Es imposible negar el hecho de que los tulipanes son una de las flores más hermosas que le ha otorgado la naturaleza al mundo. Con una gran diversidad de magníficos colores y la cautivadora forma de sus flores, los tulipanes son perfectos para alegrar tu jardín. Los tulipanes tienen un gran valor como flor ornamental y son perfectos para regalar en una ocasión especial por su exquisita belleza. Los tulipanes siempre son perfectos, interesantes y enrevesadas sobre su historia.
Existen en todo el mundo más 5000 especies de tulipanes de las cuales se tiene constancia, las características únicas que hacen a cada especie única son, tamaño, color e incluso su forma. Por otro lado, los tulipanes son la flor nacional de los países de medio oriente Turquía e Irán. Al mismo tiempo, han sido unas flores tan codiciadas que influyeron fuertemente en la economía de algunas naciones, como los Países bajos.
Los tulipanes de Holanda visten de mil colores los campos y jardines de toda la región. También decoran uno de los parques más bellos del mundo, el Keukenhof, no muy lejos de Amsterdam. Este parque cuenta con más de siete millones de bulbos cuya temporada de floración, entre abril y mayo, lo convierten cada año en una explosión de colores digna de visitar.
Campos de tulipanes en Holanda.
Origen de los Tulipanes
Los tulipanes son plantas bulbosas perennes que pertenecen a la familia de las Liliaceae, con más de 151 especies. Su origen se remonta a los países de oriente medio, específicamente en Turquía, sin embargo, los tulipanes se encuentran expandidos por gran parte de Europa, el norte de África y el suroeste de Asia. Ahora bien, la etimología de su nombre se halla en su país de origen, donde estas magníficas flores eran utilizadas como elementos decorativos en los turbantes, de allí que se hayan nombrado tulbend, palabra que significa turbante, lo que después derivó en tulipán.
Aunque la historia de la flor del tulipán está muy ligada a Holanda, pocas personas saben que su origen se remonta a la antigua Persia y al Imperio otomano. Los tulipanes se descubrieron en los montes de Mongolia y se extendieron durante el imperio de Gengis Kan hasta la península de Anatolia. Los turcos empezaron a utilizarlos en sus jardines, fascinados por la belleza y el rápido crecimiento de estas flores. De hecho, “tulipán” en persa significa turbante, por la similitud entre la flor y el tocado oriental, y es un símbolo sagrado tanto en Irán como en Turquía.
Indiscutiblemente el tulipán forma parte de la idiosincrasia holandesa. Es un elemento unido a su paisaje, y no cabe duda de que Holanda es la región de los tulipanes por excelencia. Al escuchar la palabra tulipán, rápidamente aparece por nuestra mente la imagen de esos enormes campos de mil colores y variedades que cubren los campos holandeses y que son un deleite para la vista tanto de locales como de miles de turistas cada año. Sin embargo, quizás te sorprenda saber que el tulipán no llegó a los Países Bajos hasta el siglo XVII, y que originalmente procedía de Turquía. Entonces, ¿cómo llegó está flor importada del imperio turco a convertirse en uno de los símbolos más representativos de la región holandesa?
Como hemos dicho, el tulipán procede de la actual Turquía. De hecho, la palabra tulipán deriva de la palabra turbante, dado el gran parecido que guarda la forma de la flor con la vestimenta de origen asiático utilizada para cubrir la cabeza. Aunque se tiene constancia de que el tulipán existió en Europa desde el siglo XI, no sería hasta 1593 cuando el destacado botánico Carolus Clusius cultivara en su jardín privado de Leiden una colección de bulbos de tulipán.
Por extraño que parezca, a pesar de que el país de origen de los tulipanes es Turquía, en realidad es Holanda al que se le considera el foco de cultivo de estas hermosas plantas. Holanda recibió estas flores de importación en el siglo XVI, y gracias a las condiciones climáticas propicias que posee este país, se comenzaron a cultivar a gran escala. Este país europeo exporta al año más de 2,5 mil millones de bulbos de tulipán, siendo los tulipanes amarillos y rojos los más populares. Esta planta suele florecer a comienzos de la primavera, por ello muchas personas la relacionan con un nuevo comienzo.
¿Cómo llegaron los tulipanes a Holanda?
