio de una generosa pensión vitalicia.

Política Interior y Legado Cultural

Fernando III se centró, principalmente, en mantener la paz con el resto de los reinos cristianos peninsulares, conservando las estructuras sociales establecidas y limitándose a confirmar o aprobar fueros, usos y costumbres preexistentes, poniéndolos por escrito en los privilegios rodados. Estos documentos se denominan así porque el signum regis aparece envuelto por una rueda (signo rodado).

Su aprecio por el arte fue enorme. Hizo consagrar como cristiana la Mezquita de Córdoba (nueva catedral) preservándola de ser destruida, e inició la construcción de las catedrales de León y Burgos, joyas del gótico.

Fernando III el Santo, un reinado en defensa de la cristiandad

Estrategia Militar y Conquistas

En menos de veinticinco años conquistó casi todo el valle del Guadalquivir y sometió a tributación y vasallaje a los reinos musulmanes de Murcia, Granada, Niebla y el territorio de Jerez.

La toma de Sevilla fue una larga campaña militar, salpicada por episodios legendarios (se cuenta que Fernando III tuvo una visión de la Virgen anunciándole la toma de Sevilla; que en cierta ocasión se introdujo sólo y disfrazado en la ciudad para estudiar sus defensas desde dentro; o que, por hacer cosido con sus manos un estandarte con la imagen de la Virgen que una flecha enemiga había roto, el gremio de sastres le recibió como maestro).

A partir de entonces, y hasta su muerte cuatro años después, el rey don Fernando reorganizó y cristianizó la ciudad. La ciudad siempre veneró la memoria del rey Fernando, considerado el refundador cristiano de Sevilla, en cuya figura se aunaban el guerrero, el legislador y el hombre de fe. Esa veneración llegó a su máximo a partir de la canonización del rey en el siglo XVII.

Características Personales y Virtudes

Le sabemos austero y penitente. Dios, y con tal diligencia, constancia y sacrificio, que pasma. animadas por una caridad santa. operante. Este quizá sea el mayor ejemplo moral de San Fernando. oración. ayuda de Dios sobre su pueblo. triunfal. devoción mariana. conmovedoras de nuestra Historia. éxtasis de dulces plegarias.

Fernando III no conoció la derrota ni casi el fracaso. todas las empresas interiores y exteriores. administró justicia ejemplar en ellos. Creó la marina de guerra de Castilla. honestidad y piedad de sus soldados. territorios conquistados. asesoraran; mas prescindió de validos. Maquiavelo. pura de corazón. Más aún. cristiana. honestidad de sus costumbres. adversario suyo. campañas. madre excepcional, doña Berenguela. campañas.

No fue un monje en palacio, sino galán y gentil caballero. Amaba la buena música y era buen cantor. concedía al esparcimiento. pues, en lo humano como un gran señor europeo. los caminantes ni cegara a las acémilas. exquisitas gentilezas imaginables en un rey elegante y caritativo. virtudes cristianas y de virtudes civiles.

Muerte y Legado

El rey debió de morir en sus palacios sevillanos la noche del jueves 30 de mayo de 1252, a los 50 años de edad. A los tres días fue enterrado en la Catedral de Sevilla.

Escrita por uno de nuestros más prestigiosos medievalistas, esta apasionante biografía recorre la trayectoria de un monarca que cambió el curso de la historia de Castilla y León y, en gran medida, también la de España.

Grabado de Fernando III el Santo

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