¿Dónde Nació Dante Alighieri? Origen y Vida del Poeta

Dante Alighieri (1265 - 1321) fue un gran escritor y poeta italiano. Su escrito más conocido es la Divina Comedia, considerada obra cumbre de la literatura universal. Gran parte de sus poemas están inspirados en su amor platónico Beatriz Portinari. También participó en la política de Florencia, y por ello fue exiliado y condenado a muerte.

Además de poeta y pensador, Dante fue un político comprometido y desventurado que no encontró reposo ni recompensa lejos de las letras. En 1265, el año de su nacimiento en Florencia, Italia, Italia era un verdadero mosaico de pequeños estados, y a tal fragmentación se sumaba la diversidad lingüística. De ahí que intuyera la necesidad de crear un patrón lingüístico al que bautizó como “toscano” (sin que con ello pretendiera hacer prevalecer una región sobre las restantes). El pequeño Durante Alighieri sería siempre conocido por su diminutivo de Dante.

Retrato de Dante Alighieri por Sandro Botticelli

Al fin y al cabo, Italia era considerada el “jardín” del Imperio, y Roma, donde solían coronarse los emperadores, su capital por derecho divino. Dante nació en el seno de una de tantas familias adineradas que habían pretendido ennoblecerse en la pujante Florencia del siglo XIII. El padre, Alighiero di Bellincione, había hecho su fortuna con el comercio y quiso dignificar a la familia contrayendo matrimonio con una joven noble, Bella degli Abati. Poco se sabe de sus años de infancia. Solo que su madre falleció cuando él no había cumplido los cinco años y que, como tantos otros muchachos de su edad y condición, fueron ayos y preceptores quienes le instruyeron en las primeras letras.

Más conocida es la leyenda romántica que asegura que cuando solo contaba 9 años se cruzó, mientras paseaba a orillas del Arno, con la hermosa Beatriz, hija de Folco Portinari, un acaudalado prócer florentino. Cualesquiera que fuesen los méritos de belleza y bondad de la niña, hija del banquero Portinari, Dante hizo de Beatriz su razón de ser.

Dante dejó que renaciese el amor infantil que había profesado a su madre, viviendo un idilio imaginario en el que intervenían fragmentos de fábulas, poemas y relatos escuchados de los labios de Bella. Curiosamente, la joven pareja no volvió a encontrarse hasta 1283, cuando Dante contaba dieciocho años. Durante ese tiempo, la llama de aquella honesta pasión había continuado encendida en el pecho del muchacho, y el nuevo encuentro la avivó con virulencia. Además, en esta ocasión parece que Beatriz llegó a sonreír y hasta a saludar a Dante, lo que produjo en él un efecto extraordinario: la doncella pasó a ser definitivamente un símbolo poético, amoroso y religioso que Alighieri mantuvo vivo a lo largo de toda su existencia.

Primeras Poesías y Matrimonio

De esas fechas datan los primeros versos de Dante, fiel reflejo de su amor idealizado: «De los ojos de mi dama brota una luz tan bella, que donde ella luce se ven cosas inefables…» Ni siquiera el compromiso y posterior matrimonio de Beatriz con el rico banquero Simón dei Bardi aplacó el platónico ardor que el recién estrenado poeta sentía en lo más profundo de su alma.

Dante se refugió en el mundo maravilloso de su imaginación, compuso nuevas rimas para la dulce dueña de su corazón y se resignó a verla tan sólo cuando era voluntad del azar. Las pocas veces que se encontraban en las calles de Florencia, ella le saludaba con una breve inclinación de cabeza y Dante volvía a ser el hombre más feliz del universo. Sus poesías fueron rápidamente difundidas y apreciadas.

Pero esto no fue todo: meses después, Beatriz cayó enferma y no tardó en exhalar su último suspiro en 1290. Dante, que acababa de cumplir veinticinco años, sólo pudo seguir apartadamente el cortejo fúnebre y acercarse a su tumba cuando todos se fueron para pronunciar su última bendición.

Tres años después de la muerte de su amada se casó sin amor en 1293 con Gemma Donati, a quien su padre le había elegido como esposa tiempo atrás. Gemma descendía de una antigua familia florentina y sentía por el poeta una admiración tierna y apacible. Gracias a ella, Dante escapó durante algunos meses de la «oscura selva» y llevó una existencia normal. Al mismo tiempo terminó la Vida Nueva, obra mitad en prosa mitad en verso donde se dedicaba a cantar su amor por Beatriz.