Llama la atención que, a pesar de sus orígenes orientales, hoy en día los tulipanes más famosos sean los tulipanes de Holanda, donde cubren sus campos y cuentan incluso con su propia fiesta nacional: el 18 de enero. Esta flor es todo un símbolo de los Países Bajos y este país es su mayor exportador. Pero, ¿cómo llegaron los tulipanes a Holanda?
La historia nos cuenta que el embajador de Austria descubrió los tulipanes durante su estancia en Turquía en el siglo XVI. Asombrado por su belleza, colorido y exotismo, consiguió llevar semillas de tulipanes a su regreso a Viena, por aquel entonces frontera entre Oriente y Occidente. Allí se encontraba Charles de l’Écluse (Carolus Clusius), uno de los botánicos más influyentes del Renacimiento, que trabajaba para la corte de Maximiliano II como médico y jardinero. Después de dejar Viena, L’Écluse se trasladó a Leiden como profesor e introdujo esta flor en los Países Bajos, pues el suelo arenoso de la región y la cercanía del mar eran muy propicios para el crecimiento de los tulipanes.
Los bulbos de tulipanes enseguida suscitaron un gran interés y entusiasmo y L’Écluse empezó a cultivar variedades exóticas, aunque solo las compartía con su círculo más íntimo, como el pintor Pedro Pablo Rubens. Ante la fascinación de los comerciantes por esta planta, L’Écluse decidió fijar un precio desorbitado por sus bulbos y, por este motivo, una noche alguien entró en su jardín y se los robó. A pesar de carecer de olor y propiedades medicinales, el tulipán era una flor muy apreciada por su belleza y solía utilizarse como ornamento.
¿Qué tenían de especial los tulipanes cultivados en suelo holandés? Pues bien, los tulipanes cultivados en los Países Bajos sufrían mutaciones en su apariencia, surgiendo tulipanes multicolor. Cada tulipán era diferente al anterior, no había dos tulipanes iguales, y lo que era aún más intrigante y exótico, no había manera de averiguar previamente que variedad de esta exuberante flor crecería.
Diversas variedades de tulipanes.
La Tulipomanía
Durante el siglo XVII, los Países Bajos se convirtieron en la primera potencia del comercio mundial gracias al éxito de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales. Esto provocó un florecimiento económico, artístico, social y cultural sin parangón. En una sociedad donde abundaban los burgueses y mercaderes de clase alta, el tulipán se convirtió en un objeto de ostentación y símbolo de riqueza. Cabe destacar que las variedades más extrañas de tulipán eran bautizadas con nombres de personajes de la época, toda persona de relevancia intentaba aumentar su estatus gracias a la flor.
El uso de los tulipanes se popularizó en la segunda mitad del siglo XVI, cuando Holanda empezó a comercializar estas flores de forma muy lucrativa. Tal fue la especulación, que el alza de los precios de los bulbos de tulipán provocó una de las mayores crisis económicas del país hacia el año 1637. Durante esta crisis, conocida como “tulipomanía”, un único bulbo de tulipán podía rondar los 1000 florines, cuando los ingresos medios anuales eran de unos 150 florines. De hecho, se podía comprar una casa en el canal de Ámsterdam por el precio de un bulbo.
Pensando que nunca se devaluarían, los holandeses más acaudalados decidieron invertir grandes sumas de dinero en estos bulbos hasta que la epidemia de la peste bubónica agravó la situación. Algunos inversores consiguieron vender antes del estallido de la burbuja (la primera registrada de la historia), pero otros se arruinaron y se encontraron con cientos de tulipanes sin vender.
Desafortunadamente, un buen día la burbuja estalló, y unos bulbos de tulipán salieron a la venta sin que existiera un comprador. Todos los años durante los meses de Abril y Mayo podemos encontrar multitud de campos de tulipanes por la región holandesa, concretamente en Lisse se encuentra uno de los más conocidos, el parque de tulipanes de Keukenhof.
Por suerte, hoy en día los tulipanes se han convertido en uno de los pilares de la economía holandesa y se pueden comprar tulipanes de Holanda en la mayor parte de países del mundo. En Países Bajos se encuentra el mercado de flores más grande del mundo, el Royal FloraHolland, donde se subastan 27 millones de flores cada día.
