El Río Umia, un tesoro natural de Galicia, nace en la parroquia de Aciveiro, en el municipio de Forcarei. Este río recorre los municipios de A Estrada, Cuntis, Moraña, Caldas de Reis, Portas, Meis, Ribadumia y Cambados. Finalmente, desemboca en la Ría de Arousa, completando un recorrido lleno de historia y belleza natural.
Mapa del municipio de Forcarei, donde nace el río Umia
El Río Umia y el Albariño
El río Umia está considerado como el padre del Albariño, pues en sus riberas se cultiva la vid y se produce este vino desde la Edad Media. Existe una teoría que indica que los monjes de Cluny llevaron la uva Albariño al monasterio de Armenteira (en la comarca pontevedresa de O Salnés) en el siglo XII y que desde allí su cultivo se extendió al resto de Galicia y norte de Portugal.
Otra creencia más reciente apunta que el Albariño es una uva blanca que pudo haber viajado ya desde Centroeuropa posiblemente con las migraciones de los pueblos germanos desde el siglo V (suevos y visigodos). Se asentó históricamente en el noroeste coincidiendo con las fronteras de la antigua Gallaecia.
Dejando a un lado las leyendas, lo que sí podemos afirmar con rotundidad es que la variedad lleva más de mil años cultivándose en el territorio de las Rías Baixas y, dadas sus características, se encuentra perfectamente adaptada a las condiciones de clima e insolación que le ofrece este territorio.
Los vinos blancos, más refinados, se conservan en los monasterios hasta el siglo XVIII con la Desamortización de Mendizábal. Será pues, a partir de esta fecha cuando estos vinos empiecen a cultivarse en las fincas de los pazos o casas grandes gallegas. Los nobles eran entonces los únicos que podían destinar sus tierras a cultivar unas variedades y elaborar unos vinos más refinados.
No será hasta la mitad del siglo XX cuando la variedad Albariño se extienda por todo el territorio. La Denominación de Origen Rías Baixas, comienza su breve historia en el año 1980. En este año es reconocida en el B.O.E del 11 de Octubre la Denominación Específica Albariño.
Debido a necesidades de adaptación de la legislación española a la comunitaria, la Consellería de Agricultura, en una orden del 17 de marzo de 1988, reconoce con carácter provisional la Denominación de Origen Rías Baixas, y por orden del 4 de Julio del mismo año se aprueba el reglamento de la Denominación de Origen Rías Baixas y de su Consejo Regulador.
Esa evolución también se refleja en la ampliación de las subzonas. En 1988 la Denominación de Origen Rías Baixas constaba de 3 subzonas, perfectamente individualizadas, en la provincia de Pontevedra: Val do Salnés, Condado do Tea y O Rosal.
Sin duda alguna es la subzona reina del Albariño, donde se concentra la mayor producción de la variedad. Cambados, considerada la capital del albariño en Galicia se encuentra en O Val do Salnés. Precisamente en Cambados es donde se celebra el evento anual del albariño, La Fiesta del Albariño, de Interés Internacional. A lo largo del río Umia, que atraviesa la subzona, se encuentran gran parte de las principales bodegas de albariño de Galicia.
Subzonas de la Denominación de Origen Rías Baixas
La Denominación de Origen Rías Baixas se divide en varias subzonas, cada una con características particulares:
- Val do Salnés: Conocida como la cuna del Albariño, concentra la mayor producción de esta variedad.
- Condado do Tea: Localizada en el extremo sur-oeste de la provincia, con un microclima idóneo para el cultivo.
- O Rosal: Ha sido la última en unirse al convenio de la Denominación de Origen, a pesar de ser la subzona más extensa.
Mapa de las subzonas de la Denominación de Origen Rías Baixas
Flora y Fauna en el Entorno del Río Umia
En el entorno del Umia podemos ver alisos (Alnus glutinosa) a ambos lados. El gran porte de estos árboles limita la proliferación de otras especies, por lo tanto se verán acompañadas únicamente por helechos y plantas que necesitan sombra y humedad, como las ortigas (Urtica dioica). También podemos encontrar arbustos como el laurel (Laurus nobilis).
En cuanto a la fauna ictícola, destacan las truchas que se pueden observar fácilmente.
Importancia Cultural e Histórica
El Río Umia tiene una gran importancia cultural a lo largo de la historia, naciendo diversos cuentos o leyendas como el del Puente Arnelas y el del Puente de los Padriños.
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La presencia del hombre en las orillas del río modifica también el paisaje con la extensión de los cultivos hasta el margen fluvial, para aprovechar la humedad y los nutrientes, lo que favorece la actividad productiva, pero limita el desenvolvimiento de las especies.