Vida Política y el Destierro

Decidido a implicarse en el gobierno municipal florentino, Dante alternó su labor literaria con su tarea política. La inscripción fue un mero trámite. Su prestigio como poeta y pensador, una condición que ya entonces era notoria, fue lo que le permitió ingresar en el Consiglio del Capitano y, sobre todo, ser depositario de diversas y delicadas misiones diplomáticas que le condujeron a desempeñar cargos de mayor responsabilidad. Ciertamente se sabe que contrajo matrimonio hacia 1291 (un año después de la muerte de Beatriz) con Gemma Donati, con quien estaba comprometido desde mucho antes y que le dio cuatro hijos: Giovanni, Pietro, Jacopo y Antonia.

El joven Dante no se mantuvo ajeno a la contienda. A la lucha entre güelfos y gibelinos en Italia siguió el duelo en Florencia entre güelfos blancos y negros. Florencia, Milán, Mantua, Bolonia, Génova, Rímini y Perugia, entre otras, defendieron la causa papal y se adscribieron al partido güelfo; Módena, Arezzo, Siena y Pisa, por el contrario, abanderaron la causa gibelina. Influían también las rivalidades entre las propias ciudades, que a menudo tomaban partido solo por oposición a sus enemigas.

La lucha se extendió al interior de las ciudades, y al enfrentamiento entre partidarios del papado y el Imperio sucedió el duelo entre facciones por hacerse con el control del poder municipal. Los primeros, capitaneados por la familia Cerchi, miembros del estamento nobiliario, aceptaban las demandas del popolo minuto, es decir, de las clases populares, de participar en la comuna florentina, y propugnaban el acercamiento entre el papado y el Imperio. El Consiglio dei Cento era un verdadero órgano de representación popular. Estaba compuesto por integrantes de las clases medias y tenía como misión proteger a estas y al pueblo llano de cualquier abuso de poder, bien fuera por parte de las instituciones de gobierno o por parte de los gremios.

El propio Dante aseguró mucho después que con su nombramiento como prior se inició su decadencia. Para ello, sus enemigos ante la Santa Sede presentaron el talante conciliador de la facción de Dante como una connivencia con los gibelinos desterrados, los acérrimos enemigos de la injerencia pontificia en las decisiones políticas internas. En un último intento por apaciguar la ira del pontífice ante tal hecho, Dante fue comisionado para acudir a Roma en misión diplomática.

Poco pudo hacer. Retenido en Roma bajo el pretexto de una presunta malversación de fondos públicos, el papa no atendió a sus requerimientos. De inmediato, Dante y sus compañeros de priorato fueron juzgados por los cargos de injerencia ilegal en la elección de priores, oposición al papa y su delegado y violación de la paz. Un pequeño ejército de estos presentó batalla en las cercanías de Mugello, pero fue estrepitosamente derrotado. Aun en el destierro, Dante continuaba llevando una activa vida política (ejercía como miembro del “consejo de los exiliados”) a pesar de que su día a día se había convertido en un continuo peregrinar.

Creció el recelo hacia sus conciudadanos, a los que calificaba de “perversos y pervertidos”, además de “incapaces y ociosos”. Así, cuando Enrique VII ascendió al trono del Sacro Imperio, le instó a imponer su orden en Florencia. Sin embargo, Enrique desoyó sus ruegos. En 1315, una vez fallecido el emperador, las autoridades florentinas ofrecieron a quien ya era un poeta de renombre la posibilidad de regresar a su tierra. En su Carta a un amigo florentino, Dante no escatima prendas a la hora de culpar a quienes fueran sus compañeros de facción política de su desgracia, y recalca su negativa a aceptar una proposición no solo humillante, sino tremendamente injusta. Si en algún momento vuelve a poner los pies en Florencia, será decapitado.

Decidido a no regresar jamás a Florencia, Dante se acogió a la hospitalidad de Guido da Polenta, señor de Rávena, para quien ejerció como secretario. Triunfó como diplomático, y la explotación de las salinas permaneció en manos de Rávena. El exilio, sin embargo, no fue infructuoso. Durante el mismo vieron la luz los versos de la Divina comedia , un extenso poema que, más allá de sus excelencias literarias y de su papel como articulador de la lengua italiana, pasa revista al mundo que Dante conoció y sufrió.

DANTE ALIGHIERI: VIDA Y OBRA

La Divina Comedia

Mientras soñaba en estancias anónimas y escuchaba ruidos desconocidos, sintió surgir en él un canto más real que la propia vida. Volvió su mente a la silueta de Beatriz, la adorada en su adolescencia, y su rostro le pareció más puro y más bello que nunca. Fue así como concibió uno de los más maravillosos poemas jamás escritos: la Divina Comedia. En esta obra, que comenzó a elaborar en 1307. Dante quiso erigirse en símbolo y espejo de la humanidad pecadora protagonizando un viaje al infierno, el purgatorio y el paraíso. Primero en compañía del poeta Virgilio, y luego, a partir del paraíso terrenal, de Beatriz, su compañera y guía celeste.

