La poesía, una de las grandes pasiones de la vida para muchas personas, es un género literario que se caracteriza por mostrar la belleza y los sentimientos. Sentimientos, ilusiones y pasiones pueblan los versos de los poemas más hermosos. La palabra ‘poema’ procede del griego y significa engendrar, causar o dar a luz. Una palabra mágica que ha dado lugar a múltiples manifestaciones literarias a lo largo de la historia. Puede ser desde un largo poema épico a bellos poemas cortos de amor.
Erato, la musa de la poesía lírica.
El 21 de marzo se celebra el Día Mundial de la Poesía, con el objetivo de apoyar la diversidad lingüística. Fue la UNESCO en París en 1999 cuando decidió proclamar el 21 de marzo, como Día Mundial de la Poesía. En principio se manejó la fecha del 23 de abril, pero dado que ya se celebraba en esa fecha el Día Mundial del Libro, se apostó por el 21 de marzo que coincide con el equinoccio de primavera.
Los Primeros Pasos de la Poesía
Resulta complicado establecer el origen de la poesía, pero se cree que proviene de diversas inscripciones jeroglíficas egipcias del año 2.600 a. de C. Algunos estudiosos consideran que ciertos jeroglíficos egipcios de 2500 a.C. Se trataba de unas canciones con significación religiosa que se desarrollaron en distintos géneros como odas, himnos y elegías. Para que un texto literario se considere poesía debe mostrar sentimientos o considerarse una manifestación de belleza.
Si hablamos de textos escritos, no podemos dejar de lado el llamado «Poema de Gilgamesh«, considerado el registro más antiguo de origen sumerio y que fue encontrado en tablillas de arcilla. Se trata de un bello poema que cuenta las emocionantes aventuras del rey Gilgamesh con seres mortales, gigantes, semidioses y dioses. Se trata de una serie de leyendas sumerias, escritas en torno a 2150-2000 a.C. En esta epopeya se narran las aventuras de Gilgamesh, cuarto rey sumerio de Uruk, que gobernó en torno a 2750 a.C.
Relieve de Gilgamesh en el Museo del Louvre.
Seguidamente puedes observar un resumen de la historia de la poesía en forma de línea del tiempo (timeline):
- Año 2000 a.C.: Primer poema de la historia, la Epopeya de Gilgamesh.
- Años 1500-1000 a.C.: Se cree que en esta fecha se escribió el Rig Veda, el más antiguo de los Vedas.
- Siglos VIII-VII a.C.: Homero, el poeta jonio ciego, escribe los poemas épicos la lliada y la Odisea. Hesíodo escribe Los trabajos y los días. Safo, la poetisa lésbica, escribe sus poemas de amor sin ornamentos.
- Siglo V a.C.: Anacreonte de Samos acusa a Safo de amar físicamente a sus alumnas.
- Siglo IV a.C.: Versión definitiva del Mahabarata, el relato épico más extenso escrito antes de Cristo, segundo de la historia después de los Cuentos del rey Gesar.
Características de la Poesía
La poesía es para muchos la manifestación, por medio de la palabra, de los sentimientos, emociones y reflexiones que puede expresar un ser humano en torno a la belleza, el amor, la vida o la muerte. Normalmente consta de características formales diferentes que otros géneros como los versos, las estrofas o el ritmo. Otra de sus características es suele seguir una cierta métrica y utilizar recursos literarios como la anáfora, la metáfora o los paralelismos.
Aunque la poesía tradicional ha tenido siempre en cuenta la métrica, la poesía moderna prefiere el verso libre.
Caligrama de Guillaume Apollinaire.
Grandes Poetas a lo Largo de la Historia
A lo largo de la historia de la humanidad hemos disfrutado de grandes poetas como Homero, Hesíodo o Virgilio en la antigüedad. Civilizaciones como la griega, la china o la japonesa han tenido grandes poetas. En nuestro país hemos contado con poetas maravillosos como Góngora, Jorge Manrique, Federico García Lorca, Antonio Machado o Rafael Alberti.
Son muchos los escritores que han hecho de la poesía un arte y una manera de vivir, sin embargo, hoy hablaremos de aquellos que han dejado una huella gracias su narrativa y estilo literario:
- Homero: Autor de la Iliada y la Odisea.
- William Shakespeare: Su poesía ha sido reconocida en los cinco continentes.
- Pablo Neruda: Poeta de origen chileno que, gracias a su obra, está considerado como uno de los poetas más influyentes del siglo XX.
Si un grupo de autores comparten las mismas características en su obra, suele hablarse de la formación de un movimiento literario como por ejemplo la Generación del 27. Con el término Generación del 27 se denomina comúnmente a una constelación de escritores españoles en su mayor parte poetas del siglo XX que se dio a conocer en el panorama cultural alrededor del año 1927 con motivo del homenaje a Luis de Góngora organizado en ese año por José María Romero Martínez en el Ateneo de Sevilla con motivo del tercer centenario de su muerte.