La Leyenda del Puente de los Padriños
A lo largo de su historia el Río Umia ha contado con gran importancia cultural que se ve reflejada en una leyenda. Construido en la Edad Media y restaurado posteriormente en el siglo XVI, el puente recibe este nombre para referirse a una leyenda que considera a este el lugar donde antiguamente se practicaba un rito de fertilidad y bautizo prenatal tan curioso como fascinante.
Una vez allí, la mujer tenía que pedirle al primer hombre que cruzara que vertiera agua del río Umia sobre su vientre. Al acabar de disfrutar de los alimentos tanto la mujer como la comitiva y el futuro padrino debían arrojar desde el puente y por encima de sus cabezas la vajilla utilizada para la cena.
Conxunto Natural de Segade y Ponte Segade
El río Umia forma antes de pasar por Caldas de Reis un magnífico paraje lleno de cascadas, pozas y las ruinas de la antigua fábrica de la luz. Son las llamadas pozas y fervenza de Segade. Formando parte del Conxunto Natural de Segade y un poco más arriba, encontramos el canal y la presa que captaba probablemente el agua del Umia para alimentar la antigua central eléctrica situada junto a la Fervenza de Segade.
Es este un hermoso rincón, no solo por las melancólicas ruinas de las instalaciones de la antigua captación, sino también por su verde entorno y por la presencia de un puente de piedra secular que se conoce como Ponte Segade. Construido en 1729, a veces se la denomina como Ponte Romana.
El puente de Ponte Segade sobre el río Umia se construyó en el año 1729 por iniciativa de Nicolás Llamas, el párroco de Santo André de Cesar en aquella época. En el lugar existía un cruceiro que fue trasladado que contaba con una inscripción en la base con el año de la reconstrucción y el nombre del párroco.
Cuentan que probablemente se reedificó sobre uno de origen romano, aunque de esta primitiva construcción no se aprecia nada en la actualidad. Uno de los motivos por los que se habla de origen romano es que es probable que por este puente pasara la conocida Vía XIX que unía Bracara con Asturica.
Su rasante es ligeramente alomada y la luz de su único arco alcanza los 14,60 metros.
El puente de piedra de Segade conserva aparentemente un buen estado de conservación, ya que en el año 2008 fue restaurado con un presupuesto de 275.000 €. Sin embargo, el puente y la zona cayó en el olvido años después. Durante nuestra visita, abril de 2021, el puente de Segade y los accesos empedrados presentaban un buen aspecto.
Es posible el acceso a las ruinas de la captación de la fábrica de la luz. Junto al puente encontraremos unas rústicas escaleras.
Fervenza de Segade
Actividades en el Río Umia
El Club Náutico O Muiño, ubicado en Ribadumia, tiene 21 años de historia y propone actividades aptas para toda la familia en el río Umia. Aunque dan cursos y sus socios entrenan y participan en distintas pruebas en Galicia, España y Europa, su objetivo es que los chavales, y la gente en general, disfruten de los deportes de remo en río.
Ya en la playita desde la que partiríamos, nuestro simpático monitor nos dio unas nociones básicas sobre cómo remar y nos preparamos para salir. Antes, él pasó por un pequeño salto y nos invitó a probar.
La corriente, aunque no muy poderosa, es constante a lo largo de todo el recorrido. Esto hace que cada uno pueda elegir el ritmo al que quiere realizar el descenso. Si te dejas llevar, casi puedes llegar a la ría sin remar.
El entorno natural por el que discurre el Umia es de una belleza envidiable. Distintos árboles crecen en ambas orillas e incluso algunos troncos emergen del agua, cerca de las márgenes. Todo es verde y se respira un aire de total tranquilidad.
A golpe de remo pasamos por campos de cultivos, viñedos (que forman parte de la ruta enológica Ruta do Viño Rías Baixas) pazos y caseríos.
El descenso no es complicado (está permitido a niños con edad superior a 8 años) y simplemente hay que coordinar la remada con tu compañero (si vas en kayaks para dos personas, como era nuestro caso). Debes evitar las zonas menos profundas - donde puedes quedarte encallado -, algunas ramas y troncos aquí y allá, algún remolino y disfrutar de los saltos de agua. Nosotros pasamos 3 ó 4 y fue, sin duda, lo más divertido del descenso.
Toponimia e Historia Lingüística
La palabra húmedo proviene del latín humidus (mojado), compuesta por el sufijo -idus (ido=cualidad) y el verbo (h)umere (estar húmedo). De esta raíz se derivan a su vez palabras como humedad, humedecer o humectante. En realidad, el término original sin hache, umere, llega también a nuestros días a través de otras palabras presentes en nuestro vocabulario.
En Galicia contamos incluso con un topónimo de relevancia que debe su origen a la misma raíz léxica: Pontedeume. Esta localidad de la provincia de A Coruña nace a orillas del río Eume, existiendo documentación de la época medieval que acredita el antiguo nombre de la villa como “Pontes d´ume”, de donde proviene el actual Pontedeume.
