¿Dónde Nació? Explorando los Orígenes del Español y Figuras Históricas

La pregunta sobre dónde nació algo o alguien puede llevarnos a descubrir fascinantes detalles históricos y culturales. En este artículo, exploraremos los orígenes del idioma español, así como los lugares de nacimiento de figuras históricas como Jesús de Nazaret, Cristóbal Colón y Walt Disney.

El Origen del Idioma Español: Valpuesta, la Cuna del Castellano

Alrededor de 400 millones de personas hablan español en el mundo hoy en día. A diferencia de otras lenguas, como el euskera, se sabe perfectamente dónde nació y cuál fue su origen: un pueblo de Burgos llamado Valpuesta.

Cartularios de Valpuesta, donde se encuentran los primeros vestigios del castellano.

Con tan solo 20 habitantes, esta pequeña localidad guarda documentos monásticos del siglo IX donde se pueden leer las primeras palabras en castellano, mezcladas con otras en latín. Este primer vestigio de esta lengua se guarda en el Archivo Histórico Nacional y se conocen como Cartularios de Valpuesta. Aunque por un tiempo se creyó que otros documentos encontrados en el Monasterio de San Millán de la Cogolla podían ser anteriores, expertos y académicos de la RAE certificaron que Valpuesta es la verdadera cuna del castellano.

San Millán de la Cogolla: La Otra Capital del Castellano Antiguo

Sin embargo, turísticamente, la localidad riojana de San Millán de la Cogolla capitaliza este hito gracias a las Glosas Emilianenses, un códice del siglo X que contiene anotaciones tanto en castellano como en euskera y latín. Estas se encuentran custodiadas por un conjunto monástico compuesto por dos cenobios: el Monasterio de Suso y el Monasterio de Yuso, situados en distintos niveles de la montaña.

Monasterio de Yuso en San Millán de la Cogolla.

El Monasterio de Suso es el más antiguo de los dos y se encuentra en la parte superior, mientras que el Monasterio de Yuso se encuentra en el pie del valle y es más grande y más conocido. Este último destaca por ser un edificio inmenso, construido en estilo barroco, con una fachada principal pomposa y un claustro interior muy fotogénico. Dentro, se encuentra la iglesia del monasterio, donde se conserva el códice más antiguo de la lengua castellana, las Glosas Emilianenses. También se pueden ver otras obras de arte y manuscritos antiguos en la biblioteca del monasterio. En el Monasterio de Suso, situado en la parte superior, se encuentra una pequeña iglesia excavada en la roca, que data del siglo VI y que es uno de los edificios más antiguos de España.

¿Cuándo y Dónde Nació Jesús de Nazaret?

Si preguntamos a cualquier conocido: ¿cuándo y dónde nació Jesús de Nazaret?, es probable que su respuesta sea rápida y llena de seguridad: Jesús nació en Belén de Judea el 25 de diciembre del año 1 a. C., seis días antes del cambio de era. Pero, ¿es ésta una respuesta exacta? ¿En qué datos se basa?

Para abordar esta cuestión, lo primero que hay que decir es que las pocas informaciones que tenemos al respecto proceden únicamente de dos textos, los evangelios de Mateo y Lucas, escritos aproximadamente entre el año 80 y 90 del siglo I d. C.; es decir, unos cincuenta años después de la muerte de Jesús y unos ochenta después de los hechos narrados sobre el nacimiento de este. Esta aparente ignorancia de Marcos y Pablo de Tarso puede parecer sorprendente, pero hay que tener en cuenta que, para los primeros cristianos, el mensaje de Jesús era la llegada del Reino de Dios de manera “inminente”. En ese contexto, los primeros seguidores del nazareno no mostraron especial interés en recordar momentos concretos de los hechos y dichos del Maestro.

Los relatos de los llamados Evangelios de la Infancia, el de Mateo (capítulos 1 y 2) y el de Lucas (capítulos 1 al 3), nos ofrecen dos anclajes cronológicos: el primero, que aparece en Lucas 1.5 y en Mateo 2.1, afirma que Jesús nació en tiempos del rey Herodes el Grande (40-4 a. C.), y el segundo, en Lucas 2.1-2, que coincidió con el censo que, en tiempos de Augusto, Quirino llevó a cabo en la provincia romana de Siria, y del que también tenemos noticias por Flavio Josefo, historiador judío del siglo I d. C. que, tanto en sus Antigüedades de los judíos XVII.355 y XVIII.1.2.26.102 como en su Guerra Judía VII.253, menciona este censo y destaca su carácter novedoso y sin precedentes.

