Las nubes, esas formaciones fascinantes que surcan el cielo, están compuestas por diminutas partículas de agua líquida y/o sólida (hielo) suspendidas en la atmósfera. Para entender dónde nacen las nubes, primero debemos tener algunas nociones de meteorología y de cómo funciona la atmósfera.
Las nubes son como las familias muy numerosas. Las nubes individuales y perfectamente formadas no siempre están esperando a que las etiquetemos. Aun así, primero debemos de saber de qué estamos hablando.
Identificando las Nubes
Debemos de intentar prestar mucha atención a la forma de las nubes y a la altura a la que se desarrollan. Un truco fácil de usar es el de estirar el brazo y ver cuantos de nuestros dedos “cubren” la nube.
- Si la nube es “tapada” por nuestro pulgar estaremos ante cirrocúmulos.
- Sí lo tapamos con casi dos dedos se tratará de altocúmulos.
- Si tenemos gran cantidad de nubes (y estas son más anchas que altas) tendremos una familia de estratocúmulos.
Si estemos ante nubes de tipo estratiforme debemos de recordar que los cirroestratos son las únicas nubes que producen halos (busquemos el Sol o la Luna). Por otro lado, los estratos son bastante más grises y están más pegados a la tierra. Fijémonos en los contornos de la nube. Ojo al tono de la nube. También pueden estar a punto de pasar a cumulonimbus (y ya capaces de dejar algún chaparrón) o fractus (algo así cómo deshilachados).
- Calvus: crestas muy definidas redondeadas y luminosas.
- Fractus: más “rompedores”, con jirones sueltos e irregulares.
TIPOS DE NUBES | #AprendeMeteorología
Composición de una Nube
Los componentes básicos de las nubes son el agua y las partículas -de polvo, suciedad o sal marina- conocidas como núcleos de condensación de las nubes. Estos núcleos están por todas partes en la atmósfera. Atraen el vapor de agua y, a medida que ascienden, el vapor se condensa para formar agua líquida o hielo, lo que da lugar a la creación de diminutos glóbulos llamados gotas de nube.
Mucho más pequeñas que las gotas de lluvia, las gotas de las nubes son extremadamente ligeras y se acumulan mientras flotan, mezclándose con el aire para crear las formaciones esponjosas que vemos suspendidas en el cielo.
Atlas de las Nubes: Clasificación por Altura
Las nubes se forman generalmente en la troposfera, la capa de la atmósfera más cercana a la Tierra. A medida que se elevan y descienden, pueden aparecer en infinitas variaciones. Para poner un poco de orden, los científicos han establecido tres grandes categorías en las que se pueden agrupar la mayoría de ellas.
- Nubes Altas: Se dan entre los 3,05 y los 18,29 kilómetros.
- Nubes de Nivel Medio: Suelen estar entre los 1,83 y los 7,62 kilómetros.
- Nubes Bajas: Se sitúan a 1,98 kilómetros o menos.
Principales Tipos de Nubes
Dentro de cada uno de estos tres niveles, los científicos organizan las nubes en 10 grandes categorías basadas en las formas generales que adoptan.
Nubes Altas
Las nubes altas se clasifican como cirros, cirrostratos o cirrocúmulos. Los cirros están formados por cristales de hielo y tienen un aspecto fino, blanco y difuso. Las nubes cirrostratus son blanquecinas y transparentes y tienden a cubrir todo el cielo, creando a veces un efecto de halo alrededor del sol o la luna. Las nubes cirrocumulus también son blancos y pueden tener forma de lámina y ondulada.
Nubes de Nivel Medio
Las nubes de nivel medio suelen ser grises y se identifican como altocúmulos, altoestratos o nimbostratos. Las nubes altocumulus están llenas de agua líquida, pero generalmente no producen lluvia. Son irregulares y a menudo aparecen en forma de ondas o hileras. Las nubes altostratus cubren el cielo, pero son más oscuras que las cirrostratus y pueden dar al sol o a la luna un aspecto borroso. Las nubes altostratus pueden presagiar una tormenta. Las nubes nimbostratus son gruesas y oscuras y pueden producir tanto lluvia como nieve.