La Divina Comedia es un periplo extraordinario por estos ámbitos, donde el hombre se enfrenta a sus pecados y a sus consecuencias. Se va purificando paulatinamente hasta llegar a la plena liberación espiritual, a la contemplación del origen y fuente de todo saber y toda perfección. Al abarcar el vasto y complejo cuadro de su época y convocar en su poema a decenas de personajes conocidos por todos, Dante pretendía conseguir que cada lector meditase sobre sí mismo y sobre su propia existencia. Para alcanzar este objetivo optó por servirse de la lengua florentina que cualquiera podía comprender, rechazando el culto y elitista latín.

Ilustración de la Divina Comedia

Afirmaba que la lengua llamada popular había evolucionado lo bastante para poder ser empleada con eficacia. Además, sus dotes de observación y las expresiones escuchadas y recogidas en calles, plazas y tabernas, daban a su estilo un carácter que habría sido imposible de alcanzar con el latín.

Regreso Fallido y Muerte

A principios de 1311 se presentó ante el emperador Enrique VII mientras los ejércitos alemanes proseguían una difícil campaña entre las ciudades italianas, tan pronto aliadas como hostiles. Dante no quería deber su regreso a los soldados extranjeros, pero deseaba una Florencia liberada de las ambiciones papales. Sin embargo. Las tenues esperanzas del proscrito se vinieron abajo momentáneamente cuando, el 24 de agosto 1313, Enrique VII murió envenenado mientras viajaba de Pisa a Nápoles.

En 1315 la Señoría de Florencia concedió una amnistía bajo ciertas condiciones para todos los desterrados. Pero Dante consideró que se trataba de una concesión deshonrosa y no se acogió a ella. En represalia, el 15 de octubre de 1315, la Señoría dictó contra Dante sentencia de muerte y la hizo extensiva a sus hijos varones. El poeta reanudó su vida errante. Verona, Treviso, la Romaña y algunas ciudades de Toscana le vieron pasar sin detenerse más de lo estrictamente necesario. Al fin, en 1318 se estableció en Rávena bajo la protección de su amigo Guido Novello da Polenta, que gobernaba la ciudad.

En agosto de 1321, Guido le confió una misión para la República de Venecia. Al regresar del viaje Dante cayó enfermo, víctima de las fiebres que a finales de cada verano se declaraban en aquellas insalubres regiones. Su gastado organismo no pudo superar la crisis. Sus hijos corrieron a su cabecera y le velaron hasta que la muerte le sobrevino. Dante Alighieri murió el 14 de septiembre de 1321 debido a la malaria. Fue enterrado en Rávena, en la iglesia de San Pier Maggiore, llamada después de San Francisco de Asís.

Durante varios días el poeta delirante no había cesado de llamar con desesperación a Beatriz Portinari, como si la estuviera viendo al pie de su lecho. Las últimas hojas del manuscrito de la Divina Comedia, ya publicada por fragmentos, fueron halladas bajo su almohada. Entre ellas, la única mujer que había amado verdaderamente, no con su cuerpo sino a través del entendimiento. Era exaltada por última vez:«… el amor me obligó a volver los ojos hacia Beatriz. Si cuanto hasta aquí se ha dicho de ella se encerrara todo en un solo elogio, sería poco para llenar su menester. La belleza que vi no sólo está por encima de nosotros, sino que tengo por cierto que sólo su Hacedor puede gozarla completa. En este pasaje me confieso vencido; más que nadie fue superado por un punto de su tema, fuese cómico o trágico, pues como el sol deslumbra la vista más débil, así el recuerdo de aquella dulce sonrisa enajena mi mente. Desde el primer día en que vi su rostro en esta vida hasta la presente visión, la he seguido con mi canto; pero conviene que desista de seguir su belleza con mi poema, como el artista que ha llegado al último punto de su arte.»

Cronología de la vida de Dante Alighieri

AñoAcontecimiento
1265Nacimiento de Dante Alighieri en Florencia, Italia.
1290Muerte de Beatriz Portinari, amor platónico de Dante.
1293Matrimonio con Gemma Donati.
1295Elegido miembro del Consejo del Capitán del Pueblo de Florencia.
1301Destierro de Florencia.
1307Comienzo de la escritura de La Divina Comedia.
1318Se establece en Rávena bajo la protección de Guido Novello da Polenta.
1321Muerte de Dante Alighieri en Rávena.

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