Ahora bien: se sabe con absoluta certeza que Quirino solo fue gobernador de la provincia de Siria (que en ese momento ya incluía Judea) en el año 6 de nuestra era. Fuera de estas menciones en los llamados Evangelios de la Infancia de Mateo y Lucas, todos los indicios del resto de textos evangélicos apuntan en otra dirección diferente a Belén: Jesús nació probablemente en Galilea, unos trescientos kilómetros al norte de Jerusalén y de la propia ciudad natal de David.

Una vez establecida la dificultad del dato de Belén, hay que añadir que la fecha de nacimiento coincidiendo con el censo de Quirino se contradice igualmente con otro dato que nos ofrece el mismo evangelista; a saber, que Jesús tenía unos treinta años cuando comenzó su predicación (Lucas 3.23). Asumiendo que esta duró unos tres años, y que fue crucificado siendo gobernador de Judea Poncio Pilato (26-36 d. C.), deberemos situar su nacimiento entre los años 7 a. C. y 3 d.

En realidad, la cuestión sobre la fecha exacta del nacimiento de Jesús preocupaba bien poco a los primeros cristianos de los siglos I y II d. C., y su establecimiento fue, en primera instancia, una cuestión de política religiosa. En la Roma imperial, existían dos celebraciones que coincidían con las últimas semanas del año. La primera, entre el 17 y el 23 de diciembre, eran las Saturnales (Saturnalia en latín), que se celebraban en honor a Saturno, dios protector de los sembrados, y festejaban el final de los trabajos en el campo hasta la siguiente primavera. Eran unos días de banquetes públicos, fiestas, adornos vegetales en las casas, intercambio de regalos y cierta permisividad moral, hasta el punto de que amos y esclavos llegaban a intercambiar sus papeles y obligaciones durante estas fechas.

La festividad coincidía con el solsticio de invierno, momento a partir del cual los días comenzaban a ser otra vez más largos, dando por terminado el período de “oscuridad” y abriendo el camino a un disfrute cada vez mayor del sol. No debe extrañar, por lo tanto, que se reservara un día al final de las Saturnales, en concreto el 25 de diciembre, para celebrar el nacimiento del Sol Invicto (Natalis Solis Invictis).

Relieve romano representando a Mitra sacrificando el toro.

Sea como fuere, cuando, a partir del año 325 d. C. todo el imperio adoptó el cristianismo como religión oficial, se tardó poco tiempo en suplantar estas fechas por otras de base cristiana y contenido muy similar. Y así, en 350 d. C. el papa Julio I ya sugirió que se celebrase el nacimiento de Jesús el día 25 de diciembre, y cuatro años más tarde, su sucesor Liberio decretó oficialmente aquel día para la celebración. Lo que subyace aquí es una imposición de unas festividades cristianas de nuevo cuño sobre las tradicionales fiestas paganas, del mismo modo que, a lo largo y ancho de todo el mundo cristiano, las iglesias y catedrales fueron construidas a menudo sobre templos paganos o muchos santos representan, en realidad, antiguas divinidades o mitos grecolatinos o nórdicos. De ese modo, la gente adoptaba de mejor grado la nueva religión sin la sensación de pérdida de sus costumbres más arraigadas.

Así pues, para el siglo IV ya se había establecido la fecha de nacimiento de Jesús en el 25 de diciembre. Pero, ¿de qué año? La pregunta tuvo una respuesta de manera indirecta en el siglo VI. En 526, el papa Juan I quiso poner fin a la polémica con la iglesia oriental y encargó a un monje escita (de la actual Bulgaria o Rumanía) que vivía en Roma que determinara la fecha exacta del nacimiento de Jesús.

Dionisio era, entre otras cosas, un experto en cálculos astronómicos, herramienta necesaria para calcular la fecha exacta de la Pascua judía, puesto que los meses judíos son lunares y la fiesta se celebraba el día 14 del mes judío de Nisán. Por si esto fuera poco, para realizar sus cálculos, Dionisio tenía que lidiar también, por una parte, con los calendarios lunares y, por otra, con un calendario solar juliano que no era tan perfecto como el actual gregoriano. Además, existían diferentes formas de computar el inicio de los años (podía ser, entre otras posibilidades, ab urbe condita, es decir, desde la fundación de Roma en 753 a. C., o bien desde el inicio de reinado de Diocleciano en 284 d. C. o incluso desde la creación del mundo según la Biblia en 3760 a. C.).

Los cálculos de Dionisio le llevaron a una fecha coincidente con los últimos días del año 753 desde la fundación de Roma como el del nacimiento de Jesús. Pero su aportación no quedó ahí. Incómodo ante la perspectiva de fechar el nacimiento de Jesucristo tomando como referencia la fundación pagana de una ciudad o el reinado de un emperador que había perseguido a los cristianos, Dionisio propuso contar los años a partir del nacimiento del Salvador.