Nubes Bajas
Las nubes bajas se dividen en cuatro categorías: cúmulos, estratos, cumulonimbos y estratocúmulos. Los cúmulos son los favoritos de los observadores de nubes: son grandes, blancas y algodonosas y -dependiendo de la imaginación de cada cual- pueden parecerse a un oso, una manzana o cualquier otro objeto familiar. Las nubes cumulonimbus son pesadas y densas; tienden a crecer de forma espectacular y suelen ser precursoras de tormentas eléctricas, granizo o tornados. Las nubes stratus aparecen como una fina capa gris en el cielo. Las nubes stratocumulus son irregulares, grises y blancos, y suelen parecerse a un panal.
Otros Tipos de Nubes
Por supuesto, todas las nubes que existen no pueden estar contenidas en parámetros tan limitados. ¿Ha visto alguna vez una que parece ondulada? Se trata de una nube Kelvin-Helmholtz, llamada así por los físicos que estudiaron por primera vez su formación fluida. ¿Y esas protuberancias en forma de bolsa que salen de debajo de las nubes más grandes? Se llaman nubes mammatus. Las estelas son largas bandas de nubes producidas por los aviones. Las nubes lenticulares, que parecen de otro mundo, semejan a pilas de discos gigantes que se elevan en el cielo.
El Anticiclón: Un Gigante Invisible
Para quienes hemos hecho del mar nuestra vida, comprender sus señales, interpretar sus cambios y anticipar sus movimientos es un arte tan antiguo como la propia navegación. Y en el corazón de este conocimiento, dictando los días de faena tranquila y las jornadas de puerto forzoso, se encuentra un gigante invisible y poderoso: el anticiclón.
Si buscamos en el diccionario de la Real Academia Española, la definición de anticiclón es concisa: «Área de la atmósfera de presión superior a la de las áreas que la rodean, que produce tiempo estable y despejado». Es una definición precisa, pero para un marinero, un anticiclón es mucho más que eso. Es una promesa.
Para visualizarlo, podemos imaginar el aire como un océano invisible sobre nuestras cabezas. Un anticiclón sería como una inmensa y pesada montaña de aire. En el centro de esta «montaña», el aire frío y denso de las capas altas de la atmósfera desciende lentamente hacia la superficie en un fenómeno conocido como subsidencia.
¿Qué es un Anticiclón?
Ahora que tenemos la imagen general, profundicemos un poco más. Cuando hablamos de alta presión, nos referimos a valores en el barómetro superiores a la presión estándar a nivel del mar, que es de 1013,25 hectopascales (hPa) o milibares (mb). Un anticiclón robusto puede superar fácilmente los 1030 o 1040 hPa.
Tipos de Anticiclones
- Anticiclones Térmicos: Se forman cuando una gran masa de aire se enfría al entrar en contacto con una superficie muy fría, ya sea tierra o mar. El aire frío es más denso y pesado, por lo que se «hunde» y crea una zona de alta presión. Son típicos del invierno en las grandes masas continentales, como el anticiclón siberiano.
- Anticiclones Dinámicos: Estos no se forman por temperatura, sino por la propia circulación general de la atmósfera. Son mucho más grandes, persistentes y relevantes para nosotros. El aire desciende en ciertas latitudes (en torno a los 30ºN y 30ºS) como parte de un ciclo global. Son sistemas semipermanentes que definen el clima de vastas regiones.
Características del Anticiclón
Calentamiento y Secado del Aire: A medida que el aire baja, se comprime por el peso del aire que tiene encima. Esta compresión aumenta su temperatura y, como resultado, su humedad relativa disminuye drásticamente. Esto impide la condensación del vapor de agua y, por tanto, la formación de nubes.
Estabilidad Atmosférica: El aire que desciende es más denso y estable que el aire que lo rodea. Actúa como una especie de tapadera o cúpula invisible que aplasta cualquier intento de movimiento vertical del aire desde la superficie.
Debido a esta subsidencia, los vientos en el centro de un anticiclón suelen ser muy flojos o incluso nulos. Es la «calma chicha» que a veces experimentamos en pleno verano. Sin embargo, a medida que nos alejamos del centro, el aire fluye hacia afuera, hacia las zonas de menor presión.