La primera burbuja económica de la historia, conocida como tulipomanía, se produjo en la economía más potente de la Europa del siglo XVII, los Países Bajos. Hoy, Holanda es un país reconocido por ser el máximo productor de tulipanes del mundo. Dicha flor es, sin duda, imagen del propio país. El tulipán llegó a Europa a mediados del siglo XVI, desde Turquía. En aquel tiempo, la alta burguesía centroeuropea acostumbraba a adornar sus jardines con flores de las variedades más exóticas a su alcance. Éste fue el germen de una costumbre que se extendió por la aristocracia y alta burguesía europeas. Así, el tulipán se convirtió en uno de los elementos más codiciados por las clases más adineradas del viejo continente. Además de ser el país más rico de Europa, las características climatológicas y geológicas de la región ofrecieron al exótico tulipán las condiciones ideales para su germinación. Curiosamente los botánicos no consiguieron averiguar el porqué.
A lo largo de las tres primeras décadas del siglo XVII, el tulipán fue la estrella de los jardines y fue incrementándose su precio. Pero no fue hasta fechas cercanas a 1630 cuando el mercado saltó de las clases más altas a las clases medias y bajas. Una solvente fábrica de cerveza, el valor de 25 toneladas de mantequilla o una mansión. Una casa en el barrio más acomodado del país o el valor de 80 cerdos. Hasta un barco mercante con su tripulación. Son sólo algunos ejemplos registrados documentalmente de lo que se llegó a pagar por uno de aquellos preciados tubérculos. Pero fue la avaricia humana la que originó la catástrofe. Y fue la que provocó que la sociedad terminase por considerar insuficiente el mercado físico. Éste sólo podía producirse entre verano y primavera, que es cuando los bulbos pueden estar fuera de la tierra. Un bulbo virtual podía cambiar hasta 10 veces de manos en un solo día, generando beneficios en cada uno de los intercambios. El precio subió entre un 500 y un 2000% en tan solo unas semanas. Muchos se endeudaron de por vida para poder participar holgadamente en el mercado del tulipán. Hipotecaban su casa, sus tierras, sus pertenencias o, incluso, prometiendo décadas de sus futuros sueldos. Ya no se trataba de la vanidad de adornar el jardín con las mejores flores del continente. La importancia del tulipán iba mucho más allá.
El 5 de febrero de 1637 se vendieron 40 bulbos por 100.000 florines (un artesano bien pagado de la época tenía una renta anual de 150 florines). Pero en aquel momento nadie pudo ni tan siquiera imaginar lo que iba a ocurrir. La mañana del 6 de febrero, en una taberna de Haarlem, un comerciante puso a subasta algo menos de medio kilo de bulbos por 1250 florines. El comerciante, sorprendido, al igual que todos los presentes, bajó el precio a 1000 florines y tampoco hubo comprador. Cundió el pánico, la noticia se propagó por todo el país en un solo día. Los desesperados intentos por minimizar las pérdidas provocaron que toda la sociedad quisiera vender. En tan solo un par de meses el valor del tulipán descendió en casi un 100%. Los poseedores de futuros bulbos no tenían nada ya que habían firmado su ruina económica perpetua. Sólo una fuerte y muy costosa intervención del Estado, el Gobierno de Holanda (como suele ser habitual en las crisis financieras), permitió que de manera paulatina se fuese recobrando la normalidad. Una de las primeras medidas fue la anulación de la inmensa mayoría de contratos futuros para evitar ruinas. La desregularización del mercado, el exotismo inesperado de la flor producido por las mutaciones, la vanidad humana y, sobre todo, el convencimiento en que era una inversión segura, crearon en poco tiempo una gran burbuja financiera. Hoy en día el mercado holandés del tulipán es un mercado regulado, eficiente y muy prolífico para los Países Bajos.
Nota: Actualmente se conoce que las mutaciones de la flor eran fruto de una enfermedad de la planta, un virus trasmitido por el pulgón común que producía variaciones en el ADN y, consecuentemente, cambios en el color de sus pétalos.
PLANTAR TULIPANES: Cómo y cuando plantar bulbos en maceta // Jardinatis
Significado de los Tulipanes
El significado de los tulipanes es el amor perfecto, ideas alegres y luz solar. El significado de los tulipanes varía en función del color de sus pétalos, por lo que es un estupendo regalo para muchas ocasiones. Si quieres comprar tulipanes para hacer un bonito regalo a tu pareja, te recomendamos los tulipanes rojos, que simbolizan el amor verdadero. ¡Una idea estupenda para San Valentín que difiere de la clásica rosa roja! Para un amigo/a, el color violeta es el más idóneo, ya que es sinónimo de lealtad. Además, son estupendos para regalar el día de la mujer, por este color es el símbolo de la lucha feminista. Los tulipanes blancos son un modo de pedir disculpas y los amarillos transmiten un mensaje de energía y de esperanza.
