¿Dónde Nació Benito Mussolini? Un Recorrido Por Su Ascenso al Poder

Para entender el nacimiento y auge del fascismo en Italia, es crucial examinar el contexto histórico y social de la época. En este artículo, exploraremos la vida de Benito Mussolini, desde sus inicios hasta su ascenso al poder, así como los eventos y figuras clave que influyeron en su trayectoria.

El Contexto Italiano de la Posguerra

El 21 de enero de 1921, en el Teatro San Marco de Livorno, se fundó el Partido Comunista de Italia. Este evento tuvo lugar en un día lluvioso en la Toscana, en una Italia de posguerra marcada por la Gran Guerra, donde murieron más de medio millón de combatientes italianos. En este escenario, el fascismo ya había empezado a echar raíces y en Italia estaba estallando una guerra civil subterránea que necesitaba una solución.

El Partido Socialista parecía demasiado tímido para enfrentarse a los fascistas, quienes utilizaban eslóganes como ‘Me ne frego’ (No me importa). Líderes de izquierda como Filippo Turati no sabían qué hacer ante esta oleada de tensiones. La prensa moderada presionaba al PSI para que se deshiciera de las ideas revolucionarias.

En este contexto, Livorno, una ciudad con una rica historia ligada a la familia Médici, se convirtió en un punto clave. Fernando I de Médici transformó una villa de pescadores en un puerto franco en 1590, invitando a vivir allí a todos los que no tenían una patria o un lugar donde residir. La comunidad judía fue una de las más beneficiadas, creando una tradición acogedora en Livorno.

El barrio de Venezia, en Livorno, es una obra maestra dentro de la ciudad: un lugar encantador donde los pescadores iban de canal en canal hasta el mar. El Teatro Goldoni y el Teatro San Marco, separados por poco más de un kilómetro, fueron el escenario de la ruptura entre socialistas y comunistas.

La orden llegaba desde Moscú, de Vladimir Ilich Ulianov, Lenin. El grupo minoritario salió del Goldoni cantando el himno de la Internacional, mientras los socialistas entonaban su propia canción. En la sala del Congreso, una pancarta con el rostro de Karl Marx y el lema ‘¡Proletarios de todos los países, uníos!’.

El Ascenso de Mussolini

Benito Mussolini es omnipresente en la ciudad italiana de Latina. Su sello está impreso en todos las edificaciones del centro del municipio, en la traza urbanística, en sus esculturas monumentales, en la oficina de Correos o en la catedral de San Marcos. Hasta el edificio que hoy alberga la jefatura de policía con vista aérea tiene forma de M.

A finales de los años veinte, la dictadura llevó a miles de hombres y mujeres para convertir un terreno inhóspito de 134.000 hectáreas en un lugar cultivable. Como en Libia, el fascismo promovió la política de los “colonos”, el traslado de 60.000 campesinos venidos del Véneto, de Friuli y de Emilia Romaña.

Benito Mussolini: Del Poder Absoluto al Brutal Final del “Duce” | SLICE HISTORIA | DOC COMPLETO

Latina es solo una de entre las muchas de ciudades italianas fundadas por Mussolini. Entre ellas, la famosa Mussolinia (ahora, Arborea) inaugurada en Cerdeña en 1929, que también se levantó sobre un territorio palustre donde todavía en esos años azotaba la malaria. En la misma Cerdeña nació Carbonia -que no ha cambiado su nombre- para acoger a la mano de obra que trabajaba en la extracción del carbón para suplir las necesidades nacionales en la época de la autarquía.

Tras la Segunda Guerra Mundial era necesario borrar las huellas del periodo fascista y Littoria se convirtió en Latina. Se cambiaron los nombres de plazas y avenidas para pasar página. Pero sus habitantes no omiten ése periodo.

Gabriele D’Annunzio: Influencia y Distancia

Gabriele D’Annunzio, nacido en 1863 en Pescara, fue un poeta y figura influyente en la política italiana. Sus ideas revolucionarias y su estética influyeron en Mussolini, aunque nunca formó parte de sus gobiernos. En 1919, D’Annunzio lideró la Empresa de Fiume, un intento de anexar la ciudad a Italia. Aquella constitución daba un amplio abanico de libertades: de prensa, de religión, divorcio… Y fue un imán para centenares de europeos que deseaban la libertad.

