Hace ya cien años que nació en Barcelona el padre de ese rasgueo de guitarra, de esas voces gitanas y alegres que conforman la rumba catalana. Fue el 31 de marzo de 1925 cuando nació Antonio González “El Pescaílla” en Barcelona. Cien años desde que el ritmo de la rumba catalana empezó a latir en una calle del barrio de Gràcia y se fue expandiendo por otras calles de la ciudad hasta convertirse en 'denominación de origen'.
Quizá mientras paseabas por Gràcia te has dado cuenta de que una placa en la esquina de las calles de la Fraternitat y de la Llibertat recuerda el lugar donde nació Antonio González Batista ‘El Pescadilla’
Nacimiento y Orígenes en Gràcia
Antonio González Batista, conocido por el público en general como El Pescaílla, nació en Barcelona en el seno de una familia gitana procedente de Murcia. El 3 de marzo de 1925, Antonio González Batista nació en el número 8 de la calle Fraternitat, en el barrio de Gràcia, donde aún vive parte de la comunidad gitana asentada hace más de dos siglos. Su abuelo, Manuel González, fue un gitano de Murcia afincado en la Ciudad Condal, vendía pescado en la Barceloneta y tocaba la guitarra en tablaos de la Rambla.
Tuvo tres hermanos (Manuel, Baldomero y Juan) y una hermana (Josefa). Antonio González creció entre guitarras, palmas, hambre, genio y compás. Le llamaban “El Sardineta” de niño y luego pasó a llamarse como su padre. Con su sonrisa ladeada y ese toque inconfundible, se convirtió en El Pescaílla.
Inicios Musicales
Al igual que sus hermanos varones, Antonio González El Pescaílla ayudaba a la paupérrima economía familiar vendiendo pescado, pero su pasión era el flamenco y aprendió a tocar con su padre, un excelente guitarrista. Durante los años 50, El Pescaílla comenzó a hacerse su lugar en la música. Su estilo de guitarrista flamenco es hasta hoy en día referencia para los artistas de este género musical. El legado que han dejado artistas de este tipo, es sagrado para la cultura flamenca.
Ambos actuaban en el Charco la Pava, una bodega taurina que se abrió en 1939 en la calle Escudellers (muy cerca de la Rambla) y que, en aquellos años grises y duros de la posguerra española, se convirtió en lugar de peregrinaje de los grandes del flamenco. Allí habían llegado los marineros norteamericanos, el rock y un jazz que se sumaban a la banda sonora local, aderezada con el son procedente, también, del otro lado del océano. ¿Qué podría resultar de aquella mezcla? Una manera de entender el flamenco que El Pescadilla representó mejor que nadie.
Las actuaciones de Antonio González El Pescaílla causaban sensación porque era un guitarrista vibrante y un músico innovador adelantado a su tiempo (mezclaba rumba con bolero, música brasileña e incluso rock). También era un hombre guapo que sabía cantar y bailar, de gran fineza y con una simpatía que se ganaba al público.
"Era un genio que igual te tocaba flamenco que te bailaba por derecho y te cantaba haciendo la sección de metales con la boca", contaría años después su sobrino Manuel González, "El Patata", rumbero y colaborador de Gato Pérez.
Rosario Flores recuerda a su padre Antonio González 'El Pescaílla' en Fuenlabrada
Relación con Lola Flores
En ese local de paredes ahumadas y vino peleón convivía el caviar con la miseria. Y sonaba una guitarra que lo cambió todo. Allí lo conoció Lola Flores: “Cuando empecé a actuar con Antonio, intuí que algo grande iba a cambiar en mi vida. Me sentía la mujer más feliz del mundo”, recordaba años después. La que luego sería su mujer, Lola Flores, supo ver el valor de aquellos ritmos y los llevó ante el gran público.
Lola Flores y 'El Pescaílla'
Actuando en el Charco, Antonio se enamoró de Dolores Amaya, una jovencísima bailaora sobrina de la gran Carmen Amaya. Se casaron por el rito gitano y, en 1955, nació Antonia, la primera hija del músico, que acabaría siendo también bailaora. Para entonces, Antonio González ya tocaba en tablaos y saraos madrileños, donde lo contrató Manolo Caracol para su compañía. Allí estaba la artista jerezana Lola Flores, que mantenía un apasionado y complicado romance con Caracol.
Ya distanciada de Caracol, Lola contrató a Carmelita y a Antonio, al que colmó de atenciones y regalos. Pero la bailaora se había quedado embarazada y, cuando la gestación fue evidente, tuvo que dejar la compañía.
Lola se fue con González por trabajo a Mallorca y después a Venecia, donde le comunicó que ella también estaba embarazada. González tuvo que elegir entre las dos y se quedó con Lola. Se casaron el 27 de octubre de 1957 en una ceremonia celebrada de madrugada en el monasterio de El Escorial. Siete meses después, nació Lolita, primera hija de la pareja.
Tras casarse, hicieron la película 'María de la O' (1959) y protagonizaron juntos varios espectáculos. Más adelante, él sacó un par de discos en el sello Belter.