La Poesía Árabe: Un Legado Milenario
Siempre me han fascinado una gran variedad de géneros y producciones literarias, y la literatura árabe no es una excepción. La primera forma literaria del mundo árabe preislámico fue la poesía. Su evidencia más antigua se puede encontrar siguiendo la historia de los pueblos nómadas del desierto del norte de Arabia a comienzos del siglo VI. Estas poblaciones solían viajar en grupos recorriendo el Sahara por largas distancias.
Aquí es donde entran en juego los ruwat, trovadores que recitaban poemas para la comunidad. Al sistema métrico que se utilizaba en estas antiguas poesías se le llamaba qaṣīda. En esta etapa, el poeta empieza la aventura con su compañero de viaje, que suele ser un camello o un caballo. A lo largo de estas obras se observa desde un punto de vista práctico el verdadero propósito del poema: por ejemplo una controversia política, una sátira o una alabanza.
Las primeras poesías de la literatura árabe trataban temas típicos de su contexto cultural. Así, la producción del período clásico estuvo marcada por temas bélicos, religiosos, eruditos y relacionados con la cotidianidad. Otro tema recurrente en la poesía preislámica es la guerra, ya que es la prueba por excelencia para detectar el valor de un individuo. Además existía la costumbre de enfrentarse en duelos poéticos.
Como hemos visto, la literatura árabe se originó en la Península Arábiga, pero más tarde se produjo y fue apreciada desde España hasta China.
La Lírica Arábigo-Andaluza: Un Tesoro Escondido
Cuando hablamos de la lírica arábigo-andaluza, quizás estemos hablando del origen de toda la lírica románica. Las primeras tesis sobre dicho origen aparecieron hacia el año 1915 en la voz de Julián Ribera. Entre los continuadores de su teoría se encontraba un joven hebreo nacionalizado inglés, S.M. Los árabes que entraron en España trajeron consigo la poesía árabe tradicional oriental (la qasida).Al llegar a Al-Ándalus, hubo dos hechos importantes que hicieron que la poesía árabe tradicional oriental derivara en un nuevo tipo de poesía: la existencia de una sociedad multirracial y bilingüe.
Esta renovación literaria de la poesía clásica oriental tiende hacia la elaboración de poesías estróficas de varios tipos de versos cortos, en estrofas de ritmo cambiante, e insertando refranes y expresiones populares en árabe vulgar, entre los versos en árabe literario. Aparece la moaxaja (muwaassahs), y fue cultivada en Al-Ándaluz durante los siglos XI, XII y XIII. Su invención se le atribuye al poeta cordobés Muqadamm ben Mu’safà (Moccadan de Cabra), pero quizás sea más cierto decir que fue él quien la puso de moda en la corte cordobesa del momento.
El final de cada poema está rematado con una coplilla romance: la jarcha. La palabra jarcha significa en árabe salida o finida. Las jarchas es la base sobre la que construye la moaxaja. Algunos estudiosos llegan incluso a afirmar que la jarcha es anterior a la moaxaja, y de distinto autor. Esta teoría se basa en la variación temática de la segunda respecto a la primera.
En el caso del zéjel, su estructura es en esencia la misma que la de las moaxajas, sólo que mientras en la moaxaja el ritmo lo marca la jarcha, el zéjel carece de ella y es el estribillo o markaz quien establece el ritmo del poema; además el zéjel está escrito en gran parte en lengua popular, apartándose en gran medida de las directrices y métricas de árabe literario clásico (la qasida).
El Arte de Escribir Poesía
Al plantearnos cómo escribir poesía, hay dos elementos que son como la cara y la cruz de una misma moneda. Me refiero a la forma y el fondo.
- Forma: Si el poema fuera una persona, la forma sería el vestido, es decir, se refiere a todos los elementos que sirven para realzar el mensaje (el fondo), como la rima (de haberla) o la ausencia de rima, el ritmo, la disposición de los versos en la página, etc.
- Fondo: Si el poema fuera una persona, el fondo sería lo que hay bajo el vestido, es decir, el cuerpo, la sustancia.
Una persona puede ir desnuda pero no resalta tanto su belleza y un vestido puede colgarse en una percha pero tampoco luce igual. Lo cierto es que el ritmo, la musicalidad, es uno de los trajes que mejor visten a un poema. Aprendiendo a contar las sílabas, o dicho de otro modo, conociendo las reglas métricas y sabiendo qué estructuras poéticas transmiten mejor el fondo de lo que queremos contar.