Anticiclón vs. Borrasca
No se puede hablar del héroe sin mencionar al villano. Si el anticiclón es el Dr. Jekyll de la meteorología, la borrasca (también llamada ciclón o depresión) es su Mr. Hyde. Son las dos caras de la misma moneda, la manifestación del equilibrio dinámico de la atmósfera.
| Característica | Anticiclón (Alta Presión) | Borrasca (Baja Presión) |
|---|---|---|
| Presión Atmosférica | Alta (> 1013 hPa). El barómetro sube. | Baja (< 1013 hPa). |
| Cielos | Cielos despejados o pocas nubes. Favorecida. | Cielos cubiertos y desarrollo de nubes. |
| Precipitación | Generalmente ausente. Tiempo seco. | Muy probable. Lluvia, chubascos, nieve. |
| Viento (Hemisferio N.) | Gira en sentido horario. Vientos flojos en el centro. | Gira en sentido antihorario. |
La caída de la presión en el barómetro es la señal de alarma universal en cualquier puente de mando. Una caída rápida indica que una borrasca se aproxima con celeridad, y con ella, un aumento del viento y del oleaje. Mientras que un anticiclón te invita a zarpar, una borrasca te aconseja buscar refugio o, si ya estás en el mar, tomar las precauciones necesarias.
El Anticiclón de las Azores
Hablar de anticiclones en España es hablar, inevitablemente, del Anticiclón de las Azores. Este coloso atmosférico es un anticiclón dinámico semipermanente situado, como su nombre indica, en las inmediaciones del archipiélago de las Azores, en el Atlántico Norte.
En verano: El Anticiclón de las Azores se fortalece y se desplaza hacia el norte, extendiendo su influencia sobre toda la península. Actúa como un escudo impenetrable que desvía las borrascas atlánticas hacia latitudes más altas (hacia las Islas Británicas). Es el responsable directo de nuestros veranos secos, soleados y calurosos. Para la flota de bajura, los barcos de pasaje y las embarcaciones de recreo, es la época dorada.
En invierno: El anticiclón se debilita y se retira hacia el sur. Este repliegue deja un «pasillo» abierto por el que las borrascas atlánticas, nacidas en el frente polar, pueden circular y alcanzar la península, trayendo las lluvias y los vientos tan necesarios.
Este gigante no solo nos da buen tiempo. Sus vientos asociados, los vientos alisios que soplan en su flanco sur, fueron las autopistas que permitieron la era de los descubrimientos.
Frente Polar y Ciclogénesis
Para entender por qué el Anticiclón de las Azores es tan importante como «escudo», debemos conocer qué es lo que nos está bloqueando. Y ahí entra en juego el concepto de frente polar.
Imaginemos el planeta con dos grandes masas de aire: una muy fría y densa sobre el Polo Norte, y otra cálida y ligera sobre los trópicos. El frente polar no es una línea fija, sino una zona de transición, una frontera atmosférica de miles de kilómetros donde estas dos masas de aire, con temperaturas y densidades muy diferentes, se encuentran, pero no se mezclan.
A lo largo de esta frontera se producen ondulaciones, similares a las olas que rompen en la orilla. Estas ondulaciones, conocidas como «ondas de Rossby», pueden profundizarse y acabar «estrangulando» una porción de aire cálido dentro de la masa fría, obligándolo a ascender violentamente. Este proceso, llamado ciclogénesis, es el nacimiento de una borrasca.
La mayoría de las borrascas que azotan nuestras costas cantábricas y atlánticas en otoño e invierno nacen en este frente polar.
Funciones del Anticiclón
- Favorece la estabilidad: el aire desciende (subsidencia), se calienta y se seca, con menos nubosidad y lluvias. Si las isobaras están muy juntas, puede generar vientos moderados o fuertes pese al “buen tiempo” aparente.
- ¿Cuál es la diferencia entre ciclón y anticiclón? “Ciclón” es cualquier sistema de baja presión (desde borrascas extratropicales hasta ciclones tropicales); el anticiclón es lo contrario: alta presión y circulación opuesta, asociada a estabilidad.
- ¿Cuánto dura un anticiclón? Depende del patrón atmosférico: hay altas móviles que duran pocos días y altas semipermanentes (como la del Atlántico subtropical) que pueden dominar por semanas, con pulsos que se refuerzan o debilitan.