De la terminología medieval “Pontes d´ume” ya se desprende la ausencia de la hache posteriormente añadida, e incluso la adición de la “e” por asociación con la “d” que le precede, al agrupar la denominación en un único vocablo. En definitiva, la naturaleza húmeda del terreno es la que dota del nombre primigenio a estas tierras, “Ume”, de la raíz latina “umere”, sobre la cual ha ido evolucionando el nombre de esta localidad gallega.
Pero Pontedeume no es el único ejemplo, sin salir de Galicia y viajando hasta Pontevedra, nos encontramos a su vez con el río Umia, con la misma raíz etimológica que denota también la humedad del lugar.
Existe también una raíz divergente del mismo verbo y que se asocia con el léxico indoeuropeo -weg (mojado), presente en la palabra griega ύγρος (hygros=humedad), de donde procede la palabra higrometría. «Higrometría» proviene en realidad del griego, compuesta de hygros (ύγρος = humedad), metron (μέτρον = medida) y el sufijo -ia (-ια = cualidad).
El Río Umia en la Actualidad
El Umia es río mayor que nace en Aciveiro, parroquia de Forcarei, casi en el perfil de los montes del Candán, la sierra que marca por aquí la línea del cielo. En ella manan también las fuentes del Deza y del Lérez. Su final es también hermoso. El Umia se muere en el espacio protegido de a Lagoa de Bodeira, refugio de aves y jardín natural perfumado.
Cuando pasa el día uno de enero llegará la romería de San Blas y luego el San Mamede de Cuntis. En abril celebramos la romería de Santa Apolonia; y la del Cristo de Estacas cuando los días de junio son un poco más largos.
Es tierra de la que manan aguas termales, caldas que todo lo curan y placer de antiguos reyes cristianos, árabes y hasta vikingos. Por eso Caldas de Reis es de Cultura Quente, que es fiesta joven, de concierto al aire libre y de amores que se miran en los espejos del río.
Al pié del Camino de los peregrinos portugueses a Compostela, cuando atraviesa Portas y a la orilla del río Chaín, será en abril la fiesta de la cultura, que aquí se dedica a un ilustre geógrafo, Domingo Fontán.
Río abajo, buscamos al fin el corazón del Salnés, que es el Valle del Vino. Crecen aquí cepas a uno y otro lado del río. De albariño, y de espadeiro, que esta última es variedad de tintos cantados por poetas. El tinto de Barrantes, en Ribadumia, es motivo esencial de su principal fiesta de junio.
Esta es tierra famosa por una romería y por una fiesta. Pero el mayor milagro de Moraña es su transformación como un territorio residencial con excelentes comunicaciones que permiten elegir la calidad de vida de este entorno; le viene dada por un paraíso natural en estado puro, como en sus orígenes, cuando estas tierras estaban habitadas por las tribus de los cilenos.
Cuntis es un gran espacio termal al que acuden numerosos visitantes durante todo el año. Las instalaciones hoteleras fueron remozadas no hace mucho y compiten con las mejores.
Siguiendo las ribeiras del Umia, descubres la belleza del paisaje porque el río es el espejo de su alma verde y el agua refleja aquí un universo de perfecciones en el entorno. Verás.
Caldas siempre fue un excelente lugar para vivir. La villa creció en torno al complejo termal “Aquae Celenae”, que disfrutaron los romanos y posteriormente los obispos del reino galaico-suevo y también los reyes Alfonso VII y su madre doña Urraca. Es Caldas de Reis, porque Felipe II la declaró Villa de Realengo.
Caldas de Reis es también una villa-jardín. Destaca su alameda con carballos centenarios a orillas del río Umia, consustancial con la perspectiva urbana.
En Portas se sitúa el de Souto de Poio y la magnífica casa rectoral de Santa María. Aquí descubre el río las cepas de los vinos más apreciados. Las de Barrantes darán como fruto el tesoro blanco o tinto, cuando -maduras por el sol del estío recién estrenado- las uvas se sometan al ritual de la vendimia, para luego fermentar en caldo, en las dos mil cubas de cien bodegas de esta tierra noble.
Uno de los aspectos más sobresalientes del territorio es, sin duda, su fertilidad, con suelos excepcionales para todo tipo de cultivos. La Naturaleza escribe aquí una constante y los mejores espacios para disfrutar al aire libre están todos en las Ribeiras del Umia.
Este es el corazón del Valle del Salnés, ya próximo a la desembocadura, en el municipio de Cambados, en donde el río crea uno de los espacios protegidos mas interesantes del país, perteneciente a la Red Natura, juntamente con el humedal de O Grove y el espacio marítimo de Punta Carreirón, en la Illa de Arousa.