En cuanto al fondo: uno tiene una emoción, la graba con imágenes en su mente y luego deja que el papel absorba la tinta del grabado. ¿Por qué con imágenes? Porque no se puede imprimir lo que no se puede ver. Es la reina de los recursos literarios cuando decidimos escribir poesía, precisamente por su poder evocador. Hacer una metáfora es establecer una comparación.
Cuando se está inmerso en lo más abstracto, la metáfora es la luz que permite aclarar las cosas. Lo abstracto son las ideas, lo pensado o sentido, lo que no se puede tocar, oler, saborear, ver u oír como el amor, el odio, la alegría. Son conceptos muy grandes que necesitamos comprender de algún modo y cuando hay algo que no entendemos siempre intentamos compararlo con otra cosa. La metáfora es la herramienta que nos ayuda a entender los misterios de la vida, la que nos traduce lo incomprensible.
Consiste en imaginar que las cosas, los animales o hasta los conceptos son personas, como en el ejemplo de Janés: “la boca del amor” ¿Es posible que el amor tenga boca? En poesía todo es posible gracias a las figuras retóricas, como la contraria a la personificación:
- La cosificación: en la que las personas, los animales o cualquier ser animado nos convertimos en cosas.
- Sinécdoque: una figura literaria que usa la parte por el todo, por ejemplo: “Las 50 botas hicieron retumbar el edificio”.
- Metonimia: Si relacionamos la obra con el autor, la causa con el efecto o el símbolo con lo que simboliza.
Existe la falsa idea de que para transmitir algo tenemos que llenarlo de adjetivos. Pensamos que cuantos más pongamos, mejor se entenderá. Pero los adjetivos son como los cuadros, cuantos más pongamos, más se satura el espectador y al final no ve nada.
Es importante destacar que la poesía didáctica, la descriptiva y la filosófica forman una excepción de la regla general, o que al menos no suponen todas las condiciones que exigen las otras especies de poesías; pero yo me atrevería a responder; que el poema didáctico, por su naturaleza misma, tiene necesidad de un modelo ideal y de una invención singular en su orden y su forma: las que, si por desgracia le faltan, será preciso buscar la falta en el genio estéril del poeta: el gran secreto de dar valor a un poema de esta clase, sólo consiste en proporcionarle todo lo posible el interés del drama.
El instinto, la facultad y el gusto de la música han sido presentes que sabia naturaleza prodigó al hombre; pero este instinto, aquella facultad, y el gusto armónico dormían en ellos como sus otros atributos, y podría asegurarse que esa multitud de cantores del aire que la creación ha extendido por todas partes encantando al universo con sus conciertos, fueron los primeros que lo despertaron de su dueño.
La música y la poesía caminaron a la par en un principio, formando la época de la omnipotencia del corazón humano tan fecunda en bellezas y prodigios. Se las veía en el oriente, en la Caldea, en el Egipto y en la Grecia, siendo intérpretes del cielo y de la tierra, sirviendo de instrumentos y custodios del gobierno, y desempeñando fielmente el encargo de conservar todos los sentimientos generosos, y de multiplicar las acciones heroicas.
Así es preciso confesar que la poesía es tan antigua como el mundo. Nacida con el hombre la poesía, siempre ha sido cosmopolita, y ninguna nación puede reclamar su nacimiento. La Biblia demuestra con muchos ejemplos, que la poesía hebrea que parecía tener un carácter exclusivo y particular, ni debe su creación a Moisés, ni pertenece por entero al pueblo de Israel.
Ocho siglos después de Orfeo, y cuatro después de Homero, apareció por primera vez la prosa en las pequeñas composiciones llamadas fábulas. El canto hizo nacer los versos: la poesía lírica o las cantatas reconocen los mismos caracteres.
La alegre y florida Italia, y la triste y sombría Inglaterra, han producido poetas de una imaginación igualmente exaltada y terrible. La revolución y las discordias intestinas de Inglaterra, un furor de libertad y de abandono, los puritanos y los caballeros, Carlos I y Cromwell, el entusiasmo religioso y el político, la memoria de las delicias conyugales, y la Biblia y Homero, consuelos sublimes para un genio que se extasiaba con aquella, y que se elevaba con este a las más altas regiones, produjeron a Milton, y la Italia y la Inglaterra presentaron al mundo el poema del Infierno, el Paraíso perdido.
Muy pronto la poesía adquirió el carácter de sentenciosa, y logró comprender en términos concisos aquellos proverbios en que se mira comprendida la sabiduría de las naciones, formando aquel lenguaje común que reproduce entre ellas, casi bajo la misma forma grave y sonora, las máximas eternas de la moral, y los preceptos de la justicia que grabó sabia naturaleza en el corazón de todos los hombres para formar la conciencia del género humano.
Tal es el bello, el sublime origen, la antigua cuna del idioma de los dioses, de la inmortal poesía.