También lo visitó Mussolini, que por aquel entonces apenas no tenía seguidores y que se empapó de la atractiva estética que D’Annunzio había implantado en su pequeño reino: camisas negras, saludos a la romana y los fundamentos de una ideología que más adelante explotaría en Italia para convertirla en una de las potencias totalitarias.

En 1924, el rey Víctor Manuel III le concedió el título de Príncipe de Montenevoso y en 1927 fue nombrado presidente de la Real Academia de Italia.

La Fundación del Fascismo

El 23 de marzo de 1919, en Milán, se fundó el antipartido que daría origen al fascismo. El lugar inicial, el Teatro dal Verme, fue reemplazado por la sala de reuniones del Círculo de la Alianza Industrial. Entre los presentes figuraban Benito Mussolini y Filippo Tommasso Marinetti. Marinetti, autor del Manifiesto Futurista, promovía la glorificación de la guerra, la belleza de la velocidad y la adoración de la agresividad.

En 1911, Mussolini participó en una manifestación contra el acto imperialista en Libia. En 1912, entró en la dirección nacional de su formación y fue nombrado director del Avanti!, órgano oficial de la misma. Cuando estalló la Guerra de 1914 se mostró contrario a la misma hasta la publicación de un artículo donde abogaba por pasar de una neutralidad absoluta a una activa y operante.

La separación del socialismo supuso para Mussolini la oportunidad para forjar el embrión de su propio estereotipo. La época era propicia para los héroes y él quiso serlo en el campo de batalla, donde demostró frialdad y entusiasmo hasta ser ascendido a caporal.

El Programa de San Sepolcro

El programa de San Sepolcro, redactado durante la fundación del fascismo, reclamaba sufragio universal, la jornada de ocho horas, un sueldo mínimo y la participación de los trabajadores en la gestión de empresas. También proponía una milicia nacional con fines defensivos y la nacionalización de las fábricas de armas.

Para acabar con la crisis financiera, se planteaba un impuesto extraordinario para expropiar riquezas, el secuestro de bienes religiosos y la revisión de los contratos de proveedores bélicos. La política en la calle tomaba el relevo de siglas y frágiles dirigentes entregados a una danza macabra sin horizontes.

La Marcha Sobre Roma

El 24 de octubre de 1922, Benito Mussolini lanzó una amenaza clara: “O nos dan el gobierno o iremos a Roma a tomarlo”. El 27 de octubre, los fascistas empezaron a tomar los ayuntamientos de algunas ciudades y varias columnas de camisas negras se pusieron en marcha hacia Roma. Luigi Facta, el presidente del Consejo de Ministros, preparó la declaración del estado de sitio, pero el rey Víctor Manuel III se negó a firmarla, temiendo una guerra civil.

El 29 de octubre, Mussolini recibió un telegrama del rey invitándolo a Roma para presentarle sus respetos. El líder fascista partió hacia Roma y al día siguiente se entrevistó con el rey. El 30 de octubre, Il Popolo d'Italia anunciaba: “Nuestro movimiento ha sido coronado con la victoria. El Duce ha asumido los poderes políticos del Estado”.

El Final de Mussolini

En abril de 1945, Mussolini intentó huir disfrazado de soldado, pero fue detenido por los partisanos cerca de Dongo. Sandro Pertini anunció que la decisión del Comité de Liberación Nacional era que Mussolini debía ser fusilado "como un perro rabioso". El 28 de abril, Mussolini y su amante Clara Petacci fueron fusilados. Sus cadáveres fueron trasladados a Milán y exhibidos públicamente en la plaza Loreto.

La tumba de Mussolini fue profanada en 1946, y sus restos fueron recuperados y escondidos en un convento hasta 1957, cuando fueron devueltos a su viuda.

En resumen, el ascenso y caída de Benito Mussolini fueron un producto de la compleja situación política y social de Italia en el siglo XX. Su legado sigue siendo objeto de debate y controversia en la actualidad.

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