El Declive Musical y Vida Personal
Las primeras grabaciones de 'El Pescaílla' con Lola Flores datan de 1964. El temperamento de La Faraona y su carisma artístico hicieron pasar a un segundo plano la figura de Antonio González, que asumió la situación y dejó prácticamente de grabar discos. Pero el temperamento volcánico y el gran carisma de Lola Flores taparon el carácter tranquilo de González, que asumió un segundo plano.
A pesar de los augurios, la relación se mantuvo firme contra viento y marea durante treinta y ocho años, aunque ella explicó al país entero con toda honestidad que lo suyo se había acabado hacía muchos años.
Antonio acompañó al altar a su primogénita, Antonia, fruto de su primera unión por el rito gitano con Dolores Amaya.
1995 fue un año espantoso para Antonio González. Su mujer y su hijo murieron con dos semanas de diferencia, acelerando una defunción que nuestro hombre se había trabajado a fondo durante toda su vida a base de una ingesta, digamos, algo excesiva de alcohol.
Fallecimiento y Legado
El 16 de mayo de 1995 murió Lola Flores. Y su hijo Antonio lo hizo sólo catorce días después. Esto fue un durísimo golpe para Antonio González. El padre de la rumba flamenca falleció en Madrid el 12 de noviembre de 1999 a causa de una enfermedad hepática arrastrada desde hacía mucho tiempo. Tenía sólo setenta y cuatro años.
Es considerado el padre de la rumba catalana y uno de los principales guitarristas y compositores de flamenco de mediados del siglo XX. Además de su importancia artística, El Pescaílla es conocido por ser el patriarca de uno de los clanes musicales más importantes de España.
Con él, la rumba, en Barcelona, cambió para siempre. “El Pescaílla era la rumba. Y conviene puntualizar que en España no hay más rumba que la catalana. La rumba del Pescaílla”, escribió Peret -nada menos- en una carta publicada en El Periódico en 1999, tras su muerte.
Homenaje Centenario
Este 2025, la ciudad que lo vio nacer le rinde homenaje como merece: con un concierto colectivo en su honor, en pleno corazón de las Fiestas de la Mercè. Es más, el Ayuntamiento presidido por Jaume Collboni ha dedidico dedicar tres días de sus fiestas mayores a la rumba catalana. Este 2025, por fin, se salda.
El homenaje del centenario llega en el marco de unas Fiestas de la Mercè que incluirán más de cien conciertos en dieciséis escenarios. El cartel lo encabezan nombres como Rigoberta Bandini, Sidonie, The Tyets o Maria Arnal, pero el miércoles 24, a los pies de la Catedral, lo que sonará será la rumba, la de verdad, la de Gràcia. La del Pescaílla.
En su centenario, Barcelona no solo recuerda a uno de sus hijos más brillantes. Lo celebra. Lo canta. Lo baila. Y lo vuelve a poner donde siempre debió estar: en el centro de la ciudad y de la memoria.
No hay mejor momento, pues, dentro de la Mercè, para recordar la figura de un músico nacido en Gràcia, que fue parte fundamental de la escena flamenca de la calle de Escudellers. Quien quiera celebrar el centenario como es debido, es decir, con música y talento a raudales, tiene una cita el día de la Mercè, entre 20 y 22 h, cuando subirán al escenario en recuerdo del maestro la bailaora Antonia González Amaya, hija de la primera esposa del Pescadilla, y su nieto, el guitarrista Carlos Carmona González, entre otros artistas, familiares, amigos y seguidores del maestro, además de nuevas generaciones de músicos locales que reivindican la figura y el estilo del Pescadilla, con sonidos que siguen llevando la huella antillana. Cándido Álvarez, de Flamenco Barcelona, dirige la propuesta, con arreglos de Manuel González, El Patata, Xavier Batllés y Pau Vidal.
El próximo miércoles 24 de septiembre, a las 20.00 horas, la Avinguda de la Catedral acogerá el espectáculo 'Centenari Antonio González Batista, El Pescaílla', una de las citas principales del ciclo Música Mercè. Será un homenaje colectivo, con participación de artistas aún por confirmar, que recuperarán el espíritu de aquel gitano barcelonés que cambió la historia de la música popular en España.
Tabla resumen de la vida de Antonio González 'El Pescaílla'
| Acontecimiento | Fecha |
|---|---|
| Nacimiento | 31 de marzo de 1925 |
| Lugar de Nacimiento | Barcelona, barrio de Gràcia |
| Matrimonio con Dolores Amaya | Por el rito gitano |
| Nacimiento de su hija Antonia | 1955 |
| Matrimonio con Lola Flores | 27 de octubre de 1957 |
| Fallecimiento de Lola Flores | 16 de mayo de 1995 |
| Fallecimiento de Antonio Flores | 14 días después de Lola Flores en 1995 |
| Fallecimiento de Antonio González 'El Pescaílla' | 12 de noviembre de 1999 |