- ¿Por qué no se forman nubes en las zonas de anticiclón? Porque el aire desciende y se calienta por compresión, disminuye su humedad relativa y se inhibe la convección; sin ascenso sostenido, a las gotas les cuesta crecer hasta nube/lluvia
- ¿Qué son las isobaras? Líneas en un mapa que unen puntos con la misma presión atmosférica; su separación orienta sobre el gradiente de presión (cuanto más juntas, más viento)
- ¿Cómo giran los vientos en un anticiclón? En el hemisferio norte giran en sentido horario y divergen desde el centro; en el hemisferio sur, antihorario, por efecto de la fuerza de Coriolis.
- ¿Qué anticiclones existen? Subtropicales (Azores en el Atlántico N., Santa Helena en el Atlántico S.), polares, térmicos continentales (como el siberiano en invierno), y altas móviles asociadas a dorsales en altura.
- ¿Cuándo llueve, sube o baja la presión atmosférica? Habitualmente baja antes y durante el paso de una borrasca o frente; tras el frente frío o con la entrada de una cuña anticiclónica, la presión suele subir de nuevo.
- ¿Qué significa 1013 hPa? Es la presión media estándar al nivel del mar (aprox. 1013,25 hPa), valor de referencia en meteorología y aviación para calibrar instrumentos.
Tormentas: Fenómenos Atmosféricos Violentos
Las tormentas se pueden formar en una amplia variedad de escenarios y su comportamiento depende del entorno en que se desarrollan. Están asociadas a los cumulonimbos, responsables de fenómenos atmosféricos violentos.
Definición de Tormenta
Una tormenta es un fenómeno que se caracteriza por la presencia de dos o más masas de aire de diferentes temperaturas. Este contraste térmico hace que la atmósfera se inestabilice, causando lluvias, vientos, relámpagos, truenos, rayos y a veces también granizo.
Formación de una Tormenta
Para que una tormenta se forme es necesario que un centro de baja presión se desarrolle con un sistema de alta presión que lo rodea. El contraste térmico y otras propiedades de las masas de aire húmedo dan origen al desarrollo de fuertes movimientos ascendentes y descendentes produciendo fuertes lluvias y vientos en la superficie e, incluso, descargas eléctricas.
El ciclo de actividad de una tormenta es:
- Fase de cúmulo: el cúmulo se empieza a desarrollar y está más caliente que el exterior, produciéndose fuertes corrientes ascendentes que impiden que la precipitación llegue al suelo. Se forma el cumulonimbo.
- Fase de madurez: las gotas ya no se sostienen y caen en forma de chubascos produciéndose también las descargas eléctricas. Fuertes vientos descendentes llegan a la superficie y hacen bajar la temperatura.
- Fase de disipación: ya no hay corrientes ascendentes que aporten humedad a las capas altas. Cesa la precipitación y las rachas violentas de viento. La temperatura interior de la nube se iguala a la del exterior y se disipa.
Tipos de Tormentas
Aunque la formación es similar, pueden distinguirse diferentes tipos de tormentas atendiendo a sus características:
- Tormenta eléctrica: se caracteriza por la presencia de rayos y truenos. Se originan a partir de cumulonimbos, y están acompañadas por vientos fuertes, y a veces también por lluvia abundante, nieve o granizo.
- Tormenta de arena o polvo: sucede en las regiones áridas y semiáridas del mundo. El viento desplaza una gran masa de partículas a una velocidad de más de 40km/h.
- Tormenta de nieve o de granizo: cae agua en forma de nieve o granizo.
- Tormenta tropical: fenómeno meteorológico parte de la evolución de un ciclón tropical.
Diferencia entre Lluvia y Tormenta
La lluvia y la tormenta son dos fenómenos meteorológicos relacionados pero distintos en términos de intensidad y características asociadas, ambos fundamentales para comprender el comportamiento de la atmósfera terrestre y el ciclo hidrológico.
Lluvia: La lluvia es la precipitación de agua en forma de gotas líquidas que caen desde las nubes hacia la superficie terrestre. Es un fenómeno meteorológico común y esencial en el ciclo hidrológico, que implica la evaporación, condensación y precipitación del agua. La lluvia puede ser de intensidad variable, desde lloviznas leves hasta lluvias intensas, y su frecuencia e intensidad varían según factores geográficos y temporales.