Pero la fecha propuesta por Dionisio, basada en criterios astronómicos, no encajaba con las consideraciones históricas sobre las fechas de reinado de Herodes o del censo de Quirino. Caía cuatro años después de la muerte de Herodes y seis años antes del censo de Quirino. Hay dos posibles explicaciones. La primera sería admitir que errar es humano y asumir que Dionisio, sencillamente, se equivocó. La segunda es que Dionisio escogió conscientemente el año 754 ab urbe condita para iniciar su nueva era porque esos dígitos contenían unos números con un valor sagrado, en concreto el 7 y el 27 (múltiplo de 3 y 9).

Sea como fuere, la propuesta de Dionisio acabó por ser aceptada durante los siglos siguientes por todas las iglesias cristianas, y ha acabado por ser universalmente admitida como base cronológica en todo el mundo occidental. Pero ahora sabemos algo más. Si volviéramos a formular la pregunta del inicio, la respuesta ahora sería: Jesús nació aproximadamente en el año 3753 desde la creación del mundo, que fue el trigésimo tercer año de reinado de Herodes en Judea, y también el vigésimo año del imperio del emperador Octaviano Augusto en Roma y el 747 ab urbe condita (7 a. C.).

El Jesús HISTÓRICO y el Jesús de la BIBLIA

El Misterio del Origen de Cristóbal Colón

El misterio alrededor de la figura de Cristóbal Colón sigue acaparando la intención de los historiadores y curiosos. Desde su origen hasta sus grandes hitos, muchos de ellos puestos en duda, son algunas de las incógnitas que plantea este controvertido personaje. A lo largo de los años, historiadores han ido documentando informaciones alrededor de su nacimiento. Se habló de su origen genovés, de que fue un judío sefardí e incluso se le vinculaba a la isla de Mallorca, en las últimas informaciones.

El año pasado, un estudio científico liderado por José Antonio Llorente (Universidad de Granada) confirmó, mediante análisis de ADN, que los huesos de Cristóbal Colón descansan en la Catedral de Sevilla. Sin embargo, esto apunta a su entierro, pero no a su origen. Y en cuanto a su nacimiento, hay una hipótesis que hoy en día gana fuerza: la teoría clásica lo sitúa en Génova (Italia), pero los análisis actuales tienden a descartarla como la opción más probable. Se sugiere que pudo haber nacido en alguna zona del Mediterráneo occidental, probablemente en lo que hoy es España.

¿Qué Dice la Comunidad Científica al Respecto?

A pesar de los anuncios sensacionalistas, varios genetistas solicitan ver los datos técnicos: secuencias, metodología, controles de contaminación, etc. No todos los detalles han sido publicados en revistas científicas revisadas por pares - por ejemplo, los resultados del ADN aún no están disponibles públicamente.

Es decir, más de cinco siglos después de su primer viaje a lo desconocido, Cristóbal Colón sigue siendo todo un misterio. Sin embargo, la ciencia aún no ha sentenciado nada. Los hallazgos son prometedores, pero los expertos insisten en la necesidad de ir con cautela y transparencia en la metodología.

¿Nació Walt Disney en Mojácar, España?

Hace más de cincuenta años, concretamente en el año 1940, llegaron a Mojácar tres hombres enfundados en llamativos trajes grises. Decían que eran representantes de Walt Disney Estudios, y buscaban el certificado de nacimiento de José Guirao Zamora, nacido en Mojácar en 1901.

Pasaron varios días investigando los archivos municipales, pero los documentos de la esa época se habían perdido durante la Guerra Civil (el resto, imposible de archivar y ordenar se había vendido a una fábrica de papel). El largo viaje con el niño la dejó cansada y desorientada. Su hermano le aconsejó dejar el niño en manos de unos vecinos, Elías y Flora Disney, quienes, le aseguró eran buenas personas y ya tenían tres hijos. Parecía la mejor solución, y al final Isabel, enferma, accedió.

Otros datos vienen a apoyar esta tesis: el propio Disney comentó a Salvador Dalí, en la visita que le hizo en los años 50, que había nacido en Almería; por esa misma época hubo nuevas visitas e intentos americanos con hacerse de los “papeles”, esta vez por parte de los frailes franciscanos de California, a través de la Iglesia. Necesitaban aquella documentación de un bebé que emigró a principios de siglo.

No acaba aún la historia, porque numerosos medios de comunicación internacional, así cómo biógrafos del tío Walt, continúan preguntando a los más mayores, cada vez más convencidos del mojaquero que salió de su pueblo a llevar la felicidad a millones de niños del mundo. Walter Elliot, en su biografía “El príncipe de la oscuridad” conecta Walt Disney con España en repetidas ocasiones y considera cómo muy probable el origen mojaquero de Disney.

