La civilización islámica se origina en una región asiática, prácticamente desértica: la Península Arábiga. La Península de Arabia está situada en el sudoeste de Asia. Al oeste limita con el mar Rojo.
Mapa de la Península Arábiga
En el siglo VII, la Península de Arabia tenía una población mayormente de pastores beduinos nómadas organizados en multitud de tribus independientes que tenían creencias religiosas politeístas y animistas. En algunas regiones costeras se practicaba la agricultura y la población era sedentaria.
En el siglo VII, la Península de Arabia contaba con una población mayormente de pastores beduinos nómadas. Se organizaban en tribus independientes, con creencias religiosas politeístas. En algunas regiones costeras se practicaba la agricultura y la población era sedentaria, incluso se dedicaban al comercio por el Mediterráneo.
La Meca: Centro Religioso y Comercial
Algunas de estas rutas comerciales convergían en La Meca, ciudad natal de Mahoma y controlada por las familias de comerciantes más poderosas. Además, La Meca era un importante centro religioso en el que se encontraba la famosa piedra negra de la Kaaba.
La tribu (qabila) de los Quráish afirmaba ser descendiente de un hijo de Abrahán y eran politeístas. La Meca, Medina y al-Ta’if eran las ciudades más importantes.
Muhammad: El Profeta del Islam
Ninguna figura histórica ha dejado una impronta tan grande como la de Muhammad, el profeta de Allah. Mahoma era el profeta del Islam y nació en La Meca en el año 570 en el seno de una familia noble.
Mahoma en Medina
Muhammad, nació en Makka (Meca) en el año 570. Fue hijo póstumo de Abdullah su padre. Con seis años, cumplidos, Mahoma se quedó huérfano también de madre.
A los veinte años, pasó al servicio de una viuda rica, llamada Jadiya. A los veinticinco años de edad, se casó con Jadiya.
Años después, Abu Talib recomendó al joven Mahoma a la rica viuda Jadiya, la mujer más rica de la tribu Quraysh, para que trabajase en sus caravanas a Siria. Enseguida el joven destacó por sus habilidades, su generosidad y su honestidad como mercader A los dos meses, Mahoma se casó con Jadiya.
Las Revelaciones y el Inicio del Islam
El nacimiento del Islam fue a partir de las revelaciones que Mahoma recibió en la cueva Hira. En el 610, se le apareció el arcángel san Gabriel y le anunció que era el nuevo profeta elegido por Alá (Dios en árabe), para predicar una nueva religión monoteísta.
Comenzó la revelación del Corán. Cada año, una noche determinada del mes de Ramadán, el arcángel Gabriel se le aparecía. “¡Recita en el Nombre de Tu Señor, que ha creado al hombre de sangre coagulada! ¡Recita!
Sus enseñanzas atrajeron los primeros apoyos y conversiones al Islam entre los miembros de su clan familiar y allegados como su esposa Jadiya y sus parientes Alí o Abu Bakr.
Sin embargo, también sus prédicas le granjearon enemigos cuando el Profeta comenzó a predicar en La Meca contra el politeísmo, la violencia intertribal y la corrupción de los negocios. Estas prédicas fueron inicialmente recibidas con burlas al principio para después ser vistas por los caravaneros mecanos como una amenaza a sus intereses. Finalmente, los mecanos comenzaron a perseguir y amenazar a Mahoma y los suyos.
Poco después, Mahoma intentó predicar el Islam en Taif pero también fue recibido con desprecio y burlas. Sin embargo, en otras zonas de Arabia como en la ciudad de Yathrib el islam comenzó a ser difundido y aceptado pese a la campaña de desprestigio que lanzaron contra Mahoma los Quraysh politeístas de La Meca. En Medina, Mahoma volvió a casarse, esta vez con la joven ʿAysha.
Mahoma sufrió la incomprensión de los ricos comerciantes de La Meca y de su familia por lo que huyó a Medina en el año 622, esta huida se denominó la Hégira y es la fecha de inicio del calendario islámico.
Las autoridades de la Meca le persiguieron y tuvo que huir en el año 622 a Medina. Es la llamada Hégira y marca el inicio de la era musulmana.
Mahoma recibe las revelaciones de Gabriel
En Medina, Mahoma volvió a casarse, esta vez con la joven ʿAysha. En el 630, finalmente, al mando de un ejército de 10.000 musulmanes, Mahoma entró en La Meca, que capituló sin resistencia. Los tres últimos años de la vida del Profeta se caracterizaron por las prédicas, las alianzas tribales y una hábil política diplomática dentro y fuera de Arabia.