Tormenta: Una tormenta, por otro lado, es un fenómeno meteorológico más complejo e intenso que la lluvia. Se caracteriza por la presencia de una o más de las siguientes condiciones: fuertes vientos, lluvias intensas, truenos, relámpagos, granizo y, a veces, incluso tornados. Las tormentas se forman debido a cambios bruscos en la atmósfera, como diferencias de temperatura y humedad, y pueden causar daños significativos debido a las condiciones extremas que las acompañan.
En resumen, la principal diferencia entre la lluvia y la tormenta radica en la intensidad y las características asociadas al fenómeno meteorológico. Mientras que la lluvia se refiere específicamente a la precipitación de agua, una tormenta implica condiciones más extremas y potencialmente peligrosas.
Tormentas Secas
Las tormentas secas, también conocidas como tormentas de virga, son tormentas en las que se forman precipitaciones pero no llegan a la superficie terrestre, evaporándose en el aire antes de alcanzar el suelo. Estas tormentas pueden presentar características típicas de las tormentas, como relámpagos, truenos y fuertes vientos, pero sin la presencia de lluvia en la superficie.
Mecanismos subyacentes: Las tormentas secas suelen formarse en condiciones de baja humedad en la atmósfera, especialmente en regiones áridas o semiáridas. En estas condiciones, las gotas de lluvia que caen desde las nubes se evaporan antes de llegar al suelo debido a la baja humedad relativa y a la alta temperatura en la capa atmosférica inferior. La evaporación de las gotas de lluvia enfría el aire, lo que puede generar corrientes descendentes de aire frío que a su vez provocan fuertes vientos y la formación de nubes de polvo.
Consecuencias de las tormentas secas: A pesar de la ausencia de lluvia, las tormentas secas pueden tener importantes consecuencias ambientales y sociales. Los fuertes vientos asociados a estas tormentas pueden causar daños en estructuras, vehículos y vegetación, así como aumentar el riesgo de incendios forestales, especialmente en regiones áridas. Además, las tormentas secas pueden afectar la calidad del aire y la salud humana, ya que las nubes de polvo generadas pueden provocar la dispersión de partículas finas y contaminantes en la atmósfera.
Nubes que Anuncian Tormentas: Cúmulonimbos
Las nubes juegan un papel crucial en la predicción de fenómenos meteorológicos, y entre ellas, las nubes cúmulonimbos son particularmente importantes para anticipar tormentas.
Características de las nubes cúmulonimbos: Las nubes cúmulonimbos, también conocidas como nubes de tormenta, son nubes de gran desarrollo vertical que se forman en la troposfera, la capa más baja de la atmósfera terrestre. Estas nubes suelen tener una base plana y una parte superior en forma de yunque o torre, que puede alcanzar altitudes de hasta 12 km o más en climas templados. Las nubes cúmulonimbos están asociadas con tormentas eléctricas, fuertes lluvias, vientos intensos, granizo y, en casos extremos, tornados.
Formación de las nubes cúmulonimbos: Las nubes cúmulonimbos se forman a partir de nubes cúmulos, que se originan en ambientes de inestabilidad atmosférica y convección. La inestabilidad atmosférica ocurre cuando el aire caliente y húmedo cerca de la superficie terrestre asciende y se enfría, formando nubes cúmulos. Si las condiciones atmosféricas permiten un mayor crecimiento vertical de las nubes, estas pueden evolucionar a cúmulonimbos. Factores como el contraste de temperatura entre las capas bajas y altas de la atmósfera y la presencia de vientos cortantes pueden favorecer la formación de cúmulonimbos.
Mecanismos asociados con las nubes cúmulonimbos y tormentas: Las nubes cúmulonimbos están asociadas con fenómenos meteorológicos extremos debido a la intensa actividad convectiva que se produce en su interior. La convección consiste en el movimiento vertical del aire y la transferencia de energía térmica, lo que puede generar corrientes ascendentes y descendentes. Estas corrientes pueden favorecer la formación de precipitaciones, relámpagos y truenos.