El significado de los tulipanes según su color.
Cultivo y Cuidados de los Tulipanes de Holanda
El tulipán botánico (o tulipa) es una de las plantas más vistosas y con mayor variedad que podrás encontrar en el mercado. Existen unas 150 especies silvestres de tulipanes holandeses, aunque los híbridos y variedades cultivadas son innumerables. Los bulbos de los tulipanes de Holanda crecen a partir de un bulbo. Estos bulbos son fáciles de encontrar en los comercios a precios muy asequibles. Puedes plantarlos en macetas, en el jardín o en el campo desde septiembre a enero. Los meses centrales del otoño son los más habituales, ya que, si se siembran antes de que la tierra se ponga fría y dura, se podrá lograr un buen crecimiento y una gran floración. Los bulbos de los tulipanes de Holanda se pueden sembrar con un sustrato universal, y hay que enterrarlos en la tierra a 8 cm de profundidad, dejando una distancia de 15 a 20 cm entre uno. Si los plantas en maceta, puedes juntarlos bastante para que se apoyen entre ellos al crecer.
Los bulbos de los tulipanes de Holanda se deben plantar en un suelo ligero y con un sustrato con buen drenaje, ya que no soportan los excesos de humedad. Ponlos en la tierra del jardín con la parte semiesférica del bulbo hacia abajo, para que broten las raíces. Los tallos y las flores nacerán de la parte puntiaguda de los bulbos. Después, cúbrelos con tierra o sustrato hasta la altura adecuada, dejando la tierra suelta y aireada. En cuanto a su ubicación, lo mejor es sembrarlos en un lugar soleado, ya que los tulipanes de Holanda necesitan mucha luz, pero sin estar directamente expuestos a los rayos de sol. Después, riégalos suavemente sin encharcarlos y no los vuelvas a regar hasta que veas que la tierra está muy seca. Para regar los tulipanes de Holanda tienes que saber que necesitan bastante agua, pero evitando la humedad permanente o la sequía total.
La floración de los bulbos se produce en primavera, desde finales de marzo hasta mediados de mayo, y da lugar a unas flores que no tienen fragancia, pero poseen los colores más hermosos y variados de la naturaleza. Si has plantado bastantes bulbos en tu jardín, verás que su temporada de floración es todo un espectáculo de colores. Esta floración de primavera se ha convertido en un atractivo turístico en los campos de los Países Bajos. Sobre todo en Lisse, muy cerca de Amsterdam, donde se encuentra el parque Keukenhof. ¿Imaginas el espectáculo que representa su floración a partir de finales de marzo? No en vano, Keukenhof está considerado como uno de los espectáculos florales más grandes del mundo. ¡Apúntatelo porque es digno de visitar!
Es pensar en tulipanes y teletransportarnos casi a los campos de Holanda. Recibir esta flor siempre es una maravilla. Sus formas y sus colores nos cautivan en cuanto las vemos aparecer. Sí, en Colvin somos muy tulip lover y en cuanto leas sus características, cuidados y curiosidades, tú también lo serás 😉 Son unas de las flores más conocidas en todo el mundo. Existen unos 4.000 tipos de tulipanes y se pueden encontrar en una gran variedad de colores a los que se asocia un significado diferente: tulipanes amarillos, azules, naranjas, rojos, violetas, blancos… ¿No te parece increíble que todo esto quepa en una misma flor?
Seguro que la mayoría de vosotros si os preguntásemos que de dónde vienen los tulipanes respondería que de Holanda. ¡EEEEError! Su lugar de origen está un poco más lejos, concretamente en Mongolia. Hasta la Edad Moderna no se empezaron a cultivar en Europa y a partir de ese momento se convirtieron en símbolo de Holanda.
El nombre de los tulipanes tiene una historia muy interesante detrás. Se dice que su nombre proviene de los turbantes de los turcos. conocidos como tülbend. Cuenta la historia que el embajador de Flandes se encontró con tulipanes silvestres en un viaje que hizo a Estambul en el año 1554. Al ver estas flores quedó tan asombrado por la belleza que señalándolas preguntó a un campesino que llevaba turbante el nombre de ésta. El campesino no lo entendió bien y se pensó que estaba señalando su turbante, respondiéndole “tülbend”. El embajador de Flandes, al abandonar el lugar, empezó a hablar de la flor de tulipán y empezaron a referirse a ella como tulip.