En el 630, finalmente, al mando de un ejército de 10.000 musulmanes, Mahoma entró en La Meca, que capituló sin resistencia.
Los tres últimos años de la vida del Profeta se caracterizaron por las prédicas, las alianzas tribales y una hábil política diplomática dentro y fuera de Arabia.
A su muerte, Abu Bakr le sucedió y prosiguió la expansión del Islam hacia los imperios romano y sasánida.
El Imperio romano de Oriente (o bizantino) sufriría duras derrotas por las tropas musulmanas, que le quitarían Siria, Palestina y Egipto entre otros. El Imperio sasánida llegaría incluso a sufrir el asesinato de su último monarca Yezdiguerd III. Una década después nacía el Califato omeya y el nuevo Estado islámico superaba los 15 000 000 km2.
En el 632, Mahoma dejaba tras de sí una Península Arábiga a punto de ser unificada bajo un solo poder. Abu Bakr, su sucesor, derrotó a los últimos rivales de Mahoma y completó la unificación de las tribus.
Expansión del Islam
Tras la muerte de Mahoma, los musulmanes formaron un gran imperio. Lo consiguieron gracias al impulso de la fe, a su poderoso ejército (sobre todo la caballería) y a la debilidad de sus adversarios.
El profeta Mahoma consiguió seguidores entre sus familiares, amigo y habitantes de Medina. Con ellos, hacia el año 630, entró en La Meca y destruyó los antiguo ídolos. En poco tiempo, la nueva religión se extendió por toda Arabia.
A la muerte de Mahoma, en el 632, los árabes eran musulmanes y la península Arábiga se había unificado políticamente.
Un nuevo y poderoso Estado había surgido y lo hacía en el momento de máximo agotamiento de los dos viejos imperios que siempre habían dominado el Oriente: el Imperio romano y Persia.
Expansión del Islam y los Califatos
Tras la muerte de Mahoma, los musulmanes formaron un gran imperio. Lo consiguieron gracias al impulso de la fe, a su poderoso ejército (sobre todo la caballería) y a la debilidad de sus adversarios.
Esta expansión puso al alcance de los gobernantes no solo una desbordante cantidad de recursos materiales y humanos, sino también intelectuales.
a) Califato ortodoxo (632-661): en esta etapa los sucesores de Mahoma fueron elegidos entre sus familiares y amigos; residieron en Medina, adoptaron el título de califa (sucesor del Profeta) y unieron la máxima autoridad política y religiosa.
c) Califato abasí (750-1055): los omeyas fueron destronados por la dinastía abasí y la capital fue Bagdad. Conquistaron Creta y Sicilia pero la expansión se detuvo pues hubo muchas luchas internas a partir del siglo X entró en decadencia.
Califato ortodoxo (632-661). Los sucesores de Mahoma fueron elegidos entre sus familiares y amigos. Los elegidos residieron en Medina y fueron los primeros en ser llamados califas, por lo que unieron la máxima autoridad política y religiosa.
Califato omeya (661-750). Llegó al poder la familia de los Omeyas, la cual trasladó capital a Damasco. Con ellos, el imperio alcanzó su máxima expansión hacia el oeste, por la zona del norte de África y la Península Ibérica.
Califato abasí (750-1055). Los Omeyas fueron destronados por la Dinastía Abasí, quienes trasladaron de nuevo la capital de Damasco a Bagdad. En este periodo se produce la independencia política y religiosa de ciertos territorios, como fue el caso de Al-Ándalus.
| Califato | Periodo | Capital | Características |
|---|---|---|---|
| Ortodoxo | 632-661 | Medina | Sucesores elegidos entre familiares y amigos de Mahoma. |
| Omeya | 661-750 | Damasco | Máxima expansión hacia el oeste (Norte de África y Península Ibérica). |
| Abasí | 750-1055 | Bagdad | Independencia política y religiosa de territorios como Al-Ándalus. |
El califa era la máxima autoridad, ‘la sombra de Dios sobre la Tierra’, y concentraba el poder político y religioso. Como jefe religioso presidía la oración comunitaria de los viernes. Como jefe político, gobernaba, administraba justicia y dirigía el ejército.
El primer fundamento del Islam es el monoteísmo, es decir, la creencia en un único Dios. Peregrinar a La Meca al menos una vez en la vida.
Además, dentro de esta religión hay ciertas prohibiciones, como tomar bebidas alcohólicas, comer carne de cerdo, practicar juegos de azar o no tener “pudor” en la vestimenta.
La organización política, económica y social se basa en la tradición y en el Islam. El poder pertenece a Alá en teoría, pero son los califas quienes se consideran sus delegados, jefes políticos y religiosos.