El Registro Civil: Documentando Nacimientos y Hechos Legales

El Registro Civil se divide en cuatro secciones:

  • La primera, de Nacimientos y general
  • La segunda, Matrimonios
  • La tercera, Defunciones
  • La cuarta, Tutelas y representaciones legales

Los nacimientos, matrimonios y defunciones han de inscribirse en el Registro del lugar en que ocurren. Si se desconoce dicho lugar, la inscripción de nacimiento o defunción se hará en el Registro correspondiente a aquel en que se encuentre el niño abandonado o el cadáver.

El Registro Civil constituye la prueba de los hechos inscritos. Sólo en los casos de falta de inscripción o en los que no fuera posible certificar (obtener certificación) el asiento se admitirán otros medios de prueba, pero en el primer supuesto será requisito indispensable para su admisión que, previa o simultáneamente, se haya instado la inscripción omitida o la reconstitución del asiento.

Pablo Picasso: Un Malagueño Universal

Entre el 25 de octubre de 1881 y mediados de octubre de 1891 transcurre la infancia malagueña de Picasso, desde su nacimiento hasta su marcha a La Coruña. Pablo, Diego, José, Francisco de Paula, Juan Nepomuceno, Crispiniano y de la Santísima Trinidad, nombres con los que se le inscribió en el Registro Civil (a los que se les añadió María de los Remedios en su acta de bautismo) vino al mundo en el segundo piso del nº 36 de la Plaza de la Merced (actual nº 15).

Don José Ruiz Blasco era Ayudante de Dibujo en la Escuela de Bellas Artes de Málaga y conservador del Museo Municipal. Su influencia fue determinante para que Picasso se encaminara a la práctica de la pintura. Por una parte, gracias a él conoció de cerca el ambiente artístico de la ciudad (muchos pintores eran sus amigos o compañeros); por otra, el niño se convirtió en alumno de su padre, que se ocupó de enseñarle las técnicas de dibujo y pintura y, más tarde, en guiarle en su prometedora carrera. De él heredó su gusto por las palomas como tema pictórico y la afición al flamenco y a los toros. Se conservan de esta época sus primeras obras, como los óleos Vista del puerto de Málaga (1888) y El picador amarillo (h. 1889).

Posteriormente, Picasso estuvo en varias ocasiones en Málaga: entre abril y septiembre de 1895 y en los veranos de 1896, 1897 y 1899. Los padres de Picasso pertenecían a familias asentadas en Málaga desde principios del siglo XIX. La rama de los Ruiz provenía de Córdoba; el apellido materno, "Picasso", era italiano, de origen genovés.

Para seguir los pasos de Pablo Picasso por la ciudad de Málaga, hemos de comenzar por la casa donde nació, en el número 15 de la Plaza de la Merced, sede actual de la Fundación Picasso Museo Casa Natal. Desde la plaza, espacio de los primeros juegos de Pablo, puede continuarse por la calle Granada, donde se encuentra la parroquia de Santiago, en la que fue bautizado. Desde la calle Granada se accede a la calle San Agustín, donde hoy en día está el Museo Picasso Málaga. Más abajo, se halla el antiguo Convento de San Agustín, que albergó durante una época al Museo Municipal, del que fue conservador el padre de PIcasso, José Ruiz Blasco. Éste fue profesor en la Escuela de Bellas Artes de San Telmo, que se encontraba en la cercana plaza de la Constitución, en el mismo edificio donde se emplaza hoy el Ateneo. En la cercana calle Comedias estuvo el colegio de San Rafael, la escuela de Pablo. Deben reseñarse también la Plaza de San Francisco -en la que estuvo el Liceo, lugar de reunión y actividades culturales, que visitó Picasso- y el instituto Vicente Espinel, en la calle Gaona: en él hizo su último examen en Málaga.

La Málaga en la que nació Picasso, el 25 de octubre de 1881, era una ciudad en decadencia, aunque durante buena parte del siglo había podido contarse entre las capitales más emprendedoras y modernas de España. Su desarrollo económico se basó en la exportación de productos agrícolas de la provincia, sobre todo vinos y pasas, pero sus beneficios permitieron además impulsar proyectos industriales que, en el caso de las siderurgias y de las manufacturas textiles, llegaron a contarse entre los más importantes del país.

Si bien existió una amplia clase media, la mayoría de la población era proletaria, con pésimas condiciones de vida que contrastaban enormemente con las de la enriquecida oligarquía que regía la ciudad; esta situación ocasionaba una fuerte conflictividad social. A pesar de todo, Málaga era una ciudad activa, con un ambiente animado y cosmopolita en su puerto, y cuyos habitantes repartían su ocio entre los paseos por las calles principales, los cafés y tabernas, las corridas de toros, excursiones campestres a las fincas cercanas, tertulias en los hogares burgueses y reuniones de las élites en el Círculo Malagueño y el Liceo, entidades organizadoras de muchos actos culturales.

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