Los tulipanes son típicos de Holanda, sí. Pero esto no quiere decir que no podamos plantarlos en nuestros balcones y jardines. Estas flores tienen una altura media de entre 30-60 cm y si os estabais preguntando cuando florecen los tulipanes, la respuesta es…¡en primavera! Sus flores duran unas tres semanas antes de que se marchiten. Una vez se han marchitado, se tienen que cortar. Como su floración es en primavera, os recomendamos plantar los bulbos de tulipán en otoño, antes de que la tierra se ponga fría y dura, ¡así todo estará listo en su momento! Además, una buena manera de asegurarnos el éxito de floración, es comprar los bulbos la misma semana en la que los vamos a plantar. De esta manera, se mantendrán sanos estando el mínimo tiempo fuera de la tierra.
Es importante esperar a esas primeras semanas de otoño en las que las noches dejan de ser cálidas, ya que tanto si esperamos mucho como si nos precipitamos, provocaremos que las flores salgan antes de tiempo o mueran congeladas. Para elegir los bulbos más sanos es importante fijarse en que tengan la piel delgada, parecida a una cebolla y sobre todo que no estén blandos. Si lo están, podría significar que están podridos por dentro.
Los cuidados de los tulipanes no son muy complejos. De hecho, es una flor bastante agradecida y crece en muchos tipos de tierra. Tan sólo debemos eliminar las malas hierbas y las piedras que puedan dificultar su crecimiento, poco más. Es importante decidir correctamente dónde vamos a plantar los bulbos de nuestros tulipanes. Es una flor que soporta bien el frío, en realidad, lo necesita para poder crecer. La luz perfecta para el tulipán sería o sol o semisombra, podéis elegir 🙂 Hay que tener en cuenta que el tulipán es un gran demandante de agua, necesita que lo rieguen bastante a menudo.
Un consejo: Los tulipanes no deben plantarse dos años seguidos en la misma tierra. Consumen muchos nutrientes y quizá el tercer año no tengan los suficientes para que crezcan fuertes y sanos.
Curiosidades de los Tulipanes
Es una flor con muchísima historia y un montón de curiosidades. Una de las curiosidades más sorprendentes de estas es que en un momento de la historia fue la flor más cara del mundo y que…¡se puede comer! Estas flores son expertas bailarinas, no paran durante todo el día: puedes verlas muy rectas por la mañana y encontrarlas mirando al suelo por la noche. Pero tranquilos, ¡todo lo arregla un cambio de agua! Además, son una de las pocas flores que siguen creciendo una vez cortadas.
El Tulipán es una de nuestras flores favoritas. Tanto es así que forma parte de nuestra imagen. Se trata de una variedad muy valorada alrededor del mundo. Su apariencia es muy bonita, dando sensación de delicadeza y sensibilidad. A la vez, también se trata de una flor elegante que, dependiendo de sus colores puede transmitir sentimientos muy positivos como paz y alegría. El tulipán cuenta con más de 150 especies y 3000 variedades florales diferentes. El origen del Tulipán procede de Asia Central. No entró en Europa hasta el siglo XVI de la mano de la actual Turquía. En Estambul se celebra todos los años un espectacular festival basado en esta flor.
No se necesitan unos cuidados muy exhaustivos para que esté sana, ya que se trata de una flor muy resistente a los cambios atmosféricos. El riego es diferente según el lugar donde se encuentre plantado, por lo que se deberá ir revisando la tierra y la apariencia de flores y hojas, para saber la necesidad de riego de la planta. También hay que prestar atención al exceso de agua y a que no se quede estancada para que las raíces no se pudran. En cuanto a la luz que deben recibir, pueden permanecer al sol pero nunca por completo a la sombra.
En cuanto a la flor cortada, se deben quitar las hojas del comienzo del tallo, además se debe elegir un jarrón adecuado que no deje sin apoyo la mitad del tallo, sino que llegue casi al comienzo de la flor. Llenar al jarrón de agua bastante fría ya que preservará las flores durante más tiempo. Además también es adecuado utilizar conservantes.
